"El periodismo tiene que emocionar"

Coach Fernando Drake

Como previsto, el caso Pedro Simón -y tiene que ser así, no caso Nadia- ha seguido el derrotero esperado hace solo unos días, cuando se publicó la anterior entrada. Al padre que usaba a su hija como los productores usaban a Joselito o Marisol le ha salido, a la manera de Gowex o Pescanova, un pasado bastante oscuro, y lo que queda por salir.

De momento, además de admitir que jamás ha estado en Houston o en Afganistán, se conoce que estuvo en el talego por robar a su empresa al menos 20 millones de pesetas, bastante más que el frío equivalente a 120.000 euros que puedan leer por ahí, porque fue hace 20 años, e ingresó en el maco en el año 2001, tras ser condenado a cuatro años de trullo.

La “importante multinacional” en la que trabajaba, siempre según la versión de Pedro Simón, no era más que una embotelladora y distribuidora de bebidas, en donde ejercía de responsable para la isla de Menorca. El problema de esas islas es que lo tienen que importar todo, y ahí debió ver un filón el conocido como Fernando Blanco Botana, aunque guste de llamarse Fernando Drake, incluso en el artículo firmado por su amigo el periodista.

Su esquema era muy sencillo, según la sentencia que lo condenaba: “fue suministrando productos de la empresa a espaldas y sin conocimiento de ésta, quedándose para sí lo que cobraba”. El cliente recibía el producto, y la empresa suministradora no recibía nada, porque lo apuntaba todo a pérdida o impagos. En un sitio tan pequeño como Menorca, y durante tres años: ahora se entiende porque prefería ser llamado Fernando “Drake”, en vez de sus apellidos gallegoides.

Leyendo la sentencia, se saca que nació en 1964 y empezó a trabajar en esa empresa cuando ya tenía 30 años: queda para los periodistas esclarecer todo ese periodo inicial de su vida, donde seguro que también salen bastantes pufos y estafas. De lo que no queda ninguna duda es que es un profesional de la mala mentira, porque en la sentencia, a pesar de pedir la absolución en su defensa, admite que creo una cartera de clientes ficticios, pero que lo hizo porque vio que faltaban existencias en el almacén y “tenía miedo de que lo despidiesen”. Como el actual miedo a que “me quitasen mi hija”, o modo de sustento.

Sin embargo, el protagonista no este buscavidas, padre a los 40 años, sino Pedro Simón. Porque es el caso Pedro Simón. El periodista de El Mundo es el que ha sido el gran bregador de la historia e, involuntariamente, el que ha puesto en manos de la Fiscalía a su amigo, porque así se trataban entre los dos. Como ya había indicado, durmió en la casa de la familia que mercadeaba con su hija (no olvidemos el rol de la madre, que dice no haber notado nada raro, porque debe ser que es ciega), algo muy de praxis de Gay Talese o Norman Mailer, o sencillamente de Pedro Simón.

En La Sexta, esa cadena televisiva que no ha cambiado nada desde que escribí esto hace muchos años (apenas el bozal entre Roures y Planeta), entrevistaron a Pedro Simón durante los éxitosos días posteriores a su artículo-fantasía en estos términos, que se pueden leer en la cartela superior: DIO A CONOCER LA LUCHA DE LOS PADRES DE NADIA. Por eso es el caso Pedro Simón. Que nadie le quite su protagonismo, porque él mismo no lo hizo cuando podía, aunque no se descarta que lo haga en el futuro, cuando salga de la madriguera donde está refugiado.

Con Ana Rosa Quintana, madre a los 51 años

Merece la pena transcribir lo que dice el periodista Simón, no vaya a ver que el vídeo se pierda, igual que se puede ver que La Sexta ya ha retirado un vídeo de su web (“El vídeo ha sido despublicado”, curioso verbo), para que quede constancia de la catadura del personaje incluso cuando ya no se puedan ver sus mohínes, sus ojos entreabiertos, su parsimonia cuando bromean sobre si “es el novio de Nadia”.

“Fernando es una persona muy especial. Cuando yo le conocí era una persona que te transmitía una fuerza sobrehumana, ¿no? Hay que tener en cuenta que cuando Nadia nace pesaba 700 gramos. Ellos tardan en tener un diagnóstico, hasta que no tiene año y medio no se lo dan…a partir de entonces empieza una apasionada historia de amor, de amor loco, loco y hermoso, en la que todo consiste en tratar de salvar a la hija. Eso supone que venden todo. Venden el piso de Valladolid, el piso de Mallorca, el piso de Madrid, el Porsche amarillo del que siempre habla Fernando, venden todos los objetos de la casa, incluída la cama, y van durmiendo en el suelo de casa”.

“Todo para recaudar fondos, para intentar investigar algo que no tiene cura, pero Fernando no se resigna y sigue buscando. Yo tengo hijos pequeños y no se si hubiese tenido la capacidad de lucha que tienen Fernando y Marga. Ellos ante un “no” pues…un “no” porque usted lo dice [ojito a la consideración de la profesión médica de este impresentable], yo voy a comprar tiempo. Es lo que ellos han hecho. De algún modo cada operación era como si hablasemos de las máquinas recreativas, ellos ganaban varios bonus de vida, pues hasta cuatro o cinco años de vida cada operación de Nadia”.

“Entonces Nadia tenía un problema ahora un problema crucial, y era ahora [el periodista Simón se golpea las palmas, como apremiando] porque se operaba o entraba de forma irreversible en una decadencia que le llevaría a la muerte en un año o por ahí. Entonces lo que van a intentar con esta operación es comprar otros cuatro años de vida [está permanentemente sobreimpresionado el número de la cuenta corriente, como en la teletienda] porque Fernando y Marga lo que quieren es tiempo”

Es curioso, pero pedían dinero. Con Pedro Simón de gancho. Y la hija, claro, pero con Pedro Simón de gancho, entregado de manera lasciva a la causa. Si ven el vídeo, podrán ver a la presentadora Mamen Mendizabal -que antes presentaba noticieros poniendo caretos cuando algo no le gustaba- en arrumacos y escenas dignas del sátrapa de Corea del Norte con sus súbditos, al menos cuando hay una cámara grabando. Auténtica telebasura con baby explotation, sin que la Fiscalía actuase de oficio.

En las islas se sabe todo

Después Hilario Pino, superviviente de un cáncer en el que supongo que no le ofrecieron Bio-Bac porque la Fiscalía actuó a tiempo, le pregunta a nuestro protagonista algo clave “Pedro, contar esta historia, contar todas las interioridades, me imagino que es algo más que periodismo” La cursiva es mía, por supuesto. El haberse quedado en la casa de la familia Blanco es de Pedro Simón. Prestarse a esta baby-explotation, un mojón más en su carrera de rebuscar en los mismos sitios que los carroñeros, también, así como la respuesta:

“Sí, además hay un riesgo porque Fernando es un caos, tiene la cabeza en otras cosas, pero si que creo que el periodismo tiene que informar, tiene que entretener y sí que creo que tiene que emocionar y si que creo que sirve de algún modo para tratar de cambiar algunas cosas. No vamos a cambiar el mundo, pero si transformamos una pequeña realidad…preguntales a Fernando y a Marga para ellos que es el mundo [una cuenta corriente bien nutrida] Yo no tengo nada que ver en esto, evidentemente [La Fiscalía lo debería investigar de oficio] pero es la gente que ha leído la historia…que siempre hablamos de lo malo [especialmente los carroñeros como tú], pero hay gente cojonuda…y da gustazo ser de España”

Olé. El espectáculo de telebasura, 25 años de la polémica con ¿Quien sabe donde?, Confesiones y Código Uno  se cierra con el estafador condenado por robar en su propia empresa llorando, un clásico del género y de la actuación. Un clásico de Pedro Simón, que aquí condensa su deontología profesional en un vídeo inenarrable. “Todo el mundo se cree periodista, hay que volver a la esencia” A los lloros, a la explotación de niños, a inventarse historias. A eso.

El periodismo no tiene que “emocionar”, simplemente informar, igual que las sentencias judiciales no tienen que ser “ejemplificantes”, sino justas. Es increíble que haya que recordar esto a alguien que va por ahí -ver el último link- pontificando pomposamente sobre una profesión que deshonra continuamente, y donde tendría muy difícil ganarse el sustento de ahora en adelante de no ser porque es una Mafia interna.

A este respecto es muy significativo lo que cuenta Salvador Sostres, que no necesita presentación en su condición de polemólogo y agente de la provocación, de lo que vive. Por eso medró y prosperó en El Mundo, la misma cabecera que la de Simón, la misma de siempre, hasta que lo echaron porque un nuevo director quería hacer un gesto de cara a la galería, el único que hizo en el año en el que duró en el cargo.

Sostres se metió en un lío por bocazas -y las tiene mucho peores, pero ya les digo que le pagan por eso- y ahora nos cuenta que Pedro Simón hizo una recogida de firmas por la redacción para que lo echaran del periódico, es más: para que “no pudiera volver a trabajar jamás “ni en El Mundo ni en cualquier otro medio de Unidad Editorial””. Todo un héroe, Pedro Simón, muy bien retratado en su catadura moral.

Sin embargo, lo que cuenta del pequeño artículo de Sostres es que deja caer que  habría que “investigar todas las historias que nos ha contado este chico, para comprobar qué más hay de falso en ellas” (iniciativa a la que me sumo, y para la que pido la colaboración del que pueda), y si lo dice es porque algo sabe o se huele y, especialmente, esto:

“Por cínico que sea tu portentoso negocio lastimero con que exprimes el dolor ajeno buscando sólo tu lucimiento, yo nunca abuso del débil, comprendo la imperfección y mi mejor don es perdonar”. Como son de la famiglia periodística, le perdona, a pesar de la canallada que instigó contra él. Pedro Simón tenía razón: el periodismo realmente tiene que “emocionar”,  de la misma forma que emociana El Padrino o Uno de los nuestros. De los suyos, como siempre. 
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Completo resumen de las intervenciones televisivas del timador condenado Fernando Blanco y su negocio. Continua a leggere

Nadia conoce a nadie

Jayson Blair es un periodista del New York Times que ha pasado a la historia porque se inventaba la noticias. No era el primero, ni fue el último, pero su caso es significativo porque la dirección del periódico más famoso del mundo lo había promocionado por ser negro, en un intento de querer quitarse la imagen de periódico de blancos para blancos. No se sabe si en su vano intento de curarse en imagen también se incluía saltarse los controles internos sobre la credibilidad de noticias, que en el caso del afroamericano Blair contempló viajes inventados, crónicas copiadas de agencias, y confesiones que nunca ocurrieron.

El Mundo es un periódico en las antípodas del New York Times. La mentira es su leiv motiv desde su fundación, muchas veces planificada en forma de campañas que duran meses, con titulares imposibles de comprender si el día anterior no has leído el serial en el que están ocupados. Es un periódico que fomenta, ampara y respalda la mentira, como en el reciente caso de la información falsa sobre Trías, el por entonces alcalde Barcelona, y que era un cortapega de un informe policial de esos sin autorización judicial, lo que en la SER llegaron a llamar “policía política”, hasta darse cuenta que ellos también se nutren de la misma fuente, con Ana Terradillos de altavoz.

Es imposible que un periódico así tenga ningún tipo de control interno, y menos con un periodista estrella como Pedro Simón, especializado en pobreza y en miserias del ser humano, y armado con un estilo entre amarillo y vómito, con toda una amplia gama de colores intermedios entre esas dos tonalidades. Adelante con lo que tengas, Pedro, al fin y al cabo galardonado con el Ortega y Gasset -el premio Lenin del periodismo español, y con la misma credibilidad- y por otros galardones de la APM, siempre atenta al talento de sus afiliados, más imaginado que real.

Con periodicidad intensa, el periodista Simón publica en El Mundo y en organizaciones filiales sus artículos, y el domingo pasado no fue una excepción, anunciado con estos términos dignos de ¡Pronto! o El Caso:

Fernando tiene un cáncer terminal pero ha renunciado a tratarse para intentar alargar la vida de su hija. https://t.co/d2B0ocdbKv

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

Nadia tiene 11 años y el 36% de sus células están envejecidas como las de una mujer de 80 años. Su historia, aquí https://t.co/DKL2DpGqha pic.twitter.com/NOfSeUC89B

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

El artículo contiene una menor perfectamente identificable -el pixelado de caras se deja para los hijos de celebrities- incluso con su domicilio y nombre, y que es usada sin ningún tapujo para obtener dinero. Como la causa es de la consideradas nobles -si un rumano usa a su hija enferma para mendigar en el Metro, le secuestran a la hija y lo meten en la cárcel- y como el escriba era Pedro Simón, a nadie le extrañó, al contrario.

El peligro de las redes sociales para los inventores de historias

El artículo recibió apoyos explícitos de ese tipo de periodistas que viven de lo mismo, incluso del realizador de vídeo Jordi Evolé o de la viperina Ana Pastor. Todos con la niña afectada por un síndrome genético, y demostrando no tener ni idea ni de conceptos básicos de la medicina o el sentido común, y mucho menos del periodismo, un oficio en el que son grotescos personajes, más preocupados de construir su imagen-marca personal -y a fe que lo han logrado- que de honrar la profesión siquiera haciendo bien el trabajo para el que no están capacitados.

Resulta que una lectura ni siquiera atenta de la pieza del periodista Simón ya daba para sospechar. Padre con supuesto cáncer de páncreas desde hace tres años -un cáncer de páncreas no te da ese plazo-, una niña con una enfermedad con solo 36 casos documentados en el mundo, “se llevó a la niña a Afganistán en mitad de la guerra -bajo las bombas y las balas- para convencer al especialista que le faltaba” (con un vuelo chárter, me imagino), uno operación que pone “el cerebro a cero” -debe ser familiar entre el gremio periodista- y más detalles realmente repulsivos, porque buscan conmover con los mismos ejemplos que encontrarais en un panfleto de una secta.

A los pocos días un medio sin relevancia (Hipertextual, y también el risible Malaprensa) indicó que la historia de Pedro Simón, porque es la historia de Pedro Simón y no de la menor afectada, tenía grandes lagunas.  La respuesta del periodista estrella, a punto de ser estrellado, fue tan repugnante que merece destacarse con la debida atención, empezando por el título, un Olor a cadáver premonitorio:

En un país en el que todo el mundo es seleccionador nacional de fútbol, analista político, profesor de autoescuela, pedagogo, enólogo y hasta juez de la Audiencia Nacional; que el periodismo sea una de las profesiones diarias de 46 millones de españoles que trabajan en otra cosa es lo normal. Nadie se atreve a decirle al cirujano cómo seccionar un órgano; todo el mundo se atreve a decirle al periodista por dónde titular.
El quehacer del viejo oficio, las cuatro o cinco normas eternas de la profesión, los códigos sagrados del tinglado; todo, digo, está siendo pasado por la parrilla del revisionismo tuitero. Como si fuera una venganza ancestral y ya hubiese llegado la hora de ponernos en nuestro sitio. Que debe de ser la calle.
Ninguna profesión se ha devaluado tanto en la última década como la periodística.

Habla de “códigos sagrados” de la profesión, cuando vive desde hace años de explotar la miseria. De niños incluso, al margen de este caso concreto. Pero el problema, como para tantos de sus compañeros, es el “revisionismo tuitero”, esto es: que le contradigan. Que le digan que su periódico y él mismo son una vergüenza. Que es un gran artífice de la devaluación de la profesión que señala. Será que no es un “código sagrado” comprobar las tonterías que puede llegar a decir un padre enajenado, pero no tanto como para seguir sableando pasta aprovechando la lastimosa condición de su hija. Código sagrado, el que me sale del nabo. Como siempre en El Mundo.

Esa fue la respuesta que dio, a mitad de semana, Pedro Simón. Sin embargo, hace un par de días El País se sumó al “revisionismo tuitero”. No es ninguna tontería, porque los culpables de este historia ya habían desdeñado con esa respuesta la información de Hipertextual y Malaprensa, que para eso son minoritarios. Que un periódico como El País se sume a una ofensiva contra El Mundo es lo que ha revitalizado el caso, que ahora ya estaría olvidado porque precisamente hoy Simón publica un artículo sobre un adicto al crack. Mierda sobre mierda para tapar mierda, la estrategia de siempre de su medio.

Ha sido algo inesperado, porque en un espíritu gremial mal entendido, los ataques entre ambas cabeceras son escasos, algo que jamás he entendido dado que El Mundo desprestigia a todo el gremio.  Ellos sabrán, y a la vista están los resultados para todos. El movimiento ha descolocado a muchos, incluyendo a ese madrileñita odioso llamado Iñako Díaz-Guerra, un balón de fútbol dotado de brazos y piernas a modo de cuerpo, y que opera en las redes sociales como albacea de Pedro Simón, refractario al mundo contemporáneo:

Lo mezquino es ni citar a medios pequeños q han sacado el 80% de tu info antes q tú o retuitear cuentas parodia riéndose d otros periodistas https://t.co/iIBNa71W9y

— Iñako Díaz-Guerra (@InakoDiazGuerra) 3 de diciembre de 2016

O sea, lo mezquino no es la mentira sobre la mentira de su protegido Pedro Simón, si no que haya “fuego amigo” entre compañeros, intentando desviar el tema a que ya había otros medios -a los que ni siquiera habían citado- que lo habían sacado antes. Este infraser cuenta con un consultorio sentimental en el suplemento de fin de semana de El Mundo, una revista de humor con algo parecido a reportajes. 

No, no: lo mezquino es alguien como Pedro Simón, que iba dando lecciones por ahí de periodistas falsos y falsarios (merece la pena detenerse a leer esto de hace solo un par de meses) todavía salga hoy con excusas de “todo el mundo se equivoca” o “no soy el único que me invento noticias” y reciba el respaldo de los mismos que dieron eco a su reportaje de fantasía, de baby explotation, entre ellos la misma Ana Pastor que pedía en 2013 nada menos que el Pulitzer para el fontanero de la miseria.

@jaimegmora en otro país tendría un Pulitzer. Es buenísimo.

— Ana Pastor (@_anapastor_) 15 de octubre de 2013

En otro país Pedro Simón estaría despedido, y todos sus trabajos anteriores auditados para comprobar las fuentes, declaraciones y hechos. Como se  hizo Jayson Blair. Pero esto es España, el mismo país donde se padece desde 1990 la mierda de periódico que es El Mundo, controlado por un grupo italiano que no publica nada ni remotamente parecido en su país, pero que en España ha encontrado un filón. Ruinoso como negocio, pero el segundo diario generalista más leído.

Tanto, tanto, que con ese reportaje de fantasía y cuevas en Afganistán el padre de la niña enferma ha captado 159.000 euros, y que ahora dice que devolverá “al que lo pida”. El que no, pues lo tendrá bien merecido por panoli. Como el Colegio de Periodistas no va a expulsar a Pedro Simón, al menos que la Fiscalía de Menores se haga cargo de la niña, usada como reclamo por su padre para obtener dinero que no se va a emplear en ninguna terapia mágica, porque su enfermedad es irreversible. Al respecto, es indicativo que ya en 2012 el periodista Simón sirviese de manager informativo para los intereses de esta familia, indicando cuenta corriente y todo.

Por cierto, noten como en la información original el nombre real del padre-empresario no aparece, sino un peliculero “Fernando Drake Blanco”. Será que tenía que mantener oculto su auténtico nombre por algún motivo. Por ejemplo, Hacienda. En los próximos días seguirán nuevas evoluciones del caso -las mismas que hubo con Gowex y Pescanova, por ejemplo-, pero lo que no cambiará nunca es El Mundo ni la escoria que perpetra en ese periódico: del primer al último redactor, presente y pasado.
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Un francotirador se cargó en Libia a tres cabecillas del Estado Islámico en solo diez días. No sirvió de nada.
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Bonita prueba de que es más útil saber usar bien el avión que coger el tren.
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Fantástico articulo sobre la contaminación por lindano (una de las sustancias más cancerígenas que existen) en Sabiñañigo.
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Así se protege Chicago, la genuina ciudad de los rascacielos, del boom de rascacielos que hay a nivel mundial. 
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Libros que no son libros, o artefactos que imitan libros.
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Uno de los símbolos de Oviedo, del que hicieron santo y seña durante la hégira del pimplado Gabino de Lorenzo, a la chatarra.
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Las nuevas ciudades para acoger el último gran éxodo de la Humanidad: el del campo a la ciudad.
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Interesantísimo artículo sobre “el primer cargo político del país obligado a dejar su puesto por un caso de corrupción”, en 1986. Dice mucho de la evolución del país y de la ciudad donde se produjo, especialmente si tenemos en cuenta lo que le pasó al que delató el caso. Continua a leggere

Ramón Espinar, llegó la hora de tu dossier

Tu utopía pagada por todos, tu VPO

Estos días ha vuelto a aparecer el famoso recurso al dossier que tan bien se vio con el caso Puyol o al idiota de Ignacio González: la sensación de que los servicios de inteligencia de este país tienen un archivo con cosas comprometidas de todos y cada uno de los ciudadanos notables de España, al igual que sucedía en la RDA con la Stasi. Mientras vayas por la vereda, no te pasará nada; como te salgas de ella, aparecerá algo -con fotos, documentos, grabaciones- en el peor momento y con el fin de amedrentar, acabar con un proyecto o acabar con la extorsión de Barbara Rey. 

Quizás fue premonitorio que el día antes de los hechos a relatar el siniestro personaje que siempre ha sido Luis María Ansón se descolgase en su irrelevante columna de El Mundo con una alusión a que el CNI “dispone de un arsenal de irregularidades y vergüenzas del líder Podemita”,  que no es otro que Pablo Iglesias. Cada uno dará la veracidad que quiera, pero ahí está la famosa frase de Fernández Díaz sobre “esto la Fiscalía te lo afina”, conocida precisamente por otra de esas filtraciones interesadas que se venden como periodismo. Se crea el informe, real o inventado (¡un saludo a Trías¡), y después ya viene el iter judicial, con tanto de exhibición mediática, ruido y enmarañamiento.

El agraciado por el último informe policial filtrado ha sido Ramón Espinar, líder de Podemos en el Senado y famoso por aparecer bastante en la tele, amén de ser hijo de Ramón Espinar, que en tiempos fue el Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, además de miembro del Consejo de Caja Madrid, con tanto de tarjeta opaca a la fiscalidad. Un personaje conocido y de primera fila del partido que irrumpió con fuerza en las europeas de 2014, y que ha trastocado parte del andamiaje de la II Restauración Borbónica.

El medio elegido para la filtración ha sido la Cadena Ser, el mismo donde la Policía tiene una portavoz permanente que finge ser periodista, y que responde pavlosiana al nombre de Ana Terradillos. Seguro que la conocen, porque siempre entra con ímpetu y loable dedicación, vendiendo como noticias lo que simplemente son notas de prensa elaboradas en la cúpula de Interior. La Cadena Ser, que pasa por ser la mejor emisora española por calidad, no lo es tanto por méritos propios como por deméritos de los demás, en esa miriada de emisoras que se agrupan en ese espectro -y no solo radiofónico- que va desde la derecha soft a la ultraderecha.

La agraciada con la filtración con el dossier elaborado desde la cúpula de El Sistema ha sido en esta ocasión Mariela Rubio, redactora especializada en Defensa, casualidad de las casualidades el ámbito donde se mueve el CNI, y que en los últimos tiempos -será que no hay suficientes escándalos en el Ejército español- también está pluriempleada en cubrir la información de Podemos, tarea que hace con la misma eficiencia que el lameculos italiano Francesco Manetto en El País, el buque insignia de PRISA.

La exclusiva de la periodista Rubio -fan de Zaida Cantera, cómo no- salió a primera hora, y después fue replicada por el resto de medios, sin citar la exclusiva, y sin que en la emisora se inquietasen: saben perfectamente cual es el origen. Un día toca a unos, un día toca a otros. Es su función en la sociedad.

Ramón Espinar, cuando contaba 23 años, compró un piso de una habitación y dos plazas de garaje en una cooperativa en Alcobendas, una población de contrastes en el noroeste de Madrid: en su término municipal está La Moraleja -que lo conocerán del ¡Hola!-, un casco “histórico” de pura cutrez y fealdad española, y varias urbanizaciones de wannabes españoles de los de pádel, reloj Time Force y bisutería de Tous. Un lugar como otro cualquiera, porque la anomía es la característica principal del extrarradio de Madrid.

El piso era una VPO, una de las muchas siglas existentes en la Comunidad de Madrid para referirse a la vivienda protegida, un pingüe negocio para promotores, ayuntamientos, partidos políticos y adjudicatarios, que ven incrementado su patrimonio de manera artificial, simplemente por el hecho de existir y resultar agraciados en un sorteo, para que después venga alguien y hable de meritocracia y demás mierdas: el más puro azar delimita quien pasa a ser propietario de un bien de cientos de miles de euros, con posibilidad de revender o alquilar pasados unos años. Dicen que diez, pero son muchos menos, especialmente en la segunda opción. 

No es el tema, pero la mejor política de vivienda social es la que no existe. La Constitución garantiza el derecho a la vivienda, y en eso se escudan los que urden las tramas de construir cubitos con forma de casa y colores estridentes, para que desde fuera se note bien claro que ahí viven los subvencionados. Secuelas de la política falangista de Arrese, el plan de 1957 (¿nunca te has fijado en la plaquita con el yugo y las flechas que seguramente hay en casa de tus padres o abuelos?) y el Estado de Bienestar entendido como el pisito en Torrevieja del panel final de El precio Justo.

Como de momento existe, y ningún partido lleva en su programa acabar con esta mamandurría llamada VPO, VPPB, VPP o VPT, hay que lidiar con lo que hay, y ahora mismo es que “nuestros jóvenes” no pueden acceder a una vivienda, porque están muy caras. O algo así. Era así en 2010, y sigue siendo así en 2016, con muchos ayuntamientos de sitios de franca regresión económica, demográfica y social gastando ingentes recursos en poner pisito a gente que, simplemente por el hecho de haber nacido ahí, se ve recompensado con una vivienda pagada por todos, y que invariablemente termina alquilando mientras se va a buscar el jornal a la gran ciudad.

No es el caso de Ramón Espinar. Su padre era de posibles, tanto que el imberbe de 23 años se puso a pagar la primeras cuotas de la cooperativa en el 2007, con apenas 21 años y sin trabajar. Pasaba el dinero, según ha explicado en rueda de prensa, su papá -con el que después tarifó-, su mamá y su abuela, y el ponía la mano para nada menos que 52.000 euros, materializados en la escritura de compraventa de 2010. En este aspecto se han cebado mucho, pero no está de más recordar que no tenemos la posiblidad de escoger a nuestra familia, esto es: Espinar no tiene la culpa de haber nacido donde ha nacido, y si su familia se puede permitir adelantar esa cantidad de pasta, pues bien para el. Es una práctica común en España, por otra parte. 

Lo que tiene la culpa Espinar es de ser un zote. De haber comprado una casa en 2010, con 23 años y recién licenciado, una casa de un precio disparatado y que, según práctica común de las promotoras, obligaba a pagar también dos plazas de garaje, tuvieses coche o no. Un timo mondo y lirondo, vendido como “necesidad básica” y todo lo demás. Y de ser un zote por tener este marrón en su pasado y no decirlo poco a poco -por ejemplo, en sus múltiples ponencias sobre los fondos-buitre y la VPO en Madrid- al estilo de “yo también caí en la trampa” o algo así. Se pensaría que jamás le iban a sacar esto. Qué zote.

Lo que hace interesante al caso, y es donde se han centrado las suspicacias de todos los interesados en sacar jugo al caso -que tiene poquísimo recorrido legal, pero que al menos esta vez no es un informe policial inventado de cabo a rabo-, es que Espinar vendió la casa a las pocas semanas de suscribir el contrato de compraventa, que le obligaba a pagar en hipoteca subrogada -del BBVA a ING- más de 90.000 euros. Al revés que otros que se han quedado entrampados de por vida en una casa con cristales naranjas y vistas a una piscina comunal con una palmera de plástico, Espinar se desembarazó del muerto. Y con ganancia.

Resulta que en el tránsito entre la compra de la vivienda y su posterior venta a unos terceros -no identificados, hace falta ser retard para comprar un piso de una habitación en 2010 por ese precio- la Comunidad de Madrid subió el precio del “módulo” -otro de los arcanos del mundo de las VPO, VPPB, VPP y VPT- y el valor nominal de la casa se había incrementado, algo que los ávidos de sacar trapos sucios de Podemos han enfatizado con un “se lucró”, “especuló” o “vaya jeta”, como si Espinar hubiese cambiado la legislación a su favor.

30.000 euros más, simplemente por una modificación que hizo Esperanza Aguirre, siempre cálida con los promotores, en 2010. ¿Existía que la posibilidad de que Espinar renunciase a esa plusvalía artificialmente inducida en un contexto de caída en picado de cualquier tipo de activo inmobiliario? Existía, y no lo hizo. ¿Es ilegal? No, pero es reprobable en un tío que después ha ascendido en la política con un discursito de “no somos como ellos” (freudianamente, no soy como mi padre), con la vivienda no se especula y toda la pana, mi güey. Ese discurso tan cansino, por otra parte, y donde han tocado techo, porque los perdedores de la crisis no han sido tantos como se imaginaban.

Hasta aquí, el caso Espinar. El afectado ha dejado entrever que esta información ya estaba preparada desde hace semanas -yo diría que desde tocó poder como senador por designación de la Comunidad de Madrid-, y que sale ahora en el contexto de las primarias abiertas que tiene la formación postcomunista en Madrid, con un sector de camisas viejas, encabezado por él mismo, contra otro sector de posibilistas, encabezado por, entre otras, la unineuronal Tania Sánchez, vergüenza de cualquier partido donde esté.

Puede ser, y seguramente sea así. En la Cadena Ser están muy ofendidos con la simple mención de que se hayan prestado a una campaña con fines que no sean los puramente informativos, y para muestra baste escuchar al profundamente mongol que presenta el informativo regional en la desconexión entre las 19:20 y las 19:40, el mismo que peloteaba hasta el servilismo a Francisco Granados cuando lo tenía de contertulio, hasta justo el día antes de su detención: de manera chulesca, le espeta al muerto de hambre que tienen representando a Podemos que “si cree que Cebrián sabe quien es Ramón Espinar”, quizás refiriéndose crípticamente a la enfermedad mental degenerativa del apadrinado por Emilio Romero en Pueblo.

En fin, quédense con esto. España es un país donde te sacan un dossier con un asunto escabroso aunque solo tengas 30 años, como es el caso de Ramón Espinar. No hay nada ilegal, pero si éticamente en alguien muy vehemente en sus intervenciones públicas, y representante del sector más duro de Podemos. España es un país donde periodistas se arrogan de exclusivas que no son más que dossieres filtrados en el momento exacto, en el lugar adecuado. La Cadena Ser y el grupo PRISA quieren lo mejor para Madrid, que en su caso es seguir haciendo negocios y que todo siga como esté, porque no había nada que cambiar en la capital y Antonio Carmona era mejor que Manuela Carmena. Que la clase política que venía a salvar este país y a gestionar mejor es incapaz de gestionar siquiera su patrimonio o sus aspiraciones vitales con 23 años, al parecer recluidas en un nicho de 144.000 euros con dos plazas de garaje, por si vienen visitas.

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"Un edificio lleno de personalidad": sólo faltan las personas

La importante conurbanización extremeña de las Vegas Bajas

Perdido en uno de los parajes más aislados de España se acaba de inaugurar el enésimo Palacio de Congresos a cargo del contribuyente. Estamos en el año 2014, séptimo año consecutivo de crisis, y todavía se siguen produciendo noticias de inauguraciones de equipamientos inútiles, sobredimensionados y con estudios de viabilidad fraudulentos por inflados y poco realistas.

Fue precisamente en ese 2007 cuando se empezó a fraguar la idea de dotar a Villanueva de la Serena (Badajoz) de un Palacio de Congresos. Estamos hablando de un pueblo de 26.000 habitantes, de economía eminentemente agrícola y de servicios para esa actividad primaria.  En 2009 se adjudicó la obra por la cantidad de 13´48 millones de euros (unos 518 euros por cada uno de los habitantes) y se apresta a la inaugración: el próximo año hay elecciones municipales.

La manifiesta personalidad del edificio

Según el proyecto inicial, iba a ser un “edificio lleno de personalidad”, estructurado en dos volúmenes. El primero, semienterrado y con esta escalofriante planificación “La sala principal contará entre 800 butacas y tendrá un escenario de unos 236 metros cuadrados, siendo la superficie total de la sala de 726 metros cuadrados. La sala secundaria contará con una capacidad de entre 275 butacas, un escenario de 115 metros cuadrados y una superficie total de 283 metros cuadrados”.

Para el segundo volumen, una modesta torre de cuatro plantas de altura, con estas igualmente modestas pretensiones: “contará con un revestimiento inspirado en un nido de cigüeña y a su vez también en la obra Campo de trigo con cuervos, de Van Gogh”. ¡Van Gogh en el escenario del Plan Badajoz! ¡Holanda en lo más crudo de la meseta ibérica! Ni a Berlanga se le hubiese ocurrido. 

Se inaugura, y después ya vendrá la gente

La obra tenía 28 meses de plazo de ejecución, y ya en 2011 iba muy avanzada -ojo al final del enlace con eso del “agente urbanizador” privado-,  pero ha tenido dos años adicionales, de esos tan típicos en que no se hace la entrega de la obra porque no hay dinero para abrir el equipamiento. Lo más impactante es que haya llegado a término en una región con múltiples carencias de todo tipo, y un contexto de recortes y contención en el gasto público.

Sólo queda por poner los muebles -una partida costosa-, pero el equipamiento ya ha hecho la gira por revistas de arquitectura y culturales, esas que dejan a Cosmopolitan y Vanity Fair a la altura del BOE en cuanto a adornos lingüisticos, requiebros y palabras hueras. Les pongo este ejemplo de El Cultural, esa cosa que se vende con El Mundo, o también a 50 céntimos:

Alguien parece haber dejado una gigantesca bala de paja junto a la carretera que une Villanueva de la Serena con Castuera. La construcción remite a un tiempo indefinido, ni inmediato ni lejano; bien podría pasar por una especie de tótem pagano. De cerca, las impresiones se matizan: lo que creíamos hito se integra en un todo mayor. Tras la superficie terrosa se adivinan unas oquedades que diluyen la compacidad del envoltorio

Y así, todo. Al final de la glosa, ya untados de palabrería de propagandista -fíjense en los vasos comunicantes con la prosopedia de los proselitistas del vino, por ejemplo-, los autores del texto se plantean si el equipamiento es necesario, habida cuenta de que Mérida está a media hora en coche. “Es una medida de equilibrio territorial”. Claro, y todos los pueblos con AVE. El equilibrio territorial por encima del equilibrio de las arcas públicas.

Otra forma de entender el crecimiento económico, ciertamente”, remachan los dos críticos de arquitectura desplazados desde Madrid para justificar la labor del gremio. Sí que lo es: según esta noticia de 2012, la actividad de los Palacios de Congresos existentes en Badajoz, Mérida y Cáceres es inexistente. En 2011, y sumando la actividad de los tres equipamientos, apenas sumaron 97 días de actividad. Eso supone que había una actividad en esos recintos ¡cada once días! de media. 


El anterior régimen también dejó su huella en el pueblo

Y digo supuesta actividad porque, como ya indiqué en este antiguo y muy pertinente post, este tipo de fastos arquitectónicos se acaban usando para cualquier otra cosa que no sea actividad económica: el panorama extremeño es desolador en este aspecto. Según la misma noticia basada en datos de 2011, se celebraron únicamente cuatro congresos. Y dos de ellos fueron regionales: supongo que la pugna estuvo en cual de los tres Palacios de Congresos se llevaba el evento. 

Ese seré el futuro que espere al Palacio de Congresos “Vegas Altas”, sito en Villanueva de la Serena, Badajoz. Algún congreso regional de año en año, y el resto del tiempo a albergar obras de teatro de fin de curso, la actuación musical de Los Inhumanos o Baccara,  o una jornada de televenta de tuppers (¡regalamos una pieza de ibérico sólo por asistir!). Quizás una fiesta de Nochevieja, como el famoso Calatrava de Oviedo, ya reseñado aquí. 

13 millones de euros tirados por el sumidero del gasto público, con el único resultado de colmar el ego de unos arquitectos y sus amigos: los críticos que trabajan en medios. Una comarca que seguirá con su atraso secular. La misma de las históricas movilizaciones contra la central nuclear de Valdecaballeros. La misma del tren que nunca llegó a funcionar, y del que “no se sabía lo que iba a transportar”.  No se ha constatado ninguna manifestación en contra del “nido de cigüeña inspirado en Van Gogh”. La misma “bala de paja junto a la carretera”. 
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La expresidenta de la otrora prestigiosa Fundación Caja Madrid, promotora inmobiliaria. Continua a leggere

Black is black (I want my cash back)

Por alguna razón ignota -dicen que de nuevo el Partido X está detrás de la filtración- han vuelto a sacar basura asociada a la inmensa sentina que era Caja Madrid. Desde hace unos días, se conoce que una serie de cargos, consejeros o amiguetes de la institución disponían de una tarjetas de crédito que no dejaban ninguna traza fiscal, y que se entregaban con libre albedrío a cambio de no molestar en el consejo de administración.

Hoy, y con exclusiva del eldiario.es, se ha conocido el tabulado detallado de los cargos a estas tarjetas, un material interesante por lo que tiene de bruto, pero escasamente relevante o transcendente. Entre todos los gastos, que van de 2003 a 2011, no suman más de 15 millones de euros: el desfalco de la caja pública no ha sido ahí, porque es una cantidad despreciable dentro de los gastos sin medida que caracterizaron los Años del Despilfarro.

Tiene mucho más interés saber que la opacidad fiscal se conseguía aduciendo a “fallos informáticos”.  Desconozco cual es el montante total que las diferentes cajas de ahorros y bancos califican cada año como “fallo informático”, pero debe ser abultada porque, al margen del que se produce por el propio funcionamiento -y para eso hacen arqueos periódicos en cada oficina bancaria, para intentar paliar los desajustes entre lo que entra y lo que sale-, pueden colar este gasto añadido sin que nadie se de cuenta.

O eso parece. La excusa del “fallo informático” parece otra mentira dulce entregada a la opinión pública para no abundar en demasía en lo que parece, a todas luces, como una caja B dentro de la entidad, donde se cargaban gastos de todo tipo. No se que tal sentaría en Europa que se supiesen esas cosas: mejor dejar todo en 15 millones de euros, actualmente calderilla tras decenas de miles de millones de rescate bancario, que abundar en las cloacas del sistema financiero.

¿Se encontró Blesa al entrar en Caja Madrid con el tenderete ya montado, o lo ideó el mismo? Blesa, el amigo de Aznar -porque prepararon las oposiciones a técnico de Hacienda juntos- que, con esos poderes -y no hacían falta más- acabo al frente de esa institución, con tres siglos de antigüedad y que llevó hasta su fin.

Esas son las preguntas pertinentes, y no detenerse en la menudencia de tal o cual gasto detallado, aunque ya verán que es difícil resistirse a la tentación, y yo no lo voy a hacer. Al fin y al cabo, es lo que hay de novedad, pero no de exclusividad. Solo con extrema candidez se puede pensar que el sistema de caja B de Caja Madrid, ideado para pagar a afines y amiguetes al margen de las retribuciones oficiales, no existía en otras entidades.

Se puede confiar poco o nada en que algún día se sepa. Las instituciones de control en este país (Tribunal de Cuentas, CNMV, Banco de España) tienen sus propias vidas zombie, llenas de escándalos acordes a su función -enchufes, dejación de funciones- que hacen casi milagroso que se puedan poner a investigar algo que afecta a quienes les controlan: los políticos.

Porque eso es lo que hay en las llamadas tarjetas black de Caja Madrid: como era una caja, sus órganos de gobierno se repartían entre políticos y sindicalistas. Después metían de consejeros a miembros de la casta terrateniente castellana que domina este país, y todo arreglado en un concíbulo que ríase usted de la endogamia de los Habsburgo.

Todos se beneficiaban del maná de dinero que no había que declarar: bien untaditos, bien calladitos. Alguno ha intentado devolver el dinero una vez que se ha hecho público -y nunca antes- el listado de beneficiarios, seguramente porque quiere seguir haciendo carrera; sin embargo, la mayor parte de los tarjeteros de negro es gente sobradamente amortizada. Estoy pensando en Rato, que también ha devuelto parte del dinero, y que se encontró el chiringuito montado y lo usó en su beneficio.

Lo que sigue es un repaso somero por algunos de los gastos más destacados, usando la herramienta de consulta facilitada por elpais.com, y la de eldiario.es, que es más tosca y menos útil. Los cargos que voy a destacar son los que encuentro mirando por encima, y no miro si son repetidos, o el total. Son sólo 15 millones de euros, insisto: el escándalo está en otra parte. Aquí lo que cuenta es ver algunos gastos suntuarios, y la tremenda jeta de alguno de los protagonistas.

Por ejemplo, Fernández Norniella, que llego a ser ¡Secretario de Estado de Hacienda! cuando Rato era ministro. No es para menos: ambos son asturianos de Madrid, y no vean como une ese clan. Aquí lo realmente sangrante es que este habitual de los consejos de administración de las grandes corporaciones de España tenía una tarjeta opaca para Hacienda ¡cuando había sido el segundo máximo responsable del organismo público, sólo por detrás del Ministro!

Disculpen si exagero, pero este detalle es italiano: ni servicio público, ni nada. No se puede escudar en que no conocía las condiciones de la tarjeta, menos aún cuando se fundió 185mil euros que jamás declaró, como si sus abundantes remuneraciones de sus abundantes puestos de consejero no le bastasen.  Del desglose de sus gastos se ven abundantes compras periódicas en El Corte Inglés, especialmente al final, y siempre por la misma cuantía: 400 euros redondos. Todo parece apuntar a tarjetas regalo. Tarjetas regalo de un regalo. De todos.

Sin embargo, a mí me ha impactado el cargo del 14/07/2011: suscripción de 14´99 euros a Unidad Editorial. Uno de los cuatro gatos que se apuntó a la puta mierda de Orbyt lo era con una tarjeta black y con dinero de todos. En el fondo, todo son vasos comunicantes en los productos de la editora de El Mundo

Otro caso paradigmático es el de Alberto Recarte, paradigma de liberal a-là-madrileña, esto es: un liberal del BOE, del contrato único, de la competencia limitada, y de los amiguetes. Ya te cito a Hayek cuando me haya embolsado el fajo, tolay. Vinculado a la fosa séptica que es Libertad Digital desde sus inicios -¡la batalla de las ideas, amigos!-, este pájaro de la Castellana quemó 135mil euros sin declararlos al Estado, que el no tiene la culpa de que el BitCoin -que rompe el monopolio estatal en la impresión de moneda- no estuviese a punto para adecuarse a sus ideas liberales. Utopía, yo voy más lejos que tú.

En un principio declaró que había usado la tarjeta para “restaurantes y comprar libros” -doy fe de que lo autoproclamados liberales madrileños usan los libros para decorar; en caso de Burns Marañon, para apoyar el televisor con el fútbol siempre puesto-, pero el desglose de su gasto indica lo contrario: apenas unos cientos de euros en libros. Uno de ellos sería “Camino de servidumbre” encuadernado en guafléx. Todavía no lo ha podido acabar: por eso no ha comprado ningún libro más. Es que en la Costa del Sol no hay mucho ambiente intelectual.

Uno fantástico es Virgilio Zapatero, que iba de socialista moderado y ajeno a las batallas -exMinistro y exrector de la UAH-, y que tiene 36mil euros. Dice que todo es una conspiración: en breve presentará la denuncia ante la Policía, a ver si le queda algún amigo por ahí. Seguro que le robaron la tarjeta, una donde tenía apuntados cargos de libros en Antonio Machado -más que Recarte-, pero especialmente pitanza en restaurantes y paradores. Que el cerebro consume mucha energía leyendo.

¡Qué decir de Miguel Corsini, expresidente de RENFE! ¡Lo que no sabrá de corruptelas este vividor! Se inició vendido chatarra en forma de Talgo a EE.UU, y después emparentó nada menos que con una hija del Marqués de Mondéjar, que en tiempos fuera ¡jefe de la Casa Real! Con la subida del PP al poder en 1996, Rato lo nombró presidente del monopolio del tren vía ibérica en España, donde pudo aplicar sus conocimientos de comisionista en el llamado contrato del siglo, el del AVE que firmó Álvarez-Cascos en 1999. Sí, ese donde se pedían “trenes a 350 km/h” que no eran posibles tecnológicamente. Que la utopía sea más rápida, que la estamos alcanzando. Una vez más.

Corsini sólo se gastó 47mil euros, porque es rico por sí solo. No es broma: se cuenta que los mejores terrenos de Renfe se los ha quedado el o apoderados. Viajes, muchos viajes, y un cargo sorprendente (18/02/2011) en “Neurología aplicada”: 300 euros por decirle que sí, que las voces que oye en su cabeza son normales. Haaaaaazte aún más ricooooooo, cásate con la Koplowitz. O algo así.

Moral Santín, además de uno de los que más uso la tarjeta (nada menos que 477mil euros) es paradigmático porque es uno de los fundadores del Partido Comunista “de los Pueblos de España”, y hasta que se cayó el Muro era un defensor prosoviético de Plaza Roja y toda la vaina, compadre. Después, como tantos de su perversa filiación política y religiosa, se pasó al dinero. Lo hubiese hecho antes, pero el dinero del PCUS solo daba para peluquines, y hasta el coche lo tenía que poner Ceauscescu.

Tiene cargos habituales en la dacha berciana conocida como Palacio de Canedo, siempre de viaje a Galicia. O a su pueblo, pues era oriundo de El Bierzo. Le agradaría el ambiente de mansedumbre, tan propia de la utopía socialista. A veces también se quedaba en el Parador de Villafranca del Bierzo, antes de cruzar la frontera hacía Galicia. Y muchos más locales de la zona. Le gustaba repartir el dinero.

Sin embargo, en los últimos años su actitud cambió, y paso a sacar cada semana, y del cajero, 600 euros en efectivo, el máximo que te deja la máquina escupedinero. Andaría, como buen comunista, con la mosca detrás de la oreja por alguna caza; ya saben, había empezado la crisis y en cualquier momento se podría producir el advenimiento de la lucha final, y mejor estar preparado. Si hay que hacer las barricadas con fajos, se hacen. Pero de viejos periódicos impresos en Moscú.

Es inútil seguir más. Mercedes de la Merced, que la diñó con poco más de 50 años, tiene miles de euros en Manolos (y si no saben lo que son, vean Sexo en Nueva York. O en Soria, de donde era oriunda y acudía regularmente en bus de línea a visitar a sus padres); como es fiambre, nadie la cita en su repaso a las tarjetas black; Spottorno, el presidente de la Fundación Caja Madrid, 232 mil euros en camisas, restaurantes, parkings y toda acción cultural que se precie; Blesa, Rato…

En fin, ahí tienen el material bruto. Es divertido hacer filtros por el negocio que hace el cargo -hay gente que ha comprado hasta en H&M- o por fechas -ese desgraciado que compra las flores del 1 de noviembre-, pero no olviden que todo esto es minucia. Eran regalitos comparado con lo que se ha movido, y todo el gasto es irrelevante en el conjunto, donde lo importante es el sistema para ocultar al fisco ¿Había connivencia de la Visa y Mastercard?  Porque 15 millones en errores informáticos….

Sin embargo, surte muy bien su efecto -deseado, sin duda- de soliviantar a la ciudadanía. Relativamente: no se han verificado casos de ciudadanos que hayan ido a cancelar sus cuentas a Bankia, que es Caja Madrid maquillada y rescatada con el dinero de todos. Exactamente el mismo tipo de dinero que se habían gastado en los años precedentes, y en esas gilipolleces para las que sus sueldos y remuneraciones daban de sobra. Todo gasto suntuario, privilegio sobre privilegio. Negro sobre negro, como la realidad de este país. Continua a leggere

Una estafa de libro

Soy intelectual, ¿oichesmes?

Por deudas contraídas que no ha menester comentar aquí, me he visto obligado a leer el último libro de César Antonio Molina, el gallego que fue Ministro de Cultura con Zapatero, especialista en ir saltando de cargo en cargo, y, según leo en las guardas “poeta reconocido, antologado y traducido, excelente crítico y ensayista”. El libro es una soberana estafa al improbable lector que se acerque a este Narciso de sí mismo, y voy a explicar por qué.

A pesar de titularse La caza de los intelectuales. La cultura bajo sospecha, el libro es una mera compilación -arbitraria, desordenada, desigual, escasamente original, desgraciada- de diferentes escritos del autor, donde se juntan por arte de magia laudos, viajes, diatribas y tonterías sin fin, con un supuesto hilo imaginario que recorre la obra y al que está referido el título.

Al poeta Molina le encanta ver publicados sus farragosos y escasamente inteligibles escritos en soberanos volúmenes, a la manera gallega de que es mejor que algo pese a que tenga gravedad. Ya me vi obligado a leer su anterior deposición del género, el horripilante Lugares donde se calma el dolor, una mezcla de guía Baedecker, reflexiones de BUP y galleguidad desopilante por roma y vulgar, un volumen de título indicativo, al igual que otros del mismo autor como Donde la eternidad envejece, Vivir sin ser visto y Esperando los años que no vuelven. Es la alegría del huerto. De grelos.

Al poeta Molina le encanta ser parte de algo, y ahora se ha inventado que es un intelectual. Perseguido. Por eso perpetra este libro donde no explica nada, pero donde el lector tiene que inferir que, oh injusticia de las injusticias, el ex-Ministro es también un intelectual perseguido. El mismo lo deja caer en algunos pasajes, francamente bochornosos, de su estúpido libro, publicado como no podía ser de otra forma, en la colección Imago Mundi -et errumabo ego te- de Destino, especialista en el género.

Un básico de cualquier biblioteca

“¿Por qué tantos hombres de sabiduría se han metido en política?, se pregunta el autor, en clara alusión a su propia experiencia” es una frase que se puede leer en la contraportada, al lado de un dudoso “análisis equilibrado, incisivo, valiente y esclarecedor”. Es por estas cosas por las que creo que este libro es una estafa al lector: en ningún momento se explica que el libro es una recopilación de miscelánea. No hay ni prólogo, y el índice es una irritante sucesión de títulos mostrencos sin citar un solo nombre.

Solo leyendo y perdiendo tiempo en las más de 500 páginas se puede adivinar esto. Es cierto que hay un cierto orden cronológico -empieza por su querido Séneca, acaba con unos infames artículos de historia intelectual y cositas del Holocausto-, pero no hay un orden mental. Insisto: es una recopilación de artículos de muy diverso origen. En ningún momento se dice esto al lector. Una estafa.

Así pues, el libro entra de lleno en la tradición españolísima de los desagraviados por sí mismos. Escrito con rencor gallego, entronca directamente con ese libro que publicó Jose Barrionuevo -sí, el mismo- donde incorporaba su propia vicisitud personal de terrorista a la tradición española de perseguidos por la Justicia. Se llama Procesos políticos en España (2003), igual que este se llama La caza de los intelectuales, ¿lo cogen?

Yo no voy a hacer un resumen del libro: ya lo he hecho. Es un libro deleznable en su propia concepción, y el autor ha aprovechado la rueda de lanzamiento para lanzar calumnias e insidias que atraigan los focos sobre un producto cultural tan deficiente que puede ser considerado una estafa. Simplemente les voy a extractar los momentos más divertidos.

El poeta Molinas posee un estilo obtruso y escasamente atractivo. Cuando está en sus viajes, se dedica a relatar todo, apoyándose en guías de turismo; cuando reseña a un autor, cita todas sus obras como si fuese un ejercicio académico: así, es muy normal encontrarse que, en plena diatriba para explicarnos las bondades de un autor ponga entre dos puntos “también escribió Zulanita de tal”, o cualquier otra majadería.

Leer este libro ha sido un dolor de muelas. Como comulgar con ruedas de Molinas. Cualquier cosa vale y, lo que es peor: no he aprendido nada. Esta afirmación no encierra ninguna fanfarronada, es la pura realidad: es un libro que no aporta nada, absolutamente nada novedoso. Es más, dice cosas que son pura mentira o invención, como que Jovellanos murió “habiendo entrado las tropas francesas en Asturias, Jovellanos se embarcó en Puerto de Vega, en Navia, y falleció en medio de una tormenta” (pág. 91).

Jovellanos murió en una cama en Puerto de Vega, no embarcado y en medio de una tormenta. Podría ser un error -el libro tiene varios, es lo que pasa cuando estás copiando con el único ánimo de emborronar páginas y más páginas-, pero es algo más cuando descubres que, más adelante y hablando de Blanco-White (pág. 125), te planta sin rubor tres páginas literales de escritos del pensador español -con Azaña copia directamente ¡once páginas! de sus Diarios- donde este escribe, en un prolijo párrafo, como murió realmente Jovellanos.

Este detalle, y otros que no comentaré, inducen a pensar que este supuesto intelectual gallego, tan agraviado, no lee ni lo que escribe, o que dice escribir cosas que realmente no escribe. Ustedes verán con que opción se queda, pero esta bastante claro. Cuando era Ministro, una vez le preguntaron en Caiga quien Caiga o algo así una pregunta cultural, de esas que salen en Pasapalabra, a ver si la sabía y, ni corto ni perezoso, pasó de responder. Se giró y se fue. Galleguidad absoluta.

Leyendo este libro no hay que preguntarse si Molinas es un intelectual perseguido, sino como es posible que alguien así se considere intelectual, y aproveche para despreciar a su sucesora en el cargo que le dio fama, que tiene igual o parecidos méritos que este gallegoide rencoroso. Miren que frase (pág. 206): “Horas después viajo rápidamente a Londres para ver a varios editores interesados en la publicación de alguno de mis libros, difícil tarea en un mercado tan gélido y tan poco proclive a entender a los demás” ¿No será porque son una basura, maldito Narciso?

Inquietante parecido físico. Y de valor nominal.

La selección de retratados es disparatada, llena de lugares comunes, otros no tanto (Milosz) y, especialmente, vacíos, que vaticinan la gran sima de conocimientos de este personaje que afirma (pág. 477) que lee mucho, y desde joven. Poco a calado de eso, como demuestra la nausebunda diatriba contra Internet -esperable en alguien nacido en Galicia de la posguerra- que hay en las páginas finales, o el vulgar lugar común sobre Bruselas, donde no falta el típico desprecio sobre las cosas que realmente conocen los de su estofa (comer, comer y comer, y fingir que se leen libros): “En el restaurante Aux Armes de Bruselas como patatas fritas con mejillones. Son pequeños y no tiene el sabor de los de Lorbé, pero ¡qué remedio!”. Ya. Igual que Bruselas es mejor que toda Galicia junta, paleto.

En la foto que aparece en la guarda del libro posa de tal manera que parece un émulo de su paisana Rosalía de Castro. Como último desprecio al lector, el libro carece de ningún índice onomástico o analítico. Una auténtica estafa. Parecer culto se ha convertido en una auténtica obsesión entre este tipo de gente, pero basta rascar un poco la pática de roña y pueblo y se ve su auténtica catadura. Miren sino al presidente de este juntaletras y ripios, capaz de cualquier cosa en vez de decir que desconoce de lo que se está hablando. Erre que erre. Cosas de gallegos y su oximorón: intelectual.

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Oposición asesina

Este año el deshielo fue muy rápido y una riada se cargó una de las pasarelas que, a su paso por León, sirven para franquear el río Bernesga. Ahí estaba la pasarela, a ras de agua, con el metal retorcido por la fuerza del agua, y partes del tablero de hormigón arrancadas. Las aguas hace ya tiempo que se habían amansado para los sucesos de ayer.

Fue en otra pasarela sobre el Bernesga, la que lleva a la altura del centro de salud, donde ayer cayó abatida Isabel Carrasco La Carrasca, furibunda presidente de la Diputación provincial de León, máxima responsable del PP en la provincia y otros doce cargos públicos (renumerados) más. Ninguno le sirvió cuando dos de los tres disparos con arma de fuego impactaron en su menudo cuerpo.

Eran las 17:20 de la tarde y la dirigente política se dirigía a Valladolid a batir palmas en el mítin que, dentro de la campaña a las elecciones europeas, iba a dar Rajoy. Ya saben que la campaña se está caracterizando por la elevada altura del debate político y el aluvión de nuevas propuestas. Isabel Carrasco se dirigía, pues, a su trabajo.

De trabajo va la principal hipótesis barajada por la Policía y la prensa afecta. Rápidamente detenida -matar a alguien en una pasarela peatonal garantiza que alcanzas tu objetivo, pero también que no vas a tener huida: no creo que ni lo contemplase-, la autora material de los hechos se ha negado a declarar, pero como León es un pueblo -donde las vacas pastas entre las eras donde la ciudad empieza a perder densidad- todo se supo a la media hora.

Al parecer, se trata de la mujer del inspector jefe de Policía de Astorga, poblachón de la provincia de León y la auténtica plasmación de esa definión castellana de “ciudad de curas y militares”. Y si no, vean la epopeya de los hijos más ilustres de la localidad, los Panero. Al parecer, su hija fue despedida de su trabajo en la Diputación allá por 2011, y recientemente había salido la sentencia final -en contra de sus intereses- sobre el recurso que había interpuesto.

Es una historia muy sórdida, especialmente cuando se desciende a los detalles. Podría estar ambientada perfectamente en Caltanisetta o Agrigento, pero lo está en León, la depauperada provincia del noroeste español: fíjense hasta que punto, que una madre despechada por el porvenir de su hija no encuentra mejor solución que un par de tiros.

La hija, también detenida, estudió Ingeniero de Telecomunicaciones en Santander -no hay que alejarse mucho del terruño, y después ya te saldrá un carguito en alguna administración-, por lo que debe de haber hecho el trayecto a través de Reinosa unas cuantas veces, ese trayecto que pasa por lo más abandonado de la provincia.

Madre e hija eran militantes del PP. Estaría bien, pero no pasará, que se supiese las circunstacias por las que la hija accedió al trabajo en la Diputación, y que cometidos tenía. Era interina y esperaba “su plaza”. Cuando salió a concurso, se vio superada por otro candidato (en argot, le hicieron la cama, puesto que ya tenía lo necesario para la plaza: el carnet de militante y estar dentro), este se fue al poco tiempo, y La Carrasca decidió “amortizar la plaza”, esto es: no cubrirla. Era 2011.

Ese parece ser el móvil, aunque insisto en que las dos detenidas no han declarado. Algo se rompió en la relación que parecían tener segura. “Tu acaba la carrera, que ya te buscaré yo algo en la Diputación”. La Carrasca tenía mala fama, tanto que ni siquiera medios tan mojigatos con El País guardan las formas en estos días de dolor por la muerte de alguien tan querido por la comunidad, entendida esta a la manera de Álex de la Iglesia, y donde el bloque de pisos es la clase política leonesa. 

Hay cierto consenso en torno a que Isabel Carrasco, trístemente abatida por dos balazos a quemarropa, era una bruja. Ella mismo cultivó en vida esta imagen, de mujer agreste que se impone en un mundo de hombres y, en muchos casos, era peor que ellos: y estamos hablando de León. De gesto adusto y agresivo, se mostraba así de ufana ante la cuestión de los 150.000 euros de dinero público que se embolsaba al año en función de su increíble acumulación de cargos, ninguno delegado. Podía con todo.

En una provincia depauperada como León, el poder de La Carrasca era tremendo. No sólo en conseguir puestos públicos, sino en adjudicar ayudas o priorizar según que cosas, siempre por el bien común y, como demuestra este caso, nunca en interés de particulares. Ese poder, y su arbitrariedad a la hora de administrarlo, la ha llevado a morir acribillada.

Ahora bien, habrá el que argumente que la dirigente asesinada lo ha sido por haber sido inflexible y no haber concedido esa plaza a dedo. Muy bien, si admitimos eso, también podemos admitir que ha muerto en accidente de trabajo, o cualquier otra barrabasada sin sentido alguno, como que finalmente las Diputaciones tienen un sentido para seguir existiendo: proveer cargos, o quitar vidas.

¿Cuanto tardará en salir que madre e hija estaban enajenadas? Es una hipótesis más plausible que un elaborado plan para matar al objeto de sus odios -la amortizada tiene 35 años, ¿tan poco futuro laboral veía para sí misma?-, incluyendo escoger bien el lugar del crimen. Por supuesto, los medios de propaganda ya nos han dicho que el arma no es la reglamentaria del marido de la asesina, faltaría más.

Seguro que fue a conseguirla al animado mercado negro de armas de fuego en León, quizás contactando un domingo en el espantoso Rastro de Papalaguinda, porque ¿cómo no vas a recurrir a los bajos fondos cuando puedes encontrar lo mismo en tu propio hogar familiar? Correligionarias de partido, insisto. Venganza gitana, por seguir con el Rastro que cada semana se celebra a las orillas del Bernesga.

La historia está muy clara, y refleja muchas miserias de la zona y de nuestra era: una mujer relativamente joven y “bien titulada” -formada requiere más conocimiento del caso- se ve desamparada por perder un trabajo en la Diputación, hasta el punto que su madre se toma la venganza matando a la causante de sus males, siendo ambas hija y esposa de un jefe de Policía provincial. Auténtica España negra y miserable en cuanto a sus aspiraciones vitales, filiciación y resultado final. Continua a leggere

Mongolia es un país, no un periódico

Siempre buscando el secuestro por parte de la autoridad

Me han pasado un libro con la recomendación “te gustará” y ahí me he visto leyendo un panfletillo que, en contra del tópico de “barato”, no lo es en absoluto: hace falta tener cara para pedir 17€ por Papel mojado. La crisis de la prensa y el fracaso de los periódicos en España, publicado por Debate a partir de retales sacados de Mongolia, una revista que se explica por su nombre.

Si he leído el libro, además de por la recomendación sincera, es porque pertenece al subgénero “periodistas despedidos de El País que rumian rencor por doquier”, todo un fenómeno de nuestra democracia y que dura ya varias décadas, con figuras ilustres como Martín Prieto hasta el último afectado, el tal Pere Rusiñol que firma la introducción y gran parte de las columnas que se publican en Mongolia bajo el epígrafe “Reality News”.

En teoría, esa es la parte seria de una publicación que se caracteriza por el mal gusto, los fotomontajes, un humor austral (por argentino), un precio en kiosko de 3€ (e impreso en papel de periodico) y por ser un testimonio tangible de la decadencia del periodismo y de nuestra sociedad. Nos intentan vender El Papus, pero sin un mínimo de gracia. Dicen que tienen 40.000 ejemplares de tirada. Conozco alguna biblioteca pública que se ha suscrito.

Esa parte seria tiene auténtica obsesión por el esquema informativo español, porque está escrito por expulsados de la torre de marfil que ha sido siempre Prisa. Es una sección que combina escrutinio del registro mercantil con cotilleos, difamaciones, códigos-clave, mala baba, historias viejas, mala baba, delirios de vanguardia del proletariado y mala baba.

El libro está estructurado en función a un complejo sistema: de las escasas 120 páginas, 34 son para El País, 26 a Público, 13 a La Vanguardia y 8 para El Mundo. Como lo ven: el periódico más nauseabundo de Europa, y sólo obtiene la parte final y la de menor cuantía en un libro que lleva por título (y portada como de informa policial) toda una declaración de intenciones. Y tanto: parece que estén buscando trabajo en el antiguo reino de Pedro J. del que, empero, han sido incapaces de vaticinar su caída. La de Cebrián la anuncian del orden de 50 veces.

Odio y rencor es lo que define a este carísimo panfleto. No hay ni siquiera una labor de edición que evite que el lector tenga que leer sucesivas veces que Cebrián cobra 12 millones de euros: el dato vuelve una y otra vez como una gota malaya. El libro es la mera regurgitación de bilis de unos despedidos (con bastante razón, a tenor de lo demostrado), tan falsos que sólo pueden firmar el libro como Reality News/Mongolia.

La sección dedicada a Prisa se puede resumir en esto: eramos muy buenos, pero Cebrián nos ha hundido y puestos en manos del pérfido capital, llegando a apuntar un capítulo a La Caixa y el Opus. En El País incluso han cometido la tropelía de publicar fotos de Isidre Fainé, a la sazón mandamás de la empresa de la Infanta Cristina, como si el lector de El País no estuviese acostumbrado, con la anterior hégira, a ver fotos de Polanco y de la gallega de la Barreiros, al menos mientras estaba amancebada con el empresario editor.

Es un libro rídiculo. El interés de la lectura va en función a las salvajadas que se dicen. En la página 41, por ejemplo, se lee: “Música para los oidos del subdirector de Opinión, ex maoísta reconvertido en neocon con ingredientes de cristiano renacido”. No ponen el nombre, pero el lector interesado -no yo, desde luego- puede identificar fácilmente a la persona definida a brochazos. Y con odio moruno, aunque el nombre Pere sea tan catalán.

Hay múltiples ejemplos: en un artículo titulado 36 notas sobre la crisis de El País, y que no son más que 36 chascarrillos escritos como desahogo, sin orden ni presentación alguna, el número 13 es una vulgar exhibición de apodos que habrá hecho las delicias a los iniciados, y el número 27 dice que, entre los despedidos por el ERE de El País, están “el que más sabe de energía, el gran corresponsal de guerra, el mejor escritor, el mejor polemista, el que mejor conoce la UE, el gran experto en ETA” y el gagá de Jose Yoldi. Acabáramos. Falta un Premio Nobel.

Una resentida histórica como Maruja Torres, en la presentación en BCN

Este es el nivel. De Público dicen que iba muy bien, que tal y que cual, pero que no lo quisieron rescatar, que Roures tiene un yate, que tal y que cual; de La Vanguardia, remontándose a la noche de los tiempos, cotilleos de redactores que se casan con la hija del jefe; de El Mundo, que Casimiro García-Titadyn presionó a unos testigos protegidos del 11-M para que alterasen su testimonio, cosa ya sabida porque aparecio en esos medios tan vilipendiados por, oh paradoja, un estercolero que se llama Mongolia.

Ok, muy bien. Yo me pongo el primero en la cola para criticar los espantosos periódicos que tenemos en España, pero también se muy bien cual es el peor de todos. También se muy bien que una revista grotesca como Mongolia no es la más adecuada para esta misión de agitprop. Lo que queda claro con este libro-panfleto es que la crisis de los medios es en gran parte responsabilidad de los propios periodistas, que solo hablan cuando los expulsan del paraíso con espada flamigerante: ahí está el perenne recuerdo de los propagandistas de Canal Nou denunciando manipulación, pero cuando estaban despedidos. Es más: tuvieron que cerrar el medio para que cantasen.

Basta ya de acusar a los jefazos, porque gran parte de la cadena de la mierda informativa la han hecho estos periodistas, tan indeseables entonces como ahora. Este libro (porque tiene lomo e ISBN) es sólo un ejemplo más.
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Es hasta normal en el país y la ciudad que perdió una escultura de Richard Serra valorada en millones de euros y con un peso de toneladas. 
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El comunismo era esto. Y retratos gigantes por las calles.
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Como previsto, el Calatravo de Oviedo ha pasado a manos municipales. Uno de los Ayuntamientos más endeudados de España, lejos de estar contrariado con la jugarreta empresarial que le han hecho los de la familia de El Monopolio (de transporte de pasajeros en carretera), están encantados y dicen que van a hacer del edificio propio de una petromonarquía pérsica “un motor económico” para toda la región
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Otro famoso “motor económico” era el famoso Niemeyer y su “Isla de la Innovación” asociada. Fíjense en esta noticia, donde al final y de sopetón nos dicen que la mujer del primer responsable de la pirámide (ya se que no tiene esa forma, pero me entienden) blanca de Avilés aparece en los títulos de crédito de la pelicula que Woody Allen rodó (parcialmente, y porque le dieron dinero público y troskista de Roures) en Asturias. Seguro que aparece “desinteresadamente”.
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Se pusieron con el Plan E. Están tan pegadas unas a otras que parecen un montaje escultórico con fines artísticos. 
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Y, por terminar con algo más de #MafiAsturias, lean esta noticia. Una parcela en la mejor zona de la ciudad. No se sabe el propietario, sí a lo que se dedicaba. Pero no ponen nada más. Unos días antes salía esta otra noticia: empresarios venezolanos tienen 42 millones de euros “a plazo fijo” en un pueblo costero cuyo PIB anual es una quinta parte de esa fabulosa cifra. ¿Narcotráfico? Sí mi amol
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Un puerto con un futuro negro (V)

Planta de ENCE en Navia. Es más grande que el pueblo

El problema sigue siendo el mismo: dar uso al puerto soviético de El Musel. Que haya movimiento. Tráficos marítimos. Carga y descarga. Y que se haga como sea.El post de hoy es un pequeño excurso -o, dado el contenido, ramal- donde se mezclan como por arte de magia el tema de las conexiones ferroviarias y la búsqueda desesperada de uso para la tremenda infraestructura ejecutada en Gijón.

A 100 km. del puerto sin uso opera desde hace décadas una planta de celulosa, una de las industrias que nadie quiere tener cerca, pero que siempre se instalan cerca de un nucleo habitado. En el caso de la papelera (pocas veces una actividad industrial tiene una denominación tan polisémica) el Gordo cayó en Navia, capital comarcal de la zona occidental de Asturias.

Gracias al nauseabundo olor de la instalación, el pueblo de 10.000 habitantes no ha crecido en las dos últimas décadas, a pesar de su ubicación costera, su mejora de comunicaciones con la autopista Transcantábrica y el boom del ladrillo común a todo el país. Su primacía regional ha ido a Ribadeo, al otro lado de la ría del Eo y ya en Galicia.

Carga de celulosa en el puerto de Ribadeo. Al fondo, Castropol

No sólo. La gran mayoría de los tráficos portuarios que genera la planta se van por el mismo puerto, especialmente los de exportación de los derivados de celulosa que producen, aunque la importación de madera si que se hace parcialmente por los puertos de Avilés y Gijón. La producción local de madera, a pesar de la gran superficie destinada al eucalipto, no da abasto, lo que provoca asombrosas peticiones. No es el tema de hoy.

Bien, pues en 2008, y con la obra de El Musel ya muy avanzada, al entonces presidente de Asturias se le ocurrió la idea de, aprovechando la línea de tren de vía estrecha que pasa cerca de la planta (la Gijón-Ferrol que tardó 40 años en hacerse), hacer un ramal para que la celulosa se llevase al puerto gijonés o, en clave regional, que la actividad económica repercutiese en la región donde se produce y, aunque ningún sitio lo ponga explícitamente, donde se padecen las consecuencia de esa producción: desde eucaliptos hasta malos olores y contaminación.

Según las siempre infladas previsiones, sería el 15% del tráfico del puerto. Dos convoyes diarios con 20 contenedores, 1600 toneladas diarias en total. Medio millón de toneladas al año, sólo en salida.No faltaban en las previsiones las apelaciones a la ecología -quitar camiones de la carretera- y la propaganda pura y dura, como “dar facilidades a la población para que utilicen el tren para su movilidad”, cuando acaban de poner una autopista a la puerta.

Para el proyecto se ideó un ramal de 2´4 km al coste de 9 millones de euros, porque también incluía una playa de cuatro vías dentro de la factoría y mejorar los viales internos una vez en el puerto, además de una cubierta para que la carga y descarga se pueda realizar en todo tipo de condiciones climatológicas, algo especialmente importante cuando se está hablando de papel y un sitio donde llueve bastante. Ah, y también 62 expropiaciones para tan corta distancia. Cosas del minifundismo.

Punto exacto de empalme del ramal con la vía existente

Una inversión pública considerable para una empresa privada, un poco en la línea de Adam Smith (eso de que los gobiernos en la economía sólo tienen que asegurar las carreteras y la seguridad, lo demás lo pone la mano invisible) y el precendente de la autopista hasta la puerta que Lerma y Felipe González pusieron a Ford en Almusaffes.

Inversión pública estúpida, puesto que la planta operaba perfectamente -de hecho, en 2010 inauguró una ampliación tras una inversión de 300 millones que permite incrementar la producción en 20% anual, hasta el medio millón de toneladas- a través de los puertos ya existentes, y que sobre todo demuestra una falta vergonzosa de planificación a nivel estatal de infraestructuras básicas como son las autopistas, líneas de tren y puertos. Todo mezclado aquí.

El puerto de Ribadeo, conocido como Mirasol, es un puerto de ría con los conocidos problemas que tienen, que aquí se acentuan por ser un espacio natural protegido. Eso no ha sido óbice, como no lo es nunca en la zona, para que se hiciese un dragado a las bravas para poder maniobrar con todo tipo de condiciones de la mar, o una dársena flotante para poder traer barcos más grandes. Barcos para la papelera, que genera el 70% de los tráficos del puerto.

Ante la noticia del ramal robatráficos, reaccionaron a la manera gallega, la misma por la que -por poner un único ejemplo- su sector agroalimentario se abre paso, y que no tiene nada que ver con la calidad: una rebaja de precios por debajo del coste del servicio, nada menos que un 54%. Y un contrato de cinco años para mover al menos un millón de toneladas hasta 2015. Por supuesto, en Ribadeo no hay terminal específica allweather, pero no parece que la papelera la reclame. “El puerto con los mejores precios para esta actividad de toda Europa”.

Además, en el mismo contraataque de 2010 se dejó caer que “el tren también pasa por Ribadeo”, como dando a entender que el ramal también podría servir para llevar celulosa a Galicia y no a Gijón. Es ridículo, puesto que lo hace muy lejos del puerto, adonde se llega tras un desnivel considerable desde la rasa costera. En todo caso, desde Asturias reaccionaron con un “contrato de exclusividad” para que el ramal sólo sirviese para ser usado desde los puertos asturianos. Como taifas, o peor.

Otra cosa inútil: cambió el gobierno regional asturiano y el nuevo presidente, el impresentable (por ser por todos conocido y por lo otro) Álvarez-Cascos paralizó la obra del ramal. Según sus propagandistas, faltaban “permisos” e incluso se aduce a el “límite de transmisión de vibraciones”, como si en la zona viviese el urogallo o el oso pardo cantábrico.

La realidad es que Álvarez-Cascos prometió paralizar la obra a los transportistas de la zona, que se benefician opíparamente (1600 toneladas al día, recuerden) del tráfico Navia-Ribadeo. Todos esos transportistas son votantes del partido político del antiguo Ministro de Fomento. Y todas sus familias, porque por esas zonas con el sueldo de un camionero vive una familia extensa. O dos.

Caído en desgracia el antiguo secretario general del PP, la administración socialista ha recuperado el proyecto, pero ha seguido con problemas muy curiosos. Ya ven que 2´4 km. de vía ferrea estrecha dan para mucho, incluso para ramificaciones -no en vano estamos hablando de un ramal- hacia la conocida Operación Pokemon, esa que lleva años en marcha en Galicia, y que básicamente viene a sacar a la luz las relaciones sicilianas entre droga, política, cuerpos y fuerzas de seguridad, corrupción, prostitución y tráfico de esclavas sexuales de esa región. Planean hacer 50 juicios desgajados de la parte principal.

Al parecer, un pequeño tramo de la obra ferroviaria dentro de la propia instalación portuaria de El Musel fue a parar a Javier Anchelergues Martínez, un tío que tiene una empresa donde está el solo, pero que obtiene contratos públicos de cuantía millonaria. Algo tendrá, además de su implicación en Pokemon. Por cierto, la obra ya ha pasado de los 9 millones de euros presupuestados en 2008 a los 14 millones de euros de 2013, y sigue sin estar acabada. Es una desviación del 55%.

En ese período la empresa pública de trenes de vía estrecha FEVE ha desaparecido, subsumida en RENFE tras arrojar 199 millones de euros (como los filetes que cuestan 9´99€/kg en el super) de pérdidas en su último años, el 2012. Con la obra sin hacer y el superpuerto soviético, sin uso. Otra historia más de este país, pero donde confluyen de manera mágica los elementos comunes a todas. Continua a leggere

Rajoy, Historia de España

¡Mira que bien! La ocasión es muy propicia para recuperar estos dos post, demostrando que este blog aperiódico, irregular y heterodoxo tiene fondo de armario. Quizás se acuerden de la polémica de hace un par de años en torno al Diccionario Biográfico pagado con fondos públicos y llevado a cabo por la Real Academia de Historia. Si no, está bien que lean esos dos enlaces.

La cosa ha seguido coleando (la frase significa lo que significa) y hete aquí que, lejos de enmendarse, se ha enmierdado aún más. Según publica El Confidencial -un medio que no sigo jamás, porque es de la impronta de El Mundo, incluyendo ese gusto insano por el cotilleo- la entrada correspondiente a Mariano Rajoy es digna del Diccionario.

 La entrada corre a cargo de Elena San Román, una profesora de la UCM y académica de la RAH, especialista en ¡Historia empresarial!. De hecho, su libro-tesis doctoral Ejército e industria: el nacimiento del INI -que no está nada mal, pero cae en las loas y soflamas al gallego Suanzes-, publicado por Crítica en 1999, es un clásico de las librerías de saldo.

Con ese bagaje tan adecuado -recuerden que la entrada de Azaña la perpetró un analfabeto funcional, aplastado como una cucaracha por Santos Juliá- la profesora San Román dice estas cosas de Mariano Rajoy Brey, natural de Pontevedra y por todos conocido:

De su paso por el Ministerio de Cultura (se que habían borrado esto de su memoria, pero el hombre que no lee libros y si el Marca diariamente sucedió a Esperanza Aguirre en este encargo en el famoso primer Gobierno de Aznar) “el Estado adquirió el retrato de la condesa de Chinchón pintado por Francisco de Goya y se facilitó la dotación de una sede a la Academia de Cinematografía”. Como si fuese un expediente militar. También se metió dinero “en los archivos de Indias, General de Simancas, entre otros” y “se logró un acuerdo sobre el destino definitivo de la documentación generada durante la Guerra Civil”, lo cual es mentira.

Cuando pasó a Interior, “vivió los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos. Fue, de hecho, el primer ministro del Interior europeo que solicitó un encuentro con los representantes de la Administración estadounidense”, un curioso logro digno de la meritocracia gallega que tan bien encarna. Seguro que lo dice en petit comité. Al respecto, también se dice como logro ser el único Presidente que ha tenido dos huelgas generales en un año, esas de 2012.

Sobre el Prestige, “fue el presidente de la comisión interministerial encargada de afrontar la catástrofe medioambiental que supuso el vertido del buque y que preparó el Plan Galicia de ayuda para compensar a los damnificados”, seguramente en su condición de gallego. Y con axuda do apostol, como dijo el dinosaurio fundador del partido.

Sobre sus dos derrotas electorales, el adelanto editorial solo habla de la primera: “El atentado terrorista de Atocha del 11 de marzo de 2004, tres días antes de la selecciones generales, influyó en la opinión pública y provocó un vuelco en los resultados electorales que habían anunciado todas las encuestas”. Ojo, las encuestas ya anuncian los resultados electorales: son los electores, sentimentales y volubles, los que despues acuden a las urnas y cambian malévolamente su voto, ese que ya había quedado prefijado en las encuestas.

Eso sí, antes de las elecciones adelantadas de 2011, “dedicó los meses previos a las elecciones a formar el programa y a un intenso intercambio de opiniones con algunos de los líderes políticos extranjeros más destacados”. Porque ya sabía que iba a ganar: lo decían las encuestas. Y bueno, lo de Rajoy debatiendo con líderes extranjeros sobre el programa…más bien sería con los acreedores extranjeros, pero siempre da una pátina de cosmopolitismo al pontevedrés sin idiomas ni amigos en la política exterior.

Una pena no conocer más de esta biografía, o de las del resto del diccionario. Digo yo que, como lo hemos pagado entre todos, deberían hacerlo público y accesible. Serán horas y horas de risas aseguradas, y no es justo que ese saber quede recluído en las rancias puertas de la institución de la madrileña calle León. Queremos saber más de Rajoy, o de como la historiografía oficial quiere hacer transcender a la historia a Rajoy, probablemente el peor presidente de la historia de España. 
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Otro representante de la “generación mejor formada de la Historia” de España. El corresponsal de El Mundo en China lleva 10 años ahí, y todavía no ha aprendido el idioma. Lo dice como si nada, en medio de quejas sobre la falta de profesionalismo, el turismo -lo que el hace: sus crónicas están escritas por un patán para patanes- o lo poco que se paga el periodismo. Estudia y lee, siquiera un poco.

“He aprendido a respetar mi ignorancia y a escribir teniéndola en cuenta” Ayyyyyyyyyyy…….
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Noticias desde Bielorrusia. Las de siempre, las del atraso, el caciquismo y el clientelismo de esa rémora del siglo XIX. Continua a leggere