Donald Trump, el triunfo que nadie vio

Magnífica viñeta sobre la candidata Clinton

Donald Trump, un palazzinaro -constructor, en maravillosa definición italiana para definir a esa subespecie de empresarios-, ha ganado las elecciones de EE.UU por el Partido Republicano, que vuelve al poder tras el paréntesis de Barack Obama, apenas un gran orador que en ocho años de mandato no ha acabado la Guerra de Irak, ni la de Afganistán, y ha alentado una peligrosisíma revuelta en países que, mal que bien, operaban bajo lógica estatal-westfaliana, como Siria o Libia.

Eso en política exterior, claro. La que nos afecta a nosotros, porque EE.UU es el centinela del mundo libre, que en absoluto en la mayoría del mundo. Sin embargo, el electorado de EE.UU vota bajo preceptos de política interna, igual que el de todos los países salvo en España en 2004, y aún con reservas, porque lo que pasó fue que la política exterior se convirtió en política interior.

En los últimos años ha florecido en España, además del enteradillo de siempre, la vil especie del politólogo, que no es más que un futurólogo con escasa formación -solo hace falta ver como son las facultades del ramo en este país-, un amplio campo que va desde el actual tertuliano estrella de Prisa, y secundariamente catedrático de la UAM, hasta los idiotas genuinamente españoles de Politikon, pasando por Belen Barreiro o la mismísima cúpula de Podemos.

Un plaga bíblica. Toda esta gente se basa en cuatro o cinco consignas de corte populista -lo mismo que dicen ver en candidatos políticos, pero nunca en sus aportaciones de tertulianos o comentaristas- y en no decir jamás cosas -aunque las piensen- que se desvie mucho del flow general, bien sea el marcado por el grupo mediático donde hacen sus deposiciones, el del departamento, o el del partido político donde aspiran a medrar.

Están limitados, por tanto, para preveer -que es su trabajo, puesto que en gran medida son futurólogos como los economistas, y no tanto analizar- los diferentes escenarios posibles. ¿Quien en el panorama mediático español apostaba por una victoria clara de Trump, como finalmente ha pasado con un contundente 276 frente a 218 votos electorales? Nadie, porque el seguimiento de la campaña se ha basado en reproducir las groserías de Trump, en enviar a corresponsales a su enésima visita a Detroit y en eso de que Hillary Clinton es mujer, algo que ve cualquiera.

Trump ha ganado viniendo políticamente de la nada, algo muy bien visto por el electorado americano, un país que desde su fundación ha premiado ese tipo de trayectorias, al menos mucho más que pertenecer a una dinastía como los Bush -recuerden que uno de los derrotados en las primarias republicanas fue Jeb, el hermano de George Bush, que llegó a gobernador de Florida-, la trágica de los Kennedy o lo que intentaban ahora con los Clinton: que la exprimera dama y exsecretaria de Estado fuese presidente de los EE.UU.

Es una historia muy americana. En Demolition Man, una película injustamente olvidada y ambientada en un futuro idealizado, el personaje principal interpretado por Sylvester Stallone se despierta después de un montón de año hibernado, y se sorprende al ver un cartel electoral donde Arnold Schwarzenegger es el presidente de EE.UU. Es una película rodada mucho antes de que se convirtiese en Gobernador de California, pero que capta perfectamente el posibilismo americano, ese que hizo de un actor como Reagan presidente, o a un luchador de lucha libre gobernador de Minnessota.

Trump, a pesar de los esfuerzos de la propaganda, era presidenciable. Encaja perfectamente con ese gusto por lo grotesco de los americanos, y encima tenía enfrente a la mejor rival posible, una persona repugnante a la que todos los grandes medios americanos han hecho la corte -todos, incluso los conservadores Washington Post o Wall Street Journal- y responsable directa de torturas a detenidos, una práctica de la que no se puede acusar a Trump.

De todo lo demás ha sido acusado: mujeriego, explotador de trabajadores, racista, agente del KGB -¡se lo juro! ¡Y hasta en medios como el londinense The Economist-, que si el Zutabe del Ku-Kux-Klan lo apoyaba, corruptor de menores, y todo en una orquestada campaña típica del circo electoral estadounidense, y siempre con la consigna de que es un “populista”, como si hubiese organizado en persona el Obamacare que quería continuar la Clinton, y que ahora se enfrenta a su desaparición, como gran parte del ridículo legado de Barack Obama.

La victoria de Trump ha sido fruto de varios factores, que seguramente vuestro politólogo de cabecera ya está preparando para su intervención de esta tarde -copiando de medios de internacionales, nunca pensando por sí mismo-, pero los principales son estos: ha conseguido retener gran parte del electorado tradicional republicano -las únicas defecciones fueron precisamente de cabecillas, y bastante irrelevantes como Powell o Condolezza Rice- y ha conseguido atraer a ese americano anti-establishment, que se ha visto insultado durante TODA LA CAMPAÑA por no haber sido educado en Yale como la Clinton, y que se siente más identificado con alguien como Trump -al que le gustan las mujeres guapas y el dinero, como a la inmensa mayoría- que con la torturadora.

Ahora queda la resaca, que va a ser grande. Entre las promesas electorales de Trump se encuentran las realizables -como el muro en la frontera con México- y las irrealizables -como volver a abrir los astilleros de Philadelphia- y la mayor amenaza para nosotros, que al fin y al cabo es lo que cuenta en lo que son las elecciones de otro país que dista miles de kilómetros: la promesa de Trump de hacer un repliegue del paraguas militar estadounidense.

¿Cómo? ¡Pero si es republicano! ¡Mi medio de propagana me ha dicho que son imperialistas y que les gusta la guerra! ¡Que les apoya la industria militar! Sí, si, pero no. En el pensamiento político americano siempre ha existido la pulsión al aislamiento, favorecido por su envidiable posición geoestratégica -al norte, un país primo hermano, al sur, un país que vive en otro siglo, al este y al oeste, los dos mayores oceános del mundo-, y es algo que se ve tanto en demócratas -Rooselvelt no entra en guerra hasta finales de 1941, y cuando es atacado vilmente- como en republicanos, porque no hay que olvidar que Bush Jr. tenía ese mismo plan -favorecido por el final de la Guerra Fría, que logró su padre- hasta que se topó de bruces con el 11-S. Con otro ataque directo.

Trump lo ha dicho en campaña. America first. EE.UU es un país de grandes constrastes, donde la pobreza extrema -y hay pobreza de blancos, impresiona mucho- convive con la opulencia más extrema, a veces con apenas una milla de diferencia. Será difícil que acabe con eso, pero una de las medidas prometidas es hacer un repliegue de las tropas, esas que cuestan al año 600.000 millones de dólares, y la cifra está bien puesta.

Eso es lo que más va a afectar a España, si realmente lo lleva a cabo. Somos un país de frontera, y de frontera continental, cultural y económica. Si efectivamente EE.UU vuelve a su introspección natural, los presupuestos militares europeos tendrán que incrementarse, a costa del Estado del Bienestar ese con el que le gusta llenarse la boca la vergonzosa izquierda europea, como si fuese un Derecho Natural adquirido. Ese Estado del Bienestar, que en muchos casos supone el 50% del gasto público, es gracias a que EE.UU ofrece su protección militar. EE.UU, el mismo país donde no existe nada equivalente, porque en parte destinan esos fondos a Defensa.

Por otra parte, no se preocupen en exceso. Como demostró Weber, las estructuras burocrático-estatales tienden a la estabilidad, y ni siquiera un presidente inepto es capaz de cambiar las inercias y equilibrios de la lógica estatal establecida. El sistema americano es presidencialista y Trump va a tener competencias personales muy importantes, pero estará rodeado de un equipo de gente conocedora de El Sistema, que es lo que permanece en el tiempo, allí y aquí. Ya insisto en que el mayor peligro para nosotros -que nos tiene que dar igual el muro con México o el Obamacare- es la promesa del repliegue americano, que no se traducirá en un cierre de Rota, pero si en dejar de hacer de gendarme mundial. En dejarnos, simplemente, con nosotros mismos, con lo que eso conlleva en la Historia europea.
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Interesante reflexión sobre el futuro del periodismo de calidad, y lo que tiene que costar.
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Muy interesante: en una época con tipos de interés cercanos al 0%, ¿donde invierten los fondos de pensiones? En casinos,en refugiados, en depuradoras…
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Luis del Rivero, que seguramente recordarán por Sacyr, el intento de asalto al BBVA en 2004 auspiciado por el PSOE, su colección de coches antiguos dignos de una petromonarquía y el 20% de Repsol, habla ante sus paisanos, los murcianos. Definir esto como grotesco es poco.
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Un sindicato agrario extremeño se queda ilegalmente (roba, en argot) con 1´8 millones de subvenciones europeas para agricultores.
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Un artículo sobre demografía que no cae en el alarmismo, casi es milagroso.  Continua a leggere

Si eres un desastre con tu economía personal, no aspires a gestionar lo público

Les Astronautes, 1959

El post de hoy es en cierta medida la continuación de este otro. La medida propagandística de los partidos políticos e instituciones públicas de hacer accesibles los datos económicos de las personas que ocupan puestos de relevancia, aún siendo parcial y seguramente falseada (abundan los ejemplos), siempre ofrece material para sacar bastantes conclusiones.

El fenómeno surgió no hace mucho, y en un principio hubo muchas reticencias por parte de la clase política. Solo el conocimiento de la punta del iceberg que es la corrupción en este país, y el surgimiento del fenómeno Podemos, ha hecho que la tendencia se consolide. Está por ver que dure, o que se use para algo más que el cotilleo insano.

De momento, el partido político que ha hecho del brochazo grueso sobre la corrupción uno de sus caballos de batalla ha tardado bastante en sacar su propio portal de transparencia. No se se sabe si por Errejón (tema tratado anteriormente) o por Monedero (tema no tratado, y que es tan vergonzoso que su propio partido ha metido al Ideólogo Máximo en la nevera. Y espero que sea por una buena temporada), pero hace unos días Podemos, en un gesto magnánimo y de gran celeridad (¿era tan difícil hacerlo antes? ¿no podía estar desde el principio?) nos ha agraciado con su particular outing financiero.

A mí las cuentas del partido me interesan más bien poco: con el caso Monedero ha demostrado que la financiación inicial (o la acumulación primitiva del capital, en su lenguaje), esa que es tan difícil obtener para empezar a rodar, venía de Venezuela. Las dictaduras siempre tienen una suculenta partida para gastos de propaganda en el extranjero. ¡Que no va a tener Venezuela, si el segundo tipo con más dinero en las cuentas opacas del HSBC era la mano derecha de Chavez! ¡Patriotismo económico bolivariano! ¡Aló!

No se diferencia en eso nada del PSOE de Suresnes y los Flick y Flock que les pasó Willy Brandt, y del surgimiento de cualquier partido político de nuevo cuño o que venga del exilio. Fondos de la CIA, del KGB o del Liberty Fund eran moneda corriente no hace muchos años, y esto no es más que la nueva versión caribeña-petrodolarizada.

Uno de los efectos buscados con esta relativa transparencia es ver con qué patrimonio entra el cargo electo en la política, y con que patrimonio sale. En el caso de Podemos, y excepción hecha de los cinco europarlamentarios conseguidos -por cierto, un año después NINGUNO va a seguir en el cargo, lo cual demuestra su afecto al mandato representativo otorgado-, no hay ningún referente por su reciente origen, y por recelar de la nueva política.

Es ahí cuando cobra especial interés mirar el patrimonio de político. Miren el ejemplo de hoy, nada menos que la gallega Carolina Bescansa, número cuatro del partido y dicen que responsable de muchas cosas del funcionamiento interno del mismo, caracterizado por su verticalidad y por su esquema clásico o de casta, como prefieran.  De 44 años, lleva trabajando en la Complutense desde el año 1997, esto es: acabó la carrera y enlazó una beca FPI para no moverse nunca más.

Una beca FPI es asociada a proyecto y, por aquel entonces y por este ahora, entregada a dedo por el responsable del proyecto: hay que hacer el paripé de una oferta pública de la plaza, para que al final sea igualmente entregada a dedo al candidato ya previsto cuando se pide una plaza de becario en el proyecto. Las becas FPU, que solo se entregan a 900 personas cada año, son mucho más selectivas porque se entregan ad personaen y por criterios de excelencia académica. No las confundan nunca, por favor.

En el caso de Bescansa, y según se lee aquí, su auxiliador fue Julian Santamaría, un sociólogo muy próximo al PSOE, un fontanero de La Moncloa de la peor especie, y consejero aúlico de gran parte de la cúpula del Partido que hegemonizó y en gran parte configuró el actual modelo político español. Con sus virtudes y sus defectos. No en vano fue presidente del CIS, González lo nombró embajador en EEUU (¡toma plaza!) durante tres años (1987-1990) y es un experto en encuestas electorales.

La tesis de Bescansa, presentada en fecha tan extraña como 2005 (nueve años después de enrolarse en la Complutense) versa sobre Posiciones ideológicas en la Comunidad de Madrid. Estaría bien poder verla, porque seguro que está muy trabajada y hace honor al título: sólo hace falta ver el partido que han montado y que opera exactamente igual que una secta, con toda la cúpula proveniente de la Facultad de Políticas de la Complutense. Actualmente es profesora titular en esa Universidad.

Bescansa, en su declaración de bienes, declara que cobra 34260´14 euros brutos anuales de su trabajo, una cifra sencillamente increíble. Por lo baja, que es lo común y esta en línea con su escala, pero especialmente porque no refleja ninguno de los complementos retributivos que suelen acompañar la nómina de los profesores universitarios: ni un sexenio de investigación, ni los complementos que dan las comunidades autónomas. Bescansa, en su declaración de bienes, se limita a reflejar el bruto de su nómina.

Como en el caso anteriormente referido de Pedro Sánchez, da más pistas ver el resto de su patrimonio; al igual que el líder del PSOE, declara ingresos por alquiler de una vivienda de 8400 euros al año, esto es: 700 euros exactos al mes, cifra que corresponde a un piso de 2 habitaciones en una zona corriente de Madrid.

La casa la compró en septiembre de 2006 (¡hay que celebrar esa tesis y la plaza fija que venía asociada!) a la edad de 36 años y con un valor catastral de 49.000 euros. Declara tener en una cuenta corriente (no depósitos ni acciones) 455 euros a vista, sin vehículo propio y una participación valorada en 1000 euros en una sociedad limitada dedicada a encuestas.

El problema viene, por si no es bastante problema que no tenga ni un puto duro ahorrado (¡es que los bancos roban! ¡el interés es pecado!), con sus debes:  una hipoteca con el banco gallego (llamado Abanca, antiguo Caixa Galicia), que ahora es casualmente de capital venezolano (¡Aló!), de nada menos que 180.000 euros.

Evidentemente, fue suscrita en el momento de adquisición de la casa. Septiembre de 2006, en pleno pico de la burbuja, que continuaría subiendo hasta mitad del siguiente año. 180.000 euros de los que todavía debe ¡140.800 euros! a finales de 2013, que es la fecha de la última declaración de la renta usada como modelo para la declaración de transparencia.

Hagan cuentas. Esta mujer, supuesta crema de la intelectualidad española (FPI, profesora universitaria, joven por entonces) contrata una hipoteca de la que no sabemos ni la duración ni el tipo de interés por un bien que actualmente no ocupa y que, al ritmo de ese alquiler mensual (140.800 entre 700 entre 12) todavía tardará ¡17 años! en recuperar lo invertido, eso sin contar impuestos sobre la vivienda (pongan 700 euros más al año, y son 17), reparaciones, la comunidad que tradicionalmente en España paga también el propietario y….un negocio ruinoso.

Es de suponer que Bescansa ahora vivirá amontonada en otro sitio, porque no declara ningún otro bien. 450 euros en la cuenta, y una hipoteca de 140.000 euros. Equivale a 5 años de sus rentas de trabajo brutas, lo que no es una cifra escandalosa, pero no es algo envidiable. Acabará de pagar su vivienda -que no es suya, es del banco- con 58 años.

Se que la situación no es diferente de la tanta otra gente, y quizás ahí esté el guiño de Podemos en que ellos son el pueblo y no casta, pero a mí alguien que no sabe gestionar su propia vida o patrimonio no sirve para gestionar lo público, el patrimonio de todos. Seguramente entre sus cálculos está el empezar a cobrar pasta gansa ahora que en unos meses tendrá un cargo público de esos espléndidamente remunerados, lo cual tampoco da mucha seguridad de su capacidad de gestión del bien común. 450 euros de ahorro. Y pretende que nos lo creamos.

Peor aún es el caso del muñeco hinchado que ha puesto el PP como candidato en Andalucía. Con los raciales apellidos de Moreno Bonilla, y sus sempiternos polos y jerseys estilo Los Morancos (o estilo andaluz, qué narices), este simulacro dotado de vida lleva en política desde 1995, cuando en la marea autonómica del PP en aquel año entró como concejal en Málaga. No dispone de estudios superiores y si de varios títulos de Anís del Mono que expiden las Universidades privadas, creadas precisamente para eso. No tiene otra profesión que político, al fin y al cabo se afilió al PP con 19 tiernos años, allá por 1989.

Desde ese 1995, hace 20 años, no se ha bajado de la poltrona. Ha sido Secretario de Estado, presidente de NN.GG, diputado de paracaidas por ¡Cantabria!, Senador, y ha percibido rentas por parte del PP en función de su impagable trabajo, rentas que han llegado a 49.000 euros al año, para complementar su escaso salario publico. Su última declaración de bienes se puede ver aquí.

104.000 euros de sueldo, palma 2650 euros por inversiones mal realizadas (en el año 2013 y todavía pensando que los fondos de inversion se iban a recuperar) y dos viviendas, una pagada y con garaje en Malaga,  y otra en Madrid sin garaje comprada en mayo de 2005 al 50% y para la que le concedieron ¡un crédito de 338.000 euros! ¡Y a su mujer otro igual! ¡Una vivienda de 676.000 euros!

Moreno Bonilla ha empleado sus ingresos a pagar esa deuda, y de manera tan religiosa que ya en 2013 sólo le quedaban 29.000 euros por devolver. No esta nada mal, ¿eh? En ocho años y medio devolver 307.000 euros, sin contar intereses sobre el principal, que es lo primero que se paga en una  hipoteca. Supone devolver al banco (307000 entre 102 meses) 3000 euros al mes, esto es: más de la mitad de sus ingresos netos mensuales. Los declarados, claro.

Tanto se ha tenido que ajustar Moreno Bonilla que, según se lee en su declaración de bienes, el pobre se ha visto obligado a suscribir, con la misma entidad bancaria, un préstamo personal de 49.000 euros, a fecha de noviembre de 2012. Necesitaria liquidez, porque en la cuenta bancaria declara 12000 euros. Su mujer es Gerente en el Distrito de Barajas, cargo al que habrá llegado por su valía y no porque el señorito fue a Madrid a seguir con su carrera política y había que buscar un apaño a la consorte. 

En fin, es otro ejemplo más de la poca fiabilidad que pueden dar en la gestión del patrimonio público quien es incapaz de gestionar el suyo propio y privado. Pedir un “prestamo personal”, que suelen tener un TAE del 8% o superior, cuando eres Secretario de Estado y te pimplas más de 100.000 euros al año es demencial. Eso sí, al final de su escapada tendrá pagado su chaletito, pagado a un precio superior al de su valor actual y futuro en el  mercado. “Yo pagué mi casa durante la crisis”, dicen. Se les oye.

Todo su dinero, todo su patrimonio, invertido en ladrillo. Esta es la clase política española, miren hacia el espectro ideológico que miren.
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Uno de los personajes más lamentables de la historia reciente de España se permite decir, ante su tipo de audiencia, “nos hemos comido el futuro”. Mario Conde, que se comió 600.000 millones de pesetas de 1994 en Banesto, abonados después con dinero público. Atentos a la foto, otra más de la galería de chaladuras de este chamán gallego.
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Algunas iniciativas quedan muy bien en el papel y son muy buenrollistas, pero la realidad es muy terca.
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Un descubrimiento realmente sorprendente, parece sacado del guión de un cómic Marvel o DC.
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Fascinante descubrimiento de los planes y alternativas que hubo en 1970, cuando se creo Amtrack.
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Ojo con esta noticia: más de la mitad de los adultos americanos han cambiado de creencia religiosa al menos una vez en su vida
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Asturias, paraíso natural
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Ya que me voy del convento, me cago dentro.
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La tradicional forma de aceptar la libre competencia en nuestro país.
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Esto explica parte del sobrecoste brutal de la obra pública en nuestro país.
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“Nada más lejos de la realidad”, afirma campante el diario de derechas ABC, y lo que se lee entre líneas es que se ha hecho un timo de la estampita. La forma de hacer negocios en Madrid de toda la vida: eso sí, no dice en ningún momento cuando dinero va a sacar la concesionaria por la explotación de la publicidad, dinero que perderá ese Ayuntamiento tan inteligente.
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¿Cataluña quiere un Tribunal Superior de Justicia para tratar estos temas? Lo dudo mucho.
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Un personaje digno de Berlanga.
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Fenomenal artículo sobre Guastavino Continua a leggere

El espejo ustorio de Arquímedes

Tres siglos antes del nacimiento de Cristo que da origen a nuestra cronología nació en Siracusa el gran genio de Arquímedes. De su rango universal dan fe el famoso principio que lleva su nombre, el tornillo de agua o la polea compuesta, todos inventos o descubrimientos que se siguen usando hoy en día sin variaciones sustanciales.

Uno de sus inventos más famosos fueron los llamados espejos ustorios, que según la leyenda concentraron el poder del sol en un rayo que consiguió hacer arder la flota de Marco Claudio Marcelo, el general romano que quería tomar la ciudad griega de Siracusa. Con posterioridad, un gran número de sabios intentó reproducir el invento, quizás olvidando que los romanos tomaron finalmente la ciudad, y dieron muerte a Arquímedes.

No fue hasta 1747 cuando el gran sabio de la Ilustración francesa Conde de Buffon erigió cuatro aparatos con grandes lentes cóncavas en Le Jardin des Plantes, que en la época era Le Jardin du Roi.  En total había unas 150 lentes que concentraron la luz reflejada en una plancha de madera situada a unos 50 metros. La gran multitud concentrada para la ocasión vio como empezaba a salir humo de la madera.

Con escasa aplicación militar -ayer y hoy uno de los motores del avance científico-, el invento fue arrumbado y hoy en día prácticamente solo se usa para encender la llama olímpica cada vez que se inicia el ciclo olímpico, tradición por cierto recuperada por los nazis para los JJ.OO de Berlín 1936. Sin embargo, está en la base de la última innovación militar del arsenal de los EE.UU.

Desde hace unos meses el USS Ponce, un buque de desembarco anfibio bastante antiguo pero muy usado últimamente -estuvo en Libia, por ejemplo- cuenta entre su dotación con un LaWS, que no es más que un sistema de láser capaz de destruir pequeños objetivos. A diferencia del invento de Arquímedes, no extrae su energía -y son solo 30 kw- del sol, pero no deja de ser un haz de luz concentrada en un objetivo.

Asimismo, y al igual que hace 2300 años en la costas del már Jónico, es un arma defensiva: sirve para defenderse de drones y de pequeños botes, precisamente la mayor amenaza que pueda tener la US Navy en estos tiempos. La última gran batalla naval fue en el Golfo de Leyte en 1944, y desde entonces ni ha habido, ni hay perspectivas de que vuelva a haber ninguna a largo plazo.

Las amenazas no están en destructores ni cruceros, sino en pequeñas embarcaciones o vehiculos de bajo coste cuya neutralización supone siempre un gasto mayor. Un Tomahawk, por ejemplo, cuesta 569.000 dólares, eso sin contar el coste de transporte y almacenamiento. Con el nuevo LaWS el coste se reduce al equivalente a encender una bombilla.

Son estas las diferencias que hacen viable el mastodonte que es el aparato militar americano. Mientras los grandes programas militares -alguno reseñado aquí-  no terminan de arrancar en cuanto al número de unidades totales por las lógicas restricciones presupuestarias, se van implementando otras soluciones menos aparatosas y visibles, pero igualmente efectivas para la realidad de principios del siglo XXI.

Aquí lo explican muy bien:  el coste de un disparo del láser -que ha costado 40 millones de dólares, pero cuyo coste bajará exponencialmente de ser producido en masa- es de solo 59 céntavos de dólar, cuando un Javelin de los que se usan en Afganistán para destruir casas de adobe se va ya a los 70.000 dólares.

¿Por qué no se instala en vehículos terrestres, más sabiendo que se puede usar en función “parpadeo” para colapsar sistemas de transmisión y comunicación? Seguramente porque la Convención de Ginebra -en su revisión de 1995- prohibe el uso de armas láser con humanos, y es mucho más fácil topar con un objetivo humano en tierra que en mar. Si el actual láser puede destruir un drone o un esquife, seguramente también puede hacer lo mismo con un ser humano. No consta que se haya ensayado con ese fin, pero cuando algo es tecnológicamente posible…

En un delirio steampunk se hubiesen podido imaginar acorazados Dreadnought de principios del siglo pasado equipados con aparatosos espejos cóncavos, enzarzados en batallas navales quemando cascos de cuatro metros de hierro de espesor, pero eso nunca fue viable. Ni siquiera cuando los barcos eran de madera. Sin embargo, ahora Arquímedes estaría orgulloso: sus espejos ustorios parecen tener vida al fin, 2300 años después, y en combate naval. O lo que sea enfrentarse con un buque de guerra de tecnología puntera a un cayuco o un avión teledirigido, porque otro uso posible no se atisba. 
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Uno de los tíos más inteligentes detrás de Podemos ofrece una entrevista muy interesante para cualquier tipo de lector. Lectura obligada.
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En contraposición, este artículo de la eurodiputada avilesina de Podemos con el tren como objeto da pena. Miren como empieza, y lo del “efecto barrera”. Es como si pongo a mi caballo a redactar sobre el tren.
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Este es el economista de cabecera de Syriza, el Podemos griego. Ministro de Economía.  Aunque en la entrevista no deja de decir verdades de barquero, fíjense en el tono. Especialmente en el deseo de que España pase por lo mismo.
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Para la historia pequeña de los que pasan facturas a El País.
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El Nobel de Economía Jean Tirole -por cierto, un Nobel que va a un sitio como Toulouse, en absoluto la típica ciudad donde ejerce un galardonado: una especie de Edimburgo de los Pirineos- y un interesantísimo artículo sobre un paper de 2002 con implicaciones muy actuales sobre la “tasa Google”.
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El país de Afimsa y Forum Filatélico saca pecho de esto. Auténtica #marcaEspaña
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Interesante post sobre eso que se llama feísmo gallego, con impostado tono académico que apenas oculta que está lleno de vulgaridades como que 1) el feísmo está por todas partes 2) el problema viene por los de la ciudad, que van al campo cargados de tópicos 3) y demás mierda propia de la zona. Es muy divertido si, en una segunda lectura -o en una primera, qué narices- imitan el acento gallego, que es mucho más que la sonoridad de una lengua: es una manera de estructurar un pensamiento. O algo así.
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El tercer túnel de la risa, paralizado.  Si se llega a inaugurar, será con seis años de retraso. En la mejor de las previsiones.
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En general, la divulgación científica produce monstruos como este.  Es un post interesantísimo sobre…sobre….todo. Leánlo.
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Noticia de Galicia: despilfarro de dinero, el hijo del alcalde, la incuria, as pedras.
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Así se las gasta el periodismo español
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Para que no se vea la aplastante carga fiscal que hay en la región para mantener a la mayoría de la población. Siempre en aras de distribuir la riqueza, esto es: hacer pobres a los que trabajan, y permitir que los que viven sin trabajar -un porcentaje altísimo en Asturias- puedan seguir haciéndolo.
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Una historia fantástica 
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Se vende una casa de Frank Lloyd Wright por 400.000 dólares. No es broma.  Por lo que costaba un piso en Parla de 100 metros cuadrados no hace muchos años. Continua a leggere

Extrañas derrotas en el Mar Negro

Como suele pasar en este país, y en otros de “nuestro entorno”, cada vez que surge una crisis geopolítica, nuestros medios de propaganda se llenan de expertos surgidos de debajo de las piedras, páginas de periódicos con siluetas de barcos y aviones asociadas a cantidades que muestran el “balance militar” y páginas enteras de lugares comunes, tópicos, incultura y absoluto desconocimiento de un mínimo de conocimiento militar.

Estamos hablando de Ucrania, pero vale para Siria, Libia, Taiwan, Sudán del Sur y lo que les venga en gana. Seguro que si han llegado a este recóndito espacio de la ciberesfera ya habrán leído varias veces tonterías sin mucha relevancia actual sobre los tártaros, el siglo XVIII y la noche de los tiempos, cuando lo que importa es el aquí y el ahora.

Yo no voy a entrar en esos temas bizantinos (pequeño guiño a Justiniano), aunque me fascina la obcecación en presentar a Ucrania como una especie de imperio Austro-Húngaro o Yugoslavia (por eso la cárcel de nacionalidades), cuando es lo más normal conociendo su extensión -el país más grande de Europa tras Rusia, más que Francia- y, especialmente, su ubicación. Lo siento por los ucranianos, pero están en un sitio muy malo, quizás el segundo peor sitio después de Polonia.

A cualquiera familiarizado con los caóticos y heterogéneos temas que se tratan en este rincón no le debería sorprender el enfoque que voy a aportar a la actual crisis ucraniana. Lo que sigue es un relato aproximado de hechos ciertos y comprobables -pierdan su tiempo en los enlaces- y alguna elucubración que intentaré fundamentar.

El viernes 7 de febrero se inauguraron los JJ.OO de invierno en Sochi (Rusia), un evento ideado y planificado por Vladimir Putin y su corte para mayor gloria de su país y de ellos mismos: exactamente como hacen todos los países que albergan los fastos olímpicos, pero aquí acrecentado con un gasto muy elevado, una discutible ubicación y un dato muy concreto. A diferencia de otros jerarcas mundiales, que suelen asistir a la ceremonia de inauguración, clausura y alguna otra competición donde tengan medalla segura, el antiguo espía de la KGB estuvo en el recindo olímpico la mayoría de los días.

Coincidiendo con esta glorificación personal, la prensa occidental desató una furibunda campaña de propaganda antirusa, con los periódicos más conservadores a la cabeza. Que si las instalaciones eran cutres, que si Rusia es una dictadura, que si los chechenos…todo, todo, todo reproches aplicables (y aún mucho peor) al nauseabundo régimen comunista chino, el mismo que celebró los JJ.OO en 2008 ante aplausos occidentales y, una vez apagada la llama, lanzó una represión digna de su perversa ideología contra los uigures, los musulmanes no-Han que viven en el extremo noroccidental del país.

En esta acción ha destacado especialmente el WSJ, que ha dedicado portadas casi diarias a ridiculizar a Putin, incluyendo una del día final donde caricaturiza al presidente ruso con un nivel digno de Beria. Como ya saben que en este mundo sólo hay ocho-diez medios que ofrecen noticias propias (y el resto replican) la operación de propaganda ya estaba hecha. El supuesto capital de popularidad al rebufo de los JJ.OO -que han sido bastante exitosos en muchos aspectos- totalmente dilapidado. Y desde el primer momento.

¿Y qué hago hablando de los JJ.OO? Bueno, aquí empieza lo interesante. Desde 1936 el tránsito de los Dardanelos y el Bósforo, los dos caprichos geográficos que dan acceso al mismo mar que baña Ucrania y Sochi, está regulado por un tratado internacional, uno de los tantos que hubo que componer en la larga y fracasada postguerra de la Gran Guerra Mundial.

En el mismo, conocido como Convención de Montreaux, se estipula que cualquier buque de guerra en tránsito desde o hacia el Mar Negro tiene que informar a las autoridades turcas de su paso. En su tiempo fue un apaño de Reino Unido y Francia hacia su antiguo enemigo en la Gran Guerra, y para alejarlo de la tentación de volverse a alinear con Alemania.

El apaño continuó, con gran éxito, en la Guerra Fria, especialmente por sus claúsulas de limitación de tonelaje y del calibre de las armas. Los soviéticos tenían el Mar Negro como un Mare suyum -y en verdad lo es- y los estadounidenses apenas podían enviar buques menores de la VI Flota. Y ahí sigue vigente, con alguna enmienda. Es muy útil en esta historia porque los buques de guerra de países no ribereños del Mar Negro tienen que informar de su entrada y, atención, de su fecha previsa de salida.

Con el extraño y exótico motivo de los JJ.OO y el consiguiente comodín de “ayudar en el combate contra el terrorismo”, los EE.UU tenían en el Mar Negro desde el 3 de febrero los buques USS Ramage (un Arleigh-Burke con AEGIS) y el USS Mount Whitney, el buque insignia de la VI Flota, que supuestamente sólo tiene armas defensivas. Entre los dos suman una tripulación de 600 hombres, dos tercios de los cuales en el segundo buque, supuestos marines (carne de cañon) formados en guerra electrónica (la especialización más compleja de un militar). Ya. 

La decisión la tomó el Pentagóno el 20 de enero pasado, cuando lo de los JJ.OO se sabía desde hace siete años. Pueden aducir que fue a raíz de los atentados en Volvogrado, pero ese tipo de atentados no requieren la presencia de dos buques de combate. Son cañonazos para moscas. Y ni tan siquiera cañones. El USS Mount Whitney. Ya.

Hace un par de años, en una ocasión que viene al pelo, lo definí como “un buque de combate poderosísimo, pero no tiene ningún cañón”. Es un buque de guerra electrónica, capaz de guiar todo el grupo de combate de la VI Flota y de interceptar, filtrar y sabotear todas las comunicaciones de un país. Al mismo tiempo. En el mundo militar, cuando algo es tecnológicamente posible, den por sentado que ya existe. Y todos tenemos en mente a la NSA en cuanto pasamos nuestras ideas desde el cerebro a cualquier medio electrónico.

Ya quedó atrás la política de las cañoñeras y los acorazados. Algo como el USS Mount Whitney  (o el futuro USS Zumwalt) se bastan de sobra para conseguir los efectos deseados. ¿Qué hacía el buque insignia de la VI Flota, que no es precisamente un buque-escuela de los que se envían como parte de los agasajos entre potencias marinas, en el Mar Negro justo cuando se ha producido lo de Ucrania? Ustedes pueden creer que combatiendo el terrorismo en Sochi. Yo no me lo creo.

USS Mount Whitney

Lo de Ucrania: lo que era una protesta callejera heterogénea y muy delimitada fue creciendo durante la disputa de los JJ.OO, azuzada por unas imágenes de propaganda que incluso los propios periodistas no dudaban en elogiar. Las fotos del Maidan parecían sacadas por los mejores periodistas, no ya del fotoperiodismo, sino de las pasarelas de moda. En fin, como en Libia: carteles perfectamente diseñados colgando de ventanas, un vídeo de un tía que parece modelo hablando de los héroes (aquí no son terroristas ni alboratadores) y el aroma familiar de la propaganda orquestada e in crescendo.

Este se produjo en la vigilia de la clausura de Sochi, con el muy panoli de Putin ocupado en otras cosas. Francotiradores sin identificar, pero identificados unánimente por nuestros medios de comunicación como gubernamentales, dispararon contra la multitud concentrada en la principal plaza de Kiev. El presidente ucraniano, razonablemente elegido en elecciones libres, plurales y con observadores occidentales, tras intentar alcanzar un acuerdo con la UE para reconducir la situación -y donde la UE cambió de palabra a las 24 horas, dejándolo vendido- perdió el poder en una noche de fin de semana. En una noche.

Yanukovich haría lo normal en estos casos en los que los medios de propaganda occidental empiezan a decir -como con Gadafi, que supuestamente estaba volando camino de Venezuela- que hay un vacío de poder: llamaría a los capitanes de las regiones militares y a los gobernadores civiles -por este orden- para afirmar su autoridad. Estos, a su vez, intentarían comunicarse entre ellos. Y si no podía ser, buscarían la información en los medios de propaganda generalistas, los mismos que propagaron machonamente que el presidente ya no estaba en Kiev. No debió funcionar nada esa noche, porque en 24 horas Yanukovich había perdido un poder que nadie, salvo una minoría muy concentrada y localizada, había puesto en cuestión.

Mientras tanto todo esto pasaba, el USS Mount Whitney navegaba en el Mar Negro.

De hecho, ha salido de ahí el 27 de febrero, tras estar tres días en Estambul. La caída de Yanukovich fue en la noche entre el 22 y el 23 de febrero. Se fue un dia antes de acabar los JJ.OO. Lo más gracioso es que su  buque escolta está en reparaciones. De hecho, desde las primeras informaciones sobre el USS Rampage este ha cambiado al  USS Taylor. Que ha tenido un accidente. Que han  relevado al comandante. El accidente, eso sí, bien cerquita de un puerto amigo. Por favor, lean el anterior enlace. O este, donde explican con la palabra adecuada (“charada”) el cambio de nombre de los barcos

El USS Mount Whitney ya no está en la zona. Misión cumplida. Por si acaso, cumpliendo la fecha de salida por los estrechos turcos, prevista para el final de los fastos olímpicos. Un accidente muy oportuno el de su escolta, que desvía atenciones. Una derrota -por itinerario del barco- hábilmente modificada. ¡Menos mal que los terroristas no atacaron Sochi el último día, cuando la flotilla americana ya estaba en otra misión! ¡Con la bonita contribución que han hecho, durante dos semanas estacionados a 20 millas de la costa rusa y en aguas internacionales!

El mismo día de la caída de Yanukovich sacaron y pasearon a la corrupta Timoshenko para que el consumidor habitual de propaganda pudiese digerir bien la lógica de bueno/malo (con el detalle de la silla de ruedas, ojo) y, no habiendo pasado 24 horas, ya se habían tomado todas las residencias de lujo gitano-asiático de la oligarquía política caída, caída porque entró en pánico por razones desconocidas teniendo todo con ellos. Toma de residencias que surte un gran efecto en la opinión pública: eran malos y robaban.

Al igual que en 2004 con la revolución naranja, cuando a la organización con base en Langley (Virginia) le dio por sembrar se supuestas revoluciones de colores y espontáneas la geografía del mundo que no tiene bajo su control (aquel año fue Birmania y una república centroasiática ex-soviética, además de Ucrania), operación saldada con desigual éxito, todo huele a operación orquestada.

Ni revolución popular, ni ansias de Europa de una Ucrania entendida como un todo. Lo decía muy bien Hobsbawn: con la caída de la URSS, se dió la situación inédita de un imperio que caía manteniendo todo su arsenal. Desde entonces, la política de EE.UU ha sido aislar a Rusia, como demuestra el escudo antimisiles, que sólo los lectores de La Razón y Tony Blair pueden creer que sea para evitar los petardos de Irán o Corea del Norte.

Ucrania es una pieza muy ambiciosa en el Gran Juego, quizás demasiado. La operación ha sido genial (en serio, piénsenlo bien) y prácticamente incruenta. Habrá que ver como reacciona Putin, de momento conformándose con Crimea, otro abalorio en la colección de ex-joyas imperiales como Kalingrado, Abjazia, Transniester, al igual que las Malvinas, Gibraltar o Hong Kong lo eran o lo son del Imperio Británico. Y ya verá como en las próximas elecciones libres de Ucrania gana los prooccidentales, a pesar del peso demográfico de los prorusos. La democracia es la forma de refrendar lo que se consigue con las armas. Electrónicas, en este caso.
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¿Quien se acordará de esta noticia cuando nos caiga encima la siguiente campaña de propaganda antiRyanair?  Extremadura, la región donde uno de cada tres trabajadores lo es del sector público.
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Artículo-denuncia en El País. Fíjense en el jeto del redactor y lo insulso de lo denunciado. Lo que hay que plantearse es por qué se propuso ese plan ferroviario, con el consentimiento de Pepiño Blanco. En pleno 2010. Lo propuesto no se construirá en este generación ni en la siguiente. Y casi mejor así.
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Más de trenes. El AVE andaluz (porque se empeñó la Junta) entre Sevilla y Antequera está paralizado. Ahora lo quieren convertir en circuito de pruebas. 
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Escocia tiene posesiones territoriales a 300 millas de su costa. ¿Y Cataluña que? Quiero una reivindicación de Alghero ¡ya!
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La India quiere poner un impuesto a la comida-basura...La India, donde todavía hoy hay episodios de hambruna….
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Siguen saliendo los proyectos-fantasma para dar uso al puerto soviético de El Musel. Y no paran en sus pretensiones de castillos en el aire. Incluso un desguace de barcos. De hecho, hasta han dado vida-zombie a la ZALIA.
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Burgos, Polo de Promoción Industrial.  Ni citan los XXV años de paz, que desmemoria….
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Un thinktank alemán estima que su país necesita 120.000 millones de euros en infraestructuras en los próximos 10 años…Que pidan fondos de cohexión… Continua a leggere

Un puerto con un futuro negro (y VII)

El primer Musel, antes de los tráficos siderúrgicos

¿Es posible que haya sido tan mal diseñado e ideado el superpuerto soviético de Gijón? ¿Cómo se pueden haber cometido tantos desastres, apenas parcialmente esbozados en esta larga serie? La respuesta es sí, parcialmente. Lo hecho hasta ahora tiene difícil solución, lo que se trata es de lograr encauzarlo para que la mole y su presencia en el mar y en la tierra sea lo menos sangrante posible. Arreglar el daño hecho.

No será así en la playa de Gijón. Se trata de un inusual arenal por lo grande -en términos cantábricos- y, especialmente, por lo urbano. Ya en los proyectos previos a la construcción del nuevo dique de cuatro km. se contempló una propuesta que sencillamente dejaba la playa convertida en una piscina, y se descartó finalmente. En el proyecto construido, el arenal se ha convertido en una piscina, pero no por la ausencia de olas, sino porque en pleamar queda completamente sumergido.

Pasó este verano en plena temporada turística -Gijón combina de una manera extraña y bizarra tener industria pesada con un turismo de masas concentrado en dos meses de verano- y causó gran conmoción. A lo mejor los lugareños pensaban que la macrobra portuaria, con ayuda de la Virgen de Covadonga, no iba a tener incidencia el único icono genuino de la ciudad. Como se lee aquí, alguna todavía lo relaciona todo en un melting pot que ríase usted de la fabada y sus pesadas digestiones.

Carta de navegación de Gijón, antes de  El Musel

Lo peor, como siempre en estos casos, ha sido la propaganda interesada. Desde las autoridades se dice que es “un fenómeno natural” -tanto que no se conocía desde que se tiene memoria, archivos o registros- e incluso un comité de sabios (para la ocasión, reunidos con fotógrafo) son capaces de afirmar sin rubor que la obra portuaria ha sido beneficiosa para la playa. Me pregunto con qué habrán untado a esos mentirosos.

Este es uno más de los ejemplos -quizás el más visible para la masa- del “daño hecho”. Sin embargo, queda mitigar el daño económico de la obra de El Musel, que va camino de los 4500 millones de euros devorados -incluyendo el nuevo trazado ferroviario a la meseta- sin que se haya movido ninguna mercancía nueva, más allá de la arena de la playa de Gijón.

Esperen. No todo es negativo. En los últimos meses se han autorizado los primeros trabajos (de manera urgente, yo creo que para que la vergüenza no salte a nivel nacional) para unir la regasificadora a la red general, distante 30 km, y a ver si desde ahí se enchufa al decadente mapa de ciclo combinado español; se ha avanzado un poco en el proyecto de estación intermodal (contenedores+tren+transporte por carretera) en la ZALIA; se han abierto nuevas lineas regulares de ferries a Inglaterra e Irlanda: subvencionados, sí; y esta curiosa noticia, sin duda de propaganda -el propio redactor muestra su extrañeza- sobre un aumento espectacular del tráfico de graneles a última hora,  para cerrar el balance del año un poco mejor,  pero lejos de las mejores cifras registradas. Antes de la ampliación, claro. 

Me gusta esta imagen de la ZALIA como un cráter

Hasta tal punto circula el Prozac por El Musel que, la propia y enchufada presidenta del puerto, deja este titular para la historia de una infraestructura endeudada hasta lo imposible, a la que le salen problemas por todas partes y preguntas pertinentes (“¿Es la ZALIA algo estratégico?”) que se tenían que haber hecho antes, pero que aterra que se planteen ahora, especialmente por si la respuesta es negativa.

La realidad, obviada por las instituciones, la dice claramente este especialista tal cual es: “no creo que antes de 15 años esté terminado todo el puerto”. Si bien es cierto lo que dice, que una infraestructura así se planifica a años vista, no es menos cierto que Castilla nunca será Alemania, y que este puerto ideado para competir con Rotterdam (se lo juro, y si no lean íntegro este interesantísimo enlace) jamás operará a ese nivel, sencillamente porque no hay hinterland, y que aquí lo que ha habido exceso de grandonismo, ambición, insensatez, y despilfarro puro y duro.

Qué asco de placa. De todo.

No hay hinterland en Castilla, y ni siquiera en Asturias. La región y la ciudad pierden habitantes en una continúa sangría que sólo se acentuará con el paso de los años, bien sean esos quince aventurados por el experto, o esos veinte o treinta que se comerá el ajuste de la Gran Recesión, en acertada definición de Vidal-Foch. Mientras tanto, el puerto soviético seguirá ahí, con toda probabilidad vacío e infrautilizado.

Respondiendo a la pregunta del inicio, una ampliación del puerto, más una zona logística, más una nueva conexión con la meseta tenían su atractivo y su viabilidad, pero no el macrodique construido, la macroZALIA y el doble túnel de 22 km. bajo la montaña ideado para AVE. Sin uso alguno. Ni por territorio, ni por evolución demográfica, ni por simple escala el Puerto de Gijón, “diseñado para competir con Rotterdam”, será nunca viable. Sin embargo, seguirá estando ahí. Y la playa sin arena. Un puerto con un futuro negro.
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En Japón piensan en un tren de levitación magnética que unirá Tokio con Osaka en ¡una hora!.  Eso sí, sería para 2045 (dentro de 32 años), a un coste descomunal y en un contexto de pérdida de población. Al menos se plantean estas cuestiones, no como en España.
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Interesante artículo sobre la situación de los cinco aeropuertos andaluces.
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El terrorista y líder sandinista Daniel Ortega -que varias veces ha intentado perpetuarse en el poder, y al final lo ha logrado- dijo esto cuando vendió su país a los chinos: “¡Llegó el día, la hora de alcanzar la tierra prometida!”. La capacidad de corrupción del comunismo no tiene límites. Me dice gente familiarizada con el país que por las calles de sus ciudades y pueblos penden efigies enormes de Chávez y del propio Ortega.
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A pesar del tono catastrófico de la noticia -muy propio del inframedio donde sale-, a mí me parece bien.  21% del IVA al cine, y que así por lo menos que vuelva al Estado algo del dinero que se gasta en mantener a Maribel Verdulera y sus correligionarios.
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Muy interesante artículo sobre cómo las restricciones presupuestarias han modificado -para mejor- la estrategia militar global de EE.UU. De eso saben mucho en Irán y el reciente e histórico acuerdo.
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La casa natal de Picasso, en Málaga, añadirá a su colección soldaditos de plomo, un zapato de piel marrón y un alfiler que pertenecieron al artistas cuando era niño, donados por Maya, su hija mayor”. Es la misma ciudad donde se va a instalar una franquicia del Pompidou (el Malaguidú) y que se quiere vender como polo cultural….
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Estaría bien que los días tuviesen 36 horas, o vivir dos vidas seguidas para poder leer todo esto, o siquiera estar al tanto. Cada vez es más imposible.  Continua a leggere

Espías y fuerza bruta

Casco a la manera de los Ironclad del s. XIX

Mientras los aliados de Washington no angloparlantes están preocupados en mayor o menor medida por el alcance del espionaje masivo que su socio y protector ha efectuado durante años sobre todas sus comunicaciones -un principio básico de todo buen historiador de la técnica es que, cuando algo es tecnológicamente posible, o ya se ha realizado o se está realizando-, la realpolitik vivió ayer un pequeño momento.

En los astilleros que la Marina estadounidense tiene en Maine se botó el primer ejemplar de la nueva serie de destructores USS Zumwalt, que aún tardará un par de años en entrar en servicio, cuando reciba toda su equipación de armamento y telecomunicaciones. El resultado final es un buque con una estética muy parecida a los primeros acorazados de metal del siglo XIX, especialmente por el casco.

Torre de mando

Con un diseño futurista intentando evitar los angulos y protuberancias, es prácticamente indetectable a radares y sonar, y su torre de mando -prácticamente la única estructura que sobresale del casco- está realizada con materiales compuestos para aligerar el peso del buque -así es más rápido y maniobrable- y mejorar su invisibilidad práctica.

Es el primero de una serie de sólo tres buques -las restricciones presupuestarias, pero especialmente los costes disparatados y crecientes de todo programa de armamento avanzado- que supone todo un salto al siglo XXI de los buques de guerra. Aunque se habían previsto inicialmente 32 barcos de este tipo, se fueron reduciendo a 10, luego a 7 e incluso hay sobre la mesa una propuesta de dejarlos solo en 2; de momento, se ha autorizado la construcción 8 unidades más de la generación anterior de buques, la Arleight-Burke.

Nótese el tamaño del remolcador

Es muy probable que la clase Zumwalt se quede así, igual que otros programas de armamento estadounidenses que demostraron ser carísimos y estar varias generaciones por delante del resto del mundo: el B-2 de los setenta, o el F-22. De hecho, el buque se mete dentro de la categoría de destructores, pero desplazando 15.000 toneladas y con 180 metros de eslora (prueben a imaginarlo de pie, como un edificio), es más bien un crucero.

Con dos debería bastar para las necesidades estratégicas de EE.UU. El buque es simplemente una plataforma de guerra electrónica y un lanzador de misiles de crucero (hasta 80, contando los Sparrow A/A), con un puñado de armas defensivas, dos cañones navales de 155 mm. muy mejorados (podrán alcanzar objetivos a más de 100 km, algo increíble en un cañón de ese calibre y retráctil) y un plataforma para un helicoptero o drones. Todo, con sólo 140 miembros de tripulación. Todo, en un buque que es más grande que el USS Arizona -el famoso barco cuyo pecio se puede ver en Pearl Harbour-, pero que pesa la mitad.

Está bien poner estas cosas de vez en cuando, porque en breve saldrá de nuevo la campaña de propaganda sobre la supuesta carrera armamentística china, un país que está en la edad de piedra tecnológica en cuanto a armas, y que está sometido a un embargo de este tipo de productos desde 1989 -y ojalá se mantenga siempre-, una campaña periódica destinada a asustar.

EE.UU sigue siendo, y lo será hasta al menos la segunda mitad del siglo, la única superpotencia del mundo, gracias a buques como el USS Zumwalt, que adelantan la tecnología existente en varias décadas. Ah, y en caso de duda también saben lo que estás pensando o planeando con bastante solvencia y discrección, como demuestra el feo asunto de espías vendido como caso Snowden. Continua a leggere

Impuestos sobre comida basura

Están los paises innovadores en sus políticas, y están los países subdesarrollados que van siempre por detrás, buscando sólo la galería fotográfica, el impacto mediático y el populismo barato. Sin duda, México está entre esos últimos, especialmente desde que anunciase hace pocos días su intención de sumarse a las Fat Tax.

El impuesto mexicano pretende aplicar un 5% adicional de impuestos en alimentos que contengan más de 275 calorías por cada 100 g Al parecer, el 70% de los mexicanos tiene sobrepeso, y el Gobierno no ha tenido mejor idea que poner ese impuesto, una auténtica política recaudatoria puesto que los consumidores difícilmente irán a por alimentos alternativos en función del precio; de hecho, muchas de las comidas hipercalóricas son difilmente sustituibles y responden al antojo.

Además, no parece que el ejecutivo del televisivo Peña Nieto haya tenido en cuenta el fracaso de las políticas de Fat Tax en países mucho más desarrollados que el suyo propio, donde no deja de encarnar al típico blanquito de la oligarquía local que gobierna sobre 110 millones de ciudadanos que en su inmensa mayoría son de otro color de piel.

Dinamarca, uno de los países más avanzados del mundo y donde la obesidad no es el flagelo de salud pública que supone en México y en EE.UU, dio marcha atrás en su política al comprobar que nada menos que el 48% de sus ciudadanos hacían las compras fuera del país -bien desde Copenhague a Suecia a través del puente de Oresund, bien con la frontera con Alemania hacia los bien nutridos Aldi y Lidl- para evitar el impuesto, que en algunos casos había incrementado el precio de quesos y carne de cerdo en un 25%. Y Dinamarca es un productor mundial de estos productos.

Al igual que en la Ley Seca -o siempre que se ha puesto una barrera al libre mercado que supone ese ejercicio de libertad que es hacer la compra-, los ciudadanos/consumidores buscaban la manera de evitar el fisco recaudador, escondido una vez más bajo el mantra de la salud y el bienestar común, como el impuesto revolucionario que aquí se cobra bajo la fórmula de tasar aún más el precio del combustible con la excusa de financiar la sanidad pública a través del “céntimo sanitario”, céntimo que en Castilla-León sube a cinco céntimos, sin adoptar el plural.

Coincidente con el fracaso danés, también se intentó aplicar medidas similares en Reino Unido -llamado pasty tax-, un país donde el dulce es más barato que el agua y omnipresente en todos los rincones, y también en Nueva York, donde se ha llegado a aplicar a  bebidas carbonatadas e hiperazucaradas, y conocida como Soda Ban. En el caso de la ciudad americana, el multimillonario alcalde Bloomberg se cebó en los formatos de capacidades superiores a medio litro, pero la justicia -que en EE.UU siempre defiende la libre elección y la libertad de mercado- tumbó los planes del oligarca. Porque también hay oligarcas que no son rusos. 

Era el año 2012 y fue la edad de oro de las Fat Tax. Evidentemente, el fracaso danés hecho atrás a todos los posibles abogados en pro de la salud individual y colectiva, siempre dispuestos a hacer de salvapatrias y arterias a la menor de las ocasiones, pero ya habían conseguido embaucar a responsables en Francia e Italia, e incluso en España empezó la campaña de propaganda.

De hecho, hubiese estado bien como continuidad a la ocurrencia que en 2007 tuvo la inestable y desquiciada gallega Elena Salgado, por entonces Ministra de Sanidad de Zapatero. La autora de la expresión “brotes verdes”, la de la “batalla de la sanidad”  anunciada en El País Semanal, fue una pionera y denunció que una hamburguesa determinada de Burguer King contenía casi 1000 calorías y “superaba las recomendaciones internacionales de grasa saturada”.

Dada las características de Ministerio de Sanidad, creó una alerta alimentaria y una mala imagen para la compañía en lo que parecía otra de las batallas zapaterianas contra molinos de viento, mientras al mismo tiempo se daban visados de obra para 800.000 viviendas al año: por eso había tiempo para perderlo en esas estupideces, o con la estúpida de bote de la Salgado, la misma que se candidó a la presidencia de la OMS sin ser médico.

Evidentemente, se han hecho grandes avances en la salud pública con medidas centrales: una de ellas ha sido reducir la cantidad de sal en la barra de pan, aunque en algunos sitios siguen vendiendo auténticas piedras de sal moldeadas con forma de barra de pan. Es una medida efectiva, con beneficios directos -pan se come cada día, hamburguesas no- y, especialmente, sin impuestos añadidos.

A nadie escapa que intentar desincentivar el consumo de unos alimentos que en muchos casos presentan rasgos de adicción -esa gente que bebe Coca-cola como sustituto del agua- con impuestos no es más que una medida recaudatoria, y que la salud es secundario. A ver como acaba el asunto en México, pero conociendo el país y el chacalismo de su clase dirigente, peor que el problema que intentan solucionar.

Aquí en España, donde la Marca España presume de ser el primer país productor de aceite de oliva del mundo (800 calorías por cada 100 ml, uno de los alimentos más hipercalóricos existentes, por mucho que se venda casi como una medicina), ya estamos preocupados porque en Reino Unido etiquetan los productos elaborados con la sangre de Jaén como lo que realmente son, aunque jamás los vendan con esa imagen. Al contrario. Aquí no ponemos ni el etiquetado adecuado, no vaya a ser que alguien algún día se den cuenta. Y cuando se ponga, a lo mejor también viene con un impuesto, porque en el sur de España la obesidad empieza a adquirir proporciones norteamericanas.
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La capital de la Comunitat Valenciana hace tiempo que está en Palermo.
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Cinco años del calado del túnel de Pajares, cinco años, y todavía sin abrir. Y una vez que se abra, el panorama en la simpática provincia asturiana es desolador: desde 2005 se han perdido 3 millones de viajeros de tren a favor de El Monopolio, nombre con el que no opera la famosa compañía de transporte de viajeros por carretera con origen en Asturias.
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De la serie Pasear chapa, llega una línea de media distancia con una tasa de cobertura con venta de billete de un espectacular 12´3% del coste del servicio. Fíjense cómo en la noticia se cita explícitamente a El Monopolio, camino de serlo aún más.
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Vivir de los manifestantes.
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De aquella noche en Bengazi

Con esta cara se quedó cuando salió el asunto en debate TV

Les aseguro que en su momento los medios españoles apenas dieron relevancia al increíble lío originado a partir del ya de por sí gravísimo hecho del asesinato del embajador estadounidense en Libia; ahora parece que, replicando lo que está pasando al otro lado del Atlántico, y que es ni más ni menos que un momento especialmente humillante para un país que no sólo tiene el deber de parecer el más justo del mundo -aunque no lo sea-, es que tiene que serlo, hay un súbito interés.

Aquella noche en Bengazi es un post de cuando escribía regularmente por aquí -bueno, no mucho, como siempre- y que quizás convenga revisitar antes de exponer los últimos acontencimientos en torno al caso que, evidentemente, no se había desactivado. Los procesos democráticos y de transparencia que rigen en gran medida en EE.UU han seguido su curso, hasta el punto que la Casa Blanca se ha visto obligada -por presión de la oposición republicana- a hacer públicos los correos que se cruzaron entre las diferentes agencias gubernamentales en torno al asalto a la legación diplomática estadounidense en la liberada Libia.

¿Donde lo habíamos dejado? Ah si: “Obama se enfada mucho con este asunto”. El pasado lunes lo volvió a hacer en la rueda de prensa posterior a la visita oficial del Primer Ministro del Estado número 51 de la Unión, David Cameron. Preguntado al respecto de la investigación, Obama calificó de muy mala manera que todo era un sideshow, lo que viene siendo una patraña o asunto secundario. Y miren que modales.

Obama estaba negando de nuevo lo evidente: que desde un primer momento se supo que era un ataque terrorista (¡pero si hasta era el 11 de septiembre!) y que después se fue edulcorando la versión por diferentes motivos, todos enredados entre sí, aunque el principal fuese que, a dos meses vista de las elecciones presidenciales, EE.UU volviese a presentar debilidad ante el terrorismo o, peor aún, que transcendiese que el ataque buscaba liberar a los presos ilegales que estaban dentro del recinto diplomático, sometidos a torturas.

Ambas son razones bastante evidentes que justificarían la pésima gestión del ataque. Para, una vez más, neutralizar lo que está muy claro, Obama ha recurrido a una estrategia que ya empleó cuando Donald Trump le acusaba, en las elecciones de 2004, de no haber nacido en EE.UU y, por tanto, no poder candidarse a la presidencia de la nación. Bastó con hacer pública su partida de nacimiento, donde pone Hawai y su segundo nombre, Hussein, ese que nunca aparece en los medios de comunicación.

Ahora ha puesto a disposición de cualquiera interesado en el asunto  cien páginas de e-mails que se intercambiaron responsables secundarios de las agencias de inteligencia de EE.UU entre el 14 y el 17 de septiembre posteriores al ataque, pero con un efecto bumerang: lo que se deduce es que hubo un encubrimiento chapucero y miserable. No dejen de observar que la prácticamente retrasada mental corresponsal de El País en Washington califica todo el asunto de “falso debate” días antes de que se hagan públicos los correos. Su otra compañera, no mucho mejor dotada, ofrece un titular romo y la palabra “discrepancias”. 

Este es el nivel. Ni siquiera hay una pregunta a por qué no se han hecho públicos los e-mail entre el 11 de septiembre y el 13 de septiembre, que hubiesen sido muchísimo más interesantes y, estoy convencido de ellos, con múltiples insultos. No, no busquen en el listado: no hay ninguno de Petraeus. Desde luego, a Obama la jugada no le está saliendo igual que con Trump.

Los correos tienen un aire siniestro Son instrucciones bajo un esquema pautado que recuerdan mucho a las veline (otro invento de la Italia fascista) con las que Mussolini aconsejaba y orientaba lo que se podía y debía publicar en los periódicos: son el argumentario a aplicar en las comparecencias públicas, igual que hacen los partidos de por aquí cuando, oh casualidad, salen todos en tromba comparando a un movimiento ciudadano repelente con los nazis. Como si todo fuese válido.

En las páginas 6 y 7 queda clara la autoría terrorista; en la página 15, después de un llamamiento a la coordinación, ya desaparece la palabra “Al-Qaeda” y queda “extremistas islámicos entre los manifestantes”, y así, a través de drafts y más drafts que tienen que ser revisados se ven maquillajes y edulcoraciones progresivas, siendo mi preferida la de la página 25, con CAIRO escrito así, en negrita y en mayúsculas, para poder decirlo con énfasis en la rueda de prensa. Seguramente porque Bengazi seguía siendo bastante ignoto para el americano medio.

Hacía la pág 35 (y tras haber pasado el draft básico por no menos de diez revisiones) alguien se da cuenta que dejando eso de “extremistas islámicos”, tarde o temprado “nos vendrá rebotado cuando estemos en la comparecencia”. Muy sagaz, pero fíjense que ninguna de las mentes pensantes de la inteligencia americana se había dado cuenta. Hacia la pág 39 ya piensan en quitar el nombre propio del cabeza de turco (malo, malvadísimo) que ya había buscado para solaz de la opinión pública americana.

Merece la pena leerlo todo, y recordar esa maravilla que es Quemar después de leer de los hermanos Coen.  “Discrepancias”, dice la corresponsal de El País. Chapuza, porque había una realidad que entraba en conflicto con lo que querían vender, una chapuza de tal tamaño que, nueve meses después, todavía socaba a Obama, por mucho que vendan que es un “falso debate”.

Como es muy improbable que el presidente reelecto tenga el cuajo de salir algún día a decir la verdad -la que supimos gracias a la buscona que estaba con Petraeus-, porque le va el cargo en ello, habrá que esperar a la siguiente evolución de los acontecimientos. Alguno de ellos ya se ha producido, y en nuestro país, aunque no por la vía de atajar las injustificables lagunas de coordinación y comunicación que el caso demuestra.

Hace unos días se sabía que una de esas colonias americanas que hay en suelo español, que cedió la dictadura franquista en los años 50 porque gestionaba el país como si fuese una finca privada, albergará una “fuerza de reacción rápida de EE.UU” de quinientos soldados permanentemente acantonados. Quinientos. Prueben a contarlos uno a uno, por si les parecen pocos.

Dicen que tal cifra entra dentro de lo acordado en los acuerdos conjuntos -ampliados por Zapatero poco antes de largarse, y vendidos como una oportunidad de empleo- que rigen tanto Rota como la inmensa base de Morón de la Frontera, diseñada para albergar C-5 Galaxy y B-52, además de transbordadores espaciales -ya no aterrizarán, empero- y bombarderos de los llamados invisibles: una pista de aterrizaje de 4´5 km, donde pueden estar operando continuamente cientos de aviones al día. 

Ahora tendrán 500 soldados permanentemente. Ya verán como serán unos poquitos más, porque en estos acuerdos “bilaterales” con EE.UU siempre salen sorpresas: en Bélgica acaban de descubrir -y han puesto cara de sorpresa, cuando ya había salido en Wikileaks- que los yankis almacenaban armas nucleares en su territorio. En Morón no hará falta, porque ya les ha quedado claro que las bases andaluzas no son estratégicas, como tampoco lo ha sido nunca Gibraltar para los ingleses.

Esos 500 soldados son, en teoría, para evitar chapuzas como la de Bengazi. Una fuerza de reacción rápida en una zona del mundo que camina hacia una sucesión de Estados fallidos -como ha demostrado la guerra neocolonial de Francia en el Chad- y donde EE.UU se ha dejado asesinar a un embajador. En dos horas son capaces de poner a esa cantidad de personal en cualquier punto al norte del ecuador, y siempre dando por descontado que no están ahí para intervenir en Europa.

No dejen de reparar en que EE.UU va a solventar la lección del embajador muerto con lo que es, sin ninguna duda, más mano dura. Preventiva, pero mano dura. El contingente, por supuesto, tiene “caracter humanitario”, como pueden leer en el último enlace a la propaganda. Como los presos que estaban siendo torturados en los sótanos de la embajada americana en Bengazi. Alguien bautizó en su momento al presidente como Barack Kissinger Obama. No estaba muy equivocado.
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Es una pena que los días no tengan más horas para comentar lo que va a ser el mayor cerrojado al ferrocarril desde 1985, pero esto es lo que hay. Y todo viene de la absoluta carencia de una planificación estratégica: autovía, tren, AVE, todos querían todo y, por encima de todo, el español con su hábito del coche. Para algo fabricamos tantos, y de gama medio-baja. Continua a leggere

Aquella noche en Bengazi

Estos son sus atributos visibles

Es una historia tan buena que parece mentira que esté pasando. Sin embargo, vivimos en una época en lo que lo imposible y lo novelesco forman parte de la realidad informativa del día a día. En un caso como este, me quedan dudas de que ganemos todos con tanto outing. 

Hace unas semanas se produjo un hecho muy grave. La embajada de EE.UU en Bengazi fue asaltada y, en la lucha, murió nada menos que el embajador de EE.UU, un hecho insólito que hacía décadas que no se producía.

Gadafi en vida dictatorial de 40 años no consiguió algo ni siquiera parecido: se tenía que contentar poniendo bombas en vuelos civiles, algo muy valiente y de mucho mérito. Ha sido asesinar al coronel libio y producirse algo tan grave como la ejecución de un embajador, para que vean como están las cosas.

El ataque a la embajada se produjo en plena campaña electoral americana, y el candidato derrotado Rommey lo intentó aprovechar en su beneficio. Sin descartar la pista de un uso electoral, parece que la cosa es mucho más truculenta, insidiosa y más atractiva. De hecho, el gran pastel se ha empezado a descubrir una vez pasadas las elecciones.

De manera muy sorprendente, porque apenas llevaba un año en el cargo, y sólo dos días después de las elecciones estadounidenses, el director de la CIA ha dimitido. Era nada más y nada menos que el famoso general David Petraeus, conocido por el gran público por su papel destacado -y mediático- en las guerras de Afganistán e Irak.

Con una hoja de servicios realmente increíble, dejó la vida militar para abrazar un cargo de gran confianza política como es el director de la CIA, lo que le ha costado emborronar su expediente y trayectoria de una manera indeleble. A ver si consigo contarlo bien, porque se entrelazan diferentes tramas -algunas con fines puramente de maquillaje- con pecados veniales.

Empecemos con la versión oficial.

La razón de la dimisión de Petraeus ha sido una relación extramatrimonial con Paula Broadwell, una escritora que realizó una biografía sobre el general, conviviendo con el en varios frentes durante muchos meses. En principio parece un escándalo típicamente estadounidense, de faldas e infidelidades, con una mujer oficial devota durante 37 años de la brillante carrera de su marido, y una MILF (con formación militar también, ojo) que se entromete, nunca mejor dicho.

El gran Bob Woodward, en los brillantes libros que ha escrito ya muy viejo sobre las últimas guerras de EE.UU, ya había avisado que Petraeus era extremadamente narcicista y lo que le gustaba era que le hiciesen la pelota y le dijesen lo brillante que era; si es cierta esta observación, el romance con Broadwell debió surgir muy pronto. ¿Qué es un biógrafo si no un enamorado del biografiado?

¿Por qué confiesa Petraeus? Aquí la historia se empieza a complicar. Al parecer, el FBI encontró correos cruzados entre los dos amantes. ¿Que hacía el FBI investigando nada menos que al director de la CIA? Ay, ay….se tardó varios días en conocer la respuesta, que por rocambolesca es todavía más patética que toda la historia.

Al parecer, otra buscona MILF de Florida había estado cortejando a Petraeus, y la muy celosa Broadwell la amenazó ¡desde las cuentas de gmail del propio Petraeus, que se las había hecho para evitar el encriptado propio de su cargo y las miradas ajenas! La amenazada, de nombre Jill Kelley, contactó con un superagente del FBI que conocía, llamado Frederick W. Humphries II, que llamándose así no podía ser otra cosa que espía.

Llegados a este punto -y eso que es la versión oficial-, uno no puede dejar de recordar y recomendar ese monumento de película que es Quemar después de leer, de los hermanos Coen, o cualquiera de esta genial pareja de cineastas, que siempre pueblan sus producciones de expertos que no lo son, manazas, narcicistas y demás. Vean también, aunque no salen espías, la fabulosa Ladykillers, y quizás contextualicen mucho mejor todo.

Humphries es un agente federal famoso, propio de un guión cinematográfico: en 1999 desarticuló una trama terrorista que iba a atentar en Los Ángeles y, al parecer, ama su trabajo, hasta el punto que se tomó como algo personal la denuncia que le hizo Kelley. Por cierto, esta buscona también se intercambiaba e-mails de contenido sexual John R. Allen, el general al cargo de las tropas de la OTAN en Afganistán. ¿Una cama redonda? Quizás.

Tan personal que ha llegado a derribar nada menos que al director de la CIA, lo que demuestra una vez más que en EE.UU y su estricta separación de poderes (y agencias gubernamentales) puede hacer que un ratón asuste a un elefante. Y sí, ya he citado antes a Woodward, quizás la persona que mejor encarna esta realidad de EE.UU junto a su colega Bernstein.

Sin embargo, aquí no hay épica periodística, al contrario: hay carencia de periodismo, como en tantas otras ocasiones. Cosas de seguridad nacional, me temo. Ya se vio muy clarito como los medios agraciados con la pedrea de los wikileaks utilizaron ese caudal de información para contar cotilleos y poco más. Y en la versión oficial del caso Petraeus estamos con cotilleos, faldas, relaciones cruzadas y demás. Hay que ver en el bosque.

La versión no oficial

Sin descartar que todo esto haya salido porque Petraeus tenía que comparecer en la Cámara de Representantes sobre el caso de la embajada de Bengazi pocos días después (y no dijo gran cosa) y la ya apuntada versión de su uso en las elecciones, está claro que un caso en el que se entrecruzan la CIA, el FBI, generales de cuatro estrellas y un embajador muerto tiene más de sí, mucho más. Con todo el respeto a los hermanos Coen.

De entrada, es sencillamente increíble que un general de cuatro estrellas y 40 años de servicio en el Ejército (¡y director de la CIA!) se abra cuentas de e-mail en servidores privados para chatear con su amante; o se embobó como un adolescente, o no se entiende nada. Sólo por este cosa tan absurda merece cualquier oprobio; o que un agente raso del FBI, por muy celoso de su trabajo que sea, investigue al director del CIA sin toparse antes con ningún cortafuegos en forma de seguridad, aviso de superiores o rapapolvo paralegal.

Quizás ayude a comprender todo esto el margen de días que hubo entre la sorprendente dimisión de Petraeus justo después de que Obama ganase las elecciones, y antes de que el caso se ramificase hasta Kelley y las amenazas. En esos días llovían las informaciones sobre el caso, como es lógico, informaciones que después se han diluido o olvidado en el fenomenal lío de faldas, espías y relaciones triangulares, perfecto para el consumo de la opinión pública.

Las informaciones de esos días se centraban en torno a Broadwell, por supuesto. Al parecer, la escritora se había metido muy bien la piel de Petraeus, hasta el punto de defenderlo acerrimamente en las ruedas de prensa, charlas y presentaciones que dio a lo largo y ancho de EE.UU presentado su libro. Al parecer también, la señora Broadwell es de boca caliente y muchas veces se le escapaban cosas que hacían intuir que entre ella y el general de cuatro estrellas había más que comunicación.

En ese contexto salieron las primeras informaciones sobre que el FBI estaba investigando Broadwell por revelación de secretos de estado, la vía más lógica de investigación, mucho más que la del agente Humphries y los e-mails amenazantes. Recuerden que hay un embajador muerto de por medio, y una imagen internacional del “policía mundial necesario” seriamente comprometida.

Tras el fiasco de Bengazi, donde su amante era el principal responsable, a la señora Broadwell se le fue la lengua en su defensa mucho más de lo habitual, y ahí fue donde saltaron todas las alarmas, y la relación extramatrimonial mantenida durante años -y de la que más de uno en el FBI, la CIA o el Ejército estaría al corriente- saltó a la luz. Me imagino que sólo las más altas gestiones habrán conseguido que la dimisión se produjese después de las elecciones, pero todo había llegado a un límite.

Aunque Petraeus diga que jamás compartió “material clasificado” con su amante, es difícil imaginar las charlas poscoitales entre un hombre de sesenta años y una mujer de cuarenta hablando de la colada o los niños, y más cuando -como he indicado-, la señora Broadwell tenía formación militar, nada menos que graduada en West Point.

Lo que dijese o no pertenece a los secretos de alcoba, el problema es cuando es información secreta y que afecta a terceras personas, en este caso -ya lo habrán adivinado- a un embajador muerto o la seguridad nacional, ampliamente entendida. Y aquí es donde empieza a ser interesante el caso para el observador atento y el lector paciente que haya llegado hasta aquí en este relato deslavazado.

El pasado 26 de octubre la señora Broadwell ofreció una conferencia en la Universidad de Denver. En el toma y daca tras la presentación -y les aseguro que en EE.UU es un toma y daca, especialmente en ambientes académicos, donde se va a cuchillo pero con gran educación y respeto-, que duró 35 minutos, la biógrafa-amante se calentó demasiado.

Preguntada sobre el asalto a la embajada de Bengazi, dijo que “los asaltantes querían liberar a miembros de milicias libias que la CIA tenía recluidos en un edificio contiguo”. El que sepa leer entre líneas sabrá que ahí detrás está la palabra tortura, y EE.UU todavía no se ha recuperado de lo de Abu Graib. Esas son cosas que no se dicen así, o si se dicen no quedan sin consecuencias.

Al día siguiente la CIA tuvo que dar un desmentido, y ahí se desencadenó todo. Aquella noche en Bengazi, como se intuía, hubo mucho más: un embajador de EE.UU no muere así como así. Tuvo que haber fuego pesado. Los agentes de la CIA no se esperaban eso, pero ¿que podían esperar de un país donde se distribuyó armamento pesado por doquier, y que se podía esperar de unos compañeros que saben que sus camaradas están recluidos sin juicio, sin acusación, sin esperanza de volver a verlos?

Murió el embajador, las autoridades de EE.UU nunca han confirmado si se escaparon los presos (sería admitir a renglón seguido la pregunta ¿por qué había presos en una embajada?), ha caído el director de la CIA y, si me permiten decirlo también, Hillary Clinton, que a pesar de su desmedida ambición de poder, anunció justo después de las elecciones que no continuaría al frente de la Secretaría de Estado. Es cierto que ya lo había anunciado hace casi dos años, pero nadie le creyó, como en tantas otras mentiras de esta tahúr. Como para continuar en su cargo ahora que se sabe que la CIA ha seguido torturando durante su mandato.

¿Y quien sustituirá a la Clinton? Se hablaba de Susan Rice -esa gran y reciente tradición americana de poner al frente del poder exterior a mujeres-, la actual embajadora ante la ONU, pero la pobre ha quedado quemada también por aquella noche de Bengazi, como se explica muy bien aquí. También que Obama se enfada mucho con todo este asunto. No me extraña. Y todo por una hooker con la boca caliente.
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Noticias de la crisis. Grandes oportunidades de empleo. Parece un publireportaje, pero en teoría es una noticia. Continua a leggere