"El periodismo tiene que emocionar"

Coach Fernando Drake

Como previsto, el caso Pedro Simón -y tiene que ser así, no caso Nadia- ha seguido el derrotero esperado hace solo unos días, cuando se publicó la anterior entrada. Al padre que usaba a su hija como los productores usaban a Joselito o Marisol le ha salido, a la manera de Gowex o Pescanova, un pasado bastante oscuro, y lo que queda por salir.

De momento, además de admitir que jamás ha estado en Houston o en Afganistán, se conoce que estuvo en el talego por robar a su empresa al menos 20 millones de pesetas, bastante más que el frío equivalente a 120.000 euros que puedan leer por ahí, porque fue hace 20 años, e ingresó en el maco en el año 2001, tras ser condenado a cuatro años de trullo.

La “importante multinacional” en la que trabajaba, siempre según la versión de Pedro Simón, no era más que una embotelladora y distribuidora de bebidas, en donde ejercía de responsable para la isla de Menorca. El problema de esas islas es que lo tienen que importar todo, y ahí debió ver un filón el conocido como Fernando Blanco Botana, aunque guste de llamarse Fernando Drake, incluso en el artículo firmado por su amigo el periodista.

Su esquema era muy sencillo, según la sentencia que lo condenaba: “fue suministrando productos de la empresa a espaldas y sin conocimiento de ésta, quedándose para sí lo que cobraba”. El cliente recibía el producto, y la empresa suministradora no recibía nada, porque lo apuntaba todo a pérdida o impagos. En un sitio tan pequeño como Menorca, y durante tres años: ahora se entiende porque prefería ser llamado Fernando “Drake”, en vez de sus apellidos gallegoides.

Leyendo la sentencia, se saca que nació en 1964 y empezó a trabajar en esa empresa cuando ya tenía 30 años: queda para los periodistas esclarecer todo ese periodo inicial de su vida, donde seguro que también salen bastantes pufos y estafas. De lo que no queda ninguna duda es que es un profesional de la mala mentira, porque en la sentencia, a pesar de pedir la absolución en su defensa, admite que creo una cartera de clientes ficticios, pero que lo hizo porque vio que faltaban existencias en el almacén y “tenía miedo de que lo despidiesen”. Como el actual miedo a que “me quitasen mi hija”, o modo de sustento.

Sin embargo, el protagonista no este buscavidas, padre a los 40 años, sino Pedro Simón. Porque es el caso Pedro Simón. El periodista de El Mundo es el que ha sido el gran bregador de la historia e, involuntariamente, el que ha puesto en manos de la Fiscalía a su amigo, porque así se trataban entre los dos. Como ya había indicado, durmió en la casa de la familia que mercadeaba con su hija (no olvidemos el rol de la madre, que dice no haber notado nada raro, porque debe ser que es ciega), algo muy de praxis de Gay Talese o Norman Mailer, o sencillamente de Pedro Simón.

En La Sexta, esa cadena televisiva que no ha cambiado nada desde que escribí esto hace muchos años (apenas el bozal entre Roures y Planeta), entrevistaron a Pedro Simón durante los éxitosos días posteriores a su artículo-fantasía en estos términos, que se pueden leer en la cartela superior: DIO A CONOCER LA LUCHA DE LOS PADRES DE NADIA. Por eso es el caso Pedro Simón. Que nadie le quite su protagonismo, porque él mismo no lo hizo cuando podía, aunque no se descarta que lo haga en el futuro, cuando salga de la madriguera donde está refugiado.

Con Ana Rosa Quintana, madre a los 51 años

Merece la pena transcribir lo que dice el periodista Simón, no vaya a ver que el vídeo se pierda, igual que se puede ver que La Sexta ya ha retirado un vídeo de su web (“El vídeo ha sido despublicado”, curioso verbo), para que quede constancia de la catadura del personaje incluso cuando ya no se puedan ver sus mohínes, sus ojos entreabiertos, su parsimonia cuando bromean sobre si “es el novio de Nadia”.

“Fernando es una persona muy especial. Cuando yo le conocí era una persona que te transmitía una fuerza sobrehumana, ¿no? Hay que tener en cuenta que cuando Nadia nace pesaba 700 gramos. Ellos tardan en tener un diagnóstico, hasta que no tiene año y medio no se lo dan…a partir de entonces empieza una apasionada historia de amor, de amor loco, loco y hermoso, en la que todo consiste en tratar de salvar a la hija. Eso supone que venden todo. Venden el piso de Valladolid, el piso de Mallorca, el piso de Madrid, el Porsche amarillo del que siempre habla Fernando, venden todos los objetos de la casa, incluída la cama, y van durmiendo en el suelo de casa”.

“Todo para recaudar fondos, para intentar investigar algo que no tiene cura, pero Fernando no se resigna y sigue buscando. Yo tengo hijos pequeños y no se si hubiese tenido la capacidad de lucha que tienen Fernando y Marga. Ellos ante un “no” pues…un “no” porque usted lo dice [ojito a la consideración de la profesión médica de este impresentable], yo voy a comprar tiempo. Es lo que ellos han hecho. De algún modo cada operación era como si hablasemos de las máquinas recreativas, ellos ganaban varios bonus de vida, pues hasta cuatro o cinco años de vida cada operación de Nadia”.

“Entonces Nadia tenía un problema ahora un problema crucial, y era ahora [el periodista Simón se golpea las palmas, como apremiando] porque se operaba o entraba de forma irreversible en una decadencia que le llevaría a la muerte en un año o por ahí. Entonces lo que van a intentar con esta operación es comprar otros cuatro años de vida [está permanentemente sobreimpresionado el número de la cuenta corriente, como en la teletienda] porque Fernando y Marga lo que quieren es tiempo”

Es curioso, pero pedían dinero. Con Pedro Simón de gancho. Y la hija, claro, pero con Pedro Simón de gancho, entregado de manera lasciva a la causa. Si ven el vídeo, podrán ver a la presentadora Mamen Mendizabal -que antes presentaba noticieros poniendo caretos cuando algo no le gustaba- en arrumacos y escenas dignas del sátrapa de Corea del Norte con sus súbditos, al menos cuando hay una cámara grabando. Auténtica telebasura con baby explotation, sin que la Fiscalía actuase de oficio.

En las islas se sabe todo

Después Hilario Pino, superviviente de un cáncer en el que supongo que no le ofrecieron Bio-Bac porque la Fiscalía actuó a tiempo, le pregunta a nuestro protagonista algo clave “Pedro, contar esta historia, contar todas las interioridades, me imagino que es algo más que periodismo” La cursiva es mía, por supuesto. El haberse quedado en la casa de la familia Blanco es de Pedro Simón. Prestarse a esta baby-explotation, un mojón más en su carrera de rebuscar en los mismos sitios que los carroñeros, también, así como la respuesta:

“Sí, además hay un riesgo porque Fernando es un caos, tiene la cabeza en otras cosas, pero si que creo que el periodismo tiene que informar, tiene que entretener y sí que creo que tiene que emocionar y si que creo que sirve de algún modo para tratar de cambiar algunas cosas. No vamos a cambiar el mundo, pero si transformamos una pequeña realidad…preguntales a Fernando y a Marga para ellos que es el mundo [una cuenta corriente bien nutrida] Yo no tengo nada que ver en esto, evidentemente [La Fiscalía lo debería investigar de oficio] pero es la gente que ha leído la historia…que siempre hablamos de lo malo [especialmente los carroñeros como tú], pero hay gente cojonuda…y da gustazo ser de España”

Olé. El espectáculo de telebasura, 25 años de la polémica con ¿Quien sabe donde?, Confesiones y Código Uno  se cierra con el estafador condenado por robar en su propia empresa llorando, un clásico del género y de la actuación. Un clásico de Pedro Simón, que aquí condensa su deontología profesional en un vídeo inenarrable. “Todo el mundo se cree periodista, hay que volver a la esencia” A los lloros, a la explotación de niños, a inventarse historias. A eso.

El periodismo no tiene que “emocionar”, simplemente informar, igual que las sentencias judiciales no tienen que ser “ejemplificantes”, sino justas. Es increíble que haya que recordar esto a alguien que va por ahí -ver el último link- pontificando pomposamente sobre una profesión que deshonra continuamente, y donde tendría muy difícil ganarse el sustento de ahora en adelante de no ser porque es una Mafia interna.

A este respecto es muy significativo lo que cuenta Salvador Sostres, que no necesita presentación en su condición de polemólogo y agente de la provocación, de lo que vive. Por eso medró y prosperó en El Mundo, la misma cabecera que la de Simón, la misma de siempre, hasta que lo echaron porque un nuevo director quería hacer un gesto de cara a la galería, el único que hizo en el año en el que duró en el cargo.

Sostres se metió en un lío por bocazas -y las tiene mucho peores, pero ya les digo que le pagan por eso- y ahora nos cuenta que Pedro Simón hizo una recogida de firmas por la redacción para que lo echaran del periódico, es más: para que “no pudiera volver a trabajar jamás “ni en El Mundo ni en cualquier otro medio de Unidad Editorial””. Todo un héroe, Pedro Simón, muy bien retratado en su catadura moral.

Sin embargo, lo que cuenta del pequeño artículo de Sostres es que deja caer que  habría que “investigar todas las historias que nos ha contado este chico, para comprobar qué más hay de falso en ellas” (iniciativa a la que me sumo, y para la que pido la colaboración del que pueda), y si lo dice es porque algo sabe o se huele y, especialmente, esto:

“Por cínico que sea tu portentoso negocio lastimero con que exprimes el dolor ajeno buscando sólo tu lucimiento, yo nunca abuso del débil, comprendo la imperfección y mi mejor don es perdonar”. Como son de la famiglia periodística, le perdona, a pesar de la canallada que instigó contra él. Pedro Simón tenía razón: el periodismo realmente tiene que “emocionar”,  de la misma forma que emociana El Padrino o Uno de los nuestros. De los suyos, como siempre. 
***
Completo resumen de las intervenciones televisivas del timador condenado Fernando Blanco y su negocio. Continua a leggere

Nadia conoce a nadie

Jayson Blair es un periodista del New York Times que ha pasado a la historia porque se inventaba la noticias. No era el primero, ni fue el último, pero su caso es significativo porque la dirección del periódico más famoso del mundo lo había promocionado por ser negro, en un intento de querer quitarse la imagen de periódico de blancos para blancos. No se sabe si en su vano intento de curarse en imagen también se incluía saltarse los controles internos sobre la credibilidad de noticias, que en el caso del afroamericano Blair contempló viajes inventados, crónicas copiadas de agencias, y confesiones que nunca ocurrieron.

El Mundo es un periódico en las antípodas del New York Times. La mentira es su leiv motiv desde su fundación, muchas veces planificada en forma de campañas que duran meses, con titulares imposibles de comprender si el día anterior no has leído el serial en el que están ocupados. Es un periódico que fomenta, ampara y respalda la mentira, como en el reciente caso de la información falsa sobre Trías, el por entonces alcalde Barcelona, y que era un cortapega de un informe policial de esos sin autorización judicial, lo que en la SER llegaron a llamar “policía política”, hasta darse cuenta que ellos también se nutren de la misma fuente, con Ana Terradillos de altavoz.

Es imposible que un periódico así tenga ningún tipo de control interno, y menos con un periodista estrella como Pedro Simón, especializado en pobreza y en miserias del ser humano, y armado con un estilo entre amarillo y vómito, con toda una amplia gama de colores intermedios entre esas dos tonalidades. Adelante con lo que tengas, Pedro, al fin y al cabo galardonado con el Ortega y Gasset -el premio Lenin del periodismo español, y con la misma credibilidad- y por otros galardones de la APM, siempre atenta al talento de sus afiliados, más imaginado que real.

Con periodicidad intensa, el periodista Simón publica en El Mundo y en organizaciones filiales sus artículos, y el domingo pasado no fue una excepción, anunciado con estos términos dignos de ¡Pronto! o El Caso:

Fernando tiene un cáncer terminal pero ha renunciado a tratarse para intentar alargar la vida de su hija. https://t.co/d2B0ocdbKv

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

Nadia tiene 11 años y el 36% de sus células están envejecidas como las de una mujer de 80 años. Su historia, aquí https://t.co/DKL2DpGqha pic.twitter.com/NOfSeUC89B

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

El artículo contiene una menor perfectamente identificable -el pixelado de caras se deja para los hijos de celebrities- incluso con su domicilio y nombre, y que es usada sin ningún tapujo para obtener dinero. Como la causa es de la consideradas nobles -si un rumano usa a su hija enferma para mendigar en el Metro, le secuestran a la hija y lo meten en la cárcel- y como el escriba era Pedro Simón, a nadie le extrañó, al contrario.

El peligro de las redes sociales para los inventores de historias

El artículo recibió apoyos explícitos de ese tipo de periodistas que viven de lo mismo, incluso del realizador de vídeo Jordi Evolé o de la viperina Ana Pastor. Todos con la niña afectada por un síndrome genético, y demostrando no tener ni idea ni de conceptos básicos de la medicina o el sentido común, y mucho menos del periodismo, un oficio en el que son grotescos personajes, más preocupados de construir su imagen-marca personal -y a fe que lo han logrado- que de honrar la profesión siquiera haciendo bien el trabajo para el que no están capacitados.

Resulta que una lectura ni siquiera atenta de la pieza del periodista Simón ya daba para sospechar. Padre con supuesto cáncer de páncreas desde hace tres años -un cáncer de páncreas no te da ese plazo-, una niña con una enfermedad con solo 36 casos documentados en el mundo, “se llevó a la niña a Afganistán en mitad de la guerra -bajo las bombas y las balas- para convencer al especialista que le faltaba” (con un vuelo chárter, me imagino), uno operación que pone “el cerebro a cero” -debe ser familiar entre el gremio periodista- y más detalles realmente repulsivos, porque buscan conmover con los mismos ejemplos que encontrarais en un panfleto de una secta.

A los pocos días un medio sin relevancia (Hipertextual, y también el risible Malaprensa) indicó que la historia de Pedro Simón, porque es la historia de Pedro Simón y no de la menor afectada, tenía grandes lagunas.  La respuesta del periodista estrella, a punto de ser estrellado, fue tan repugnante que merece destacarse con la debida atención, empezando por el título, un Olor a cadáver premonitorio:

En un país en el que todo el mundo es seleccionador nacional de fútbol, analista político, profesor de autoescuela, pedagogo, enólogo y hasta juez de la Audiencia Nacional; que el periodismo sea una de las profesiones diarias de 46 millones de españoles que trabajan en otra cosa es lo normal. Nadie se atreve a decirle al cirujano cómo seccionar un órgano; todo el mundo se atreve a decirle al periodista por dónde titular.
El quehacer del viejo oficio, las cuatro o cinco normas eternas de la profesión, los códigos sagrados del tinglado; todo, digo, está siendo pasado por la parrilla del revisionismo tuitero. Como si fuera una venganza ancestral y ya hubiese llegado la hora de ponernos en nuestro sitio. Que debe de ser la calle.
Ninguna profesión se ha devaluado tanto en la última década como la periodística.

Habla de “códigos sagrados” de la profesión, cuando vive desde hace años de explotar la miseria. De niños incluso, al margen de este caso concreto. Pero el problema, como para tantos de sus compañeros, es el “revisionismo tuitero”, esto es: que le contradigan. Que le digan que su periódico y él mismo son una vergüenza. Que es un gran artífice de la devaluación de la profesión que señala. Será que no es un “código sagrado” comprobar las tonterías que puede llegar a decir un padre enajenado, pero no tanto como para seguir sableando pasta aprovechando la lastimosa condición de su hija. Código sagrado, el que me sale del nabo. Como siempre en El Mundo.

Esa fue la respuesta que dio, a mitad de semana, Pedro Simón. Sin embargo, hace un par de días El País se sumó al “revisionismo tuitero”. No es ninguna tontería, porque los culpables de este historia ya habían desdeñado con esa respuesta la información de Hipertextual y Malaprensa, que para eso son minoritarios. Que un periódico como El País se sume a una ofensiva contra El Mundo es lo que ha revitalizado el caso, que ahora ya estaría olvidado porque precisamente hoy Simón publica un artículo sobre un adicto al crack. Mierda sobre mierda para tapar mierda, la estrategia de siempre de su medio.

Ha sido algo inesperado, porque en un espíritu gremial mal entendido, los ataques entre ambas cabeceras son escasos, algo que jamás he entendido dado que El Mundo desprestigia a todo el gremio.  Ellos sabrán, y a la vista están los resultados para todos. El movimiento ha descolocado a muchos, incluyendo a ese madrileñita odioso llamado Iñako Díaz-Guerra, un balón de fútbol dotado de brazos y piernas a modo de cuerpo, y que opera en las redes sociales como albacea de Pedro Simón, refractario al mundo contemporáneo:

Lo mezquino es ni citar a medios pequeños q han sacado el 80% de tu info antes q tú o retuitear cuentas parodia riéndose d otros periodistas https://t.co/iIBNa71W9y

— Iñako Díaz-Guerra (@InakoDiazGuerra) 3 de diciembre de 2016

O sea, lo mezquino no es la mentira sobre la mentira de su protegido Pedro Simón, si no que haya “fuego amigo” entre compañeros, intentando desviar el tema a que ya había otros medios -a los que ni siquiera habían citado- que lo habían sacado antes. Este infraser cuenta con un consultorio sentimental en el suplemento de fin de semana de El Mundo, una revista de humor con algo parecido a reportajes. 

No, no: lo mezquino es alguien como Pedro Simón, que iba dando lecciones por ahí de periodistas falsos y falsarios (merece la pena detenerse a leer esto de hace solo un par de meses) todavía salga hoy con excusas de “todo el mundo se equivoca” o “no soy el único que me invento noticias” y reciba el respaldo de los mismos que dieron eco a su reportaje de fantasía, de baby explotation, entre ellos la misma Ana Pastor que pedía en 2013 nada menos que el Pulitzer para el fontanero de la miseria.

@jaimegmora en otro país tendría un Pulitzer. Es buenísimo.

— Ana Pastor (@_anapastor_) 15 de octubre de 2013

En otro país Pedro Simón estaría despedido, y todos sus trabajos anteriores auditados para comprobar las fuentes, declaraciones y hechos. Como se  hizo Jayson Blair. Pero esto es España, el mismo país donde se padece desde 1990 la mierda de periódico que es El Mundo, controlado por un grupo italiano que no publica nada ni remotamente parecido en su país, pero que en España ha encontrado un filón. Ruinoso como negocio, pero el segundo diario generalista más leído.

Tanto, tanto, que con ese reportaje de fantasía y cuevas en Afganistán el padre de la niña enferma ha captado 159.000 euros, y que ahora dice que devolverá “al que lo pida”. El que no, pues lo tendrá bien merecido por panoli. Como el Colegio de Periodistas no va a expulsar a Pedro Simón, al menos que la Fiscalía de Menores se haga cargo de la niña, usada como reclamo por su padre para obtener dinero que no se va a emplear en ninguna terapia mágica, porque su enfermedad es irreversible. Al respecto, es indicativo que ya en 2012 el periodista Simón sirviese de manager informativo para los intereses de esta familia, indicando cuenta corriente y todo.

Por cierto, noten como en la información original el nombre real del padre-empresario no aparece, sino un peliculero “Fernando Drake Blanco”. Será que tenía que mantener oculto su auténtico nombre por algún motivo. Por ejemplo, Hacienda. En los próximos días seguirán nuevas evoluciones del caso -las mismas que hubo con Gowex y Pescanova, por ejemplo-, pero lo que no cambiará nunca es El Mundo ni la escoria que perpetra en ese periódico: del primer al último redactor, presente y pasado.
***
Un francotirador se cargó en Libia a tres cabecillas del Estado Islámico en solo diez días. No sirvió de nada.
***
Bonita prueba de que es más útil saber usar bien el avión que coger el tren.
***
Fantástico articulo sobre la contaminación por lindano (una de las sustancias más cancerígenas que existen) en Sabiñañigo.
***
Así se protege Chicago, la genuina ciudad de los rascacielos, del boom de rascacielos que hay a nivel mundial. 
***
Libros que no son libros, o artefactos que imitan libros.
***
Uno de los símbolos de Oviedo, del que hicieron santo y seña durante la hégira del pimplado Gabino de Lorenzo, a la chatarra.
***
Las nuevas ciudades para acoger el último gran éxodo de la Humanidad: el del campo a la ciudad.
***
Interesantísimo artículo sobre “el primer cargo político del país obligado a dejar su puesto por un caso de corrupción”, en 1986. Dice mucho de la evolución del país y de la ciudad donde se produjo, especialmente si tenemos en cuenta lo que le pasó al que delató el caso. Continua a leggere

De supuesto corrupto a estafado fehaciente

Como es nuevo en el circo político, a Pedro Sánchez le están buscando los asuntos turbios pasados. Quien lo está haciendo con más denuedo es el comunismo 3.0 que tenemos en España, siempre más preocupado de lo que hacen los socialistas que de lo que hace la derecha, con la que siempre estará dispuesta a pactar, o a hacer la pinza, o a entrar en consejos de administración.

Desde que se supo el nombre del nuevo secretario general del PSOE, un teleñeco articulado fruto de complicadas maniobras de marketing político y telegenia, e incubado desde hace años, le han afeado que formase parte de la Asamblea de Caja de Madrid, como dando a entender que ahí se tomaban las decisiones, amparándose en el analfabetismo funcional de la sociedad, que tiende a equiparar “Asamblea” con “Consejo de Administración”, “Junta de Accionistas” o “Directorado”, esto es: un grupo reducido que es el que toma las decisiones.

Nada más lejos de la realidad. La Asamblea de Caja Madrid la formaban hasta 320 individuos, incluyendo 100 que eran cargos políticos como representantes de la Caja ante los Ayuntamientos de la región que le daba nombre. Como Pedro Sánchez era concejal del Ayuntamiento de Madrid, y joven, le tocó ese cargo testimonial, sin remuneración añadida alguna. Los cargos con remuneración, como en todas las estructuras piramidales -y un partido político lo es en sentido euclidiano- son para viejos zorros de los partidos.

Además, cuando algo tiene el nombre de “Asamblea” (o Consejo Social, o Consejo Consultivo, o cualquier otro constructo verbal similar) no suele mandar nada. Según los estatutos de Caja Madrid, los 320 miembros de la Asamblea (“el máximo organo de Gobierno de la entidad”, de la misma manera que el Senado es la tercera institución del Estado, por delante del Congreso) tenían que “aprobar las cuentas anuales, el informe de gestión y la propuesta de aplicación del resultado a los fines propios de la entidad, así como la gestión del Consejo de Administración”. Poner la firma a lo que ya se había decidido en otros foros. Públicos, o del reservado de Zalacaín, o del palco VIP del Bernabeú.

Esa era la implicación de Pedro Sánchez en Caja Madrid. Figurar como representante de su partido, y firmar lo que le dijesen los veteranos: por eso Virgilio Zapatero tenía una tarjeta black.  Más de uno se las prometía felices con la publicación del tabulado y los gastos de esas tarjetas opacas, plenamente convencido de que saldría el muñeco articulado de sonrisa captasuegras que ahora está al frente del PSOE, para así poder hablar de “casta”, “corrupción” y “PPSOE”, auténtico mantra de algunas mentes egregias, obnubiladas por sus fobias.

Como no fue el caso, ayer mismo El Mundo, un periódico que se mueve por el ánimo de informar, y que jamás realiza campañas ad personaem fruto de estrategias elaboradas en sedes de partidos políticos, publicaba un escandalazo, término castizo a la altura de aguachirris, mamandurria o pistola (para definir un tipo de pan que haría vomitar a las cabras, y que se consume en la capital de España). “Blesa ofrecía créditos blandos a los asambleístas de Caja Madrid”.

Firmaba Jaime G. Treceño, un vulgar y triste periodista de la plantilla de redactores del peor periódico de Europa, autor (pongan la voz de Troy Mc Clure) de otros hitos señeros y recientes como “El Consejero no engañó a nadie” (en consecuencia lógica con el titular: la auxiliar ebolizada sí lo hizo, ¡malvada!) y demás carcoma típica de la mierda de sitio donde trabaja, y donde es una mosca.

Fíjense en la noticia de los “créditos blandos”, como las dietas: con partes en negrita resaltando términos como “«línea especial de préstamos» de la entidad. Es decir, créditos ventajosos.” o “Es decir, que los representantes públicos por el mero hecho de ser seleccionados por su partido, ya disfrutaban de unas condiciones más ventajosas que el ciudadano de a pie que había votado a su formación” Aprecie el estimado lector como Treceño, un periodista de raza -bovina o caprina- reitera en dos párrafos seguidos el “es decir”, el auténtico canario en la mina de la persona que no sabe escribir o hablar o explicarse o formular un pensamiento complejo. Es un decir, claro.

La noticia es una mierda, y no sólo por lo de “blando” (más adelante llega a hablar de “con Blesa se produce una cierta laxitud”, toda una obsesión coprófila la de este Treceño), porque lo que viene a explicar con misterio (“Según la misiva a la que tuvo acceso esta redacción”, y cualquiera que haya querido leer los correos de Blesa, publicados por otro medio) no tiene ninguna relevancia. Ninguna.

Las “condiciones ventajosas” ofrecidas por Caja Madrid a los miembros del Consejo no difieren en absoluto de las ofrecidas por esta entidad bancaria, y otras semejantes, a sus empleados o sus conyuges. Son una mierda de ventajas, equiparables a las que ofrecen grandes corporaciones (Apple, Sanitas, Mapfre) a empleados públicos. Paso de desglosarlas, porque parecen de un folleto de esos que ojeas con desgana cuando te toca tragar fila detrás de ancianas y ancianos -por este orden- en un banco.

Sin embargo, y por esa hiperreación propia de la gente elaborada en un departamento de marketing, Pedro Sánchez publicó a última hora de la tarde los detalles de una hipoteca que tenía suscrita con Caja Madrid cuando era miembro de la Asamblea de la extinta Caja, y dentro de una más amplia declaración de bienes publicada días antes. Esto tiene más interés, y ya verán por qué.

Aparte de impuesto revolucionario a su partido (420 euros al mes), la idiotez new-age de una cuenta en Triodos Bank y 85mil euros en un plan de pensiones sin haber cumplido 40 años (esto si que daría para más) destacaba en su momento que Pedro Sánchez declaraba  13.411,20 euros de ingresos por “arriendos”. No es una cifra espectacular, al contrario.

Entre sus propiedades, donde es susceptible esperar que estuviese la arrendanda, figuran dos pisos con garaje: uno comprado en 1992, cuando llegaría de Don Benito (Badajoz) y su familia, una de las potentadas del lugar, le puso un piso en capital con 20 años. A su nombre. Es una práctica muy común entre gente con posibles de provincia, porque ya saben, “alquilar es tirar el dinero”. El año 92, por cierto, fue el pico de la anterior burbuja inmobiliara, pinchada de manera aún más abrupta en 1993-1997.

De ahí se explica que su valor catastral sea solo 5mil euros inferior a la segunda vivienda con garaje, comprada en 2005 y a sólo dos años del pico de la siguiente burbuja inmobiliara: 78mil euros contra 83mil euros. Con 13 años de por medio. También influye la ubicación: en 1992 se compraba en zonas más prime, con mayor valor catastral.

Esta ya la compró en gananciales, no se sabe si con el dinero de papá o no. Lo que si se sabe, y porque a raiz de la “información” publicada por El Mundo ayer ha considerado conveniente hacer una addenda a su declaración de bienes, es que el 15 de septiembre Caja Madrid le concedió una hipoteca de ¡293.700 euros!. ¡A un tío que era el escalafón más bajo de profesor de una universidad privada! Flipante, pero nada raro en aquellos tiempos, donde fontaneros y lavaplatos obtenían créditos similares.

¿Qué casa con un valor de catastro de 83mil euros necesita una hipoteca de 293mil euros? Pues una burbujizada. Mucho. Demasiado. Si los periodistas dignos de tal nombre quieren investigar algo, que sigan por esa línea, no la de las condiciones del préstamo hipotecario. El mismo fue objeto de una novación el 29 de julio de 2008 (dos años y nueve meses después) y ampliado a ¡318mil euros! cuando los precios ya iban en picado. Seguramente Pedro Sánchez se creía el zapateriano “la crisis es pasajera”.

No sé. En la primera hipoteca paga Euribor + 1´75%, una exageración cuando el diferencial bancario estaba por debajo del 1%, y la bonificación por ser miembro de la Asamblea -esa que preocupa a Triceño- era del 30% sobre el total, o sea: menos de 60 euros al mes según los propios cálculos de Pedro Sánchez; en la segunda, las condiciones caen a Euribor + 1´25%, 25 años y cuota de 1400 euros/mes= 300 meses que dan un total de 419mil 220 euros por un puto piso con garaje con valor catastral de 83mil euros.

A mí me da que hay alguien estafado, y no es el ciudadano común por los supuestos “privilegios” a Pedro Sánchez, miembro de la “casta” y del “PPSOE”. Para confirmar esta hipótesis, en la declaración de bienes se incluye que, actualmente, el inmueble hipotecado -del que quedan por pagar  bastantes años, a razón de 1400€/mes- está alquilado por ¡750 euros!.

Esto es: Pedro Sánchez está palmando todos lo meses 650 euros por un inmueble que no vale lo que le costó. Por las cifras que se manejan en Madrid, y dando por supuesto que tiene dos habitaciones, el piso no está situado en ninguna zona prestigiosa, ni mucho menos. Es un estafado más, al revés que un corrupto. Por cierto, 750€ x 12= 9000 euros brutos, lejos de los 13.411, 20 declarados por “arrendamiento”.

Paradójicamente, esto le puede servir para conectar con esa amplia masa de la población en su misma situación, esos de “un piso nunca baja”, que son una amplia cohorte de la población, más o menos coincidente con la audiencia de Sálvame en números totales. El programa a donde llama el telegénico Pedro Sánchez. Sin embargo, da pocas esperanzas de que, si llega a tocar el poder, vaya a hacer algo para evitar que los pisos vuelvan a dispararse. Todos los endeudados hasta las cejas como él sueñan con esa posibilidad: de que sus cuatro paredes de ladrillo valgan algún día lo que les costó. Ya ven de qué situaciones más ridículas se sacan ejemplos de este país irremediable: desde el supuesto escándalo -que no son más que condiciones aplicables a cualquier empleado en cualquier empresa- hasta un estafado más. Suerte que en su declaración de bienes no sale nada de Afimsa. Continua a leggere

Al borde del lancio di monettine

Si hay alguien por ahí que siga creyendo en la clase política, y no sea uno de ellos o familiar, que levante la mano. Cuando empezó esta crisis financiera, que después fue económica y ahora es moral, parecía increíble que se pudiese llegar a este nivel de decrepitud y corrupción.

El Partido Popular, completamente corrompido, gobierna España a través de unos resultados electorales aplastantes en diputaciones, comunidades autónomas y, especialmente, el Gobierno de la nación, con mayoría absoluta.

A la conocida corrupción dentro de sus dos CC.AA más destacadas, Valencia y Madrid, se han ido añadiendo en las últimas semanas más detalles de corrupción cuya nula voluntad de atajar reflejan un panorama de absoluto descrédito de esta casta política, sólo interesada en aferrarse al poder y perpetuarse. Un panorama que precede un estallido.

En Madrid, donde la alcaldía de la capital está a cargo de una persona que está ahí por ser la mujer de quien es, el caso Madrid Arena ha dejado al aire la absoluta corrupción entre empresarios de la noche y concejales con intereses en la explotación de espacios públicos, por no hablar de un ex-concejal medico emérito que tiene que andar haciendo chapucillas a sus 78 años.

El Presidente de la Comunidad, que accedió al cargo después de una dura lucha interna con espías de por medio ante el otro rival, compra un ático a través de una sociedad-fantasma, con toda probabilidad con dinero de Gürtel, y sólo obtiene respaldos de sus allegados políticos, incluyendo a la lideresa que siente repugnancia por la corrupción, menos la que tiene al lado.

La Secretaría general del partido, cuyo marido tiene intereses en la privatización de la sanidad en que la que han intervenido todos los que tienen ascendente en el Partido Popular, dice que no sabe nada de la corrupción de importantes miembros de la organización, al mismo tiempo que gobierna la comunidad autónoma -aunque se bregó en política en Madrid, esa cuna- cerrando dispensarios públicos, mientras vive en una mansión con escoltas públicos en cuantía proporcional a las dimensiones del cigarral.

Y el tesorero del partido -por favor, que nadie utilice lo de ex, porque era el tesorero cuando acumuló la fortuna-, que se libró de ir a la cárcel porque el juez Pedreira (hay que poner siempre el nombre) no vio indicios de delito en “L.B” o “Luis el cabrón” en los documentos incautados a la trama Gürtel, vuelve a protagonizar la actualidad política por un asunto de nada, por una fruslería: nada menos que la cuenta B del Partido Popular.

Se ha descubierto que Luis Bárcenas, ecónomo del PP,  era el titular de una cuenta en Suiza que llegó a tener picos de ¡22 millones de euros!, y en la que también estaban, porque para eso era la cuenta del partido, metidos todos, según esta información, incluyendo al registrador de la propiedad de Santa Pola, el gallego Mariano Rajoy, del que a día de hoy todavía no se conoce ninguna reacción.

Es la cuenta B del partido, con la que se pagaban campañas políticas y cosas indecentes. Es el mayor escándalo de la democracia, mucho mayor que Filesa y, conscientes de su transcendencia, el Partido Popular ha actuado más rápidamente que una oposición marchita y opaca, que está siniestramente callada ante el bochornoso espectáculo.

¿Y como ha actuado? Con su órgano de información predilecto, esa cloaca impresa llamada El Mundo, que hoy publica que ese dinero de nada se utilizaba para pagar -y dicen que desde hace 20 años- sobresueldos en discretos sobres de mil o milquinientos euros a diputados, cargos o afectos al PP. Una contabilidad muy transparente.

Es una maniobra dilatoria que todos están dando como verídica, cuando lo que busca es ocultar que no se mantienen esos saldos en Suiza para hacer pago de menudeo: no hace falta ver The Wire para ver como esos son pagos menores, pero que esa cuenta estaba hecha para mucho más. Sólo hace falta ver el patrimonio personal acumulado por Bárcenas y su esposa gallega.

La cuenta suiza era para pagar campañas electorales: por eso la repentina merma entre 2007 y 2008, cuando hubo elecciones, y antes de que Garzón destapase Gürtel y a Correa, ese invitado, sin saberse por qué, a la boda monárquica de la hija de Aznar en El Escorial. Esa cantidad ingente de dinero, si se dedicaba al menudeo de sobres de 1.000 euros, hubiese dado para varios años, incluso considerando la cantidad de gente que vive del PP.

¿Y de que se nutría? Pues de pagos de constructoras y empresas de seguridad, ese sector donde Mayor Oreja tenía intereses participativos cuando era ministro de Interior. El Mundo pretende hacernos creer que esa millonada -y habrá más no descubierta- se dedica a sobres de limosna, porque mil euros son limosna: exactamente igual que cuando los fondos reservados de Corcuera no se creían que fueran para pagar relojes a policías por actuaciones destacadas, ahora dan por bueno la teoría -inventada por ellos- de los sobres.

Estamos al borde del abismo. En 1993, en Italia, a Craxi y al Partito Socialista Italiano, lo enviaron a las catacumbas cuando saliendo del espléndido Hotel Rafael de Roma, una multitud agolpada improvisadamente lo recibió con el famoso lancio di monettine que acabó con su carrera política y con la partitocracia que había dominado Italia durante cuatro décadas, compuesta por la Democrazia Cristiana (cuyo final se produjo entre casos de corrupción más leves que los del PP), el PSI de Craxi y el PCI, que ya venía descomponiéndose desde la caída del muro.

Hoy a las siete hay convocada una concentración enfrente de la sede nacional del partido de la corrupción en la calle Génova de Madrid. Creo que las leyes protofascistas que están intentado implantar prohíben hacer este tipo de convocatorias, y que identifican a los asistentes y a los que difunden estas convocatorias en las redes sociales. Lo pueden hacer si somos cientos, pero no si somos miles. La situación es orwelliana. Y si no me creen, miren este vídeo de ayer mismo de la número dos de Rajoy y portavoz del Congreso, apenas pudiendo contener la risa ante la sarta de gilipolleces que se ve obligada a decir. Continua a leggere