Una historia de la generación mejor formada

Vivimos una época de eclosión de medios de comunicación, un fenómeno inédito desde la Transición, y originado por diferentes causas, las principales de las cuales el negro horizonte laboral, la inversión de fortunas particulares y creer que se tiene un discurso diferenciado, además de las facilidades tecnológicas para llegar al gran público.

Uno de esos nuevos medios es Ctxt, fundado por rebotados de El País y de notable sesgo de izquierdas, al menos una izquierda reconocible en algunos de sus preceptos, por trasnochados que sean. Se publica todos los jueves, y lo hace exclusivamente por Internet, sin veleidades de papel. Consiste en largos análisis y columnas de opinión, y entrevistas de esas kilómetricas, tan de moda últimamente. Es un medio equiparable a otros que existen desde hace mucho tiempo en Europa, y de los que solo cabe preguntarse por qué no los había en nuestro país.

En Ctxt colaboran algunas firmas conocidas, pero especialmente desconocidas. Es el caso de Francesc Miralles (@arrosabanda) y Pep Campabadal (@ppsoe2000), notables twitteros -aunque solo sea por el número total de mensajes emitidos- y vinculados a medios que, a pesar de su gran antigüedad, jamás han tenido relevancia alguna, como La página definitiva, un espacio de internet que es de entretenimiento, y después todo lo demás. El problema del humor como vehículo es que después nunca te van a tomar en serio.

¿Qué cojones quiero contar? Simplemente una historia de la generación mejor formada, esa que se ha alumbrado entre dolorosos partos de la crisis, y que día a día da lecciones de saber comportarse bien. Disculpen la larga introducción y puesta en contexto (nunca mejor dicho), y paso ya al grano de algo que creo que merece la pena ser contado, y quedarse flotando por el hiperespacio a ver si alguien la lee alguna vez: lo crean o no, esa parece ser la finalidad de todos esos nuevos medios. Alguien habrá. Algún día.

El pasado 15 de octubre Ctxt publicó este artículo, firmado a cuatro manos por nuestros protagonistas. Es un artículo sencillo y de corte anglosajón, compuesto de ocho preguntas como ocho flechas dirigidas a Ciudadanos, el partido inflado desde el poder para ofrecer una alternativa que no sea la de Podemos al voto protesta originado por el descubrimiento de la corrupción masiva de nuestro sistema político. El partido que pretende cambiar España con un programa, aún por presentar, compuesto de “esto lo arreglo yo”, soluciones dificilmente extrapolables a nuestro país (“el más antiguo de la Tierra”) y redactado por gente de dudosa procedencia y peores aspiraciones

No es el tema. Ni el partido, ni las preguntas. El tema es que el artículo -los autores están haciendo un libro del tema, hoy en día todo el mundo hace un libro, lo del primer párrafo es extrapolable a la industria editorial- provocó una reacción en el mismo día de C´s y, así funciona la profesión y la generación mejor formada, un plagio en toda regla de eldiario.es.

Este medio está dirigido por Nacho Escolar, que seguramente conocerán por su faceta multimedia (músico, bloguero, tertuliano) y no por ser hijo de periodista, de nombre Arsenio,y también poeta en su tiempo libre, que es todo el disponible. En el anida mucho odio y rencor, consustancial a su ideología, y algunos colaboradores que viven de eso, como el profundamente desagradable Iñigo Saiz de Ugarte (@guerraeterna) o la loca peinagatos de Oviedo que tienen en Economía, una de esas que ve el mundo en blanco, o negro.

Tengo que reconocer que al plagiador @andresgil no lo tenía controlado, pero en mi descargo diré que jamás leo el medio en cuestión, salvo esas exclusivas desopilantes que publican dia sí y día también, y de las que nadie se hace eco. El plagio es evidente, descarado y salvaje, y cualquiera lo puede ver en los enlaces facilitados. No lleva mucho tiempo, poco más que el corta pega realizado con un poco de adorno.

A raíz del desagradable incidente, que dice muchísimo de la persona que lo practica y del medio que lo ampara, los directores de Ctxt y eldiario.es se enzarzaron por twitter en acusaciones y justificaciones, porque por ridículo que les parezca aún tenían el cuajo de justificar el plagio, con la manida excusa de que “han citado”. Funciona como un salvoconducto para, una vez “citado”, sacar el sable y sablear. O el fusil. Y fusilar, en el argot de esa profesión despeñada.

La disputa estuvo aderezada por el auténticamente retard de @guerraeterna, un dogmático de viejo cuño, de esos que solo ven lo que les interesa, y para los que el mundo está constituido en buenos y malos. Fijense en este tweet, donde dice que no ha leído el articulo original, el plagiado, “y el autor tampoco”. Si es así, ¿por qué cita? ¿se cita lo que no se lee? Pillado en su contradición, ha seguido para delante. No en vano, es seguidor del baloncesto, y ningún Terrados le va a quitar de su hobby. Él, tan aficionado a las explicaciones ocultas y las manos negras. Empezando por las suyas.

Yo no entiendo a esta gente. Bueno, si los entiendo. Igual que entiendo al gitano del Rastro, al que pide ayudas sociales teniendo una tele de última generación en casa, y un poco como creo entender este país, lleno de pillería, ladrones e hipocresía. O eso creía.

Para mi pasmo, ni Campabadal ni Miralles han dicho ni mú. Hasta una vaca, cuando ve pasar el tren, emite un sonido. Aunque no comprenda el fenómeno, que no es el caso. Ni mú. Será que, imbuidos de Gramsci (¿o era Ana Obregón?) pensarán que lo bueno es que hablen de uno, pero que hablen. Aunque sea por cita. Es como una consigna que se ha tendido sobre ellos y su entorno: no entramos.

Así se explica que uno de los dirigentes de La página definitiva, donde empezaron y siguen vinculados, aparente desconocer el tema, y responda genéricamente (“lo que está bien está bien, y lo que está mal está mal”, se diría en el pueblo) a la cuestión. ¿A qué se debe esta postura de avestruz, que como todos ustedes saben esconde la cabeza mientras deja el culo completamente expuesto y ofrecido?

Porque ha sido así: te plagian de manera escandalosa, y no comentas nada. Ni siquiera un “me da igual”, sino una postura rajoyana de hacer como que no existe el asunto. Pertenecen a la generación mejor formada, pero parece que eso no es suficiente. Ni leer, ni estar al tanto de lo que pasa, ni seguir las grandes líneas de la realidad. No: el ultraje de un plagio no merece mayor comentario, pero después darán lecciones por ahí de lo que está bien y lo que está mal, de los buenos y de los malos, del marco alemán y de la peseta española, cuando en la hora de tomar partido en una causa que nunca ofrece duda se han quedado callados. Y eran parte directamente implicada. Muy significativo.
***
Muy divertida columna sobre por qué no se debe vender el Nobel de Economía como un Nobel científico.
***
Grandes cagadas urbanísticas de Vitoria.  Es curioso que en una de las ciudades de España que mejor aprueban en este aspecto también tenga varios cadáveres excelsos.
***
Scarfolk Council. Esto va de lo mismo, pero en serio. O no.
***
La Autovía del Olivar. Impresionantes los dos últimos párrafos. Por lo que tienen de propaganda añadida.
***
¿No les parece que todas estas estaciones de tren remodeladas en Gran Bretaña son espantosamente iguales entre sí?
***
Una noticia que resume muy bien varios temas muy españoles: Galicia y su espeficidad, el negocio de la seguridad privada, y el mercado laboral.
***
Otro motivo para amar Escocia.
***
¿Se acuerdan de Palomares? Tuvo una entrada en este modesto espacio. Ahora quieren solucionar lo de hace 50 años, pero lo que llama la noticia es que aparece una nueva unidad de medida, con visos de ser tan aplicable como la conocida “como x campos de fútbol”: la piscina olímpica (última línea del penúltimo párrafo)
***
Maravillosa historia con Bill Viola y Bielorrusia. Continua a leggere

Madrid se londoniza

Típica high street británica, todavía con Woolworths abierto

Con su habitual arrogancia de siempre, Esperanza Aguirre ha anunciado lo que venía planeando desde hace tiempo: la libre apertura comercial los 365 días y las 24 horas de todos los negocios establecidos en la región que domina, Madrid.

Ha sido una escalada paso a paso. Primero se declararon centros comerciales como “de interés turístico” (caso de la pista de nieve artificial situada en Arroyomolinos, Móstoles, a 30 kms. de la Puerta del Sol, o el centro comercial situado en la antigua estación de Príncipe Pío), después se amplió esa medida al entorno de la Calle Preciados, Sol y Gran Vía, no hace ni un año se extendió la libertad de abrir en domingo a otros distritos y, por último, se empezó a barruntar en octubre la total libertad de apertura (incluyendo la nocturna, hasta el momento semi-tabú) “para locales de más de 300 metros cuadrados”.

Esta bien explicar esta evolución porque la arrogante y chabacana Esperanza Aguirre fundamenta la medida que quiere aprobar en que “nosotros estamos con la Libertad”. Tal cual. Yo también, pero tengo mis serias dudas de que la reptilesca presidenta de la Comunidad de Madrid lo esté: como todos los autobautizados liberales que hay en España, son liberales porque la etiqueta les parece prestigiosa, pero a la hora del libre comercio asoma la pata del lobo. O de la lagarta.

Esperanza Aguirre está a favor del libre comercio. Muy bien. Esta medida está en la base de la prosperidad y el progreso. El problema es que los adalides de esta medida tan sana suelen poner trabas a su libre desenvolvimiento. Ahí está el reciente ejemplo de los comerciantes chinos (toda una institución en Madrid) manifestándose porque no les dejasen vender cervezas ni otras bebidas alcohólicas a partir de determinadas horas.

Un ciudadano incauto pensará que eso está muy bien, porque por ahí se cuela el botellón, la inseguridad ciudadana y Corea del Norte, y probablemente no le falte razón. El problema es que mientras a los comerciantes chinos se les prohíbe vender alcohol a partir de las 22:00, cualquier consumidor puede comprar esos productos de esa hora en adelante en gasolineras (al principio no era así, pero Gallardón lo cambió) y en el VIPS (lo más parecido a un drugstore que hay en España, no en vano el 30% de su capital es de Goldman Sachs), por no hablar de los establecimientos de come&corre que han proliferado por la capital en los últimos dos años, que venden pizzas y, si quieres, también cerveza.

Espe también quiere la libertad para la visión

Pero los chinos no pueden vender alcohol. ¿Ese es el libre comercio que propugna Aguirre? Sí, y que nadie se lleve a engaño. Libre comercio, pero no para todos, lo que de facto -y dada la arbitrariedad del poder político que administra los horarios y las normas- se convierte en un abuso aún más flagrante que cuando no había esa supuesta “Libertad” (¡cómo se les llena la boca!), porque es directamente una discriminación.

La propuesta de octubre, decíamos, de dejar libertad de apertura a comercios de “más de 300 metros cuadrados” era una propuesta antichinos, dado que los establecimientos de este colectivo (que paga sus impuestos y está más controlado que el tendero “de toda la vida”, ese que jamás te dará un recibo o un albarán con número de serie) son de un tamaño muy inferior. Es más: era una medida para favorecer la implantación de grandes cadenas (como Opencor, de El Corte Inglés), las únicas que pueden resistir el tirón  y la barrera al libre mercado que supone la traba administrativa de una superficie mínima.

De hecho, los comercios de más de 750 metros cuadrados ya disponían de libertad horaria de lunes a sábado, pero locales de ese tipo son aún más infrecuentes. Con este nuevo giro de tuerca Esperanza Aguirre nos vende más libertad, pero es dudoso que se llegue a palpar. En la operación de propaganda con la que se lanza esta medida no falta el mantra que se repite una y otra vez en estos tiempos: “se crearán 20.500 puestos de trabajo”.

Puede ser. Lo que no calcula es los puestos de trabajo que se perderán en el pequeño comercio, que no va a poder aguantar el tirón de las grandes cadenas. Y no sólo el situado en el centro, porque muchos de la periferia se resentirán, dado que los días festivos y de fin de semana en Madrid existe la cansina costumbre -también por falta de otra alternativa- de acudir en masa al centro, dado que es lo único presentable de una ciudad que se vende como próspera y que compite de tú a tú con otras grandes metrópolis, y que todo el mundo sabe que no es así.

De hecho, en el panegírico a sí misma de Esperanza Aguirre no ha faltado esa argumentación: que Madrid quiere competir con Londres o con Tokio (donde también hay libertad de apertura comercial) como destino de compras. De hacerse realidad esto, y desde luego la medida de la libre apertura a mansalva lo va a propiciar, Madrid perderá sus señas de identidad.

En francés existe un término muy divertido para definir a esas ciudades donde las principales vías comerciales están llenas de franquicias, que como es sabido estandarizan el consumo y te puedes comprar el mismo jersey en el H&M de Roma que en el de Berlín. Los franceses, muy amantes de lo suyo y de la petit boutique, califican el fenómeno de “londonización”.

Así es: la capital británica tiene todas sus high streets (las calles comerciales con espacios destinados a este uso, el resto están desiertas) copadas por las mismas grandes cadenas, en una monotonía y atonía desesperante. Da igual en qué parte de Londres estes, que ahí estará tu HMV, el Boots, Subway o la cadena de librerías esa que siempre tenía la oferta de 3×2 en paperbacks, que acaba de quitar porque se hunde. Y lo mismo en Manchester, Bristol, Leeds, Glasgow o donde quieran.

Linwood, periferia de Glasgow

El fenómeno es tal que existen hasta clasificaciones sobre las ciudades más londonizadas y las que menos, algo que se suele vender ¡cómo atractivo turístico!, porque tienen sus pequeñas tiendas o, sencillamente, porque vas a encontrar algo diferente a las manidas high street y sus franquicias repetitivas. En Escocia, por  meter un ámbito geográfico concreto se puede encontrar Dumfries (la ciudad más londonizada) y al mismo tiempo Edimburgo, la gran ciudad que conserva más comercio local…y más actividad y encanto, pero lo que más abunda son sitios como Linwood, con el comercio de todo tipo arrasado y nombrada este año la ciudad más fea.

Nada de esto ha servido como ejemplo. Esperanza Aguirre se fija en Londres y Tokio, nada menos. En Tokio son limitados los distritos abiertos 24 horas: Shibuya y alguno más. En Madrid va a ser toda la Comunidad. En Reino Unido abren las 24 horas algunos comercios de indios -los equivalentes a los chinos- y el Wall-Mart, la mayor empresa del mundo de distribución y que opera en Europa con otro nombre.

La libre apertura comercial aplicada como café para todos (algo que al final no será así, ni mucho menos: ya verán como hay trabas al libre comercio) agravará los problemas que pretende solucionar, cuando podría ser una política muy útil de ser aplicada en determinados distritos desfavorecidos, que así conseguirían atraer  actividad comercial y movimiento. Sin embargo, Madrid ha preferido Guateque para todos.

Madrid tardará muy poco tiempo en londonizarse. De hecho, ya huele permanentemente a comida de comer&correr, y calles como Fuencarral ya son todo un muestrario de franquicias repetidas y donde sólo sobrevive el comercio tradicional en manera de tres bares y una empresa de placas grabadas en metal. Las grandes ciudades cada vez se parecen más entre ellas, y aquellas que sepan escapar a esta ola de supuestas ventajas para el consumidor conseguirán atraer un mejor turismo, radicar mejor su población y ser, en definitiva, ellas mismas. No será el caso de Madrid, ciudad históricamente maltratada por su clase dirigente.

***
Una retroexcavadora en un yacimiento neolítico. Tras el susto inicial, todo se comprende viendo la responsabilidad de Vitorino Alonso, al que todavía se califica como empresario minero cuando, si es empresario, es de cazar la subvención pública. 

Continua a leggere