Se amplia otra vez el Museo del Prado: todos a callar y a tragar

Traza oculta, nombre de la propuesta ganadora

A alguien con poder e influencia se le ocurrió hace poco tiempo que, dado que el Museo del Prado cumple 200 años en 2019, había que hacer algo transcendente, al margen de la habitual inundación de folletos, exposiciones y nueva iluminación que franquean estos aniversarios, artificialmente inflados por mor de la propaganda. Como el país es el que es, no se ha ocurrido mejor cosa que otra ampliación del Museo.

El concurso se ha convocado en abril -y eso que decían que el Gobierno en funciones no puede hacer estas cosas, eh- y se ha fallado hoy mismo, todo un récord en la Historia de España y en, particular, del Museo. Para no meterse en problemas, se ha sacado pecho de que no habrá ningún tipo de obra subterránea -porque nunca se sabe lo que puede aparecer en una zona donde antes estaba el Palacio del Buen Retiro- y de que toda la operación costará únicamente 30 millones de euros. De partida.

¿Qué bien, no? El Museo del Prado, ¿quien puede estar en contra? Según se lee en la propaganda, se “permitirá ampliar el espacio expositivo”. Claro, es una ampliación. Otra más, tras la eterna de Moneo que se prolongó por espacio de décadas -con embrollo judicial de por medio-, y esperemos que más afortunada, aunque es mucho esperar.

La de Moneo desplazó la entrada a la parte trasera, creando nuevos y necesarios espacios para cafetería, grupos y demás, y la tontería absoluta del “Claustro de los Jerónimos”, uno de los pocos edificios antiguos de Madrid, en pésimo estado de conservación, y donde ahora se exhiben, fuera de escala y a modo de “en algún lugar había que ponerlos” los espléndidos bronces de los Leoni. Para llegar hay que subir unas escalaras automáticas tipo centro comercial, y todavía no conozco a nadie que, al llegar, no haya puesto cara de estupor.

Ah, sí, que también se ganó espacio para los talleres y la “labor investigadora del Museo”. ¿Hacía falta hacerlo ahí, con una obra millonaria y de acabados dudosos, desde el suelo de travertino a spina hasta el rojo pompeyano, pasando por el cobre? Imposible criticarlo, porque es el Prado, es Moneo, y es probablemente el salón más noble de España. Oremos, y a callar.

Y por eso, porque no se ha podido criticar, se llega ahora a esta nueva ampliación, donde el Prado salta al Salón de Reinos, donde durante mucho tiempo estuvo el Museo del Ejército hasta que el idiota de Ruiz-Gallardón lo regaló a Toledo para que Bono pudiese dar algo de contenido a la millonaria reforma del Alcázar, porque la cacareada biblioteca del sitio -”de las más importantes de Europa”, y en Oxford, París o Roma riéndose- no atrae más que estudiantes del poblachón manchego.

Desde entonces, se estaba esperando la dentellada del Prado. La ampliación “natural”, porque los museos crecen y crecen como tumores, aquí y en la Cochinchina. A la fase final han llegado ocho proyectos, y se ha escogido el de Norman Foster con el arquitecto fracasado local Carlos Rubio, no vaya a ser que piensen que es obra de un extranjero, al igual que le pasó a Richard Rogers con la T-4, obligado a concursar con Lamela -un arquitecto que llevaba 30 años sin hacer obra grande, por motivos evidentes para todos- para poder tener opciones de ganar.

El proyecto es una mierda. Lo es por el planteamiento -las prisas, el hecho de ganar 5700 m2 de superficie, pero de los que únicamente 2500 son de espacios expositivos- y por un hecho muy poco destacado en este día de propaganda neoImperial: no se sabe a qué cojones lo van a dedicar. Como lo leen.

Montan un concurso a toda prisa porque el aniversario se echa encima, y lo montan sin saber para qué va a servir. “Espacio expositivo” ¿de qué? No lo saben. Lo único que saben es que, en la habitual jerga enferma del gremio arquitectónico, se “rentabiliza al máximo el uso museístico en el edificio y crea un gran atrio de acceso en la fachada sur, imprimiendo a este espacio un carácter semiabierto y permeable al exterior, pero suficientemente controlado para que sirva de protección a la fachada original del Salón de Reinos, en la que se recuperan sus huecos y balconadas. Sobre dicha fachada emerge la prolongación de un gran espacio expositivo en planta tercera, con mayor altura libre y anchura que el actual, formando la cubierta del atrio, a la vez terraza orientada al campus

Yo les traduzco: “semiabierto y permeable al exterior” significa que quieren quitar el tráfico de la zona, ya de por sí prácticamente residencial y residual, pero es algo para lo que no tienen competencias, que pertenecen al Ayuntamiento. Al respecto, recordar que cuando Nouvel hizo su fracasada ampliación del Reina Sofía – encargo a dedo fingiendo un concurso: querían una copia del KKK de Lucerna, su obra maestra- también le prometieron quitar el tráfico y el túnel de la Ronda de Valencia, cosa que jamás se hizo y así ha quedado el edificio-refinería: como una caja de resonancia del intenso tráfico de la zona.

Los renders de la propuesta ganadora no llevan a engaño. Dentro de la pantomima del gremio, muestran a muchedumbres que llegan al Salón del Reino por una plaza peatonal, y dentro les espera una gran galería llena de….mesas de hostelería. Lo pueden ver aquí. En principio nadie está en contra de peatonalizar una zona, ni de poner cafeterías asociadas a equipamientos culturales -una vez más, como en todo este sector, el ejemplo británico es el mejor-, el problema es que se dan por hecho muchas cosas que no funcionan bajo el principio de “hechos consumados”.

Pero las prisas cuentan. Al magno fallo del jurado invitaron a la alcaldesa de Madrid, una señora de más de setenta años incapaz de decir que no, y que tendrá que aceptar el trágala -magnífica palabra del castellano- de manera sumisa, porque si no la insultarán desde todas las almenas mediáticas, algo que ya recibe habitualmente, pero ahora con el epíteto de “Carmena obstruye la ampliación del Prado”, que en el universo simbólico del español vulgar está a la altura de la Constitución, “nuestra lengua” y la tortilla de patatas, que por algo se apellida “española”.

Otra palabra que necesita traducción es eso de campus, ya puesto en cursiva con toda la intención.  El campus es ese espacio que pretenden peatonalizar-apropiarse, porque entre el edifio histórico del Prado -el de Villanueva, un edificio magnífico y digno de la mejor capital europea- y el Salón del Reino no hay vínculo material. ¿Qué mejor palabra que campus, como si fuese una Universidad y no un Museo? ¿Quien no ha oído hablar del campus del Louvre, el campus de los Museos Vaticanos o el campus de la Tate?

Supongo que quedará un buen edificio, porque es raro un edificio de Foster que no sea notable, y ahí está su otra obra madrileña, una de las cuatro torres de la Ciudad Deportiva, la única que no hace llorar a Vitrubio. Un edificio que aumenta la edificabilidad del Salón de Reinos en la tercera planta -Carmena, trágala también en el expediente urbanístico- tanto en altura como en anchura, apoyándose directamente en lo que queda de los “huecos y balconadas”, “recuperándolas”, como si estuviesen perdidas.

Muy bien. Entra dentro de lo que es la arquitectura de hoy en día. Lo que no se entiende, y nadie va a conseguir explicarme, es como en un país lleno de infraestructuras que no sirven, que todavía no ha salido de una crisis parcialmente provocada por construir sin ningún tipo de estudio de viabilidad y pertinencia, se pueda plantear una ampliación de un Museo sin saber que uso se le va a dar, salvo el más que evidente de convertir el nuevo espacio expositivo en un chiringuito para fiestas, picoteo y más y más tontería, todo a cargo del erario público. Y miren las imágenes del “proyecto ganador” para cercionarse que es así. Pero es el Prado. Todos a callar. Y a tragar.
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El artículo tiene muchas lecturas y cuestiones para analizar, pero quédense con este dato: el 45% de los titulados españoles trabajan por debajo de su cualificación. Y si sois padres, hermanos, primos, vecinos o allegados de alguien que vaya a empezar en el sistema universitario, no cejeis en esfuerzos de disuadirlos de estudiar cosas como Turismo, Filosofía, Sociología, Relaciones Laborales o Periodismo. Os lo deberían agradecer toda la vida.
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1 de cada 4 hogares asturianos dependen de una pensión de jubilación.
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Esta noticia ilustra muy bien cómo la corrupción es una lluvia fina que cala.
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Gabino de Lorenzo, uno de los políticos más impresentables de esta Segunda Restauración borbónica, tenía cocinas en dependencias públicas. El origen del dinero, totalmente irregular. Su función, aún más.
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Interesantísimo artículo sobre la guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudí por el mercado petrolero indio.
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En Toulouse, ciudad muy próspera gracias a la industria aeroespacial, una universidad de prestigio y a ser la capital en un radio de 400 km, están planificando 40.000 viviendas más.  Les da igual el túnel de Canfranc, como es natural. Comparen su situación con la de Zaragoza, por favor. Los del teleférico entre la nada y el vacío.
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Extremadura lleva reclamando 40 años una autovía entre Badajoz y Cáceres, y lo hace mediante lloros y artículos como este, donde se demuestra que no hay necesidad de algo así.
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El mayor buque-establo del mundo. Es como un crucero. En todos los sentidos. Continua a leggere

"La desvergüenza y el despilfarro están llegando a unos límites que no resultan aceptables aun con anchas tragaderas"

Atención al “pero” en portada

El diario.es, uno de tantos de los irregulares medios por internet que han surgido tras la implosión de Público, se apunta hoy una buena exclusiva tras publicar #loscorreosdeBlesa, una serie de e-mails del antiguo director de Caja Madrid donde se ve la extraordinaria desfachatez con la que ha operado la clase política y empresarial de este país.

Nada nuevo, por otra parte. Favores para que ampliasen el crédito a una sobrina, autofelicitaciones por el éxito de la colocación de preferentes….nada nuevo ni especialmente destacable o sorprendente en alguien de su posición, aunque hubiese obtenido esa en 1996 por este mérito: haber sido compañero de oposiciones y promoción de Jose María Aznar a técnico de Hacienda, allá por los albores de los ochenta. A Villalonga, compañero de pupitre en El Pilar durante los setenta, lo colocó de presidente de Telefónica por las mismas fechas.

No es el tema que me interesa. Entre los correos -filtrados por un extraño “Partido X”, y que son muy escasos- para mí destaca sobremanera uno remitido por Rafael Spottorno, por entonces director de la poderosa Fundación Caja Madrid, a Blesa, y donde en un lenguaje difilmente esperable en un subordinado, le reprocha al amigo de Aznar su dispendio económico en la Fundación 2 de mayo.

Esta fundación se creó en 2007 para preparar los fastos del segundo bicentenario de la Guerra de Independencia. Desde su propio origen olía a alcanfor y mierda, pero sus actitivades lograron expandir el hedor hasta límites difícilmente imaginables, porque en 2008 todavía -a pesar de estar metidos de lleno en la crisis, se creía que iba a ser “pasajera”, y no sólo lo creía Zapatero- se gastaba a espuertas dinero público.

Su actividad, por decirlo francamente, se centra en la defensa de un españolismo rancio y centralista (las palabras huecas -por estar juntas- “nación y libertad” lucen en su nombre), como puede observar cualquier que entre en su página web y que, una vez dentro, vea los objetivos o su espantoso consejo asesor, donde están desde un pobre loco carlista (Bullón de Mendoza) hasta Virgilio Zapatero, el exministro socialista que fue rector de la Universidad de Alcalá, pero con amplio predominio de esa derecha liberal tan nuestra, y que es simplemente derecha: Fusi, Dardé, Arias Salgado (el de Carrefour y Adolfo Suárez), Edurne Uriarte y Victoria Prego, que cada vez roza más la demencia.

Todos, todos

La fundación esta presidida desde sus orígenes por el jesuita Fernando García de Cortázar, supuesto historiador especializado desde hace décadas en la divulgación -a raíz de un libro que se vendió como churros en los noventa, y que empieza diciendo que los españoles somos diferentes entre nosotros porque hay barreras naturales en nuestro país- y que la más pura definición de meapilas apesebrado por el poder (de derechas), al mismo nivel que Carmen Iglesias y otra gente de su catadura.

Pero no nos desviemos del objeto de este post de urgencia, y que no es otro que el correo hecho público por diario.es. Fechado el 3 de junio de 2009, Spottorno no se anda con medias tintas y espeta la frase que escojo de titular en la primera línea. Debe ser un hombre bastante íntegro, porque poco después subió a nada menos que jefe de la Casa Real. Lo que no se interpretar es que ese desempeño haya coincidido con la increíble campaña de despregio y de conspiración contra el Rey.

La Fundación Caja Madrid era un poderoso órgano en el mundo cultural: patrocinaba ciclos de conciertos, edición de libros invendibles, la Revista de Libros, la popular Casa Encendida de Madrid, todo un caudal de dinero -decenas de millones de euros- gastado a espuertas y propio de los años del despilfarro. Como a todo el mundo le caía algo, todos callados. “Es obra social”, decían.

Caja Madrid se empeñó en ser patrocinador único de la Fundación 2 de mayo, para lo que metió la salvajada de ¡diez millones de euros!, que se gastaron en iniciativas diversas y pintorescas, todas caracterizadas por la mamandurria que tanto detesta Esperanza Aguirre, muñidora del acuerdo y, poco después, enfrentada con Blesa hasta el punto del odio personal, en una historia todavía por contar.

Su primera iniciativa fue publicar y repartir gratuitamente ¡medio millón de ejemplares! (por favor, detengánse un poco y piensen en la cifra) de un libro con relatos del 2 de mayo. Relatos de literatos, ficción narrativa por tanto. Mucha historia aquí. Por supuesto, nadie se escandalizó. Algo caería de la lluvia de millones en aras de promocionar “los acontecimientos relacionados ideológicamente con la afirmación de la nación española”.

Leyendo la memoria de actividades de la Fundación, 250.000 ejemplares se distribuyeron en colegios e institutos de la Comunidad de Madrid; 100.000 por medio del ABC; 50.000 en la caseta de la Comunidad en la Feria del Libro; y los otros 100.000 entre pintorescas instituciones, desde el Ayuntamiento de Camargo (Cantabria) hasta colegios mayores. Había tantos y tantos que el libro se ha convertido en un clásico de las librerías de saldo, donde directamente no quieren ejemplares. Publicó Espasa, perteneciente a Planeta de Jose Manuel Lara, editor también de La Razón. Lo se porque vi la boda de su hija ahí, para que después hablen de la boda del indio de Mittal en Barcelona.

El negocio viene con el acuerdo con Unidad Editorial, la empresa editora de El Mundo y otras cabeceras, como la revista para iletrados y subnormales La Aventura de la Historia, que ha conseguido hacer de la historia un tema de gossip. La especialidad de la casa, que ahora está vendido la noticia del secuestro de un colaborador habitual con ese mismo esquema. Según ese acuerdo, esa revista de pseudohistoria distribuiría 5.000 ejemplares de un especial sobre la Guerra de la Independencia (¿quien era el amante de Manuela Malasaña? ¿Tenía Daoiz priapismo? ¿Goya era sordo o se lo hacía?) a fondo perdido, pero con cargo a Caja Madrid.

¿Cuanto se ha pagado por esto?

Una subvención encubierta a otra de las locuras de Pedro José Ramírez, el reportero independiente pero bien engrasado por la derecha. “Estamos poco a poco transfiriendo, por intermedio de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, recursos de la Fundación Caja Madrid a determinados grupos de medios de comunicación, muy destacadamente a Unidad Editorial”, dice Spottorno. Es más, cuantifica el total transferido en “1.325.790 euros”, incluyendo una suculenta partida a El Mundo. No está nada mal.

En la Memoria (página 9) se detalla mejor: “Durante el ejercicio 2008, la Fundación ha distribuido mensualmente 20 ejemplares de la revista “La Aventura de la Historia” en cada uno de los 833 centros de enseñaza secundaria, mediante suscripciones gratuitas al profesorado especializado en esta materia de ESO, Bachillerato y Formación Profesional de la Comunidad de Madrid. 20 x 833 = 16660 ejemplares. Así aumenta la distribución de la revista, ya lo creo. Como los ejemplares tirados en el recinto ferial de Madrid.

En la Memoria de 2009 (página 12) la rediticia actividad continua, aunque no se especifican cifras, que si las conocemos es gracias al correo de Spottorno, patrono de la Fundación 2 de mayo en función de su cargo. Y lo que habrá visto como patrono, claro. Por la carta parece que se niega a seguir con eso y, efectivamente, en 2010 ya no se ven más transferencias ocultas a Unidad Editorial, aunque seguramente ese era el propósito: “dejar sitio a otra subvención a Unidad Editorial…y a las que puedan venir detrás”.

No sé, pero al calor de los fastos del 2 de mayo también se montó  la mierda de exposición que comisarió Perez-Reverte (un tío que se ha construido una imagen de antisistema de “decir las cosas claras”, pero que vive del poder y sus réditos) en 2008, donde había soldaditos de plomo, una “recreación de los fusilamientos del 3 de mayo” que haría las delicias de un parque de atracciones chino y demás mongoladas propias de su persona. Seguro que negará haber recibido un duro más allá de su trabajo profesional como historiador que es, al igual que Luis Herrero no recibía dinero del PP por opinar (aún) más favorablemente sobre este partido y sus intereses.

Que conste que me parece bien que haya dinero público a actividades como recordar, conmemorar y divulgar todo el proceso revolucionario que empieza el 2 de mayor de 1808 y llega hasta 1814, pero queda muy claro que ese no era el interés, sino simplemente montar una mamandurría sesgada, torticera y muy provechosa para unos pocos.

Y que se prepare Spottorno. Mañana mismo el diario El Mundo iniciará una campaña contra su persona, y casualmente todos los columnistas y dibujantes harán chanza y mofa de aquel día que pidió langostinos en un bar, “una cosa muy grave”, donde afilarán sus plumas Carmen Rigalt, Del Pozo, el enloquecido Enric González y Sostres, porque nunca reciben presiones de su jefe y escriben libremente sobre los asuntos que quieren.

Vaya mierda de país y de élites intelectuales y políticas que tenemos. Ni siquiera en horas gloriosas como la evocación de 1808 se evita quedarse salpicado de la porquería que inunda toda la vida pública.  Continua a leggere

Cosas que no se creen (y X)


Aunque Enric González lo presenta con un

Los mercados son irracionales

la frase (o cosa que no se cree) circula ampliamente con otras formas como “los mercados son ingobernables” o, sencillamente, con un lacónico “los mercados” asimilable a un casino, azar o lotería.
Es una gran mentira: los mercados son racionales en tanto que quien opera en ellos lo es, y se mueve por intereses y fines muy claros: obtener el máximo beneficio. Parece que alguien no lo ha entendido, y de ahí viene la confusión de pensar que son irracionales, cuando es todo lo contrario.
Decir que son irracionales es la excusa vaga del político que no quiere asumir su déficit, igual que envía al mismo tiempo a ministros a Londres a la sede de The Economist o Financial Times para intentar que la racionalidad del mercado no se cebe en el país. Los mercados son irracionales: y un cuerno. Lo serán en algún aspecto puntual, pero no en toda su actividad.
“Los mercados, especialmente cuando no existe regulación, tienden al fraude, a la especulación, al abuso y al enriquecimiento indecente de quienes ocupan en ellos posiciones dominantes”. No se que es enriquecerse indecentemente, si se hace dentro de la legalidad, aunque es relativamente cierta la afirmación. “Pero rara vez se comportan de forma irracional durante períodos prolongados”, lo que parece que acerca a Enric González a posturas racionales, por seguir con la terminología de su juego.
“Lo que contemplamos ahora no son unas horas de pánico bursátil más o menos carente de fundamento, sino una resistencia generalizada a prestar dinero a Estados, instituciones públicas y empresas cuya capacidad de devolver los créditos resulta más que discutible”. Vamos, auténtica racionalidad: se presta dinero para que se devuelva, y se aplica un interés en función de la probabilidad o no de esa contingencia negativa. Aquí no hay nada de irracional.
Sin embargo, jamás encontrarán esa realidad en el discurso político. Es mejor decir que hay una conspiración en torno al país, el mismo que presenta una magnitudes macroeconómicas de auténtico espanto, llámase el país Grecia, Portugal, Irlanda o España. Los mercados suple ahora la misma función que antes lo hacía el contubernio judeo-masónico, o el comunismo, con el que comparte características de trivialización. 
Menos mal que existen los mercados, y las agencias de calificación privadas al margen de los estados. Con sus fallos, resultan mucho mejores que imaginar como sería el espanto resultante de una agencia pública que supliese sus mismas funciones, como se ha pedido a nivel europeo. Seguro que jamás pondría la calificación de bono basura a ninguno de los estados miembros. 
“Porque, hay que insistir, cuando no se crece se va a la insolvencia” ¡Gran verdad! Y lo es porque hay gastos fijos no productivos -especialmente el pago de pensiones a gente que ya no trabaja-…de ahí el riesgo de impago que los mercados trasladan a nuestra necesidad de financiación. Por cierto, llevamos cinco años de crisis y el ministro del ramo, antes conocido como Ministro de Economía, ya dice que no se van a poder afrontar pagos en un futuro cercano de seguir esta espiral económica. 
En fin, que se nota que Enric González ya llega al final y no se ha currado mucho -aún menos- la argumentación, terminando con esta frase de bachiller: “Cada vez que alguien hable de “mercados irracionales”, piense usted en lo bien que se lo montan los capitostes de las finanzas y ríase”. Seguro que se imagina al inversor como un burgués con la panza llena, monúculo, reloj de bolsillo, tirantes y traje a rayas con bombín.
Tanto decir que los mercados son racionales, y termina en la figura del capitalista -porque tiene capital para invertir: en España nuestro capital está invertido en ladrillo que no se puede invertir- grotesca y caricaturizada. Yo no me rio con eso, y mucho menos con la situación económica de este país, que no es debida a fuerzas oscuras e irracionales, sino a su propio dispendio. 
Grado de acuerdo con el artículo: 80%

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Esperanza Aguirre dice que se va, aludiendo vagamente a su supuesto cáncer, que bien podría ser un carcinoma. Después del lamentable debate sobre el Estado de la Región de hace unos días, donde volvió a mostrarse como una persona desquiciada (utilizando el epíteto “comunista” como insulto) parece que ya se han dado cuenta en su entorno de su locura profunda.
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Un ejemplo de libre comercio surgido a raíz de un sistema mafioso y clientelar: el de los libros de texto. Que lo dejen florecer. No lo harán, no.
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Para todos los interesados sobre el poder y sus símbolos, una pequeña historia del palacio presidencial de Haití, convertido en símbolo del terremoto de hace un tiempo. Al final lo derriban, y lo hacen con la ONG de Sean Penn: bonito epitafio.
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Elogio de la emigración. Sacando pecho por formar con recursos propios a profesionales que se van a tener que ganar la vida fuera. Y así, en todas las facultades de ingeniería que hay en las provincias de España. Este sistema no tiene sentido.
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(Ligeramente relacionado con lo anterior) “Por el coste de viajar a Madrid en coche [desde Asturias] es posible comprar cuatro vuelos”.  Y eso que es transporte por carretera, imagínense con el AVE en los sitios donde llega.
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Bueno, bueno, bueno, qué columna. La escribe el ascendente economista de referencia del Grupo PRISA, al que siempre llaman para declaraciones en El País o en la SER. Aprovecha para hacer publicidad de su casa en alquiler -en Reino Unido despiden a gente por ese tipo de licencias- y bueno, la digresión que sigue -donde reconoce un error de futurólogo, esa actividad a la que se dedican todos los economistas- es digna de patio de colegio. Continua a leggere

Cosas que no se creen (IX)

El decálogo de Enric Gónzalez va tocando a su fin, y qué menos que abordar uno de los topicazos más habituales en estos tiempos o, en expresión del periodista catalán, cosas que no se creen.

La culpa es de los políticos

Pues no, no se cree. Atribuir la culpa de todo a una instancia superior, o extranjera, forma parte de los recursos más antiguos de la humanidad para dar causa a cosas cuya origen se encuentra en el azar, en la naturaleza o en su propia desidia como individuos. Y donde se pone políticos se pueden poner “los Dioses”, “el tiempo” o el empedrado, ya me entienden. Parece que la opinión de González va en ese sentido:
“Claro. Todo es culpa de esos políticos a los que nadie vota. Ya.” Este es un tema interesante: Enric González vivió en Italia durante una de las hégiras de Berlusconi, y seguramente pudo contrastar de primera mano que ningún italiano confiesa jamás haber votado al empresario constructor y de la televisión. Aquí la gente que votó al PSOE en 2008 callaba a finales de la legislatura, y la que votó al PP ya está callando a principios de la legislatura; de hecho, ahora mismo decir que has votado al PP puede ser una cosa extremadamente impopular, a pesar del nombre del partido.
Son las dos caras de un mismo fenómeno: se vota al que se vota porque se vota, pero después nadie parece haberlo votado; es más, dicen que la culpa es de ellos, y no suya por haberles votado. El fenómeno, que ya digo que es muy antiguo, va a más con el alarmante incremento de la antipolítica y el “todos son iguales”, que lo único que demuestra es que el que lo dice es subnormal profundo. No es poca cosa. 
“Echemos un vistazo a nuestro alrededor: jueces, grandes empresarios, grupos de comunicación, estrellas televisivas. Mirémonos a nosotros mismos. Visto lo visto, ¿qué clase de políticos esperamos tener?”  Aquí Enric González explica perfectamente el fenómeno: los políticos no vienen de un cuerpo social extraño, ni son alienígenas -que es como se representa desde hace décadas a los nazis, como no-alemanes-, vienen de la misma sociedad que los vota. 
El “mirémonos a nosotros mismos” viene a incidir en algo en lo que creo firmemente: la mayor parte de la gente que conozco, con contadísimas excepciones, se comportaría de igual o peor manera que los vilipendiados “jueces, grandes empresarios, grupos de comunicación, estrellas televisivas” y políticos de estar en su situación. O peor, insisto. ¿Por qué? Porque vienen del mismo contexto social y cultural, de servirse del Estado mientras puedas, de auténtica negación de lo público y su servicio, de vivir al día y después ya veremos. Y no, no creo que me relacione con ex-convictos, delincuentes o echados a perder.
“Pues eso es lo que hay” Ni más, ni menos: lo que hay en España en el siglo XXI: y son todos españoles y no emigrantes, que quince años después de la Gran Inmigración siguen sin acceder a puesto alguno de poder, relevancia social o impacto mediático. Nuestros problemas son exclusivamente nuestros, porque formamos parte de la misma sociedad.
Eso sí, Enric González no va tan allá y se centra en los -cómo no- partidos políticos: “Y si hemos consentido que los partidos se convirtieran en máquinas recaudadoras (por la vía legal y la ilegal) y avasallaran el terreno que debían ocupar las instituciones, los profesionales y la ciudadanía, algo de culpa nos tocará a la gente”. La partitocracia: el mayor ejemplo era el País Vasco, donde si eras joven y con algo de inquietudes era casi imposible escapar del entramado de la izquierda abertzale, que iba con sus ramificaciones de partido desde grupos senderistas hasta la violencia callejera, pasando por todos los puntos intermedios, incluyendo el bar, o la herriko taberna
Yo ese modo de integración vertical social por medio de un partido no lo he visto en ninguna otra parte de España: sólo alguien interesado en vender el actual sistema de partidos, y la democracia a la que sustenta con su importante función de canalizar los votos y la expresión ciudadana, como una especie de dictadura, está interesado en colar esa mentira: el que se ha querido mover al margen de partidos en España lo ha conseguido, por lo menos hasta un nivel muy próximo a las altas esferas. 
No tarda mucho Enric González en escribir explícitamente lo que viene apuntando: “Es muy probable que la actual clase política se desplome, como en otros países quebrados”. Es lo que le gustaría a él: que el PSOE acabase como el PSI de Pietro Nenni, Sandro Pertini, Bettino Craxi y Giuliano Amato, sólo por citar a los dirigentes más destacados de un partido que fue nuclear en la vida política italiana y desapareció en un sólo año, 1992, al igual que la Democrazia Cristiana.
Esa circunstancia es muy cara a todos los arribistas, agoreros, quincemistas informados -los hay, pero pocos-, golpistas y apocalipticos. De hecho, aquí en España Pedro J. Ramírez vive obsesionado con lograr algo parecido, y que lo pueda ver en vida. Es más: ha dedicado gran parte de su vida profesional y personal a lograr tal objetivo, al menos en lo que al PSOE se refiere. En eso están ahora muchos, desde Gregorio Morán que anuncia en su columna la inminente desaparición de un partido de 130 años de historia (los comunistas siempre han odiado al PSOE, por razones obvias y mezquinas) hasta los upeidistas que aspiran a crecer en votos a costa del PSOE, pasando por una amplísima gama de poderes fácticos, tantos como caben entre los dos ejemplos que he puesto.
Ese suceso, de haberse producido, tendría que haber sido en las elecciones andaluzas de marzo: no pasó de milagro y, de momento, el PSOE tiene cuerda para rato, hundido el proyecto chipiguay de Chacón y Barroso, y con un PP en el poder que hace todo el trabajo a la oposición, ya muy bien trabajado en la campaña electoral de noviembre de 2011, básicamente centrada en adelantar lo que el PP haría una vez en el Gobierno. 
Me temo que habrá partitocracia para rato, con sus males y sus virtudes. “No basta con trabajar y pagar los impuestos, hay que vigilar y exigir”:  mientras fluía el dinero a crédito, todo quedaba endulzado. A lo mejor ahora habría que incrementar esa labor de vigilancia y exigencia de la ciudadanía, y eso es labor individual de cada uno. 
Hasta incluso el propio Enric González reconoce esa pervivencia de la partitocracia, que de existir se basa en la estupidez de la masa que les vota: “Si creen que lo que vendrá luego será mejor, hicieron bien en votar a (“la crisis es un tema opinable”) y a Rajoy (“los españoles merecen un Gobierno que no les mienta”), o a esos líderes nacionalistas que se envuelven en la bandera para encubrir lo que trincan”. Y eso que el artículo está escrito antes de la histórica manifestación de la Diada de 2012. 
Grado de acuerdo con el artículo: 80%

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“Un estudio dice que el AVE gallego tendrá más usuarios que el catalán” Lo publica El País, sin ninguna crítica aparente. Lo ha hecho UGT, que cifra el número de usuarios para este enorme sumidero de dinero público en ¡cuatro! millones, cuando la CC.AA gallega tiene menos de tres millones de habitantes.
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Inaugurado el mayor puente atirantado del mundo. Está en la zona de Vladivostok, y comunica la capital rusa del Pacífico con una isla de 5.000 habitantes, pero con grandes planes de desarrollo: una residencia presidencial -para Putin, que seguirá siendo presidente de por vida-, expansión de la gran ciudad en torno a la que orbita, desarrollo de hoteles…en fin, una Hainan a la rusa, pero sin clima subtropical. Y bueno, como siempre pasa en este tipo de infraestructuras, tiene ante todo una finalidad propagandística, y más en una región a 10.000 km. de Moscú y demasiado cerca de China. Ha costado 1.000 millones de dólares.

En google maps pueden ver las obras de construcción, y la peculiar geografía de la isla, atravesada por un fiordo largo y estrecho.
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Ehhhhhhhh….sí, vale, de acuerdo, pero mientras sean jóvenes, para que puedan aplicar en su vida lo aprendido. El problema es que aquí se pone a estudiar todo el mundo como una especie de pasaporte a no se sabe qué -bueno, una vida de lujo y hedonismo, según la publicidad-, incluyendo gente muy mayor. Por no hablar de los ninis, que ni trabajan ni estudian, a pesar de que la educación en España es francamente accesible. Ahora se están quejando de que la FP va a costar 180 euros ¡por todo el año! Es que antes era gratis. Como todo. Hasta quejarse.
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Todo el primer párrafo es digno de El Mundo Today. Sin embargo, es la realidad: en casi 50 años de historia nunca ha dado beneficios. Algunas semanas después sale esta otra noticia, que pone en su justo valor esos resultados económicos: 140 millones de pérdidas si no fuese por las transferencias del Estado.
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De la serie esto no es como Grecia, hoy un pequeño guiño al país vecino, Portugal. Resulta que han desaparecido 135.000 niños y niñas portugueses: no es que un imitador de Herodes haya convertido el país en un charco de sangre infantil, es que esos niños sólo existían en las estadísticas, gracias a padres y madres que los declaraban para pagar menos impuestos.

Si investigan, en España saldrán cosas parecidas. Continua a leggere

Cosas que no se creen (IV)

Nuestros jóvenes están muy bien preparados


“Pues no. Los jóvenes españoles están, en general, muy bien titulados, pero los bien preparados son, en porcentaje, pocos más de los de siempre. La masificación universitaria y la falta de empleo han generado una insólita proliferación de posgraduados sin expectativas y una fatigosa abundancia de idiotas con máster. Faltan técnicos medios, falta espíritu emprendedor y faltan oportunidades”

Poco que objetar a este impecable comentario, con visos de convertirse en frase recurrente en lo que tiene de contraposición entre preparados/titulados. Si acaso, abundar más -dentro de un tratamiento superficial a un problema nuclear de la sociedad española- en lo expuesto.

En otros países a los que nos intentabamos parecer, un currículum profesional pone la titulación y, a continuación, las cosas que se saben hacer; en un currículum español, se pone las titulaciones, los títulos y los titulillos, como si la mera posesión de estos ya otorgase las capacidades. Es una diferencia significativa, que abunda en diferencias insalvables.

“Los bien preparados” son una minoría, y lo son en gran medida porque se han formado al margen del itinerario oficial impuesto por el plan de estudios o las tendencias sociales: un caso muy típico de un titulado universitario era dejar los idiomas para después de la licenciatura o el grado, que al parecer era muy difícil compatibilizar ambos. Así, además, se puede vivir del cuento del estudio un poco más, hasta donde aguanten las posibilidades económicas de la familia.

Y no les digo ya las habilidades informáticas, ausentes de cualquier plan de estudios, no vaya a ser que los docentes tuviesen que reciclarse y aprender nuevas cosas, con lo que habían luchado para obtener la plaza fija. Así quedaba la cosa: sin informática y sin idiomas, ¿qué tenían los nuevos universitarios, que salen a hornadas de decenas de miles cada año, para ofrecer en el mundo laboral?

Su título, que al parecer tenía asociado inmediatamente un puesto de trabajo. De ahí la titulitis privilegiada sobre las auténticas capacidades de cada uno: acumular y acumular títulos pensando que detrás del siguiente vendrá el ansiado puesto de trabajo, que tendrá que ser fijo, bien remunerado, con viajes y dietas, y conociendo gente interesante.

El mercado supo responder a esta demanda de títulos. No el mercado laboral, claro, sino el mercado académico, que existe y cómo: con la última reforma universitaria, las licenciaturas pasaron a ser grados (de cinco a cuatro años en la mayoría de los casos), más un máster estipulado con total libertad, que en teoría debería dar la “especialización”.

Bueno, pues el catálogo de máster oficiales se ha disparado a una cifra en torno a ¡2.600!, donde pueden imaginar que, en aras de diferenciarse nominalmente -en contenidos no, porque en el 95% son una mera repetición de los contenidos del grado-, ha abundado la imaginación creativa. “Máster en desplazamiento forzado” o “Máster en Artes del Espectáculo Vivo” (¿el circo?) son algunos ejemplos, pero pueden encontrar infinidad de ellos.

Además, está el incontrovertible hecho de que al menos un 30% de los alumnos de enseñanza obligatoria abandonan la misma sin haber conseguido el título, y mira que es fácil porque se puede pasar curso hasta con tres asignaturas repetidas. Para solucionar estas cosas, a Zapatero no se le ocurrió mejor cosa que mejorar los índices españoles dando títulos a quien demostrase experiencia en el sector.

Porque el problema de la educación en España no afecta sólo a la producción de buenos profesionales, sino también a la de simplemente profesionales: será por eso que la emisora más escuchada (la SER) tiene siempre muchas cuñas ocupadas con propaganda de la academia CCC, que ofrece títulos para gente sin título, o profesiones.

Nuestros jóvenes no están muy bien preparados, y esto va a seguir así. Ahora que se va a suprimir la selectividad para volver a introducir la reválida (gobierna la derecha, ¿se acuerdan?) y que después cada universidad estipule sus pruebas de acceso (esto creará, por fin, universidades de primera y segunda categoría, incluso tercera), está bien recordar un dato para los más optimistas.

En la Selectividad, el 90% de los alumnos saca una nota en inglés inferior a la nota media de la prueba. Y eso que la prueba es bien facilita, porque jamás se ha implementado una prueba oral. Mejor no les hablo de las matemáticas.

Grado de acuerdo con el artículo: 100%
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Leyendo esta espeluznante noticia, no me cabe ninguna duda que los políticos son unos ladrones y los principales causantes, junto a los banqueros, de la actual situación. Continua a leggere