No es Bartolín, pero casi

E-mail recibido y respuesta de Cervera

No supera al caso Bartolín, pero desde luego merece entrar en la antología del disparate político. Tiene todos los elementos necesarios: un pueblo, un lerdo, corrupción, humillación, tramas oscuras, luz pública -tampoco mucha-, correos y bueno, la escopeta nacional, porque Berlanga fue muy grande en retratar nuestra sociedad.

Ayer se supo que la Policía había detenido, y posteriormente puesto en libertad, al diputado nacional por el PP Santiago Cervera, bastante conocido por revolotear en medios de comunicación -entre ellos la SER-, por pertenecer a la Mesa del Congreso y por parecer, hasta ayer, un político diferente y un dirigente de futuro. Hasta ayer, ya les digo, porque ha presentado su dimisión, en lo que seguramente será el abandono de su carrera política.

Es un gesto que le honra: pierde su condición de aforado para el juicio que tendrá que afrontar por extorsión, nada menos que al presidente de la caja de su pueblo, Navarra, ese extraño lugar donde se mezcla el agrarismo medieaval, la alta tecnología, Batasuna y el Opus. Los navarros son muy suyos, y ojalá lo sigan siendo. Ahí va una buena muestra.

El 5 de diciembre, el presidente de la caja navarra recibía un correo extorsionador no de la ETA, que es malvada y pérfida, sino de un anónimo en el que conminaba al señor Asiain -nombre de banquero donde los haya- a depositar 25.000 euros a cambio de no revelar información confidencial sobre la institución que dirige. Tampoco tan confidencial: al parecer, en su calidad de abogado, habría facturado grandes cantidades a la caja navarra, lo que ya de por sí es lamentable pero muy frecuente.

El e-mail, que no hemos podido ver, también instaba a Asiain a depositar la citada cantidad en un rendija de la muralla de Pamplona, concretamente a la altura del parque de la Media Luna, justo detrás de un conocido club deportivo. A lo mejor ustedes mismos han meado en esa misma rendija durante los sanfermines y, si no lo han hecho, seguro que alguien si. No puedo imaginarme un sitio más fétido en todo Pamplona, salvo el comité de ética de la Facultad de Medicina.

Asiain, que según la información facilitada estaba de vacaciones en Las Canarias -esos puentes, esas cajas que hay que rescatar, esos rigores del invierno navarro-, denunció el correo directamente en el puesto de la Guardia Civil del pueblucho guanche más cercano. Me imagino la cara de los olivas allí destinados: un presidente de una caja denuncia una extorsión en Navarra, en las antípodas del territorio nacional. Imagínense la escena, por favor. Y con Pepe Isbert.

La cita era el día 7, y las fuerzas del orden, que últimamente andan más ociosas por esas zonas del norte irredento, había establecido un dispositivo de control, imagino que muy discreto. Es una pena que las informaciones disponibles no indiquen la hora, pero en Pamplona es fácil imaginar que por ahí no habría ni un alma, y para eso da igual que sean las siete de la mañana que las siete de la tarde. Alguien acudió al punto de encuentro, y fue detenido dos días después. Un diputado nacional.

¿En que estaba pensando el diputado nacional del PP Santiago Cervera cuando acudía a ese lugar, sin un alma por la calle? Según su versión, más completa que la de Asiain, ha sido víctima de una trampa y que “le pudo la curiosidad”. Alguien le citó, también trámite e-mail, en ese mismo punto y lugar para dejarle documentos “de relevancia judicial” que afectaban a la caja de ahorros navarra.

No sabemos si Cervera es aficionado a las películas de espías. Si lo es, se entiende que picase; si lo es, no se entiende que no viese que era una trampa. Lo que si sabemos es que Cervera formó parte entre 1996 y 2003 del consejo de Caja Navarra, y que desde entonces ha sido un fustigador de las dudosas prácticas -comunes a todas las instituciones de crédito en España- de este extraño engendro llamado caja, gobernada por políticos como el mismo.

Tras recibir el correo, digno del género (“por mi parte no volveré a mantener comunicación alguna con usted”), Cervera contestó muy displicente -y pueden ver ambos en la imagen adjunta- explicando que no le molaba el juego en lo que tenía de cutre, pero que si tenía algo que darle, que adelante. Y que no iba a estar en Pamplona esos días. Sin embargo, acudió a la cita, y de la manera más macarra posible.

Tras pasar por el lugar señalado, se alejó porque vio una cámara (ya les digo que el dispositivo policial era muy discreto), para a continuación volver pertrechado con un gorro y una bufanda, seguramente por el frío de Pamplona y no para no resultar identificado en una posible grabación: este es un detalle significativo, porque indica que sabía que podía ser víctima de una trampa, pero aún así pergueñó.

Llegados a este punto, es difícil creer que un diputado nacional pida 25.000 euros de extorsión. Así no se hacen las cosas, y si más con el tres percent y otros medios de coacción sutil. Yo creo la versión de Cervera y la trampa, aunque el hecho de que haya caído ya es motivo suficiente para acabar con su carrera política. Y renunciando a su condición de aforado, lo que dice mucho a su favor.

Asimismo, estoy convencido que dentro de su caída un factor muy importante, incluso para el que ha tendido la trampa, ha sido la vanidad de Cervera, en la que también influye que participase en medios de comunicación. ¿Cómo resistirse a acceder a información comprometedora y después hacerse el interesante por ahí? ¿Cómo? Pues muy fácil: diciendo que no. Cervera lo hizo en un primer momento, pero después le pudo la curiosidad, incluso superior a las cautelas que tomó al ponerse gorro y bufanda.

Asiaín ha dicho que seguirá adelante con la denuncia y que no llegará a ningún acuerdo, ya sugerido por el abogado de Cervera. Me parece bien y será lo mejor. De manera muy interesante, en la dirección del PP se ha dejado caer al político en peso libre. No es un cambio de postura en el partido de Zaplana, Camps y demás, parece que se hayan desprendido de un fardo incómodo.

La encargada ha sido Cospedal, con la que al parecer mantenía una relación distante. No es un pata negra: viene de UPN, el partido extraño que, ora va con el PP en coalición, ora se enfrenta y se separan. En la última trifulca dejó el partido del carlismo light -donde llegó a ser candidato a la Alcaldía de Pamplona- y se pasó con armas y bagajes al PP, llegando a presentarse en la lista por Madrid en un puesto nada anónimo.

Relativamente joven para la progresiva gerontocratización de la política española, era una estrella en ascenso, como todos los que se foguean en medios de comunicación, algo a lo que no debe ser ajeno que esté casado con Mónica Ridruejo, ex directora general de RTVE. Alguien le ha cortado las alas, seguramente de manera definitiva, probablemente por todos estos asuntos.

Lo que lleva a pensar en un fenómeno que está ahí, a la vista de todos, y en el que nadie parece reparar. En el PP se suele pagar caro no venir de una trayectoria de militancia íntegra en el partido, como bien sabe Esperanza Aguirre; pero peor aún es destacar con personalismos y protagonistas: el que tendió la trampa a Cervera debía saber bien esta características del lerdo.

Los protagonistas del famoso congreso de Valencia del PP en 2008, el que se saldó con refrendó de Rajoy al que todos habían intentado poner la zancadilla tras la derrota electoral, han ido cayendo uno a uno: los que se presentaban con el aval de la juventud -apenas cuarenta cumplidos- como Costa y Camps cayeron bajo Gürtel, tras haber caído en la trampa de dejarse encadilar con una posible candidatura alternativa a la del gallego. Y mejor no les hablo de Esperanza Aguirre, que por algo se aferra como un náufrago a la dirección del PP madrileño.

Por utilizar una metáfora futbolera, que no me gustan mucho, en el PP no hay banquillo: es mucho mejor recurrir a los Posada y Pastor, que si se definen es por la palabra “gris” en toda su polisemia, que a alguien como Cervera. Con la excepción de Soraya SdS, en el PP, si eres joven, te cortan la cabeza, aunque en este caso la vanidad y la “curiosidad” de Cervera la ha servido en bandeja, cual Bartolín.
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(Actualización de hoy mismo, por la noche) Leyendo el estupendo blog de Fernando Garea en El País, me entero que Cervera intentaba, desde la mesa del Congreso, poner en marcha una cuenta de twitter de la institución, y hacer transparentes los viajes de sus señorías. Casualmente, y digo casualmente porque de los 365 días que tiene el año todo esto ha tenido que suceder ayer, justo cuando ya había sido detenido y puesto en libertad, conocemos estas dos noticias íntimamente relacionadas.

Primera: el Congreso ya tiene twitter. Y el primer twitter ha sido una felicitación navideña confesional. El vulgo se ha quedado con el rollo anecdótico, cuando aquí lo relevante es cúando y de qué manera. Ayer mismo.

Segunda: el Congreso ya publica los viajes de sus señorías. Eso sí, nunca su cuantía. Al extranjero, siempre en preferente. En tren, en club. Ayer mismo.

Esto lo pongo por si alguien tenía alguna duda que Cervera era un tío incómodo en su partido, y que le han hecho la cama -aprovechándose de su vanidad- de una manera tremenda. A mí me cae simpático, aunque solo sea por sus tweets, que lamentablemente he conocido demasiado tarde.

Una vez más, en la política española, se cumple eso de la foto y el que se mueve.
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El 70% del presupuesto de inversión de un Ayuntamiento, nada menos que 33 millones de euros, para pagar deuda de una empresa municipal que tiene 3.000 plazas de aparcamiento sin vender. Es en Oviedo, pero seguro que pasa en otros sitios. Continua a leggere

Cosas que no se creen (VII)

Enric González adopta la valiente postura de sacar el tema de la inmigración como problema, a la que dedica esta sucinta frase: “No fastidiemos. Esa idiotez se desmonta por sí misma”.

La inmigración ha sido un problema

Su postura recuerda mucho a la que utilizó Mariano Rajoy es su extremadamente fallida campaña de 2008, la única de la historia de España donde se sacó -de refilón y con el temario bien acotado- este importante tema. Su asesor mexicano de campaña le aconsejó que cualquier interpelación sobre este tema debería ser zanjada así: “soy gallego”.

Entiéndase por esa frase que, por su condición de oriundo de esta región ultraperiférica y esquiva con la modernidad, hasta el punto de seguir enviando a sus ciudadanos a la emigración -la segunda ciudad más poblada de gallegos tras Vigo es Buenos Aires-, ya lo decía todo.

Como si un hijo de la burguesía de provincias tuviese algo que ver esos gallegos analfabetos y con bocio que emigraban a los peores países de América y a centroeuropa, y que lo primero que hizo tras acabar la carrera de Derecho fue sacarse una oposición de Registrador de la Propiedad….vamos, justo lo contrario a lo que es la aventura y el drama de la emigración.

En fin, quédense con la cantinela evidente de que personajes tan diametralmente opuestos como Enric González y Mariano Rajoy zanjen el tema con una frase hecha, corta y que sirve para evitar el tema. Es la postura oficial, tanto, tanto, que los dos grandes partides políticos españoles decidieron que tampoco iba a ser tema de debate en la campaña electoral para el 20 de noviembre de 2011.

Precisamente porque una parte muy importante de la población -la que tiene más contacto vecinal con la inmigración- lo considera un problema, la inmigración no forma parte del debate público político o mediático de este país. Ahí está el ejemplo del imparable ascenso de un impresentable como Anglada -en 20 años, presidente de la Generalitat-, aupado a un importante poder municipal en Cataluña tras haber sabido aprovechar los resortes de un discurso antiimigración en una región compuesta por inmigrantes de otras regiones de España. No hay mayor tirano que el que ha sido esclavo.
 
Curiosamente -no tanto-, el PP local ha pescado votos en el mismo caladero que Anglada, pero en Badalona y con un personaje entre grotesco y simiesco, jamás desautorizado desde Madrid, porque todo lo que sea crecer en Cataluña esta bien, a costa de lo que sea.Y mejor no hablemos de la fuerte implantación municipal de un partido predarwinista como España 2000 en Valencia, esa región modelo de tantas cosas.

La inmigración no ha sido un problema: han venido a ocupar puestos de trabajo que los españoles no estaban dispuestos a ocupar, y de paso se han encontrado con una sociedad que daba sanidad, educación y seguridad personal a unos niveles que jamás soñaron con conocer, por no hablar de vacaciones pagadas, derecho a cobrar un sueldo sin trabajar y todo tipo de regalías que conocemos como “Estado de bienestar”.

Se lo encontraron así, y no fue creado para ellos. Para cualquiera que piense que la emigración ha sido un problema, que tenga en cuenta que en España hay 2 millones de gitanos (no hay cifras exactas) que jamás han cotizado, expertos usuarios del estado de bienestar, y contra los que jamás se carga las tintas. No vinieron de ningún sitio, ya estaban aquí y se les puede reprochar los mismo que Anglada o el discurso más primario contra la inmigración dice habitualmente.

Yo nunca he visto trabajar a un gitano en los trabajos en los que sí veo mano de obra inmigrante: cuidando a personas necesitadas, en el tajo, tras la barra de un bar, en la sanidad pública, en los servicios de limpieza, en tiendas que abren con el sol y cierran cuando la luna está bien alta, en un taller mecánico y las tareas del campo.

Cataluña, la tierra de Enric González, que decide no entrar en el tema de la inmigración, también tiene muchos gitanos, al margen de la rumba. Evidentemente, comparto la postura del periodista de que la inmigración no ha sido un problema, pero estaría bien explicarlo y no quedarse en la respuesta automática que tanto abunda en este tema, porque cuando el poder político y mediático pacta no entrar en un tema, es que el tema existe y es problemático.

Grado de acuerdo con el artículo: 100%
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La pensión media de jubilación (contributiva) alcanzó los 948,81 euros/mes en agosto. La pensión media de todo el sistema fue de 831,54 euros. Vamos, que puedes haber cotizado toda tu vida y sólo cobrarás de media unos 100 euros más que viudos, inválidos, huérfanos y no contributivos, los otros pensionistas. Este sistema no se tiene en sí. No es ya su esquema piramidal, es que es tremendamente injusto.

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Según un informe de la Comisión Europea, la deuda pública española superará el 100% del PIB para el año 2020. Y eso en el más conservador de los escenarios, en los más probables se pondrá en un 110%. Estaría bien dedicar una serie de artículos a lo que significa eso: bibliotecas sin libros de novedad, infraestructuras decrépitas, imposibilidad de acometer inversión alguna. Simplemente ir pagando la deuda, que se pidió para mantener programas o inversiones improductivas por sí mismas. Es lo que tiene pagar la deuda al 7% o al 8%.
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Interesantísimo artículo sobre la burbuja de aeropuertos en China.Está todo centralmente planificado desde el XII Plan Quinquenal (y no es broma). Aquí otras imagenes curiosas sobre el demencial urbanismo de ese país. 
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Historia parcial e interesada sobre el Centro Niemeyer de Avilés. Empieza mal (califica de década el periodo comprendido entre 1991 y 1997, cuando se gestó y se inauguró el Guggenheim), está escrito con el ojo del culo y quiere ser un tirón de orejas, cuando en realidad es simplemente una caca de vaca. Asturiana, por supuesto.Titular “purgar sus excesos” en una región que ha construido un puerto soviético sin uso, que quiere un AVE sólo de pasajeros, que tiene un Calatrava inútil y horrible -perdón por la redundancia- y en la que todo es “grandonismo” (exceso) es una ironía de muy mal gusto. Continua a leggere

Cosas que no se creen (VI)

Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades


Al parecer, esta frase se está poniendo de moda, incluso para Enric González, que la desautoriza al meterla dentro de sus Cosas que no se creen. Ni el mismo se cree que no se la crea, considerando lo viajado e instruido que está.

Y si, fíjénse como aborda el problema: a partir de la deuda privada familiar. Debe considerar que el Estado -fuertemente endeudado- no ha proveído servicios durante este tiempo “vivido”, o que las empresas privadas -aún más fuertemente endeudado- tampoco ha proveído servicio alguno a los ciudadanos durante este tiempo.

“Las familias españolas deben unos 80.000 millones de euros y la suma se reduce cada mes. Si dividimos los 80.000 millones por diez millones de familias, o por cinco millones, sale un endeudamiento medio muy discreto” Pobre hombre, o pobres sus lectores incautos: como lo supongo enterado de la hipoteca media de 150.000 euros, no se que endeudamiento privado le sale muy discreto. O medio.

Consciente de la debilidad de su argumento -ha sacado las hipotecas de ese endeudamiento privado, lo ha computado en los bancos- saca a colación el tema: “El gran problema son las hipotecas, pero no han sido los ciudadanos los que han creado la burbuja inmobiliaria ni los precios astronómicos de los pisos”. ¡Toma ya! Es la famosa teoría que achaca toda la culpa a la banca y a los políticos: al parecer, los ciudadanos fueron encañoñados en las oficinas bancarias y obligados a firmar hipotecas a 30 años por un bien que no valía lo que costaba.

Yo creo que los ciudadanos crearon la burbuja inmobiliaria, porque eran la demanda. Si quieren otro día hablamos de la oferta, pero repito que está nunca encañoñó a nadie a firmar. Fue la demanda: de casa en propiedad, de segunda residencia, de no ser menos que el vecino, que con 23 años ya tenía casa, aunque le quedasen 30 para pagarla con su sueldo mileurista. Fue el ciudadano, y mientras no se comprenda esto poco va a cambiar.

Para el periodista González, el ciudadano no creo la burbuja “ni los precios astronómicos de los pisos”. ¿Ah no? ¿Entonces quien fue? ¿Alguien que no era ciudadano? ¿Los mercados quizás? ¿Quien fija el precio de los bienes en una economía de libre mercado? La oferta y la demanda, ¿verdad? Si los precios de los pisos fueron creciendo exponencialmente era porque había compradores, y esos eran en gran medida ciudadanos ávidos de ver su inversión revalorizarse artificialmente, porque no adquirían la vivienda por necesidad.

Cualquiera lo puede comprobar: en España no hay chabolas en los alrededores de las grandes ciudades. No existía una demanda de vivienda asentada sobre causas objetivas de carestía de la misma. Lo que había era una demanda desproporcionada, como corresponde a una inversión especulativa en la que el ciudadano era el primer postor e interesado.

Como esto tampoco escapa a Enric González, y como la culpa no puede recaer nunca en el ciudadano, dice “tampoco son culpables los ciudadanos de que el mercado de vivienda en alquiler sea raquítico”, pero no dice quien: seguramente los políticos. Son esos mismos ciudadanos que hacen una presión social agobiante si no tienes vivienda en propiedad, y los mismos que invierten los ahorros de una vida en cuatro paredes de ladrillo que después no ponen en alquiler porque piensan que es un bien que siempre se aprecia: una movilización de recursos fenomenal hacia un bien dificilmente convertible en dinero, y menos si lo tienes cerrado.

Sin embargo, la culpa es de la administración, que no ha regulado el mercado de alquiler. Disculpen, ¿pero que hay que regular? Un particular pone en alquiler un bien que es suyo, y el que considera que es justo su precio, lo alquila. Si existe una regulación anquilosada y cuyas culpas recaen en el Estado es la que protege al particular sobre el propietario, y que hace que muchas veces tenga más derechos el arrendatario que el arrendador. Nada de regulación sería lo adecuado, pero ya ha salido muchas veces a lo largo de esta serie lo del proteccionismo franquista que sobrevive en nuestra legislación.

González prosigue con populismo barato, atacando a las empresas: “Las empresas españolas deben aproximadamente el doble que las familias, y el grueso de esa deuda corresponde a los grupos de mayor tamaño: Telefónica, superconstructoras, etcétera”. No son constructoras normales, son “super”: deben a los bancos, a los que a su vez debe el ciudadano, salvo por el millón de casas sin vender. El resto se vendieron, y muy bien. Es deuda privada familiar, por mucho que se empeñe.

Sin embargo, ahí está la refutación de la gran verdad que es Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades: yo creo que cuando una casa de los años 50 en un barrio obrero de gran ciudad ha podido venderse a 220.000 euros, es que hemos vivido por encima de sus posibilidades. Felicidades al que vendió en su momento, pero toda esta riqueza artificial no se basaba sobre un aumento de la productividad o riqueza de un país, sino sobre una auténtica burbuja de la que todos eran conscientes, especialmente viendo los salarios.

El que se ha quedado atrapado estará pagando durante gran parte de su vida un bien depreciable y depreciado, pero en el que al menos puede vivir, al menos mientras las constantes subidas del IBI, las utilities -vía IVA o vía adecuación al coste del servicio, también subvencionado- o la degeneración de su barrio le deje. Estará viviendo en sus auténticas posibilidades, mientras echa la culpa a los políticos, en ese discurso populista donde es más pecamiso tener a disposición un coche oficial que un crédito de 150.000 euros para un bien que no vale ni la mitad de eso.

Termina así: “Los trabajadores hemos vivido según se podía vivir por las rentas y el crédito disponibles”. ¡Jo!  Según las rentas propias y las insufladas por el Estado a través de una educación y sanidad gratuitas, porque la renta transferida de origen público es de órdago, incluyendo la deducción por compra de vivienda -de la que Enric González no dice nada, y que fomentó el boom especulativo de vivienda- que no era más que una subvención encubierta al promotor, que trasladaba su importe al precio final de la vivienda.

“Y el crédito disponibles” Crédito que, lamento repetir, era endosado a los ciudadanos pistola en mano en las oficinas bancarias. Se han dado casos de trabajadores de banco que han salido a la calle a amenazar a los viandantes con que entrasen en la oficina a suscribir un crédito -hipotecario o de consumo privado, esos del TAE al 14%-, tal era la disponibilidad del mismo. Lo daban sin ton ni son, pero alguien iba a pedirlo. Falta eso en el análisis de Enric González, y falta en sus diez puntos. Aquí la culpa es siempre de los demás, nunca del ciudadano, que al parecer ha vivido dentro de sus posiblidades.

Grado de acuerdo con el artículo: 0%. Aquí todo Dios ha vivido por encima de sus posibilidades.
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Está claro que el mejor remedio contra la enfermedad es el copago. Apenas ha pasado un mes desde la introducción del mal llamado copago de la sanidad, y resulta que cae un 20% la receta de medicamentos. Imagino que el pensionista que pasaba por la consulta a ver que le daban y a charlar un rato ya no lo hace. Ahora estaría bien que en vez de cobrar un ridículo 10% del precio de las medicinas a los jubilados, se ponga al 50%, y ya verán como súbitamente sanan muchos más. Continua a leggere