Nadia conoce a nadie

Jayson Blair es un periodista del New York Times que ha pasado a la historia porque se inventaba la noticias. No era el primero, ni fue el último, pero su caso es significativo porque la dirección del periódico más famoso del mundo lo había promocionado por ser negro, en un intento de querer quitarse la imagen de periódico de blancos para blancos. No se sabe si en su vano intento de curarse en imagen también se incluía saltarse los controles internos sobre la credibilidad de noticias, que en el caso del afroamericano Blair contempló viajes inventados, crónicas copiadas de agencias, y confesiones que nunca ocurrieron.

El Mundo es un periódico en las antípodas del New York Times. La mentira es su leiv motiv desde su fundación, muchas veces planificada en forma de campañas que duran meses, con titulares imposibles de comprender si el día anterior no has leído el serial en el que están ocupados. Es un periódico que fomenta, ampara y respalda la mentira, como en el reciente caso de la información falsa sobre Trías, el por entonces alcalde Barcelona, y que era un cortapega de un informe policial de esos sin autorización judicial, lo que en la SER llegaron a llamar “policía política”, hasta darse cuenta que ellos también se nutren de la misma fuente, con Ana Terradillos de altavoz.

Es imposible que un periódico así tenga ningún tipo de control interno, y menos con un periodista estrella como Pedro Simón, especializado en pobreza y en miserias del ser humano, y armado con un estilo entre amarillo y vómito, con toda una amplia gama de colores intermedios entre esas dos tonalidades. Adelante con lo que tengas, Pedro, al fin y al cabo galardonado con el Ortega y Gasset -el premio Lenin del periodismo español, y con la misma credibilidad- y por otros galardones de la APM, siempre atenta al talento de sus afiliados, más imaginado que real.

Con periodicidad intensa, el periodista Simón publica en El Mundo y en organizaciones filiales sus artículos, y el domingo pasado no fue una excepción, anunciado con estos términos dignos de ¡Pronto! o El Caso:

Fernando tiene un cáncer terminal pero ha renunciado a tratarse para intentar alargar la vida de su hija. https://t.co/d2B0ocdbKv

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

Nadia tiene 11 años y el 36% de sus células están envejecidas como las de una mujer de 80 años. Su historia, aquí https://t.co/DKL2DpGqha pic.twitter.com/NOfSeUC89B

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

El artículo contiene una menor perfectamente identificable -el pixelado de caras se deja para los hijos de celebrities- incluso con su domicilio y nombre, y que es usada sin ningún tapujo para obtener dinero. Como la causa es de la consideradas nobles -si un rumano usa a su hija enferma para mendigar en el Metro, le secuestran a la hija y lo meten en la cárcel- y como el escriba era Pedro Simón, a nadie le extrañó, al contrario.

El peligro de las redes sociales para los inventores de historias

El artículo recibió apoyos explícitos de ese tipo de periodistas que viven de lo mismo, incluso del realizador de vídeo Jordi Evolé o de la viperina Ana Pastor. Todos con la niña afectada por un síndrome genético, y demostrando no tener ni idea ni de conceptos básicos de la medicina o el sentido común, y mucho menos del periodismo, un oficio en el que son grotescos personajes, más preocupados de construir su imagen-marca personal -y a fe que lo han logrado- que de honrar la profesión siquiera haciendo bien el trabajo para el que no están capacitados.

Resulta que una lectura ni siquiera atenta de la pieza del periodista Simón ya daba para sospechar. Padre con supuesto cáncer de páncreas desde hace tres años -un cáncer de páncreas no te da ese plazo-, una niña con una enfermedad con solo 36 casos documentados en el mundo, “se llevó a la niña a Afganistán en mitad de la guerra -bajo las bombas y las balas- para convencer al especialista que le faltaba” (con un vuelo chárter, me imagino), uno operación que pone “el cerebro a cero” -debe ser familiar entre el gremio periodista- y más detalles realmente repulsivos, porque buscan conmover con los mismos ejemplos que encontrarais en un panfleto de una secta.

A los pocos días un medio sin relevancia (Hipertextual, y también el risible Malaprensa) indicó que la historia de Pedro Simón, porque es la historia de Pedro Simón y no de la menor afectada, tenía grandes lagunas.  La respuesta del periodista estrella, a punto de ser estrellado, fue tan repugnante que merece destacarse con la debida atención, empezando por el título, un Olor a cadáver premonitorio:

En un país en el que todo el mundo es seleccionador nacional de fútbol, analista político, profesor de autoescuela, pedagogo, enólogo y hasta juez de la Audiencia Nacional; que el periodismo sea una de las profesiones diarias de 46 millones de españoles que trabajan en otra cosa es lo normal. Nadie se atreve a decirle al cirujano cómo seccionar un órgano; todo el mundo se atreve a decirle al periodista por dónde titular.
El quehacer del viejo oficio, las cuatro o cinco normas eternas de la profesión, los códigos sagrados del tinglado; todo, digo, está siendo pasado por la parrilla del revisionismo tuitero. Como si fuera una venganza ancestral y ya hubiese llegado la hora de ponernos en nuestro sitio. Que debe de ser la calle.
Ninguna profesión se ha devaluado tanto en la última década como la periodística.

Habla de “códigos sagrados” de la profesión, cuando vive desde hace años de explotar la miseria. De niños incluso, al margen de este caso concreto. Pero el problema, como para tantos de sus compañeros, es el “revisionismo tuitero”, esto es: que le contradigan. Que le digan que su periódico y él mismo son una vergüenza. Que es un gran artífice de la devaluación de la profesión que señala. Será que no es un “código sagrado” comprobar las tonterías que puede llegar a decir un padre enajenado, pero no tanto como para seguir sableando pasta aprovechando la lastimosa condición de su hija. Código sagrado, el que me sale del nabo. Como siempre en El Mundo.

Esa fue la respuesta que dio, a mitad de semana, Pedro Simón. Sin embargo, hace un par de días El País se sumó al “revisionismo tuitero”. No es ninguna tontería, porque los culpables de este historia ya habían desdeñado con esa respuesta la información de Hipertextual y Malaprensa, que para eso son minoritarios. Que un periódico como El País se sume a una ofensiva contra El Mundo es lo que ha revitalizado el caso, que ahora ya estaría olvidado porque precisamente hoy Simón publica un artículo sobre un adicto al crack. Mierda sobre mierda para tapar mierda, la estrategia de siempre de su medio.

Ha sido algo inesperado, porque en un espíritu gremial mal entendido, los ataques entre ambas cabeceras son escasos, algo que jamás he entendido dado que El Mundo desprestigia a todo el gremio.  Ellos sabrán, y a la vista están los resultados para todos. El movimiento ha descolocado a muchos, incluyendo a ese madrileñita odioso llamado Iñako Díaz-Guerra, un balón de fútbol dotado de brazos y piernas a modo de cuerpo, y que opera en las redes sociales como albacea de Pedro Simón, refractario al mundo contemporáneo:

Lo mezquino es ni citar a medios pequeños q han sacado el 80% de tu info antes q tú o retuitear cuentas parodia riéndose d otros periodistas https://t.co/iIBNa71W9y

— Iñako Díaz-Guerra (@InakoDiazGuerra) 3 de diciembre de 2016

O sea, lo mezquino no es la mentira sobre la mentira de su protegido Pedro Simón, si no que haya “fuego amigo” entre compañeros, intentando desviar el tema a que ya había otros medios -a los que ni siquiera habían citado- que lo habían sacado antes. Este infraser cuenta con un consultorio sentimental en el suplemento de fin de semana de El Mundo, una revista de humor con algo parecido a reportajes. 

No, no: lo mezquino es alguien como Pedro Simón, que iba dando lecciones por ahí de periodistas falsos y falsarios (merece la pena detenerse a leer esto de hace solo un par de meses) todavía salga hoy con excusas de “todo el mundo se equivoca” o “no soy el único que me invento noticias” y reciba el respaldo de los mismos que dieron eco a su reportaje de fantasía, de baby explotation, entre ellos la misma Ana Pastor que pedía en 2013 nada menos que el Pulitzer para el fontanero de la miseria.

@jaimegmora en otro país tendría un Pulitzer. Es buenísimo.

— Ana Pastor (@_anapastor_) 15 de octubre de 2013

En otro país Pedro Simón estaría despedido, y todos sus trabajos anteriores auditados para comprobar las fuentes, declaraciones y hechos. Como se  hizo Jayson Blair. Pero esto es España, el mismo país donde se padece desde 1990 la mierda de periódico que es El Mundo, controlado por un grupo italiano que no publica nada ni remotamente parecido en su país, pero que en España ha encontrado un filón. Ruinoso como negocio, pero el segundo diario generalista más leído.

Tanto, tanto, que con ese reportaje de fantasía y cuevas en Afganistán el padre de la niña enferma ha captado 159.000 euros, y que ahora dice que devolverá “al que lo pida”. El que no, pues lo tendrá bien merecido por panoli. Como el Colegio de Periodistas no va a expulsar a Pedro Simón, al menos que la Fiscalía de Menores se haga cargo de la niña, usada como reclamo por su padre para obtener dinero que no se va a emplear en ninguna terapia mágica, porque su enfermedad es irreversible. Al respecto, es indicativo que ya en 2012 el periodista Simón sirviese de manager informativo para los intereses de esta familia, indicando cuenta corriente y todo.

Por cierto, noten como en la información original el nombre real del padre-empresario no aparece, sino un peliculero “Fernando Drake Blanco”. Será que tenía que mantener oculto su auténtico nombre por algún motivo. Por ejemplo, Hacienda. En los próximos días seguirán nuevas evoluciones del caso -las mismas que hubo con Gowex y Pescanova, por ejemplo-, pero lo que no cambiará nunca es El Mundo ni la escoria que perpetra en ese periódico: del primer al último redactor, presente y pasado.
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Un francotirador se cargó en Libia a tres cabecillas del Estado Islámico en solo diez días. No sirvió de nada.
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Bonita prueba de que es más útil saber usar bien el avión que coger el tren.
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Fantástico articulo sobre la contaminación por lindano (una de las sustancias más cancerígenas que existen) en Sabiñañigo.
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Así se protege Chicago, la genuina ciudad de los rascacielos, del boom de rascacielos que hay a nivel mundial. 
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Libros que no son libros, o artefactos que imitan libros.
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Uno de los símbolos de Oviedo, del que hicieron santo y seña durante la hégira del pimplado Gabino de Lorenzo, a la chatarra.
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Las nuevas ciudades para acoger el último gran éxodo de la Humanidad: el del campo a la ciudad.
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Interesantísimo artículo sobre “el primer cargo político del país obligado a dejar su puesto por un caso de corrupción”, en 1986. Dice mucho de la evolución del país y de la ciudad donde se produjo, especialmente si tenemos en cuenta lo que le pasó al que delató el caso. Continua a leggere

Se amplia otra vez el Museo del Prado: todos a callar y a tragar

Traza oculta, nombre de la propuesta ganadora

A alguien con poder e influencia se le ocurrió hace poco tiempo que, dado que el Museo del Prado cumple 200 años en 2019, había que hacer algo transcendente, al margen de la habitual inundación de folletos, exposiciones y nueva iluminación que franquean estos aniversarios, artificialmente inflados por mor de la propaganda. Como el país es el que es, no se ha ocurrido mejor cosa que otra ampliación del Museo.

El concurso se ha convocado en abril -y eso que decían que el Gobierno en funciones no puede hacer estas cosas, eh- y se ha fallado hoy mismo, todo un récord en la Historia de España y en, particular, del Museo. Para no meterse en problemas, se ha sacado pecho de que no habrá ningún tipo de obra subterránea -porque nunca se sabe lo que puede aparecer en una zona donde antes estaba el Palacio del Buen Retiro- y de que toda la operación costará únicamente 30 millones de euros. De partida.

¿Qué bien, no? El Museo del Prado, ¿quien puede estar en contra? Según se lee en la propaganda, se “permitirá ampliar el espacio expositivo”. Claro, es una ampliación. Otra más, tras la eterna de Moneo que se prolongó por espacio de décadas -con embrollo judicial de por medio-, y esperemos que más afortunada, aunque es mucho esperar.

La de Moneo desplazó la entrada a la parte trasera, creando nuevos y necesarios espacios para cafetería, grupos y demás, y la tontería absoluta del “Claustro de los Jerónimos”, uno de los pocos edificios antiguos de Madrid, en pésimo estado de conservación, y donde ahora se exhiben, fuera de escala y a modo de “en algún lugar había que ponerlos” los espléndidos bronces de los Leoni. Para llegar hay que subir unas escalaras automáticas tipo centro comercial, y todavía no conozco a nadie que, al llegar, no haya puesto cara de estupor.

Ah, sí, que también se ganó espacio para los talleres y la “labor investigadora del Museo”. ¿Hacía falta hacerlo ahí, con una obra millonaria y de acabados dudosos, desde el suelo de travertino a spina hasta el rojo pompeyano, pasando por el cobre? Imposible criticarlo, porque es el Prado, es Moneo, y es probablemente el salón más noble de España. Oremos, y a callar.

Y por eso, porque no se ha podido criticar, se llega ahora a esta nueva ampliación, donde el Prado salta al Salón de Reinos, donde durante mucho tiempo estuvo el Museo del Ejército hasta que el idiota de Ruiz-Gallardón lo regaló a Toledo para que Bono pudiese dar algo de contenido a la millonaria reforma del Alcázar, porque la cacareada biblioteca del sitio -”de las más importantes de Europa”, y en Oxford, París o Roma riéndose- no atrae más que estudiantes del poblachón manchego.

Desde entonces, se estaba esperando la dentellada del Prado. La ampliación “natural”, porque los museos crecen y crecen como tumores, aquí y en la Cochinchina. A la fase final han llegado ocho proyectos, y se ha escogido el de Norman Foster con el arquitecto fracasado local Carlos Rubio, no vaya a ser que piensen que es obra de un extranjero, al igual que le pasó a Richard Rogers con la T-4, obligado a concursar con Lamela -un arquitecto que llevaba 30 años sin hacer obra grande, por motivos evidentes para todos- para poder tener opciones de ganar.

El proyecto es una mierda. Lo es por el planteamiento -las prisas, el hecho de ganar 5700 m2 de superficie, pero de los que únicamente 2500 son de espacios expositivos- y por un hecho muy poco destacado en este día de propaganda neoImperial: no se sabe a qué cojones lo van a dedicar. Como lo leen.

Montan un concurso a toda prisa porque el aniversario se echa encima, y lo montan sin saber para qué va a servir. “Espacio expositivo” ¿de qué? No lo saben. Lo único que saben es que, en la habitual jerga enferma del gremio arquitectónico, se “rentabiliza al máximo el uso museístico en el edificio y crea un gran atrio de acceso en la fachada sur, imprimiendo a este espacio un carácter semiabierto y permeable al exterior, pero suficientemente controlado para que sirva de protección a la fachada original del Salón de Reinos, en la que se recuperan sus huecos y balconadas. Sobre dicha fachada emerge la prolongación de un gran espacio expositivo en planta tercera, con mayor altura libre y anchura que el actual, formando la cubierta del atrio, a la vez terraza orientada al campus

Yo les traduzco: “semiabierto y permeable al exterior” significa que quieren quitar el tráfico de la zona, ya de por sí prácticamente residencial y residual, pero es algo para lo que no tienen competencias, que pertenecen al Ayuntamiento. Al respecto, recordar que cuando Nouvel hizo su fracasada ampliación del Reina Sofía – encargo a dedo fingiendo un concurso: querían una copia del KKK de Lucerna, su obra maestra- también le prometieron quitar el tráfico y el túnel de la Ronda de Valencia, cosa que jamás se hizo y así ha quedado el edificio-refinería: como una caja de resonancia del intenso tráfico de la zona.

Los renders de la propuesta ganadora no llevan a engaño. Dentro de la pantomima del gremio, muestran a muchedumbres que llegan al Salón del Reino por una plaza peatonal, y dentro les espera una gran galería llena de….mesas de hostelería. Lo pueden ver aquí. En principio nadie está en contra de peatonalizar una zona, ni de poner cafeterías asociadas a equipamientos culturales -una vez más, como en todo este sector, el ejemplo británico es el mejor-, el problema es que se dan por hecho muchas cosas que no funcionan bajo el principio de “hechos consumados”.

Pero las prisas cuentan. Al magno fallo del jurado invitaron a la alcaldesa de Madrid, una señora de más de setenta años incapaz de decir que no, y que tendrá que aceptar el trágala -magnífica palabra del castellano- de manera sumisa, porque si no la insultarán desde todas las almenas mediáticas, algo que ya recibe habitualmente, pero ahora con el epíteto de “Carmena obstruye la ampliación del Prado”, que en el universo simbólico del español vulgar está a la altura de la Constitución, “nuestra lengua” y la tortilla de patatas, que por algo se apellida “española”.

Otra palabra que necesita traducción es eso de campus, ya puesto en cursiva con toda la intención.  El campus es ese espacio que pretenden peatonalizar-apropiarse, porque entre el edifio histórico del Prado -el de Villanueva, un edificio magnífico y digno de la mejor capital europea- y el Salón del Reino no hay vínculo material. ¿Qué mejor palabra que campus, como si fuese una Universidad y no un Museo? ¿Quien no ha oído hablar del campus del Louvre, el campus de los Museos Vaticanos o el campus de la Tate?

Supongo que quedará un buen edificio, porque es raro un edificio de Foster que no sea notable, y ahí está su otra obra madrileña, una de las cuatro torres de la Ciudad Deportiva, la única que no hace llorar a Vitrubio. Un edificio que aumenta la edificabilidad del Salón de Reinos en la tercera planta -Carmena, trágala también en el expediente urbanístico- tanto en altura como en anchura, apoyándose directamente en lo que queda de los “huecos y balconadas”, “recuperándolas”, como si estuviesen perdidas.

Muy bien. Entra dentro de lo que es la arquitectura de hoy en día. Lo que no se entiende, y nadie va a conseguir explicarme, es como en un país lleno de infraestructuras que no sirven, que todavía no ha salido de una crisis parcialmente provocada por construir sin ningún tipo de estudio de viabilidad y pertinencia, se pueda plantear una ampliación de un Museo sin saber que uso se le va a dar, salvo el más que evidente de convertir el nuevo espacio expositivo en un chiringuito para fiestas, picoteo y más y más tontería, todo a cargo del erario público. Y miren las imágenes del “proyecto ganador” para cercionarse que es así. Pero es el Prado. Todos a callar. Y a tragar.
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El artículo tiene muchas lecturas y cuestiones para analizar, pero quédense con este dato: el 45% de los titulados españoles trabajan por debajo de su cualificación. Y si sois padres, hermanos, primos, vecinos o allegados de alguien que vaya a empezar en el sistema universitario, no cejeis en esfuerzos de disuadirlos de estudiar cosas como Turismo, Filosofía, Sociología, Relaciones Laborales o Periodismo. Os lo deberían agradecer toda la vida.
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1 de cada 4 hogares asturianos dependen de una pensión de jubilación.
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Esta noticia ilustra muy bien cómo la corrupción es una lluvia fina que cala.
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Gabino de Lorenzo, uno de los políticos más impresentables de esta Segunda Restauración borbónica, tenía cocinas en dependencias públicas. El origen del dinero, totalmente irregular. Su función, aún más.
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Interesantísimo artículo sobre la guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudí por el mercado petrolero indio.
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En Toulouse, ciudad muy próspera gracias a la industria aeroespacial, una universidad de prestigio y a ser la capital en un radio de 400 km, están planificando 40.000 viviendas más.  Les da igual el túnel de Canfranc, como es natural. Comparen su situación con la de Zaragoza, por favor. Los del teleférico entre la nada y el vacío.
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Extremadura lleva reclamando 40 años una autovía entre Badajoz y Cáceres, y lo hace mediante lloros y artículos como este, donde se demuestra que no hay necesidad de algo así.
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El mayor buque-establo del mundo. Es como un crucero. En todos los sentidos. Continua a leggere

El espejo ustorio de Arquímedes

Tres siglos antes del nacimiento de Cristo que da origen a nuestra cronología nació en Siracusa el gran genio de Arquímedes. De su rango universal dan fe el famoso principio que lleva su nombre, el tornillo de agua o la polea compuesta, todos inventos o descubrimientos que se siguen usando hoy en día sin variaciones sustanciales.

Uno de sus inventos más famosos fueron los llamados espejos ustorios, que según la leyenda concentraron el poder del sol en un rayo que consiguió hacer arder la flota de Marco Claudio Marcelo, el general romano que quería tomar la ciudad griega de Siracusa. Con posterioridad, un gran número de sabios intentó reproducir el invento, quizás olvidando que los romanos tomaron finalmente la ciudad, y dieron muerte a Arquímedes.

No fue hasta 1747 cuando el gran sabio de la Ilustración francesa Conde de Buffon erigió cuatro aparatos con grandes lentes cóncavas en Le Jardin des Plantes, que en la época era Le Jardin du Roi.  En total había unas 150 lentes que concentraron la luz reflejada en una plancha de madera situada a unos 50 metros. La gran multitud concentrada para la ocasión vio como empezaba a salir humo de la madera.

Con escasa aplicación militar -ayer y hoy uno de los motores del avance científico-, el invento fue arrumbado y hoy en día prácticamente solo se usa para encender la llama olímpica cada vez que se inicia el ciclo olímpico, tradición por cierto recuperada por los nazis para los JJ.OO de Berlín 1936. Sin embargo, está en la base de la última innovación militar del arsenal de los EE.UU.

Desde hace unos meses el USS Ponce, un buque de desembarco anfibio bastante antiguo pero muy usado últimamente -estuvo en Libia, por ejemplo- cuenta entre su dotación con un LaWS, que no es más que un sistema de láser capaz de destruir pequeños objetivos. A diferencia del invento de Arquímedes, no extrae su energía -y son solo 30 kw- del sol, pero no deja de ser un haz de luz concentrada en un objetivo.

Asimismo, y al igual que hace 2300 años en la costas del már Jónico, es un arma defensiva: sirve para defenderse de drones y de pequeños botes, precisamente la mayor amenaza que pueda tener la US Navy en estos tiempos. La última gran batalla naval fue en el Golfo de Leyte en 1944, y desde entonces ni ha habido, ni hay perspectivas de que vuelva a haber ninguna a largo plazo.

Las amenazas no están en destructores ni cruceros, sino en pequeñas embarcaciones o vehiculos de bajo coste cuya neutralización supone siempre un gasto mayor. Un Tomahawk, por ejemplo, cuesta 569.000 dólares, eso sin contar el coste de transporte y almacenamiento. Con el nuevo LaWS el coste se reduce al equivalente a encender una bombilla.

Son estas las diferencias que hacen viable el mastodonte que es el aparato militar americano. Mientras los grandes programas militares -alguno reseñado aquí-  no terminan de arrancar en cuanto al número de unidades totales por las lógicas restricciones presupuestarias, se van implementando otras soluciones menos aparatosas y visibles, pero igualmente efectivas para la realidad de principios del siglo XXI.

Aquí lo explican muy bien:  el coste de un disparo del láser -que ha costado 40 millones de dólares, pero cuyo coste bajará exponencialmente de ser producido en masa- es de solo 59 céntavos de dólar, cuando un Javelin de los que se usan en Afganistán para destruir casas de adobe se va ya a los 70.000 dólares.

¿Por qué no se instala en vehículos terrestres, más sabiendo que se puede usar en función “parpadeo” para colapsar sistemas de transmisión y comunicación? Seguramente porque la Convención de Ginebra -en su revisión de 1995- prohibe el uso de armas láser con humanos, y es mucho más fácil topar con un objetivo humano en tierra que en mar. Si el actual láser puede destruir un drone o un esquife, seguramente también puede hacer lo mismo con un ser humano. No consta que se haya ensayado con ese fin, pero cuando algo es tecnológicamente posible…

En un delirio steampunk se hubiesen podido imaginar acorazados Dreadnought de principios del siglo pasado equipados con aparatosos espejos cóncavos, enzarzados en batallas navales quemando cascos de cuatro metros de hierro de espesor, pero eso nunca fue viable. Ni siquiera cuando los barcos eran de madera. Sin embargo, ahora Arquímedes estaría orgulloso: sus espejos ustorios parecen tener vida al fin, 2300 años después, y en combate naval. O lo que sea enfrentarse con un buque de guerra de tecnología puntera a un cayuco o un avión teledirigido, porque otro uso posible no se atisba. 
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Uno de los tíos más inteligentes detrás de Podemos ofrece una entrevista muy interesante para cualquier tipo de lector. Lectura obligada.
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En contraposición, este artículo de la eurodiputada avilesina de Podemos con el tren como objeto da pena. Miren como empieza, y lo del “efecto barrera”. Es como si pongo a mi caballo a redactar sobre el tren.
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Este es el economista de cabecera de Syriza, el Podemos griego. Ministro de Economía.  Aunque en la entrevista no deja de decir verdades de barquero, fíjense en el tono. Especialmente en el deseo de que España pase por lo mismo.
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Para la historia pequeña de los que pasan facturas a El País.
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El Nobel de Economía Jean Tirole -por cierto, un Nobel que va a un sitio como Toulouse, en absoluto la típica ciudad donde ejerce un galardonado: una especie de Edimburgo de los Pirineos- y un interesantísimo artículo sobre un paper de 2002 con implicaciones muy actuales sobre la “tasa Google”.
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El país de Afimsa y Forum Filatélico saca pecho de esto. Auténtica #marcaEspaña
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Interesante post sobre eso que se llama feísmo gallego, con impostado tono académico que apenas oculta que está lleno de vulgaridades como que 1) el feísmo está por todas partes 2) el problema viene por los de la ciudad, que van al campo cargados de tópicos 3) y demás mierda propia de la zona. Es muy divertido si, en una segunda lectura -o en una primera, qué narices- imitan el acento gallego, que es mucho más que la sonoridad de una lengua: es una manera de estructurar un pensamiento. O algo así.
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El tercer túnel de la risa, paralizado.  Si se llega a inaugurar, será con seis años de retraso. En la mejor de las previsiones.
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En general, la divulgación científica produce monstruos como este.  Es un post interesantísimo sobre…sobre….todo. Leánlo.
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Noticia de Galicia: despilfarro de dinero, el hijo del alcalde, la incuria, as pedras.
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Así se las gasta el periodismo español
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Para que no se vea la aplastante carga fiscal que hay en la región para mantener a la mayoría de la población. Siempre en aras de distribuir la riqueza, esto es: hacer pobres a los que trabajan, y permitir que los que viven sin trabajar -un porcentaje altísimo en Asturias- puedan seguir haciéndolo.
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Una historia fantástica 
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Se vende una casa de Frank Lloyd Wright por 400.000 dólares. No es broma.  Por lo que costaba un piso en Parla de 100 metros cuadrados no hace muchos años. Continua a leggere

El efecto Guggenheim en La Mancha

La Torre del Vino, Socuéllamos (Ciudad Real)

Ha vuelto a pasar. El aviso lo dejó el lector @pedromalone en el anterior post dedicado a estos temas, y yo no daba crédito a lo que he ido viendo desde entonces. El pasado 10 de diciembre se inauguró el enésimo adefesio arquitectónico en un poblachón que quiere ser ciudad, y que difícilmente lo conseguirá por ideas como esta.

Es Socuéllamos un poblachón manchego de 13000 habitantes, compuesto principalmente de casas bajas. Junto con localidades vecinas como Tomelloso -que hace de capital comarcal- es conocido, si lo es por algo, por su vino, ese vino manchego que se mide por cientos de miles de hectolitros y rara vez en términos de calidad.

Ahí, en medio del paisaje plano de La Mancha, han levantado una torre de 40 metros de altura (once plantas) que se ve desde toda la comarca. Una torre que ha costado 4´5 millones de euros y cuyos costes de mantenimiento e incluso su viabilidad se antojan imposibles desde el mismo día de la inauguración, cuando el mal ya está hecho. Entonces la pregunta es ¿cómo se ha llegado a construir algo así?

Un diseño muy cuidado

La locura comenzó en 2008, no por casualidad el primer año de la crisis, ese donde algunos todavía negaban su existencia, minimizaban su impacto y duración o apostaban por políticas keynesianas de estimulación de la demanda con dinero público. Ese en el que la clase dirigente seguía como esos borrachos que siguen en una fiesta en un piso que no es suyo cuando ya han quitado la música y ha pasado la Policía a desalojar.

La idea vino del Plan de Dinamización Turística “Rutas del Vino”, que en sí mismo parece una idea equivalente a la que hay en otras zonas vinícolas: el problema es que en Borgoña, Napa o Le Langhe jamás harían una torre de 40 metros de altura. Estamos hablando, una vez más, de una especifidad española. O excepcion cultural, si la quieren llamar así. 

Leyendo la noticia del proyecto inicial, es imposible no reparar en la propaganda habitual del conchaveo entre arquitectos y políticos, trufada en esta ocasión (¡quien sabe!) con la verborrea habitual del mundo del vino: 

La Torre -Mirador, es una apuesta rotunda y decidida por el turismo de la comarca: un auténtico regalo para los sentidos. De unas características arquitectónicas totalmente innovadoras y con un carácter moderno y funcional sus 32 metros de altura, ofrecerán una visión única de los viñedos de La Mancha, la inmensidad de la llanura manchega es un espectáculo por sí misma: mares de vides a los pies del viajero, combinados con interminables puestas de sol, el horizonte enrojecido sobre un manto verde y un cielo tan hermoso que es difícil de calificar

Si leen el anterior enlace, auténticamente descacharrante, verán los primeros renders del proyecto, y más o menos lo que se ha acabado materializando: la torre-mirador, y dos edificios anexos -aún por acabar- donde estarán los fundamentales “Museo Etnográfico de Socuellamos” -vean el pliego de condiciones, increíble- y la Oficina de Información Turística, que “no será un mero centro de acogida de visitantes, expendedor de folletos, sino que en permanente colaboración con el Museo será una poderosa herramienta para dinamizar el turismo y sensibilizar a la población local”.

Difícil creerlo a la vista del resultado. Como pueden apreciar, el proyecto inicial prevía un color carmesí (¡ese vino! ¡viva el vino!) que ha desaparecido en el engendro final resultante, una especie de torre de vigilancia de institución penitenciaria, con hormigón y acero visto. No es que el color hubiese evitado esa asociación de ideas, pero al menos la habría disimulado algo más. 

Vista desde la Torre a la antigua playa de vías férreas. El “mar de viñas”

Pero ¿de que estoy hablando al usar la palabra “disimular” con una torre de 40 metros en medio de una planicie? Aquí la pretensión es que se vea y no tanto ser ese cacareado mirador. Estaría bien saber hasta qué punto han ejercido poder las querellas pueblerinas con los otros poblachones de la zona. En Italia se usa la palabra campanilismo (de campanile, la torre de la iglesia) para este tipo de disputas ridículas, siempre basada en “la mía es más grande”.

Vean cuanto de eso hay en la inauguración, a la que acudió la presidente autonómica María Dolores de Cospedal, que en la gran mayoría de las ocasiones ha privilegiado este cargo sobre el de Secretaria General de su partido. Y, en todo caso, jamás ha tenido problemas en compatibilizar ambas cosas, porque la que vale, vale. ¿Vale?

“Somos el mayor viñedo del mundo y tenemos el mejor vino del mundo Campanilismo puro y duro. Por supuesto, cuando uno atraviesa La Mancha tiene esa sensación: la de un sitio bendecido como Burdeos, las terrazas del Rhin o la Borgoña. Un territorio donde se conjuga el patrimonio histórico con una cuidada sensibilidad hacia el entorno, por parafrasear un hipotético folleto turístico. 

La estructura de inspiración carcelaria (¡un saludo a Focault y su panopticom!) tendrá unos costes de mantenimiento de 410.000 euros anuales, por solo ¡6000 en ingresos! No son las cuentas de esos enemigos de España que siempre aprovechan estos magnos acontecimientos para cargar contra nuestro bello país, sino las del propio interventor municipal. Por tanto, susceptibles de ser peores. 

Según se lee, el ayuntamiento de Socuéllamos ya tiene una abultada deuda de 11 millones de euros (recuerden: 13000 habitantes, salen a 800 euros cada uno), pero eso no es óbice para que las corporaciones municipales se hayan embarcado en lo que, en palabras del actual alcalde, “es la intención de crear un símbolo, un buque insignia dinamizador del turismo” 

El conocido como efecto Guggenheim adquiere en La Mancha la condición de una torre de penitenciaria, gris y con forma de periscopio. Todos quieren ser capital. Si los vascos han podido, ¿por qué no nosotros? Al final y al cabo, se trata de “un museo único en el mundo. Posee unas instalaciones extraordinarias que no existen en otros museos”. Ajá.
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Notable fotogalería con los contenidos de la Torre del Vino. Ojo al panel con la pregunta ¿Qué es el vino? O ese otro con Refranero popular. 

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Un puerto con un futuro negro (I)

Ampliación soviética del Puerto de Gijón

Es injusto, y es una idea que vengo repitiendo, que los iconos de los 15 años de Despilfarro se centren en el conocido caso del aeropuerto de Castellón y otros ejemplos bien conocidos. Hay multitud de casos a lo largo y ancho de nuestro país, en muchísimas ocasiones mucho más sangrantes.

Hoy le ha tocado el turno al nuevo puerto de Gijón, que pueden ver en la imagen adjunta: es toda esa mancha gris que se extiende contranatura más allá del cabo que daba abrigo al puerto existente y que, como indica la foto, está completamente vacio.

Conocido como El Musel -curiosa topónimo que entronca con la palabra inglesa mussel, mejillón- su emplazamiento actual alejado del casco urbano data de 1907, cuando se construyó como puerto exportador de carbón de las cuencas mineras asturianas, y también del excedente de población. Es un puerto de graneles sólidos -aunque como todos los puertos, también tiene un importante tráfico de petróleos, aunque nunca se indique como tal- en simbiosis con la importante siderurgia y la central térmica ubicadas en un valle adyacente. Al margen de eso, y que es un tráfico de importación y casi nunca de exportación, apenas tenía movimientos.

En plena orgía de gasto público, y con un lugareño al frente del Ministerio de Fomento (y, por tanto, responsable de Puertos del Estado) se emprendió un demencial concurso para la ampliación del puerto, sin ninguna base real sobre tráficos futuros, viabilidad ni uso posible. Afectado, además, por ese mal regional que es el grandonismo, y que no precisa mayor explicación.

Baste con decirles que ganó la segunda opción menos conservadora. Llegó a haber una propuesta de hacer un dique exterior aún más descomunal (el finalmente construido tiene una longitud de casi 4 km, pero prometo no abrumarles con datos: son todos soviéticos en su dimensión), finalmente descartada no por cuestiones económicas o ecológicas -que jamás se tuvieron en consideración-, sino porque aquello ya era demasiado para todos.

La construcción de lo conocido como “obra civil” se demoró cuatro años (de 2005 a 2009), con su propia intrahistoria que daría para un buen libro. Les cito sólo unos casos: hubo que traer la piedra desde canteras a 100 km (jugosa ganancia para los camioneros), la cantera que estaba más cerca era de un catedrático de economía, y un antiguo alcalde del PP en un pueblo cercano robó hierro de la obra, nada menos que ¡600 toneladas!. Es otra tradición local: la de robar el bien de todos en las numerosas empresas públicas que había en la región. Nótese que en este caso no han sido gitanos. Al contrario.

Todo este tipo de cosas hicieron que el montante de la obra se dispare hasta unos inigualables sobrecostes de 251 millones de euros adicionales, desde los 580 millones de euros iniciales. Un 43% más. Si la esta cifra inicial no les parece ajustada a la realidad, tengan en cuenta que como “obra civil” se incluye únicamente la construcción del dique y otras dos explanadas-ampliaciones, pero nada de la equipación necesaria. Eran los muros de una casa. Por lo menos en el Palma Arena, la Caja Mágica u otros casos espectaculares de sobrecostes, se dejó la obra acabada y con techo.

Para dar un poco de contenido al superpuerto, se ideó una regasificadora de unos cien metros de altura por cada uno de sus depósitos, que recientemente acaba de ser declarada ilegal, en una de esas sentencias que nunca se cumplirán. Acabada en 2012 sin ningún tipo de planificación -una vez más-, no está conectada a la red, no se prevé que lo esté hasta por lo menos el 2018 y, por consiguiente, todavía no ha entrado en funcionamiento. El superdique, que iba a albergar grandes buques metaneros LNG (gas natural líquido), sigue vacío. Supervacío.

De hecho, la planta similar que hay en Bilbao opera al 50% de su capacidad, y la que hicieron en terreno de valor ecológico en la ría de Ferrol, al 20%. Sólo por referirse a las del entorno próximo. De ahí la necesidad de construir a toda prisa una regasificadora que no entrará en servicio, si lo hace, hasta dentro de diez años. Pues bien, estas mentes tan brillantes que planificaron toda la infraestructura, han vuelto a hacer bingo con el plan para dar uso al supuesto gas traído de allende los mares.

Ya hubo un intento de hacer lo mismo por parte de Hidrocantabrico -la eléctrica local, en manos de los portugueses de EDF, a su vez en manos de los chinos-, pero es ahora y con sentencia de hoy mismo en el BOE cuando el proyecto de Endesa de construir una central de ciclo combinado en terrenos de la ampliación del puerto también recibe la calificación negativa de las autoridades.

Les recomiendo vivamente leer las declaraciones de impacto ambiental que periódicamente aparecen, agrupadas en tandas, en el BOE. Dicen mucho, muchísimo, de la zona y los intereses donde se quiere ubicar el proyecto que necesita del preceptivo informe previo ambiental.  Insisto en que con toda la historia del puerto soviético de El Musel se podría sacar un buen libro.

La central de ciclo combinado se ubicaría en terrenos ganados al mar al otro lado del superdique (en la foto, el cuadrado gris en el ángulo superior izquierdo), para lo que Endesa había ideado un tubo semisubmarino que atravesase el Cabo Torres -accidente geográfico que ha perdido el nombre, porque ahora está rodeado de cemento- sin supuestas afecciones ecológicas. El informe es demoledor en sus conclusiones.

Sorprende por su desfachatez la posibilidad de verter al mar el agua captada para refrigerar el proceso de combustión de gas para producir energía eléctrica a una temperatura de ¡siete grados! por encima de la media, sin plantearse que eso tuviese influencia sobre la vida marina de la zona; sorprende, quizás aún más, que el proyecto no prevea la salida eléctrica de la energía producida (870 MW de potencia instalada), dejando, una vez más, la futura obra de una subestación adicional para más adelante.

Habrá un tercer intento de central de ciclo combinado, porque hay que dar uso a esa regasificadora. A ese puerto. Seguramente los argumentos que hoy se leen en contra en el BOE se convertirán, por arte de “los puestos de trabajo”, el “progreso” y el “desarrollo” en argumentos a favor cuando llegue la ocasión. Como el ciclo económico es el que es, ahí ven unos nuevos cadáveres que ha dejado el superpuerto de El Musel. En los próximos días les contaré más.
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Calatrava enloquece y compara sus pirámides en Valencia con la Alhambra o el Museo del Prado.
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Lo de Gibraltar no es nada

Preocupadísimo por su futuro

La cuestión de la minorías alemanas en Europa, que tantos problemas causó en la primera mitad del S. XX, parecía solucionado, pero como siempre pasa en estas historias de memoria, sentimientos y sangre, nunca está bien enterrado del todo. Además, como es bien sabido, los alemanes son un pueblo especialmente terco para algunas cosas.

Los conocidos e irresolubles casos de Tirol del Sur (Italia), Alsacia y Lorena (Francia), Eupen y Malmedy (Bélgica), suabos del Danubio (Hungría) y sajones de Transilvania (Rumanía), y eso por no cruzar la frontera de la Europa política hacia Rusia, palidecen ante el famoso caso de los alemanes de los Sudetes, expulsados tras la II G.M de unos territorios en los que vivían desde hace ocho siglos, merced a los conocidos como “decretos Benes”, un racismo de Estado amparado en la victoria militar.

Nunca han estado callados. Se calcula que actualmente unos 3 millones de alemanes (de los 82 millones de población total) son descendientes de los antiguos moradores de las montañas -más bien región de colinas- que separaban la marca de los Habsburgo de los principados alemanes, pero que no separaba nada en cuestión de idioma o costumbres.

De hecho, son muy influyentes en Baviera, y de tanto en tanto reivindican su memoria y sus derechos, no les digo ya si les provocan. La pasada primavera, el bocazas del Presidente checo (es un tradición política local, como recordarán de Vaclav Klaus), que bastante tiene con lidiar con sus escándalos políticos (entre ellos una borrachera y una hija que se va de fiesta con el pujante mundo del porno checo) dijo en una visita de Estado a Austria:

“Si alguien es ciudadano de un país y colabora con otro Estado que invade su país, que no se queje si lo deportan, porque es algo más moderado que la pena de muerte”, se supone que por delito de traición.

Tras este ejercicio de diplomacia al más alto nivel, donde tontea con la posibilidad de haber ejecutado a 3 millones de personas (además de los 100.000 que se estiman que fueron eliminados a partir de 1945), se supone que Zeman lanzó un rebuzno o un eructo, aunque la agencia de noticias no recoge la eventualidad.

Ya en 2002 Gerhard Schroeder anuló un viaje oficial a la República Checa porque el mismo Zeman, entonces Primer Ministro, afirmó que los alemanes de los Sudetes eran “la quinta columna de Hitler” (curiosamente, la expresión internacional Quinta Columna es de origen español), provocando un conflicto diplomático que tardó nada menos que tres años en ser solucionado. Estamos hablando de países que comparten frontera. 

Una frontera mucho más extensa que la de Gibraltar y España. Cuento toda esa historia de centroeuropa -y sin entrar en detalles- para que relativizen, si no lo han hecho ya, el teatrillo montado este verano a cuenta de los arrecifes artificiales colocados por Gibraltar en la bahía de Algeciras. Por cierto, es el 300º aniversario del Tratado de Utrech. Para que vean la función en toda su extensión.
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Una ciudad de 100.000 habitantes tiene esta curiosa estadística. De MafiAsturias hay más noticias, como siempre: 1´7 millones destinados a un Parque Industrial de empresas artesanas, que suena como a Franco. Ojo a cómo se ha repartido finalmente la financiación.
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Anatxu Z., famosa propagandista de El País en temas de arquitectura y diseño pijo (tooooooodo es divino de la muerte), escribe este publireportaje optimista sobre la gran cantidad de elefantes, palazzi nel deserto o ruinas económicas que jalonan España. El tono general es de vómito por la desfachatez con la que está escrito.
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Ojo a esta noticia de un spin-off de la burbuja académica.  ¿Cúal es la mayor preocupación del padre? “que nos metan en la lista de morosos y que el día de mañana no podamos pedir otro préstamo”. Préstamo sobre préstamo de un préstamo. Esa es la cultura. Ah, y hacer dos máster pero después preocuparse de aprender inglés.
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Los gallegos dicen que su AVE es más barato que los demás.  Claro, incluyen el tramo Olmedo (Valladolid)-frontera con Orense, que atraviesa la Castilla-La Vieja más plana, la de Zamora. Por eso les sale ese coste por kilómetro. Tampoco dicen que su AVE acaba en la nada, y no en Barcelona o Valencia, que son algo.
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Seguramente también habrán llegado a ustedes los cantos de sirena sobre Canadá como tierra prometida. Bueno, aquí hay un artículo donde explican varias cosas truculentas y muy divertidas: la alcaldesa de 92 años, el alcalde que fuma crack y una economía que vive básicamente de exportar materias primas sin apenas transformación en el país.  Continua a leggere

Pelotazo en Oviedo

Magníficamente integrado en su entorno: color y estructura

En mi afán por divulgar otros ejemplos de pelotazos habidos en España durante los Quince Años de Despilfarro, al margen de los manidos del aeropuerto de Castellón y similares, hoy toca detenerse en Oviedo.

La pequeña ciudad, capital de Asturias, contaba con un campo de fútbol municipal donde jugaba el equipo local, situado en pleno casco urbano. A finales de los noventa se derribó y el equipo se trasladó a un flamante nuevo estadio en el extrarradio, a las faldas del Monte Naranco.

Tan sabia decisión coincidió con el descenso de categoría de la entidad deportiva, que en un año pasó de jugar en Primera División a hacerlo en Tercera, merced a méritos deportivos y económicos: desde luego, era el estadio más flamante de su categoría, con 30.000 asientos para rivalizar con equipos de aldeas. Por ahí sigue, quince años después, en 2ª B. También el estadio, claro.

En el solar del antiguo estadio, que permaneció bajo titularidad municipal,  se desarrolló una operación urbanística consistente en hacer un edificio desmesurado, escasamente pensado y muy de presumir, llamado Palacio de Exposiciones y Congresos Ciudad de Oviedo. Era de iniciativa privada, porque el Ayuntamiento ya tenía un edificio propio con esas mismas finalidades,  inaugurado pocos años antes y bastante adecuado al volumen de la ciudad, qué solo en épocas muy recientes ha conseguido pasar de los 200.000 habitantes.

Sin embargo, estamos hablando de Asturias, una región donde impera el grandonismo, hasta el punto que en el habla local se pone el sufijo -on para ese tipo de cosas. Sumen a esta característica racial de los asturianos los tiempos de despilfarro, la desenfrenada pasión por construir, un alcalde impresentable bajo todos los conceptos, la firma de un arquitecto estrella y tendrán el resultado final.

El Calatravo. Con un nombre tan pomposo que empieza por “Palacio” y acaba varias palabras después, esa otra afición local a rebautizar de manera francamente ingeniosa a las cosas no tardó en encontrar otro nombre para el engendro surgido en el solar del antiguo estadio. No es el nombre más ingenioso, pero al menos transmite parte del horror.

El edificio se compone de una parte central ovoide, rodeado por columnas en 45º que sostienen un edificio en forma de U de tres plantas, que se eleva sobre rasante sin medida alguna con el entorno o el urbanismo existente. Además, es totalmente blanco, como en toda la obra de Santiago Calatrava, autor de este engendro, ya esté el edificio en Valencia, Milwakee -como la galería de arte que hizo ahí- o Barcelona. No, en Zürich no le han dejado, pero ahí tienen criterio.

Ahí van las dimensiones de la obra: auditorio de 2150 personas con cúpula de 45 metros de alto, hall de 2300 m2, 12 salas de reuniones, y eso sólo en el ovoide principal; centro comercial de 65.000 m2 ; y en el edificio de tres plantas hay ¡11.200 m2! de espacio para oficinas, un hotel de 150 habitaciones y 17.400 m2 (habitaciones bien grandes, pues), además de 1800 plazas de aparcamiento para el conjunto.

La obra fue un desastre desde su concepción, su ejecución y su legado. Como en gran parte de las obras de Calatrava, tenía una parte móvil, que nunca se ha podido mover y por la que están en juicios y pleitos entre constructora, arquitecto y promotor; además, el arquitecto había ideado, con total desconocimiento del lugar, una lámina de agua que caía desde gran altura, pero que fue suprimida de la obra final por sus altos costes de mantenimiento, aunque hubiese quedado más justo espetarle un ¡esto no es el Mediterráneo!.

La construcción se inició en 2003 y con una concesión durante 50 años, insisto que bajo iniciativa privada, pero con consentimiento y aquiescencia del Ayuntamiento y la autoridad regional: ahí dieron los permisos de construcción y, peor aún, adquirieron los 11.200 m2 de oficinas para instalar dependencias públicas, como si no hubiese otros edificios disponibles. Fue una subvención encubierta a un complejo que ya nacía mal y renqueante.

El promotor se llama Jovellanos XXI, y es una sociedad inmobiliaria participada por la familia Cosmen, los de la empresa de transporte ALSA, conocida también como El Monopolio y auténtico poder fáctico de la región. Esta misma promotora también intentó hacer de las suyas en otro solar municipal de Oviedo (de hecho, las dos operaciones se conocía como las “de los Palacios”), con su propia y triste historia.

En cualquier otro país se hubiese conservado

Se trata del solar conocido como El Vasco, por ser este el nombre de la antigua estación que se tiró abajo a finales de los ochenta, cuando se sacaron las vías de tren que atravesaban la ciudad. Era una operación de moda en la época: en Madrid se llamó Cinturón Verde (y se enterró la vía que rodeaba la ciudad entre la Estación del Norte, ahora conocida como Príncipe Pío, y Atocha) y allí Cinturón de Hierro.

En Oviedo se hizo lamentablemente mal: la ciudad se quedó sin conexión ferroviaria directa con las cuencas mineras, donde antes se podía llegar en 25 minutos, y el solar quedó vacío hasta la actualidad, con feos asuntos políticos. Jovellanos XXI intentó hacer caja, pero no coló: nada menos que tres rascacielos de 133 metros -para la escala de España lo son, imaginense en Oviedo- diseñados también por Calatrava (“edificio escultura”), inclinados y al lado del muy cuidado casco antiguo de la ciudad.

Afortunadamente, cuando se presentó esa astracanada ya era 2007 y la cosa comenzaba a desinflarse: da miedo pensar si el pelotazo se hubiese propuesto cinco años antes. ¿Miedo? No tanto: basta asomarse al Calatravo finalmente construido y ver una imagen fideligna de lo ideado. Un paisaje apocalíptico, como poco.

Ahora resulta que Jovellanos XXI ha presentado concurso de acreedores (la antigua quiebra, vamos) por 90 millones de euros, con un comunicado que da risa y asco leer, aun cuando viene extractado. El Palacio de Congresos del que alardean que ha traído a “50.000 personas” en año y medio de actividad -como si fuese una cifra para admirar- y  no tiene programación ni actividades programadas en el futuro cercano ni lejano, como es evidente cuando existen ese tipo de instalaciones en todas partes.

Como habrán podido intuir, el horrible edificio desproporcionado acabará en manos municipales, pero no es que los promotores hayan quebrado. Como indican desde Izquierda Unida, Jovellanos XXI vendió el espacio comercial por 121 millones de euros, y las oficinas del Gobierno Regional por 61 millones de euros -esto en sí sólo ya sería un escándalo, además de la subvención encubierta apuntada antes-, por lo que el negocio ya estaba hecho y ahora sólo quedaba deshacerse de lo inservible.

Es más, el Ayuntamiento de Oviedo ni siquiera será parte en el proceso concursal, ya que autorizó en 2010 a Jovellanos XXI a hipotecarse sobre una parcela que era pública, algo que me parece legalmente dudoso. Es la historia de un pelotazo, por la que nadie pasará por la cárcel y mediante la cual una pequeña ciudad de provincias se queda con un armatrostre sin utilidad, con elevados costes de mantenimiento, feo y con problemas de construcción. No es para estar muy orgullosos.
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(Relacionado con el tema principal) Un resumen de la prensa local sobre el Calatravo. Está lleno de chismes, destacando especialmente que el complejo se pretendió llamar “Francisco Álvarez Cascos”.Y aquí se dice que tiene 125 usuarios al día, resultado de dividir los usuarios de los días que tiene actividad entre los 365 días del año, una fórmula tramposa pero que da una cierta idea de su función: tremendo lo de que fue inaugurado con la bendición del arzobispo. Parece una escena de La Regenta.
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(10 días después del tema principal del post) Se muere el arquitecto municipal que dio validez con su firma a la operación “de los Palacios”. Casualidades de la vida: la quiebra de “El Palacio” vino un poco antes de su quiebra vital. Parece mentira que le dediquen elogios, aunque todo es posible en Vetusta. 
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Crear un macrocomplejo de supuestos usos culturales para acabar presentando la Feria del Cocido: la realidad de España y de una de sus provincias más eso: provincia y España.
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Es que Valencia es muy pequeña y hay muy pocos hoteles, normal que haya coincidencias. En cuanto se supo que sería un juicio con jurado -y las presiones que hubo para su conformación- se intuyó el desastre.
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La clase política reacciona ante el futuro éxito de plataformas como Actualizable. Continua a leggere

Cosas que no se creen (y X)


Aunque Enric González lo presenta con un

Los mercados son irracionales

la frase (o cosa que no se cree) circula ampliamente con otras formas como “los mercados son ingobernables” o, sencillamente, con un lacónico “los mercados” asimilable a un casino, azar o lotería.
Es una gran mentira: los mercados son racionales en tanto que quien opera en ellos lo es, y se mueve por intereses y fines muy claros: obtener el máximo beneficio. Parece que alguien no lo ha entendido, y de ahí viene la confusión de pensar que son irracionales, cuando es todo lo contrario.
Decir que son irracionales es la excusa vaga del político que no quiere asumir su déficit, igual que envía al mismo tiempo a ministros a Londres a la sede de The Economist o Financial Times para intentar que la racionalidad del mercado no se cebe en el país. Los mercados son irracionales: y un cuerno. Lo serán en algún aspecto puntual, pero no en toda su actividad.
“Los mercados, especialmente cuando no existe regulación, tienden al fraude, a la especulación, al abuso y al enriquecimiento indecente de quienes ocupan en ellos posiciones dominantes”. No se que es enriquecerse indecentemente, si se hace dentro de la legalidad, aunque es relativamente cierta la afirmación. “Pero rara vez se comportan de forma irracional durante períodos prolongados”, lo que parece que acerca a Enric González a posturas racionales, por seguir con la terminología de su juego.
“Lo que contemplamos ahora no son unas horas de pánico bursátil más o menos carente de fundamento, sino una resistencia generalizada a prestar dinero a Estados, instituciones públicas y empresas cuya capacidad de devolver los créditos resulta más que discutible”. Vamos, auténtica racionalidad: se presta dinero para que se devuelva, y se aplica un interés en función de la probabilidad o no de esa contingencia negativa. Aquí no hay nada de irracional.
Sin embargo, jamás encontrarán esa realidad en el discurso político. Es mejor decir que hay una conspiración en torno al país, el mismo que presenta una magnitudes macroeconómicas de auténtico espanto, llámase el país Grecia, Portugal, Irlanda o España. Los mercados suple ahora la misma función que antes lo hacía el contubernio judeo-masónico, o el comunismo, con el que comparte características de trivialización. 
Menos mal que existen los mercados, y las agencias de calificación privadas al margen de los estados. Con sus fallos, resultan mucho mejores que imaginar como sería el espanto resultante de una agencia pública que supliese sus mismas funciones, como se ha pedido a nivel europeo. Seguro que jamás pondría la calificación de bono basura a ninguno de los estados miembros. 
“Porque, hay que insistir, cuando no se crece se va a la insolvencia” ¡Gran verdad! Y lo es porque hay gastos fijos no productivos -especialmente el pago de pensiones a gente que ya no trabaja-…de ahí el riesgo de impago que los mercados trasladan a nuestra necesidad de financiación. Por cierto, llevamos cinco años de crisis y el ministro del ramo, antes conocido como Ministro de Economía, ya dice que no se van a poder afrontar pagos en un futuro cercano de seguir esta espiral económica. 
En fin, que se nota que Enric González ya llega al final y no se ha currado mucho -aún menos- la argumentación, terminando con esta frase de bachiller: “Cada vez que alguien hable de “mercados irracionales”, piense usted en lo bien que se lo montan los capitostes de las finanzas y ríase”. Seguro que se imagina al inversor como un burgués con la panza llena, monúculo, reloj de bolsillo, tirantes y traje a rayas con bombín.
Tanto decir que los mercados son racionales, y termina en la figura del capitalista -porque tiene capital para invertir: en España nuestro capital está invertido en ladrillo que no se puede invertir- grotesca y caricaturizada. Yo no me rio con eso, y mucho menos con la situación económica de este país, que no es debida a fuerzas oscuras e irracionales, sino a su propio dispendio. 
Grado de acuerdo con el artículo: 80%

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Esperanza Aguirre dice que se va, aludiendo vagamente a su supuesto cáncer, que bien podría ser un carcinoma. Después del lamentable debate sobre el Estado de la Región de hace unos días, donde volvió a mostrarse como una persona desquiciada (utilizando el epíteto “comunista” como insulto) parece que ya se han dado cuenta en su entorno de su locura profunda.
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Un ejemplo de libre comercio surgido a raíz de un sistema mafioso y clientelar: el de los libros de texto. Que lo dejen florecer. No lo harán, no.
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Para todos los interesados sobre el poder y sus símbolos, una pequeña historia del palacio presidencial de Haití, convertido en símbolo del terremoto de hace un tiempo. Al final lo derriban, y lo hacen con la ONG de Sean Penn: bonito epitafio.
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Elogio de la emigración. Sacando pecho por formar con recursos propios a profesionales que se van a tener que ganar la vida fuera. Y así, en todas las facultades de ingeniería que hay en las provincias de España. Este sistema no tiene sentido.
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(Ligeramente relacionado con lo anterior) “Por el coste de viajar a Madrid en coche [desde Asturias] es posible comprar cuatro vuelos”.  Y eso que es transporte por carretera, imagínense con el AVE en los sitios donde llega.
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Bueno, bueno, bueno, qué columna. La escribe el ascendente economista de referencia del Grupo PRISA, al que siempre llaman para declaraciones en El País o en la SER. Aprovecha para hacer publicidad de su casa en alquiler -en Reino Unido despiden a gente por ese tipo de licencias- y bueno, la digresión que sigue -donde reconoce un error de futurólogo, esa actividad a la que se dedican todos los economistas- es digna de patio de colegio. Continua a leggere

El tabú de las enfermedades mentales en los políticos

Tan campechana como siempre

Si ya es bastante tabú hablar de las enfermedades mentales en la población normal, aún lo es más en los políticos, como si estos no pudiesen estar aquejados de las mismas dolencias que el pueblo de donde salen. En cambio, otras enfermedades como el cáncer -cuando es leve- están siendo bien aprovechadas por la clase política para sacar pecho y rédito electoral o legitimista.

Que quede bien claro que este no es un post de antipolítica ni antipolíticos, como no lo lo ha sido nunca este irregular blog de reflexiones rápidas y a vuelapluma. Mejor con políticos que sin ellos, ahora que arrecia tanto la antipolítica populista, contra los sindicatos o los cargos electos, pasando por partídos políticos y, en general, todo el sistema: el caldo de cultivo necesario para cosas que producen pavor y que siempre aprovechan estas circunstancias para medrar.

Hay políticos que enferman en el ejercicio de sus cargos, y a veces es por problemas mentales. Recientemente se ha publicado en España un libro sobre cómo la enfermedad influyó en muchos políticos a la hora de tomar grandes decisiones, porque al fin y al cabo somos-vivimos en la cárcel de un cuerpo finito y que no se puede mudar, aunque muchas veces el pensamiento lo transcienda. No estaba mal, pero era muy mejorable.

En España sería impensable un libro así, a pesar de que a Franco le salieron varios sobre el género, incluyendo uno extremadamente divertido de su dentista, los fotos que el Marqués de Villaverde -su yerno- sacó en el lecho de muerte o uno no muy antiguo sobre su agonía o, por utilizar el lenguaje de la época, “hecho biológico”.

Un libro que abordase de una manera objetiva un hecho que nadie relaciona, como la caída en el lecho del olvido más profundo e íntimo a grandes protagonistas de la Transición, desde el conocido caso de Adolfo Suárez hasta Solè-Tura, al parecer con causas químicas basada en el amplio abuso de la familia de anfetaminas para aguantar noches enteras en vela.

Llamar a un político “loco” es una descalificación que, por habitual y generalista, ha perdido todo su significado, pero detengámanos un momento y pensemos en sus implicaciones: estar loco no es hacer como Idi Amin o como Charles Mason, estar loco contempla una serie de actitudes que yo vengo observando desde hace tiempo en Esperanza Aguirre Gil de Biedma, presidente de la Comunidad de Madrid gracias a los mercenarios de Tamayo y Sáez.

Como no es motivo de repasar sus últimos exabruptos, cada vez más frecuentes -desde calentar la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Athletic, hasta calificar el asalto a su vivienda en Madrid por dos cuatreros como “terrorismo”-, vayamos directamente a lo ultimísimo, que no será lo último, porque esta señora es incombustible, y del poder no la van a apear ni con camisa de fuerza.

No soy neurólogo, pero creo que Esperanza Aguirre está loca: mal de la chaveta, ida de olla o desquiciada. A lo mejor me manda investigar por poner esto, igual que quiere perseguir a unos universitarios que la abuchearon -sin cuerpo presente- hace unos días en la inauguración del curso académico universitario en la Facultad de Medicina de la UAM. A saber. Con una loca nunca se sabe: hasta un blogger puede ser una amenaza. O un terrorista.

Loca en un sentido como esa vecina que habla sola, esa compañera de trabajo que habla a las paredes o la que ve enemigos en todas partes; loca como sólo una mujer puede estarlo, y ahí están las estadísticas que indican que las enfermedades mentales afectan en mucha mayor proporción a las mujeres que a los hombres, por mucho que un loco se siga representando como Bonaparte. Más bien debería ser como Maria Antonieta.

El último exabrupto de Esperanza Aguirre se ha conocido hoy. A finales de agosto ardió una zona de Madrid muy próxima a El Escorial, donde su familia tiene espléndidas posesiones y donde esta pizpireta política pasó muchos fines de semana de su juventud y vida adulta. Aguirre acudió a la zona de los incendios un día después de que los periodistas le preguntasen por qué no había ido a ver la zona.

Lo hizo sin avisar, pero se encontró con los informadores ahí. Visiblemente contrariada, hizo su papelón: hablar a las cámaras con esa mezcla de chulería asquerosa típica de Madrid, desparpajo de mercado -sección casquería- y arrogancia de alta sociedad española, si es que existe por títulos y no por bienes. Con tanto informador, y esta señora francamente ida de sí, alguien pudo grabar esto:

“Yo no vista nada tan feo (…) Es que habría que matarlos (…). ¿Tú sabes por qué habría que poner la pena de muerte? Me caen mal por los arquitectos porque sus crímenes perduran más allá de su propia vida. Se ha muerto y ahí nos ha dejado esto”. La presidente de la CC.AA de Madrid se dirigía al el alcalde de Valmequeda y lo hacía refiriéndose a su lugar de trabajo: el Ayuntamiento de la localidad.

Lo que podría ser un juicio estético, discutible o no, acaba a renglón seguido en una barrabasada de alguien desquiciado, de barra de bar de carretera, de opinión de sainete y bocadillo de entresijos en la pradera, de alguien muy fuera de sí y muy impresentable. Pena de muerte. Crimen. Matar. Y lo dice un cargo político. Ya saben que en cualquier otro sitio hubiese sido abucheada al conocerse estas declaraciones, y hubiese dimitido. Esperanza Aguirre, que dice admirar y conocer tan bien el juego político inglés, sigue plantada en su asiento.

¿Es tan horrible el edificio? No, y creo decirlo objetivamente. Aquí tienen el antiguo edificio, que refleja bien la pobreza de la zona hasta hace 30 años, y también el nuevo. Se ve que Esperanza Aguirre (joven y cuerda) conoció el antiguo, y el choque del nuevo -construido en 1999, ha llovido- le ha pillado mal, porque mal de lo suyo sí que está. Es un edificio que ha obtenido numerosos galardones y obra de una pareja de arquitectos sobrios y muy buenos, sin alaracas.

Ángela García de Paredes y Joaquín García Pedrosa son también los arquitectos del Teatro Vallé-Inclán en Lavapiés (un barrio de Madrid), que junto a la impresionante biblioteca de la UNED de Linazasoro, ha evitado que este barrio céntrico pero enrevesado se convirtiese en un ghetto: multicultural, eso sí. Nada mejor para evitar la deriva de una barrio así que poner equipamientos que fuercen un trasiego de gente que jamás pasaría por ahí de no estar esas instalaciones, perfectamente integradas en el entorno.

Son también los autores de la cubierta de la Villa romana de Olmeda (Palencia), un bellísimo edificio muy discreto, como toda su obra, justamente elogiado por alguien con tan poco olfato estético como Antonio Muñoz Molina, y que les recomiendo vivamente que visiten: por el contenido y por el continente, el mejor elogio que se puede dar a un espacio museístico, y más en este país de proliferación de este tipo de recientos, muchas veces sin justificación alguna

Y, sin ánimo de ser exhaustivo, de un edificio infantil en Gandía (Valencia), pomposamente llamado “Universidad” que, copiando sin muchos miramientos a los japoneses Sanaa y sus enseñanzas arquitectónicas, hacen una adaptación mediterránea de extremado mérito y valor. También contención formal y discreción, una constante de su obra.

Aguirre no tiene porque saber esto, pero si debería haber sido más prudente, una obviedad. Y más cuando ha sido la persona que ha permitido auténticas aberraciones arquitectónicas en la Comunidad de Madrid, empezando por su ley de urbanismo, esa que impide edificar por encima de cuatro alturas, con la tarifa medioambiental y en términos de sostenibilidad que eso supone: eso si que es aberración.

Seguramente a Aguirre le gusta el estilo arquitectónico neoescurialiense, el que mamó de joven. O seguramente es enemiga de todo lo contemporáneo, algo mucho más probable. Que no le gustan los arquitectos lo dejo bien claro en su agria polémica con Navarro Baldeweg -donde no le faltaba razón- por los teatros de Canal, o como despachó con cajas destempladas a FOA por su edificio para la Ciudad de la Justicia no nata, todo en Madrid.

Sin embargo, va más allá, mucho más allá, del juicio estético: “habría que matarlos” porque su legado les sobrevive. Que no de ideas, porque los horrores del urbanismo extensivo y de urban sprawl son mucho peores y tiene raiz política, no arquitectónica. En todo caso, tras este exhabrupto, para mí Esperanza Aguirre -y mira que todo puede ser un recado a Pio Cabanillas, arquitecto y antiguo líder del PP en Madrid- está loca de remate. Sólo así se explican unas declaraciones del género.
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En el párrafo final de la noticia se demuestra que Esperanza Aguirre tiene odio a la arquitectura modernaContinua a leggere

Cosas que no se creen (VIII)

Muy atento al zeitgeist de su época, y también a lo que dice la prensa de derechas -y El País en su cúpula directiva-, no podía pasar por encima un tema recurrente en estos tiempos de crisis

La culpa es de las autonomías
“Hasta donde pudo entender el último que leyó la Constitución, las Comunidades Autónomas forman parte de la administración estatal” Pues sí, pero hace falta recordarlo. De hecho, fue el vilipendidado -en muchas ocasiones, de manera injusta- Zapatero el que hizo de esta verdad que aparece en la Constitución algo realmente efectivo.
Fue con ocasión de una cumbre hispano-lusa en el primer año de su mandato, donde invitó a los presidentes de las CC.AA limítrofes con el país vecino. Preguntado por la prensa de derechas -o sea, la inmensa totalidad- por qué esa deferencia, Zapatero no tuvo ningún problema en, desde su posición de Presidente del Gobierno de España, recordar que las CC.AA son también Estado, y así aparece en la Constitución. 
Sin embargo, Enric González es extremadamente posibilista al pretender que alguien ha leído la Constitución: la han leído, previo filtro de apuntes, los opositores, y porque es obligatorio; la han leído estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas, previo filtro de apuntes y resumenes; la han leído profesores universitarios, pero probablemente no la han releído jamás; y, desde luego, no la han leído jamás bajo la óptica de que las CC.AA también son estructura del Estado, con lo que eso implica. 
No deja de ser paradójico que aquellos que siempre invocan la Constitución como un texto sagrado -incluso se llegan a definir en el ámbito vasco como “constitucionalistas”- sean capaces de realizar una lectura tan torticera del texto constitucional con tal de quitar relevancia a las CC.AA. Es lo que tiene la Carta Magna: criticada en su origen por ser demasiado de izquierdas, después resultó que era demasiado de derechas, a la espera del próximo movimiento pendular donde vuelvan a decir que es demasiado de izquierdas, para entrar a abordar su reforma, especialmente en lo de las CC.AA. Y quizás algo de libertades civiles, pero no nos salgamos del tema. 
Para el periodista González, que ya ven que evita la descalificación de las CC.AA porque no tiene recibo, la culpa la tienen en tanto y cuanto “han derrochado porque han montado sistemas clientelistas directamente emparentados con el antiguo caciquismo, pero sus problemas realmente serios corresponden a Seguridad Social, educación y otras competencias onerosas que fueron del Estado y se traspasaron a las autonomías”

Aquí habría mucho que matizar: han derrochado, pero en la misma medida que el Estado central o, si lo quieren, en la misma medida que permitía un nulo control sobre el crédito disponible -jamás vinculado a los recursos propios de cada territorio, porque siempre iba a salir el Estado central como garante final- y su retorno. Por ejemplo, puertos y aeropuertos, dos de las infraestructuras más onerosas, son competencias de “Madrid” -vamos a utilizar terminología de las CC.AA-, a las que después se suma la región con aportaciones mucho más modestas.

En cuanto al caquismo, desde luego no es algo uniforme en todas las CC.AA. Si lo es, y de una manera decimononica, en Galicia -particularmente Orense-, zonas de Castilla, Castellón y Canarias, pero el Estado de Autonomías y su componente democrático han logrado una renovación de las élites locales, algo de bastante entidad que González prefiere meter en el saco común de la descalificación, al vincular CC.AA con caciquismo, como si la gente votase todavía acompañada de la mirada de Gamazo.

En cuanto a las “competencias onerosas” trasmitidas desde el Estado central, abría que entrar en el tema del café para todos impuesto a y desde las autonomías, donde nadie quería ser menos que los referentes necesarios del País Vasco y Cataluña. Si ellos lo tienen, ¿por qué nosotros no? y así hemos llegado a ejemplos muy conocidos.

Una de las últimas competencias transferidas fue la de justicia, que muchas autonomías acogieron con los brazos abiertos -yo me lo guiso, y yo me lo como-, para después darse cuenta que produce mucho gasto y ningún beneficio en dinero contante y sonante, como pasa con el turno de oficio -boicoteado en las autonomías gobernadas por el PP- y demás servicios que daba el sistema judicial a título gratuito, y donde empiezan a caer las tasas o precios públicos, cuando no directamente los impuestos.

¡Y que decir de esa cosas llamada Ciudad de la Justicia! La hicieron en Cataluña, a la altura de Hospitalet, con un arquitecto de renombre. En Madrid no quisieron ser menos y se pusieron a hacer otra igual, donde el quinto pino, pero ahora se encuentra paralizada, los arquitectos de renombre sin cobrar -o abandonando la obra antes las inviables condiciones impuestas- y la presidenta regional, la lagarta Esperanza Aguirre, agitando el populismo que le es tan caro diciendo que hay que devolver las competencias de Justicia. Porque no tiene dinero, que si no ya hubiese organizado un sistema judicial paralelo, igual que organizó uno de espías.

Sí, en las autonomías se han cometido excesos imperdonables, tan de vergüenza que las propias sedes centrales de los partidos intentan apartarse de sus correligionarios radicados en los municipios y regiones de España, pero el sistema no es absoluto fallido, y más en un estado-nación realmente débil como es el español, con dos regiones que podrían ser perfectamente estados independientes y que solo a base de equilibrios y andar sobre el alambre se aguanta y se va tirando.

¿Qué el sistema funcionaba razonablemente bien porque estaba espléndidamente engrasado con dinero central y europeo, y que una vez desaparecido este puede saltar por los aires? Pues sí, pero es extremadamente ventajista aprovechar la coyuntura económica para poner en cuestión todo, cuando no todo es para borrar y hacer cuenta nueva. Y no creo que se logre, porque en estos 30 años de autonomías se ha hecho una labor de aculturización que ríase usted de Corea del Norte, hasta el punto que muchos ciudadanos se sienten antes partícipes de su región que de su país.

Digo esto porque Enric González lanza una andanada brutal como conclusión: “los gobiernos autonómicos, con la excepción parcial del vasco, no recaudan pero gastan: eso es idóneo para propiciar el descontrol. El sistema se montó mal y funciona mal. Igual que la Unión Europea”. Como venía amagando en los anteriores puntos tratados, González acaba atacando a la Unión Europea, de la que dice que funciona mal (¡es increíble! Podrá ser mejorable, pero no funciona nada mal), que está montada mal, que no recauda pero gasta, y que propicia el descontrol.

Es increíble. Parece el discurso de un conservador español. Pero de los de Maeztu o Lucas Mallada, que de Europa sabían únicamente que se hablaba en otros idiomas, no de alguien tan cultivado, viajado y sabio como Enric González. Es un discurso nacionalista-centralista primario, con pocos paliativos. Y no, la culpa no es de la autonomías ni de la Unión Europea: las primeras son parte del problema, pero sólo reproducen a escala regional el esquema nacional; la segunda siempre será la solución y el referente en este país más cercano a África que al Rhin.

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De la serie esto no es como Grecia, hoy llega un nuevo capítulo que todos sospechábamos. En el país helénico era bien conocida la afición por falsear las cuentas públicas, para hacerlas parecer menos malas de las que realmente eran. Decían que en España eso no era así. Bueno, pues tras el ejemplo de la Comunidad de Madrid, que pasó de lucir pecho por el déficit a, dos meses después e inoculada la propaganda, hacer aflorar 1.000 millones de euros de nada que se les habían olvidado (“por el gasto social” Goebbels estaría orgulloso), ahora llegan las cuentas del Estado central, eso que Rajoy llama “Reino de España”.

Resulta que el anunciado crecimiento del PIB durante 2011 del 0´7% ha sido realmente del 0´4%, casi la mitad. Lo sabemos ahora, en el octavo mes de 2012. Esto no es como Grecia. No, no lo es: es peor, porque es mucho más grande.
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(Relacionado con la anterior) La banca española en su conjunto perdió 75.000 millones en depósitos en un único mes, el pasado julio. ¿A cúantos recortes equivale esto? Recuerden que el famoso rescate de Europa estaba cifrado en un máximo de 100.000 millones….
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El Corte Inglés es un Estado dentro de un Estado. Continua a leggere