Un puerto con un futuro negro (y VII)

El primer Musel, antes de los tráficos siderúrgicos

¿Es posible que haya sido tan mal diseñado e ideado el superpuerto soviético de Gijón? ¿Cómo se pueden haber cometido tantos desastres, apenas parcialmente esbozados en esta larga serie? La respuesta es sí, parcialmente. Lo hecho hasta ahora tiene difícil solución, lo que se trata es de lograr encauzarlo para que la mole y su presencia en el mar y en la tierra sea lo menos sangrante posible. Arreglar el daño hecho.

No será así en la playa de Gijón. Se trata de un inusual arenal por lo grande -en términos cantábricos- y, especialmente, por lo urbano. Ya en los proyectos previos a la construcción del nuevo dique de cuatro km. se contempló una propuesta que sencillamente dejaba la playa convertida en una piscina, y se descartó finalmente. En el proyecto construido, el arenal se ha convertido en una piscina, pero no por la ausencia de olas, sino porque en pleamar queda completamente sumergido.

Pasó este verano en plena temporada turística -Gijón combina de una manera extraña y bizarra tener industria pesada con un turismo de masas concentrado en dos meses de verano- y causó gran conmoción. A lo mejor los lugareños pensaban que la macrobra portuaria, con ayuda de la Virgen de Covadonga, no iba a tener incidencia el único icono genuino de la ciudad. Como se lee aquí, alguna todavía lo relaciona todo en un melting pot que ríase usted de la fabada y sus pesadas digestiones.

Carta de navegación de Gijón, antes de  El Musel

Lo peor, como siempre en estos casos, ha sido la propaganda interesada. Desde las autoridades se dice que es “un fenómeno natural” -tanto que no se conocía desde que se tiene memoria, archivos o registros- e incluso un comité de sabios (para la ocasión, reunidos con fotógrafo) son capaces de afirmar sin rubor que la obra portuaria ha sido beneficiosa para la playa. Me pregunto con qué habrán untado a esos mentirosos.

Este es uno más de los ejemplos -quizás el más visible para la masa- del “daño hecho”. Sin embargo, queda mitigar el daño económico de la obra de El Musel, que va camino de los 4500 millones de euros devorados -incluyendo el nuevo trazado ferroviario a la meseta- sin que se haya movido ninguna mercancía nueva, más allá de la arena de la playa de Gijón.

Esperen. No todo es negativo. En los últimos meses se han autorizado los primeros trabajos (de manera urgente, yo creo que para que la vergüenza no salte a nivel nacional) para unir la regasificadora a la red general, distante 30 km, y a ver si desde ahí se enchufa al decadente mapa de ciclo combinado español; se ha avanzado un poco en el proyecto de estación intermodal (contenedores+tren+transporte por carretera) en la ZALIA; se han abierto nuevas lineas regulares de ferries a Inglaterra e Irlanda: subvencionados, sí; y esta curiosa noticia, sin duda de propaganda -el propio redactor muestra su extrañeza- sobre un aumento espectacular del tráfico de graneles a última hora,  para cerrar el balance del año un poco mejor,  pero lejos de las mejores cifras registradas. Antes de la ampliación, claro. 

Me gusta esta imagen de la ZALIA como un cráter

Hasta tal punto circula el Prozac por El Musel que, la propia y enchufada presidenta del puerto, deja este titular para la historia de una infraestructura endeudada hasta lo imposible, a la que le salen problemas por todas partes y preguntas pertinentes (“¿Es la ZALIA algo estratégico?”) que se tenían que haber hecho antes, pero que aterra que se planteen ahora, especialmente por si la respuesta es negativa.

La realidad, obviada por las instituciones, la dice claramente este especialista tal cual es: “no creo que antes de 15 años esté terminado todo el puerto”. Si bien es cierto lo que dice, que una infraestructura así se planifica a años vista, no es menos cierto que Castilla nunca será Alemania, y que este puerto ideado para competir con Rotterdam (se lo juro, y si no lean íntegro este interesantísimo enlace) jamás operará a ese nivel, sencillamente porque no hay hinterland, y que aquí lo que ha habido exceso de grandonismo, ambición, insensatez, y despilfarro puro y duro.

Qué asco de placa. De todo.

No hay hinterland en Castilla, y ni siquiera en Asturias. La región y la ciudad pierden habitantes en una continúa sangría que sólo se acentuará con el paso de los años, bien sean esos quince aventurados por el experto, o esos veinte o treinta que se comerá el ajuste de la Gran Recesión, en acertada definición de Vidal-Foch. Mientras tanto, el puerto soviético seguirá ahí, con toda probabilidad vacío e infrautilizado.

Respondiendo a la pregunta del inicio, una ampliación del puerto, más una zona logística, más una nueva conexión con la meseta tenían su atractivo y su viabilidad, pero no el macrodique construido, la macroZALIA y el doble túnel de 22 km. bajo la montaña ideado para AVE. Sin uso alguno. Ni por territorio, ni por evolución demográfica, ni por simple escala el Puerto de Gijón, “diseñado para competir con Rotterdam”, será nunca viable. Sin embargo, seguirá estando ahí. Y la playa sin arena. Un puerto con un futuro negro.
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En Japón piensan en un tren de levitación magnética que unirá Tokio con Osaka en ¡una hora!.  Eso sí, sería para 2045 (dentro de 32 años), a un coste descomunal y en un contexto de pérdida de población. Al menos se plantean estas cuestiones, no como en España.
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Interesante artículo sobre la situación de los cinco aeropuertos andaluces.
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El terrorista y líder sandinista Daniel Ortega -que varias veces ha intentado perpetuarse en el poder, y al final lo ha logrado- dijo esto cuando vendió su país a los chinos: “¡Llegó el día, la hora de alcanzar la tierra prometida!”. La capacidad de corrupción del comunismo no tiene límites. Me dice gente familiarizada con el país que por las calles de sus ciudades y pueblos penden efigies enormes de Chávez y del propio Ortega.
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A pesar del tono catastrófico de la noticia -muy propio del inframedio donde sale-, a mí me parece bien.  21% del IVA al cine, y que así por lo menos que vuelva al Estado algo del dinero que se gasta en mantener a Maribel Verdulera y sus correligionarios.
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Muy interesante artículo sobre cómo las restricciones presupuestarias han modificado -para mejor- la estrategia militar global de EE.UU. De eso saben mucho en Irán y el reciente e histórico acuerdo.
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La casa natal de Picasso, en Málaga, añadirá a su colección soldaditos de plomo, un zapato de piel marrón y un alfiler que pertenecieron al artistas cuando era niño, donados por Maya, su hija mayor”. Es la misma ciudad donde se va a instalar una franquicia del Pompidou (el Malaguidú) y que se quiere vender como polo cultural….
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Estaría bien que los días tuviesen 36 horas, o vivir dos vidas seguidas para poder leer todo esto, o siquiera estar al tanto. Cada vez es más imposible.  Continua a leggere

Un puerto con un futuro negro (II)

Render muy idealizado sobre la ampliación de El Musel. Con uso.

La regasificadora para dar algo de uso al puerto soviético de El Musel costó 370 millones de euros, pero ese no es el principal gasto de la instalación. Por supuesto, no se incluyen los gasoductos ni el resto de infraestructuras necesarias para dar funcionamiento y salida a la instalación, como suele ser habitual en todas esas obras públicas, donde destaca el caso de las autopistas y autovías licitadas sin conexiones ni enlaces. O esos hospitales públicos sin equipamiento. O sin accesos. Simplemente la carcasa exterior.

El principal gasto es su simple mantenimiento, como detallan en esta noticia escrita con odio, rencor y falta de apego a la realidad, en la más pura tradición del periodismo español. Fíjense que primer párrafo: pues lo han conseguido. Y el tiempo les ha dado la razón, la que siempre tuvieron -por una vez- los ecologistas. Al final, no han sido esos los argumentos tomados en cuenta por el Tribunal Supremo para declarar ilegal la instalación, sino uno que estaba bien presente.

Por normativa europea, y que siempre es de mucho sentido común, una instalación de ese tipo no puede estar a menos de 2 km. de distancia de un núcleo habitado. Aunque Gijón es una ciudad extraordinariamente compacta, desde hace muchas décadas tiene una pequeña mancha urbana de casas encaramadas encima del puerto, que el anterior ayuntamiento intento eliminar declarandolas ilegales en el PGU, a su vez declarado ilegal tiempo después.

Fue una operación torticera, de la que no se supo nada hasta que apareció en el documento, y que, visto en perspectiva, sólo tenía como finalidad facilitar la instalación de la regasificadora inútil. Se llegaron a manejar fantasmagóricos informes sobre si esas viviendas estaban en terreno inestable, fuentes contaminadas repentinamente con mercurio, y demás tretas que darían para una novela de Oscar Wilde con Mr. Scrooge. En el barrio, apodado El Muselín (y lo era así antes de El Muselón inútil), se ha celebrado la sentencia judicial con júbilo.

Muy bien. Batalla ganada, pero no la guerra. Lo cual nos sigue dejando con el mismo problema de entrada: ¿qué hacer con el superpuerto vacío? Darle uso. ¿Cómo se da uso a un puerto que no tiene las conexiones exteriores construidas, incluyendo el nuevo túnel de Pajares con coste de 3.000 millones de euros? De manera muy, muy díficil.

Fíjense que uno de los usos posibles es ¡construir un almacén de productos tóxicos! ¡En el parte del puerto más cercana a zona poblada! Se trata de los productos clasificados como ADR y DIR según la directiva europea de productos peligrosos, y van desde los explosivos hasta los químicos, pasando por los corrosivos, peróxidos orgánicos e infecciosos. También radioactivos, aunque la empresa interesada -que obviamente lleva el término green en su nombre dice que sólo haría acopio de productos químicos. El analisis ecologista de esta nueva iniciativa vuelve a ser el más acertado.

Además, el puerto está en quiebra.  Tiene 465 millones de deuda neta y, como buen organismo público, planea venderse a trocitos, especialmente las partes más rentables, que no son precisamente las de la ampliación. A precio de saldo, claro.  Además, la clásica operación de refinanciar la deuda -gran parte de la nueva obra se hizo con un crédito del Banco Europeo de Inversiones- y aplazar el pago para cuando todos los responsables del desaguisado hayan muerto. De viejos.O de ricos, cobrando indemnización.

Tal es así que el presidente de Puertos del Estado se plantea la viabilidad del puerto, con un coste total de la obra de ampliación cercano a los 1.000 millones, y sin ningún recurso propio para hacer las obras de conexión terrestre. Las últimas cuentas anuales publicadas son desastrosas e indican la quiebra técnica: deuda de casi 500 millones de euros, apenas 1´5 millones de euros de ingresos netos. Peor aún: las cifras de trasiego del puerto retroceden a niveles de hace 15 años.

Sin embargo, empieza a verse una luz al final del túnel. O una costa después de la tormenta: en los 10 primeros meses de este año ha habido un incremento de mercancías del 5%. ¿A qué se debe esto en un contexto de crisis económica, con unos tráficos cautivos por el consumo de la siderurgia y la central térmica? ¿Cómo puede haber crecido el tráfico de mercancías en un puerto infrautilizado y mal planificado, que ni siquiera puede dar salida terrestre a su trasiego? Pues simplemente no moviendo la carga del muelle. Lo verán en el siguiente post.
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El Corte Inglés consigue refinanciar el 100% de su deuda. Con 27 bancos diferentes. A 8 años. Con un interés del 4%, pero ni siquiera eso confirman. Interés del 4% cuando el precio del dinero está al 0´25%. Bueno, propaganda para el que se la crea.  Continua a leggere

Una empresa próspera y poco apalancada

Una de las empresas más grandes y opacas de España ha acumulado en los últimos meses una serie de noticias en modo alguna halagüeñas para su futuro, que ya se presentaba bastante incierto por eso de dedicarse a los grandes almacenes -con poderosas ramificaciones en otros sectores como seguros y viajes- y tener el noventaymucho por ciento de su actividad centrada en España, un país que afronta su sexto año consecutivo de crisis.

El Corte Inglés, la empresa de origen astur-cubano a la que todavía le queda muchísimo para llegar al siglo de vida y poder compararse con los grandes almacenes ingleses que lleva en su nombre, tiene que garantizar el salto a la llamada tercera generación, esa que supone el descarrilamiento de tantas y tantas empresas familiares.

El proceso no se augura muy bueno. Isidoro Álvarez, a su vez sobrino del fundador Ramón Areces, parece que va a delegar en otro sobrino, siguiendo una lógica monárquica y bueno, también forzada por la necesidad al haberse quedado sin descendencia. El problema es que el sobrino, a pesar de estar marcado con su designio manifiesto desde su nacimiento, viene ya con “pasado”, esa feliz fórmula ideada en España para presentar a Letizia Ortiz y sus 33 años en el momento del compromiso con el Príncipe heredero.

Dimas Rodrigo Gimeno Álvarez fue candidato de Falange en tres procesos electorales: en las generales de 1996 en la candidatura al Senado por Palencia; en las autonómicas catalanas de 1999 fue en el puesto 38 de la lista por Barcelona; y en la generales de 2000, tercero en la lista al Congreso por Valladolid. Por supuesto, tanto el partido político no prohibido en la Transición, como la empresa de la que es director general, han negado los hechos -a pesar de que aparecen en el BOE- y dicen que lo metieron sin su consentimiento. En tres elecciones casi seguidas.

Al parecer, el hermano de Dimas es un destacado cabecilla -pocas veces más oportuno término de liderazgo- de Falange, pero nuestro protagonista no quiere saber nada de política y, mucho menos, de hacer declaraciones públicas de nada. Bastante paso al frente en la esfera pública supone haber participado en las listas de un partido político. Y qué partido.

En el fondo, sigue la tradicción familiar. Isidoro Álvarez, en sus años mozos, ejerció de secretario de redacción en la Revista de Estudios Políticos que publicaba el Centro de Estudios Políticos, un auténtico think tank de la época especializado en justificar el franquismo, la democracia orgánica, el Caudillo y la nulidad de la separación de poderes, todo con los más altos vuelos y para justificar la legalidad impuesta tras una guerra civil.

Cuando se produzca su hecho biológico, el sobrino Gimeno Álvarez -esas familias siempre se transmiten por el linaje de la madre- accederá al cargo de la empresa de los cien mil empleados y tropecientos millones de euros de facturación con un impasible ademán, una dialéctica de las ventas y los beneficios, y una bonita camisa azul Dustin ceñida con un cinturón de simil-piel presentado en blister. El País, en todo caso, empieza a hacerle la pelota.

A ver qué queda para entonces. En mayo se supo que El Corte Inglés tenía que refinanciar la bellezza de 5.000 millones de deuda contraída en los felices años del Despilafarro. Es una cifra fabulosa, y más en una empresa no cotizada y cuya contabilidad asemeja una película de Berlanga: sin olvidar su origen de tenderos de pueblo, cuentan “el género” como un activo, además del “incalculable valor de sus edificios”, que además están situados en “lugares irrepetibles”. Es calculable, lo que pasa es que no hay ganas. Y no es dinero, porque es activo inmobiliario y no mobiliario. En cuanto a “lugares irrepetibles”, es directamente de risa, considerando los centros existentes en Getafe, Cornellá o Avilés.

Lo que se deduce de la noticia es que los bancos ya no están para muchas alegrías con la empresa del triángulo verde, que por política añeja se niega a cerrar centros. Así, lo que han hecho es una operación testimonial de venta de activos inmobiliarios para seguir dentro en forma de alquiler -como hacen los bancos-, aunque la marca propia ya sea lo de menos: en los centros mejor ubicados de El Corte Inglés, hace tiempo que se ha apostado por una distribución tipo zoco, con corners de marcas de prestigio (no Boomerang y Aliada) donde únicamente ofrecen el contenedor, pero no el contenido.

En agosto (¡agosto en Madrid, con lo que eso significa!) se supo que había conseguido refinanciar 3.700 millones de su deuda, en un contexto en que el crédito no fluye a las empresas. Aquí se cumple esa máxima económica de “si debes 300.000 euros al banco, tienes un problema; si debes 5.000 millones, es el banco el que tiene el problema”. Vean si no, a efectos de entender el siguiente bloque, esta concatenación de acreedores que aparece en el artículo: “Santander, Caixabank, BBVA, Popular, Sabadell y Bankia que son, por ese orden, los más expuestos con el grupo comercial”. Y todos, adquiriendo más suelo y ladrillo, porque “El grupo comercial ha puesto como principal garantía de esta reformulación de la deuda su patrimonio inmobiliario”.

Así, no debe sorprender que poco después del anuncio de agosto (¡agosto!), hace poco menos de un mes el Santander comprase a precio de saldo (140 millones) el 51% de la financiera de El Corte Inglés,
especializada en créditos al consumo. Créditos al consumo en su propio grupo, claro: yo te financio el dinero para que me compres mi género. Dicen que este método supone un tercio de las ventas del grupo. No se sabe la morosidad, pero si el tipo general está en el 12%, no creo que sea inferior. De hecho, afirman que es igual a la media general. Ya, y en créditos de consumo.

Merece la pena leer con detenimiento el enlace, porque aunque la noticia está redactada por el buen periodista Íñigo de Barrón, parece ejecutada encima de un alambre: se saca que el Santander se queda con ¡1500 millones de deuda! de la financiera de El Corte Inglés. El principal acreedor, y a cambio de una cartera de supuestos nueve millones de clientes, donde muchos de ellos ya lo eran del Santander. A mí modo de ver, es un negocio ruinoso.

Sin embargo, se hablar de “intensas negociaciones”, “reducción de la deuda” -casualmente, justo a la cuantía ya cubierta por la refinanciación-  y “otras entidades interesadas”, como un fantasmagórico Deutsche Bank, que mira que le puede interesar algo de créditos al consumo. Es propaganda muy fea, especialmente porque se nota a la legua, y porque en menos de un mes El Corte Inglés ha generado otra noticia muy esperanzadora.

¡Emisión de bonos! Vamos, lo que se hace cuando no cotizas en bolsa y los bancos no te fían ya más. ¿Adivinan con que están respaldados? “se trata de una titulización de los derechos de cobro de sus tarjetas y préstamos al consumo”. Y lo hacen a través de Irlanda, debe ser que en España, queseyo, tendrían algún problema, que van desde los fiscales hasta….bueno, es El Corte Inglés. Irlanda. ¿Lo pillan? Pues eso.

Ofrecen a “inversores institucionales” un 2´8% a dos años, con vencimiento en diciembre de 2015. Considerando que el dinero está a 0´25%, es siete veces más. Extrapolando, sería como si con el dinero al 3% -su tipo medio histórico en los últimos lustros- ofreciesen un 21%. Atractivo, ¿verdad? ¿Con riesgo? El que te ofrece siete pesetas por una. Bueno, siempre pueden poner como garantía sus “lugares irrepetibles”. Ah no, que eso ya está empeñado.

La noticia es, otra vez más, propaganda. Hasta se habla de su buena calificación, con un tono didáctico rara veces visto en la sección de economía. Sí, pero es una emisión sobre ¡los derechos de cobro de sus tarjetas y préstamos al consumo! Vamos, de los créditos morosos. Con ese plan, está claro quien va a disputarse a dentelladas salvajes esta bicoca: los acreedores, a ver si recuperan algo del dinero prestado.
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(relacionado con lo anterior) Maravilloso pie de foto saludando al sucesor de El Corte Ingles. 
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Atentos a los raciales nombres y apellidos de los tres temporeros de la recogida de manzana en Asturias. Continua a leggere

El modelo ferroviario vasco

Museo del tren en Azpeitia

¿A ustedes que les parece que, hasta las obras de la alta velocidad, en el País Vasco no se hubiese hecho ninguna nueva línea de ferrocarril desde 1926? Significativo, ¿verdad?

La zona de España más industrial, más densamente poblada, más conformada por pequeños municipios y con mejores conexiones internacionales se manejaba muy bien (es un decir) con un trazado del siglo XIX.

La conexión de Madrid con Francia pasaba por el País Vasco, y la compañia de los Caminos de Hierro del Norte de España dejó trazado en el proyecto de 1856 lo que es la estructura básica del ferrocarril en la zona.

Desde Miranda de Ebro el ferrocarril entraba por Vitoria-Alsasua-Tolosa-San Sebastían-Irún, por un lado, y por el otro lado, el ramal de Orduña y Llodio llegaba a Bilbao atravesando todo Vizcaya occidental. El pueblo del norte de Burgos se convirtió en eso que se llama “un importante nudo de comunicaciones”, simplemente porque se bifurcaban las líneas, pero en España eso ya es mucho.

Como habrán notado si trazan el mapa en su cabeza, no había comunicación ferroviaria directa entre San Sebastián y Bilbao. Esto se solventó con un tren de vía estrecha, el llamado minero que, yendo por la parte norte de Castilla, pasaba por las comarcas mineras orientales de León y Palencia para surtir de carbón a las siderurgías vizcaínas.

A partir de ahí se trazó un recorrido entre las dos ciudades más importantes del País Vasco, que ya habían desarrollado sus propios caminos de hierro para atender a las comarcas limítrofes: fue cuestión de ir uniendo y dando continuidad a una red dispersa y fragmentada, en gran medida por la complicadísima orografía vasca, particularmente en Guipúzcoa. No estuvo operativo hasta la segunda década del siglo XX.

La solución fue extremadamente deficiente, pero se ha dado siempre como válida: el EuskoTren (ferrocarril de vía estrecha equivalente a los FEVE) tarda dos horazas y pico en unir la Concha con el Botxo, parando en todos los pueblos costeros guipuzcoanos y, posteriormente, en todos los pueblos interiores de la parte oriental de Vizcaya.

En Guipúzcoa llaman al tren que va a Francia El Topo, dado que va enterrado, pero bien podría haber sido por su lentitud y por la ceguera de los que han permitido una situación así. En los setenta se abre la autopista entre las dos capitales y bueno, así visto, suerte han tenido de conservar el tren y que no haya acabado como el del Urola (cerrado en 1985, ahora dicen que lo quieren reabrir) o peor aún.

De esta manera llegamos al siglo XXI, donde el maná en forma de inversión ferroviaria -pero sólo para Alta Velocidad, ojo- cae en el País Vasco con la tradicional consideración que estas tierras han deparado a estos asuntos. Itoiz, la autopista de Leizarán o Lemóniz dan buenas muestras, entroncando con esa última guerra carlista de 1872-1876 que retrasó y envió a la ruina a la concesionaria del ferrocarril Miranda de Ebro-Irún.

Amenazas, extorsiones e incluso asesinato de empresarios relacionados con lo que se ha llamado “la Y vasca”, por la forma en que se unirán ferroviariamente las tres provincias vascas, han jalonado el tortuoso proceso de dotar a las irredentas provincias -donde muchos siguen viendo en la mecanización y la industria el fin de sus tradicionales formas de vida- con una comunicación ferroviaría que no rememorase el siglo XIX, tan araniano y tan mitificado.

Por esas cosas se ha retrasado tanto la infraestructura que, al revés que en la mayor parte de los sitios de España, es necesaria y está justificada: por la importancia económica de la zona, por su densa población y por la comunicación con Francia. Prácticamente desde que se estaba haciendo el AVE Madrid-Sevilla para los fastos de la Expo Universal de 1992 se daba marcha al proyecto, que todavía hoy no tiene fecha de finalización.

Como dice el Gobierno central, se trata de “la mayor infraestructura jamás ejecutada” en la zona, en parte porque, debido a las exigencias técnicas y a la orografía vasca, el 70% de los 170 km. de recorrido van en túnel o viaducto. Aquí está justificado, pero el desarrollo AVE en toda España se debe al ingente coste/km de la infraestructura, que solo permite viaducto o túnel para salvar accidentes geográficos, y cuando se trata de un vehículo articulado a 300 km/h es mucho: hay que empezar a trazar la curva 20 km antes. Por eso las constructoras estaban tan contentas con el loco plan de Alta Velocidad.

Sin embargo, las obras están prácticamente paralizadas. Bien planificadas -incluyen ramales a los puertos de Bilbao y Pasajes, para un tráfico mixto en la red entre mercancías y pasajeros- y que dejaría las actuales distancias entre las tres capitales a nivel de un suburbano (Donosti-Vitoria 34 minutos, y cifras parecidas en las distintas combinaciones), el proyecto languidece porque en este país no hay priorización para nada.

Es más: la Y griega vasca corre el riesgo de quedarse como un metro para vascos (igual que la nefasta Alta Velocidad gallega, de la que muy pronto tendremos noticias), porque las obras entre Miranda de Ebro y Venta de Baños están en un nivel aún peor de ejecución. ¿Por donde saca las mercancías el puerto de Bilbao? Pues por el mismo sitio que en el siglo XIX ¿Por donde se comunica España con Francia vía ferrocarril? Por Port-Bou y por Hendaya, haciendo el mismo cambio de trenes que hace un siglo.

El titulo del post lleva a engaño: en cuanto aparecen las palabras “modelo” y “vasco” parece que hay una vía alternativa, pero no. Es la misma chapuza, imprevisión y dejadez que hay en todo el país, con el agravante de que aquí SI estaba justificada la infraestructura. Dentro de 10 años el EuskoTren seguirá tardando dos horas entre Bilbao y San Sebastián, para “dar servicio a los pueblos de la costa” y porque, previsiblemente, la Y griega vasca siga paralizada.
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Más información sobre el tema en este documento del Gobierno Vasco y en este otro de un estudioso.
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Seguro que el libro está muy bien. Trenes y política. Cualquier día hago una serie sobre “El modelo ferroviario madrileño”.
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Increíble: la quema de iglesias durante la República y la Guerra Civil, convertida en “acción iconoclástica”, como si fuese una performance artística. El enlace no lleva a una publicación ácrata, al contrario: lleva al diario más importante de España, el mismo que durante años bombardeó con cosas de la “memoria”, pero que demuestra que cierta izquierda todavía no ha digerido su parte de memoria oscura y opaca.
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Noticias de El Corte Inglés, no muy buenas. Tiene 5.000 millones de deuda, una salvajada para una empresa no cotizada y sin visos de cotizar. La empresa de origen asturcubano se escuda en lo de siempre: sus activos propios -seguro que contabilizan la mercancía, como hacían los tenderos: “El género”- y sus inmuebles, “ubicados en lugares únicos”. Todos los lugares son únicos.

Sin embargo, no veo nada especial (que no es sinónimo de único) en los solares donde se han edificado los centros de La Carolina (Jaén), Avilés o la horrible mole de Getafe, simplemente por poner un ejemplo. El Corte Inglés es una genuina empresa española: localizada, opaca y con olor a pescado, como Pescanova. Que tengan suerte en la reestructuración de la deuda, pero eso de argumentar la calidad de su deuda en vez de su cashflow

Una tercera parte de su volumen de facturación es a crédito que ellos mismos conceden….
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Cosas que no se creen (VIII)

Muy atento al zeitgeist de su época, y también a lo que dice la prensa de derechas -y El País en su cúpula directiva-, no podía pasar por encima un tema recurrente en estos tiempos de crisis

La culpa es de las autonomías
“Hasta donde pudo entender el último que leyó la Constitución, las Comunidades Autónomas forman parte de la administración estatal” Pues sí, pero hace falta recordarlo. De hecho, fue el vilipendidado -en muchas ocasiones, de manera injusta- Zapatero el que hizo de esta verdad que aparece en la Constitución algo realmente efectivo.
Fue con ocasión de una cumbre hispano-lusa en el primer año de su mandato, donde invitó a los presidentes de las CC.AA limítrofes con el país vecino. Preguntado por la prensa de derechas -o sea, la inmensa totalidad- por qué esa deferencia, Zapatero no tuvo ningún problema en, desde su posición de Presidente del Gobierno de España, recordar que las CC.AA son también Estado, y así aparece en la Constitución. 
Sin embargo, Enric González es extremadamente posibilista al pretender que alguien ha leído la Constitución: la han leído, previo filtro de apuntes, los opositores, y porque es obligatorio; la han leído estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas, previo filtro de apuntes y resumenes; la han leído profesores universitarios, pero probablemente no la han releído jamás; y, desde luego, no la han leído jamás bajo la óptica de que las CC.AA también son estructura del Estado, con lo que eso implica. 
No deja de ser paradójico que aquellos que siempre invocan la Constitución como un texto sagrado -incluso se llegan a definir en el ámbito vasco como “constitucionalistas”- sean capaces de realizar una lectura tan torticera del texto constitucional con tal de quitar relevancia a las CC.AA. Es lo que tiene la Carta Magna: criticada en su origen por ser demasiado de izquierdas, después resultó que era demasiado de derechas, a la espera del próximo movimiento pendular donde vuelvan a decir que es demasiado de izquierdas, para entrar a abordar su reforma, especialmente en lo de las CC.AA. Y quizás algo de libertades civiles, pero no nos salgamos del tema. 
Para el periodista González, que ya ven que evita la descalificación de las CC.AA porque no tiene recibo, la culpa la tienen en tanto y cuanto “han derrochado porque han montado sistemas clientelistas directamente emparentados con el antiguo caciquismo, pero sus problemas realmente serios corresponden a Seguridad Social, educación y otras competencias onerosas que fueron del Estado y se traspasaron a las autonomías”

Aquí habría mucho que matizar: han derrochado, pero en la misma medida que el Estado central o, si lo quieren, en la misma medida que permitía un nulo control sobre el crédito disponible -jamás vinculado a los recursos propios de cada territorio, porque siempre iba a salir el Estado central como garante final- y su retorno. Por ejemplo, puertos y aeropuertos, dos de las infraestructuras más onerosas, son competencias de “Madrid” -vamos a utilizar terminología de las CC.AA-, a las que después se suma la región con aportaciones mucho más modestas.

En cuanto al caquismo, desde luego no es algo uniforme en todas las CC.AA. Si lo es, y de una manera decimononica, en Galicia -particularmente Orense-, zonas de Castilla, Castellón y Canarias, pero el Estado de Autonomías y su componente democrático han logrado una renovación de las élites locales, algo de bastante entidad que González prefiere meter en el saco común de la descalificación, al vincular CC.AA con caciquismo, como si la gente votase todavía acompañada de la mirada de Gamazo.

En cuanto a las “competencias onerosas” trasmitidas desde el Estado central, abría que entrar en el tema del café para todos impuesto a y desde las autonomías, donde nadie quería ser menos que los referentes necesarios del País Vasco y Cataluña. Si ellos lo tienen, ¿por qué nosotros no? y así hemos llegado a ejemplos muy conocidos.

Una de las últimas competencias transferidas fue la de justicia, que muchas autonomías acogieron con los brazos abiertos -yo me lo guiso, y yo me lo como-, para después darse cuenta que produce mucho gasto y ningún beneficio en dinero contante y sonante, como pasa con el turno de oficio -boicoteado en las autonomías gobernadas por el PP- y demás servicios que daba el sistema judicial a título gratuito, y donde empiezan a caer las tasas o precios públicos, cuando no directamente los impuestos.

¡Y que decir de esa cosas llamada Ciudad de la Justicia! La hicieron en Cataluña, a la altura de Hospitalet, con un arquitecto de renombre. En Madrid no quisieron ser menos y se pusieron a hacer otra igual, donde el quinto pino, pero ahora se encuentra paralizada, los arquitectos de renombre sin cobrar -o abandonando la obra antes las inviables condiciones impuestas- y la presidenta regional, la lagarta Esperanza Aguirre, agitando el populismo que le es tan caro diciendo que hay que devolver las competencias de Justicia. Porque no tiene dinero, que si no ya hubiese organizado un sistema judicial paralelo, igual que organizó uno de espías.

Sí, en las autonomías se han cometido excesos imperdonables, tan de vergüenza que las propias sedes centrales de los partidos intentan apartarse de sus correligionarios radicados en los municipios y regiones de España, pero el sistema no es absoluto fallido, y más en un estado-nación realmente débil como es el español, con dos regiones que podrían ser perfectamente estados independientes y que solo a base de equilibrios y andar sobre el alambre se aguanta y se va tirando.

¿Qué el sistema funcionaba razonablemente bien porque estaba espléndidamente engrasado con dinero central y europeo, y que una vez desaparecido este puede saltar por los aires? Pues sí, pero es extremadamente ventajista aprovechar la coyuntura económica para poner en cuestión todo, cuando no todo es para borrar y hacer cuenta nueva. Y no creo que se logre, porque en estos 30 años de autonomías se ha hecho una labor de aculturización que ríase usted de Corea del Norte, hasta el punto que muchos ciudadanos se sienten antes partícipes de su región que de su país.

Digo esto porque Enric González lanza una andanada brutal como conclusión: “los gobiernos autonómicos, con la excepción parcial del vasco, no recaudan pero gastan: eso es idóneo para propiciar el descontrol. El sistema se montó mal y funciona mal. Igual que la Unión Europea”. Como venía amagando en los anteriores puntos tratados, González acaba atacando a la Unión Europea, de la que dice que funciona mal (¡es increíble! Podrá ser mejorable, pero no funciona nada mal), que está montada mal, que no recauda pero gasta, y que propicia el descontrol.

Es increíble. Parece el discurso de un conservador español. Pero de los de Maeztu o Lucas Mallada, que de Europa sabían únicamente que se hablaba en otros idiomas, no de alguien tan cultivado, viajado y sabio como Enric González. Es un discurso nacionalista-centralista primario, con pocos paliativos. Y no, la culpa no es de la autonomías ni de la Unión Europea: las primeras son parte del problema, pero sólo reproducen a escala regional el esquema nacional; la segunda siempre será la solución y el referente en este país más cercano a África que al Rhin.

Grado de acuerdo con el artículo: 20%

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De la serie esto no es como Grecia, hoy llega un nuevo capítulo que todos sospechábamos. En el país helénico era bien conocida la afición por falsear las cuentas públicas, para hacerlas parecer menos malas de las que realmente eran. Decían que en España eso no era así. Bueno, pues tras el ejemplo de la Comunidad de Madrid, que pasó de lucir pecho por el déficit a, dos meses después e inoculada la propaganda, hacer aflorar 1.000 millones de euros de nada que se les habían olvidado (“por el gasto social” Goebbels estaría orgulloso), ahora llegan las cuentas del Estado central, eso que Rajoy llama “Reino de España”.

Resulta que el anunciado crecimiento del PIB durante 2011 del 0´7% ha sido realmente del 0´4%, casi la mitad. Lo sabemos ahora, en el octavo mes de 2012. Esto no es como Grecia. No, no lo es: es peor, porque es mucho más grande.
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(Relacionado con la anterior) La banca española en su conjunto perdió 75.000 millones en depósitos en un único mes, el pasado julio. ¿A cúantos recortes equivale esto? Recuerden que el famoso rescate de Europa estaba cifrado en un máximo de 100.000 millones….
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El Corte Inglés es un Estado dentro de un Estado. Continua a leggere

Madrid se londoniza

Típica high street británica, todavía con Woolworths abierto

Con su habitual arrogancia de siempre, Esperanza Aguirre ha anunciado lo que venía planeando desde hace tiempo: la libre apertura comercial los 365 días y las 24 horas de todos los negocios establecidos en la región que domina, Madrid.

Ha sido una escalada paso a paso. Primero se declararon centros comerciales como “de interés turístico” (caso de la pista de nieve artificial situada en Arroyomolinos, Móstoles, a 30 kms. de la Puerta del Sol, o el centro comercial situado en la antigua estación de Príncipe Pío), después se amplió esa medida al entorno de la Calle Preciados, Sol y Gran Vía, no hace ni un año se extendió la libertad de abrir en domingo a otros distritos y, por último, se empezó a barruntar en octubre la total libertad de apertura (incluyendo la nocturna, hasta el momento semi-tabú) “para locales de más de 300 metros cuadrados”.

Esta bien explicar esta evolución porque la arrogante y chabacana Esperanza Aguirre fundamenta la medida que quiere aprobar en que “nosotros estamos con la Libertad”. Tal cual. Yo también, pero tengo mis serias dudas de que la reptilesca presidenta de la Comunidad de Madrid lo esté: como todos los autobautizados liberales que hay en España, son liberales porque la etiqueta les parece prestigiosa, pero a la hora del libre comercio asoma la pata del lobo. O de la lagarta.

Esperanza Aguirre está a favor del libre comercio. Muy bien. Esta medida está en la base de la prosperidad y el progreso. El problema es que los adalides de esta medida tan sana suelen poner trabas a su libre desenvolvimiento. Ahí está el reciente ejemplo de los comerciantes chinos (toda una institución en Madrid) manifestándose porque no les dejasen vender cervezas ni otras bebidas alcohólicas a partir de determinadas horas.

Un ciudadano incauto pensará que eso está muy bien, porque por ahí se cuela el botellón, la inseguridad ciudadana y Corea del Norte, y probablemente no le falte razón. El problema es que mientras a los comerciantes chinos se les prohíbe vender alcohol a partir de las 22:00, cualquier consumidor puede comprar esos productos de esa hora en adelante en gasolineras (al principio no era así, pero Gallardón lo cambió) y en el VIPS (lo más parecido a un drugstore que hay en España, no en vano el 30% de su capital es de Goldman Sachs), por no hablar de los establecimientos de come&corre que han proliferado por la capital en los últimos dos años, que venden pizzas y, si quieres, también cerveza.

Espe también quiere la libertad para la visión

Pero los chinos no pueden vender alcohol. ¿Ese es el libre comercio que propugna Aguirre? Sí, y que nadie se lleve a engaño. Libre comercio, pero no para todos, lo que de facto -y dada la arbitrariedad del poder político que administra los horarios y las normas- se convierte en un abuso aún más flagrante que cuando no había esa supuesta “Libertad” (¡cómo se les llena la boca!), porque es directamente una discriminación.

La propuesta de octubre, decíamos, de dejar libertad de apertura a comercios de “más de 300 metros cuadrados” era una propuesta antichinos, dado que los establecimientos de este colectivo (que paga sus impuestos y está más controlado que el tendero “de toda la vida”, ese que jamás te dará un recibo o un albarán con número de serie) son de un tamaño muy inferior. Es más: era una medida para favorecer la implantación de grandes cadenas (como Opencor, de El Corte Inglés), las únicas que pueden resistir el tirón  y la barrera al libre mercado que supone la traba administrativa de una superficie mínima.

De hecho, los comercios de más de 750 metros cuadrados ya disponían de libertad horaria de lunes a sábado, pero locales de ese tipo son aún más infrecuentes. Con este nuevo giro de tuerca Esperanza Aguirre nos vende más libertad, pero es dudoso que se llegue a palpar. En la operación de propaganda con la que se lanza esta medida no falta el mantra que se repite una y otra vez en estos tiempos: “se crearán 20.500 puestos de trabajo”.

Puede ser. Lo que no calcula es los puestos de trabajo que se perderán en el pequeño comercio, que no va a poder aguantar el tirón de las grandes cadenas. Y no sólo el situado en el centro, porque muchos de la periferia se resentirán, dado que los días festivos y de fin de semana en Madrid existe la cansina costumbre -también por falta de otra alternativa- de acudir en masa al centro, dado que es lo único presentable de una ciudad que se vende como próspera y que compite de tú a tú con otras grandes metrópolis, y que todo el mundo sabe que no es así.

De hecho, en el panegírico a sí misma de Esperanza Aguirre no ha faltado esa argumentación: que Madrid quiere competir con Londres o con Tokio (donde también hay libertad de apertura comercial) como destino de compras. De hacerse realidad esto, y desde luego la medida de la libre apertura a mansalva lo va a propiciar, Madrid perderá sus señas de identidad.

En francés existe un término muy divertido para definir a esas ciudades donde las principales vías comerciales están llenas de franquicias, que como es sabido estandarizan el consumo y te puedes comprar el mismo jersey en el H&M de Roma que en el de Berlín. Los franceses, muy amantes de lo suyo y de la petit boutique, califican el fenómeno de “londonización”.

Así es: la capital británica tiene todas sus high streets (las calles comerciales con espacios destinados a este uso, el resto están desiertas) copadas por las mismas grandes cadenas, en una monotonía y atonía desesperante. Da igual en qué parte de Londres estes, que ahí estará tu HMV, el Boots, Subway o la cadena de librerías esa que siempre tenía la oferta de 3×2 en paperbacks, que acaba de quitar porque se hunde. Y lo mismo en Manchester, Bristol, Leeds, Glasgow o donde quieran.

Linwood, periferia de Glasgow

El fenómeno es tal que existen hasta clasificaciones sobre las ciudades más londonizadas y las que menos, algo que se suele vender ¡cómo atractivo turístico!, porque tienen sus pequeñas tiendas o, sencillamente, porque vas a encontrar algo diferente a las manidas high street y sus franquicias repetitivas. En Escocia, por  meter un ámbito geográfico concreto se puede encontrar Dumfries (la ciudad más londonizada) y al mismo tiempo Edimburgo, la gran ciudad que conserva más comercio local…y más actividad y encanto, pero lo que más abunda son sitios como Linwood, con el comercio de todo tipo arrasado y nombrada este año la ciudad más fea.

Nada de esto ha servido como ejemplo. Esperanza Aguirre se fija en Londres y Tokio, nada menos. En Tokio son limitados los distritos abiertos 24 horas: Shibuya y alguno más. En Madrid va a ser toda la Comunidad. En Reino Unido abren las 24 horas algunos comercios de indios -los equivalentes a los chinos- y el Wall-Mart, la mayor empresa del mundo de distribución y que opera en Europa con otro nombre.

La libre apertura comercial aplicada como café para todos (algo que al final no será así, ni mucho menos: ya verán como hay trabas al libre comercio) agravará los problemas que pretende solucionar, cuando podría ser una política muy útil de ser aplicada en determinados distritos desfavorecidos, que así conseguirían atraer  actividad comercial y movimiento. Sin embargo, Madrid ha preferido Guateque para todos.

Madrid tardará muy poco tiempo en londonizarse. De hecho, ya huele permanentemente a comida de comer&correr, y calles como Fuencarral ya son todo un muestrario de franquicias repetidas y donde sólo sobrevive el comercio tradicional en manera de tres bares y una empresa de placas grabadas en metal. Las grandes ciudades cada vez se parecen más entre ellas, y aquellas que sepan escapar a esta ola de supuestas ventajas para el consumidor conseguirán atraer un mejor turismo, radicar mejor su población y ser, en definitiva, ellas mismas. No será el caso de Madrid, ciudad históricamente maltratada por su clase dirigente.

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Una retroexcavadora en un yacimiento neolítico. Tras el susto inicial, todo se comprende viendo la responsabilidad de Vitorino Alonso, al que todavía se califica como empresario minero cuando, si es empresario, es de cazar la subvención pública. 

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