"El periodismo tiene que emocionar"

Coach Fernando Drake

Como previsto, el caso Pedro Simón -y tiene que ser así, no caso Nadia- ha seguido el derrotero esperado hace solo unos días, cuando se publicó la anterior entrada. Al padre que usaba a su hija como los productores usaban a Joselito o Marisol le ha salido, a la manera de Gowex o Pescanova, un pasado bastante oscuro, y lo que queda por salir.

De momento, además de admitir que jamás ha estado en Houston o en Afganistán, se conoce que estuvo en el talego por robar a su empresa al menos 20 millones de pesetas, bastante más que el frío equivalente a 120.000 euros que puedan leer por ahí, porque fue hace 20 años, e ingresó en el maco en el año 2001, tras ser condenado a cuatro años de trullo.

La “importante multinacional” en la que trabajaba, siempre según la versión de Pedro Simón, no era más que una embotelladora y distribuidora de bebidas, en donde ejercía de responsable para la isla de Menorca. El problema de esas islas es que lo tienen que importar todo, y ahí debió ver un filón el conocido como Fernando Blanco Botana, aunque guste de llamarse Fernando Drake, incluso en el artículo firmado por su amigo el periodista.

Su esquema era muy sencillo, según la sentencia que lo condenaba: “fue suministrando productos de la empresa a espaldas y sin conocimiento de ésta, quedándose para sí lo que cobraba”. El cliente recibía el producto, y la empresa suministradora no recibía nada, porque lo apuntaba todo a pérdida o impagos. En un sitio tan pequeño como Menorca, y durante tres años: ahora se entiende porque prefería ser llamado Fernando “Drake”, en vez de sus apellidos gallegoides.

Leyendo la sentencia, se saca que nació en 1964 y empezó a trabajar en esa empresa cuando ya tenía 30 años: queda para los periodistas esclarecer todo ese periodo inicial de su vida, donde seguro que también salen bastantes pufos y estafas. De lo que no queda ninguna duda es que es un profesional de la mala mentira, porque en la sentencia, a pesar de pedir la absolución en su defensa, admite que creo una cartera de clientes ficticios, pero que lo hizo porque vio que faltaban existencias en el almacén y “tenía miedo de que lo despidiesen”. Como el actual miedo a que “me quitasen mi hija”, o modo de sustento.

Sin embargo, el protagonista no este buscavidas, padre a los 40 años, sino Pedro Simón. Porque es el caso Pedro Simón. El periodista de El Mundo es el que ha sido el gran bregador de la historia e, involuntariamente, el que ha puesto en manos de la Fiscalía a su amigo, porque así se trataban entre los dos. Como ya había indicado, durmió en la casa de la familia que mercadeaba con su hija (no olvidemos el rol de la madre, que dice no haber notado nada raro, porque debe ser que es ciega), algo muy de praxis de Gay Talese o Norman Mailer, o sencillamente de Pedro Simón.

En La Sexta, esa cadena televisiva que no ha cambiado nada desde que escribí esto hace muchos años (apenas el bozal entre Roures y Planeta), entrevistaron a Pedro Simón durante los éxitosos días posteriores a su artículo-fantasía en estos términos, que se pueden leer en la cartela superior: DIO A CONOCER LA LUCHA DE LOS PADRES DE NADIA. Por eso es el caso Pedro Simón. Que nadie le quite su protagonismo, porque él mismo no lo hizo cuando podía, aunque no se descarta que lo haga en el futuro, cuando salga de la madriguera donde está refugiado.

Con Ana Rosa Quintana, madre a los 51 años

Merece la pena transcribir lo que dice el periodista Simón, no vaya a ver que el vídeo se pierda, igual que se puede ver que La Sexta ya ha retirado un vídeo de su web (“El vídeo ha sido despublicado”, curioso verbo), para que quede constancia de la catadura del personaje incluso cuando ya no se puedan ver sus mohínes, sus ojos entreabiertos, su parsimonia cuando bromean sobre si “es el novio de Nadia”.

“Fernando es una persona muy especial. Cuando yo le conocí era una persona que te transmitía una fuerza sobrehumana, ¿no? Hay que tener en cuenta que cuando Nadia nace pesaba 700 gramos. Ellos tardan en tener un diagnóstico, hasta que no tiene año y medio no se lo dan…a partir de entonces empieza una apasionada historia de amor, de amor loco, loco y hermoso, en la que todo consiste en tratar de salvar a la hija. Eso supone que venden todo. Venden el piso de Valladolid, el piso de Mallorca, el piso de Madrid, el Porsche amarillo del que siempre habla Fernando, venden todos los objetos de la casa, incluída la cama, y van durmiendo en el suelo de casa”.

“Todo para recaudar fondos, para intentar investigar algo que no tiene cura, pero Fernando no se resigna y sigue buscando. Yo tengo hijos pequeños y no se si hubiese tenido la capacidad de lucha que tienen Fernando y Marga. Ellos ante un “no” pues…un “no” porque usted lo dice [ojito a la consideración de la profesión médica de este impresentable], yo voy a comprar tiempo. Es lo que ellos han hecho. De algún modo cada operación era como si hablasemos de las máquinas recreativas, ellos ganaban varios bonus de vida, pues hasta cuatro o cinco años de vida cada operación de Nadia”.

“Entonces Nadia tenía un problema ahora un problema crucial, y era ahora [el periodista Simón se golpea las palmas, como apremiando] porque se operaba o entraba de forma irreversible en una decadencia que le llevaría a la muerte en un año o por ahí. Entonces lo que van a intentar con esta operación es comprar otros cuatro años de vida [está permanentemente sobreimpresionado el número de la cuenta corriente, como en la teletienda] porque Fernando y Marga lo que quieren es tiempo”

Es curioso, pero pedían dinero. Con Pedro Simón de gancho. Y la hija, claro, pero con Pedro Simón de gancho, entregado de manera lasciva a la causa. Si ven el vídeo, podrán ver a la presentadora Mamen Mendizabal -que antes presentaba noticieros poniendo caretos cuando algo no le gustaba- en arrumacos y escenas dignas del sátrapa de Corea del Norte con sus súbditos, al menos cuando hay una cámara grabando. Auténtica telebasura con baby explotation, sin que la Fiscalía actuase de oficio.

En las islas se sabe todo

Después Hilario Pino, superviviente de un cáncer en el que supongo que no le ofrecieron Bio-Bac porque la Fiscalía actuó a tiempo, le pregunta a nuestro protagonista algo clave “Pedro, contar esta historia, contar todas las interioridades, me imagino que es algo más que periodismo” La cursiva es mía, por supuesto. El haberse quedado en la casa de la familia Blanco es de Pedro Simón. Prestarse a esta baby-explotation, un mojón más en su carrera de rebuscar en los mismos sitios que los carroñeros, también, así como la respuesta:

“Sí, además hay un riesgo porque Fernando es un caos, tiene la cabeza en otras cosas, pero si que creo que el periodismo tiene que informar, tiene que entretener y sí que creo que tiene que emocionar y si que creo que sirve de algún modo para tratar de cambiar algunas cosas. No vamos a cambiar el mundo, pero si transformamos una pequeña realidad…preguntales a Fernando y a Marga para ellos que es el mundo [una cuenta corriente bien nutrida] Yo no tengo nada que ver en esto, evidentemente [La Fiscalía lo debería investigar de oficio] pero es la gente que ha leído la historia…que siempre hablamos de lo malo [especialmente los carroñeros como tú], pero hay gente cojonuda…y da gustazo ser de España”

Olé. El espectáculo de telebasura, 25 años de la polémica con ¿Quien sabe donde?, Confesiones y Código Uno  se cierra con el estafador condenado por robar en su propia empresa llorando, un clásico del género y de la actuación. Un clásico de Pedro Simón, que aquí condensa su deontología profesional en un vídeo inenarrable. “Todo el mundo se cree periodista, hay que volver a la esencia” A los lloros, a la explotación de niños, a inventarse historias. A eso.

El periodismo no tiene que “emocionar”, simplemente informar, igual que las sentencias judiciales no tienen que ser “ejemplificantes”, sino justas. Es increíble que haya que recordar esto a alguien que va por ahí -ver el último link- pontificando pomposamente sobre una profesión que deshonra continuamente, y donde tendría muy difícil ganarse el sustento de ahora en adelante de no ser porque es una Mafia interna.

A este respecto es muy significativo lo que cuenta Salvador Sostres, que no necesita presentación en su condición de polemólogo y agente de la provocación, de lo que vive. Por eso medró y prosperó en El Mundo, la misma cabecera que la de Simón, la misma de siempre, hasta que lo echaron porque un nuevo director quería hacer un gesto de cara a la galería, el único que hizo en el año en el que duró en el cargo.

Sostres se metió en un lío por bocazas -y las tiene mucho peores, pero ya les digo que le pagan por eso- y ahora nos cuenta que Pedro Simón hizo una recogida de firmas por la redacción para que lo echaran del periódico, es más: para que “no pudiera volver a trabajar jamás “ni en El Mundo ni en cualquier otro medio de Unidad Editorial””. Todo un héroe, Pedro Simón, muy bien retratado en su catadura moral.

Sin embargo, lo que cuenta del pequeño artículo de Sostres es que deja caer que  habría que “investigar todas las historias que nos ha contado este chico, para comprobar qué más hay de falso en ellas” (iniciativa a la que me sumo, y para la que pido la colaboración del que pueda), y si lo dice es porque algo sabe o se huele y, especialmente, esto:

“Por cínico que sea tu portentoso negocio lastimero con que exprimes el dolor ajeno buscando sólo tu lucimiento, yo nunca abuso del débil, comprendo la imperfección y mi mejor don es perdonar”. Como son de la famiglia periodística, le perdona, a pesar de la canallada que instigó contra él. Pedro Simón tenía razón: el periodismo realmente tiene que “emocionar”,  de la misma forma que emociana El Padrino o Uno de los nuestros. De los suyos, como siempre. 
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Completo resumen de las intervenciones televisivas del timador condenado Fernando Blanco y su negocio. Continua a leggere

Se amplia otra vez el Museo del Prado: todos a callar y a tragar

Traza oculta, nombre de la propuesta ganadora

A alguien con poder e influencia se le ocurrió hace poco tiempo que, dado que el Museo del Prado cumple 200 años en 2019, había que hacer algo transcendente, al margen de la habitual inundación de folletos, exposiciones y nueva iluminación que franquean estos aniversarios, artificialmente inflados por mor de la propaganda. Como el país es el que es, no se ha ocurrido mejor cosa que otra ampliación del Museo.

El concurso se ha convocado en abril -y eso que decían que el Gobierno en funciones no puede hacer estas cosas, eh- y se ha fallado hoy mismo, todo un récord en la Historia de España y en, particular, del Museo. Para no meterse en problemas, se ha sacado pecho de que no habrá ningún tipo de obra subterránea -porque nunca se sabe lo que puede aparecer en una zona donde antes estaba el Palacio del Buen Retiro- y de que toda la operación costará únicamente 30 millones de euros. De partida.

¿Qué bien, no? El Museo del Prado, ¿quien puede estar en contra? Según se lee en la propaganda, se “permitirá ampliar el espacio expositivo”. Claro, es una ampliación. Otra más, tras la eterna de Moneo que se prolongó por espacio de décadas -con embrollo judicial de por medio-, y esperemos que más afortunada, aunque es mucho esperar.

La de Moneo desplazó la entrada a la parte trasera, creando nuevos y necesarios espacios para cafetería, grupos y demás, y la tontería absoluta del “Claustro de los Jerónimos”, uno de los pocos edificios antiguos de Madrid, en pésimo estado de conservación, y donde ahora se exhiben, fuera de escala y a modo de “en algún lugar había que ponerlos” los espléndidos bronces de los Leoni. Para llegar hay que subir unas escalaras automáticas tipo centro comercial, y todavía no conozco a nadie que, al llegar, no haya puesto cara de estupor.

Ah, sí, que también se ganó espacio para los talleres y la “labor investigadora del Museo”. ¿Hacía falta hacerlo ahí, con una obra millonaria y de acabados dudosos, desde el suelo de travertino a spina hasta el rojo pompeyano, pasando por el cobre? Imposible criticarlo, porque es el Prado, es Moneo, y es probablemente el salón más noble de España. Oremos, y a callar.

Y por eso, porque no se ha podido criticar, se llega ahora a esta nueva ampliación, donde el Prado salta al Salón de Reinos, donde durante mucho tiempo estuvo el Museo del Ejército hasta que el idiota de Ruiz-Gallardón lo regaló a Toledo para que Bono pudiese dar algo de contenido a la millonaria reforma del Alcázar, porque la cacareada biblioteca del sitio -”de las más importantes de Europa”, y en Oxford, París o Roma riéndose- no atrae más que estudiantes del poblachón manchego.

Desde entonces, se estaba esperando la dentellada del Prado. La ampliación “natural”, porque los museos crecen y crecen como tumores, aquí y en la Cochinchina. A la fase final han llegado ocho proyectos, y se ha escogido el de Norman Foster con el arquitecto fracasado local Carlos Rubio, no vaya a ser que piensen que es obra de un extranjero, al igual que le pasó a Richard Rogers con la T-4, obligado a concursar con Lamela -un arquitecto que llevaba 30 años sin hacer obra grande, por motivos evidentes para todos- para poder tener opciones de ganar.

El proyecto es una mierda. Lo es por el planteamiento -las prisas, el hecho de ganar 5700 m2 de superficie, pero de los que únicamente 2500 son de espacios expositivos- y por un hecho muy poco destacado en este día de propaganda neoImperial: no se sabe a qué cojones lo van a dedicar. Como lo leen.

Montan un concurso a toda prisa porque el aniversario se echa encima, y lo montan sin saber para qué va a servir. “Espacio expositivo” ¿de qué? No lo saben. Lo único que saben es que, en la habitual jerga enferma del gremio arquitectónico, se “rentabiliza al máximo el uso museístico en el edificio y crea un gran atrio de acceso en la fachada sur, imprimiendo a este espacio un carácter semiabierto y permeable al exterior, pero suficientemente controlado para que sirva de protección a la fachada original del Salón de Reinos, en la que se recuperan sus huecos y balconadas. Sobre dicha fachada emerge la prolongación de un gran espacio expositivo en planta tercera, con mayor altura libre y anchura que el actual, formando la cubierta del atrio, a la vez terraza orientada al campus

Yo les traduzco: “semiabierto y permeable al exterior” significa que quieren quitar el tráfico de la zona, ya de por sí prácticamente residencial y residual, pero es algo para lo que no tienen competencias, que pertenecen al Ayuntamiento. Al respecto, recordar que cuando Nouvel hizo su fracasada ampliación del Reina Sofía – encargo a dedo fingiendo un concurso: querían una copia del KKK de Lucerna, su obra maestra- también le prometieron quitar el tráfico y el túnel de la Ronda de Valencia, cosa que jamás se hizo y así ha quedado el edificio-refinería: como una caja de resonancia del intenso tráfico de la zona.

Los renders de la propuesta ganadora no llevan a engaño. Dentro de la pantomima del gremio, muestran a muchedumbres que llegan al Salón del Reino por una plaza peatonal, y dentro les espera una gran galería llena de….mesas de hostelería. Lo pueden ver aquí. En principio nadie está en contra de peatonalizar una zona, ni de poner cafeterías asociadas a equipamientos culturales -una vez más, como en todo este sector, el ejemplo británico es el mejor-, el problema es que se dan por hecho muchas cosas que no funcionan bajo el principio de “hechos consumados”.

Pero las prisas cuentan. Al magno fallo del jurado invitaron a la alcaldesa de Madrid, una señora de más de setenta años incapaz de decir que no, y que tendrá que aceptar el trágala -magnífica palabra del castellano- de manera sumisa, porque si no la insultarán desde todas las almenas mediáticas, algo que ya recibe habitualmente, pero ahora con el epíteto de “Carmena obstruye la ampliación del Prado”, que en el universo simbólico del español vulgar está a la altura de la Constitución, “nuestra lengua” y la tortilla de patatas, que por algo se apellida “española”.

Otra palabra que necesita traducción es eso de campus, ya puesto en cursiva con toda la intención.  El campus es ese espacio que pretenden peatonalizar-apropiarse, porque entre el edifio histórico del Prado -el de Villanueva, un edificio magnífico y digno de la mejor capital europea- y el Salón del Reino no hay vínculo material. ¿Qué mejor palabra que campus, como si fuese una Universidad y no un Museo? ¿Quien no ha oído hablar del campus del Louvre, el campus de los Museos Vaticanos o el campus de la Tate?

Supongo que quedará un buen edificio, porque es raro un edificio de Foster que no sea notable, y ahí está su otra obra madrileña, una de las cuatro torres de la Ciudad Deportiva, la única que no hace llorar a Vitrubio. Un edificio que aumenta la edificabilidad del Salón de Reinos en la tercera planta -Carmena, trágala también en el expediente urbanístico- tanto en altura como en anchura, apoyándose directamente en lo que queda de los “huecos y balconadas”, “recuperándolas”, como si estuviesen perdidas.

Muy bien. Entra dentro de lo que es la arquitectura de hoy en día. Lo que no se entiende, y nadie va a conseguir explicarme, es como en un país lleno de infraestructuras que no sirven, que todavía no ha salido de una crisis parcialmente provocada por construir sin ningún tipo de estudio de viabilidad y pertinencia, se pueda plantear una ampliación de un Museo sin saber que uso se le va a dar, salvo el más que evidente de convertir el nuevo espacio expositivo en un chiringuito para fiestas, picoteo y más y más tontería, todo a cargo del erario público. Y miren las imágenes del “proyecto ganador” para cercionarse que es así. Pero es el Prado. Todos a callar. Y a tragar.
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El artículo tiene muchas lecturas y cuestiones para analizar, pero quédense con este dato: el 45% de los titulados españoles trabajan por debajo de su cualificación. Y si sois padres, hermanos, primos, vecinos o allegados de alguien que vaya a empezar en el sistema universitario, no cejeis en esfuerzos de disuadirlos de estudiar cosas como Turismo, Filosofía, Sociología, Relaciones Laborales o Periodismo. Os lo deberían agradecer toda la vida.
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1 de cada 4 hogares asturianos dependen de una pensión de jubilación.
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Esta noticia ilustra muy bien cómo la corrupción es una lluvia fina que cala.
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Gabino de Lorenzo, uno de los políticos más impresentables de esta Segunda Restauración borbónica, tenía cocinas en dependencias públicas. El origen del dinero, totalmente irregular. Su función, aún más.
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Interesantísimo artículo sobre la guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudí por el mercado petrolero indio.
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En Toulouse, ciudad muy próspera gracias a la industria aeroespacial, una universidad de prestigio y a ser la capital en un radio de 400 km, están planificando 40.000 viviendas más.  Les da igual el túnel de Canfranc, como es natural. Comparen su situación con la de Zaragoza, por favor. Los del teleférico entre la nada y el vacío.
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Extremadura lleva reclamando 40 años una autovía entre Badajoz y Cáceres, y lo hace mediante lloros y artículos como este, donde se demuestra que no hay necesidad de algo así.
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El mayor buque-establo del mundo. Es como un crucero. En todos los sentidos. Continua a leggere

El efecto Guggenheim en La Mancha

La Torre del Vino, Socuéllamos (Ciudad Real)

Ha vuelto a pasar. El aviso lo dejó el lector @pedromalone en el anterior post dedicado a estos temas, y yo no daba crédito a lo que he ido viendo desde entonces. El pasado 10 de diciembre se inauguró el enésimo adefesio arquitectónico en un poblachón que quiere ser ciudad, y que difícilmente lo conseguirá por ideas como esta.

Es Socuéllamos un poblachón manchego de 13000 habitantes, compuesto principalmente de casas bajas. Junto con localidades vecinas como Tomelloso -que hace de capital comarcal- es conocido, si lo es por algo, por su vino, ese vino manchego que se mide por cientos de miles de hectolitros y rara vez en términos de calidad.

Ahí, en medio del paisaje plano de La Mancha, han levantado una torre de 40 metros de altura (once plantas) que se ve desde toda la comarca. Una torre que ha costado 4´5 millones de euros y cuyos costes de mantenimiento e incluso su viabilidad se antojan imposibles desde el mismo día de la inauguración, cuando el mal ya está hecho. Entonces la pregunta es ¿cómo se ha llegado a construir algo así?

Un diseño muy cuidado

La locura comenzó en 2008, no por casualidad el primer año de la crisis, ese donde algunos todavía negaban su existencia, minimizaban su impacto y duración o apostaban por políticas keynesianas de estimulación de la demanda con dinero público. Ese en el que la clase dirigente seguía como esos borrachos que siguen en una fiesta en un piso que no es suyo cuando ya han quitado la música y ha pasado la Policía a desalojar.

La idea vino del Plan de Dinamización Turística “Rutas del Vino”, que en sí mismo parece una idea equivalente a la que hay en otras zonas vinícolas: el problema es que en Borgoña, Napa o Le Langhe jamás harían una torre de 40 metros de altura. Estamos hablando, una vez más, de una especifidad española. O excepcion cultural, si la quieren llamar así. 

Leyendo la noticia del proyecto inicial, es imposible no reparar en la propaganda habitual del conchaveo entre arquitectos y políticos, trufada en esta ocasión (¡quien sabe!) con la verborrea habitual del mundo del vino: 

La Torre -Mirador, es una apuesta rotunda y decidida por el turismo de la comarca: un auténtico regalo para los sentidos. De unas características arquitectónicas totalmente innovadoras y con un carácter moderno y funcional sus 32 metros de altura, ofrecerán una visión única de los viñedos de La Mancha, la inmensidad de la llanura manchega es un espectáculo por sí misma: mares de vides a los pies del viajero, combinados con interminables puestas de sol, el horizonte enrojecido sobre un manto verde y un cielo tan hermoso que es difícil de calificar

Si leen el anterior enlace, auténticamente descacharrante, verán los primeros renders del proyecto, y más o menos lo que se ha acabado materializando: la torre-mirador, y dos edificios anexos -aún por acabar- donde estarán los fundamentales “Museo Etnográfico de Socuellamos” -vean el pliego de condiciones, increíble- y la Oficina de Información Turística, que “no será un mero centro de acogida de visitantes, expendedor de folletos, sino que en permanente colaboración con el Museo será una poderosa herramienta para dinamizar el turismo y sensibilizar a la población local”.

Difícil creerlo a la vista del resultado. Como pueden apreciar, el proyecto inicial prevía un color carmesí (¡ese vino! ¡viva el vino!) que ha desaparecido en el engendro final resultante, una especie de torre de vigilancia de institución penitenciaria, con hormigón y acero visto. No es que el color hubiese evitado esa asociación de ideas, pero al menos la habría disimulado algo más. 

Vista desde la Torre a la antigua playa de vías férreas. El “mar de viñas”

Pero ¿de que estoy hablando al usar la palabra “disimular” con una torre de 40 metros en medio de una planicie? Aquí la pretensión es que se vea y no tanto ser ese cacareado mirador. Estaría bien saber hasta qué punto han ejercido poder las querellas pueblerinas con los otros poblachones de la zona. En Italia se usa la palabra campanilismo (de campanile, la torre de la iglesia) para este tipo de disputas ridículas, siempre basada en “la mía es más grande”.

Vean cuanto de eso hay en la inauguración, a la que acudió la presidente autonómica María Dolores de Cospedal, que en la gran mayoría de las ocasiones ha privilegiado este cargo sobre el de Secretaria General de su partido. Y, en todo caso, jamás ha tenido problemas en compatibilizar ambas cosas, porque la que vale, vale. ¿Vale?

“Somos el mayor viñedo del mundo y tenemos el mejor vino del mundo Campanilismo puro y duro. Por supuesto, cuando uno atraviesa La Mancha tiene esa sensación: la de un sitio bendecido como Burdeos, las terrazas del Rhin o la Borgoña. Un territorio donde se conjuga el patrimonio histórico con una cuidada sensibilidad hacia el entorno, por parafrasear un hipotético folleto turístico. 

La estructura de inspiración carcelaria (¡un saludo a Focault y su panopticom!) tendrá unos costes de mantenimiento de 410.000 euros anuales, por solo ¡6000 en ingresos! No son las cuentas de esos enemigos de España que siempre aprovechan estos magnos acontecimientos para cargar contra nuestro bello país, sino las del propio interventor municipal. Por tanto, susceptibles de ser peores. 

Según se lee, el ayuntamiento de Socuéllamos ya tiene una abultada deuda de 11 millones de euros (recuerden: 13000 habitantes, salen a 800 euros cada uno), pero eso no es óbice para que las corporaciones municipales se hayan embarcado en lo que, en palabras del actual alcalde, “es la intención de crear un símbolo, un buque insignia dinamizador del turismo” 

El conocido como efecto Guggenheim adquiere en La Mancha la condición de una torre de penitenciaria, gris y con forma de periscopio. Todos quieren ser capital. Si los vascos han podido, ¿por qué no nosotros? Al final y al cabo, se trata de “un museo único en el mundo. Posee unas instalaciones extraordinarias que no existen en otros museos”. Ajá.
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Notable fotogalería con los contenidos de la Torre del Vino. Ojo al panel con la pregunta ¿Qué es el vino? O ese otro con Refranero popular. 

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El cura, los mandarines y el cotilleo

Había que esperar a que el propio protagonista contase su versión de los hechos, y así ha sido este sábado en su aladabonazo semanal -y ya son décadas- en La Vanguardia. El gran Gregorio Morán confirmaba todo lo filtrado y adelantado por otros medios. Su último libro había sido censurado a nivel empresarial y tendrá que buscar otra editorial para su publicación.

El cura y los mandarines pasa a formar parte de los libros censurados en democracia, ese régimen político donde la censura opera entre bambalinas, y no tiene porque contar con un departamento ministerial al efecto. Es igualmente efectiva, como lo son sus múltiples manifiestaciones por medio del olvido que los grandes grupos de comunicación hacen de temas concretos (la agenda-setting, que diría un pedante de la comunicación), la coacción o, directamente, la compra y destrucción de toda una edición.

Hay precedentes en el caso Morán. El libro de Javier Cuartas sobre El Corte Inglés, de finales de los ochenta, jamás fue distribuido en su primera edición. Lo había publicado -es un decir- Espasa-Calpe, pero a alguien de la empresa más opaca de España no le debió parecer bien alguna cosa y compraron toda la tirada -20.000 ejemplares-, que jamás llegó a librería alguna. La editorial saldó los derechos de autor y todo quedó en una operación paralegal.

A Jesus Cacho, el periodista palentino obsesionado con la Familia Real, y antiguo empleado a sueldo de Mario Conde, la misma editorial que ha censurado empresarialmente a Morán le devolvió el manuscrito de un libro de encargo a finales de los noventa. Había empezado como un libro sobre la guerra del cable, se fue alargando y metiéndose en otros asuntos -ojo: la editorial no reprochaba los habituales diálogos inventados del autor- y acabó publicándose en Akal con el título El Negocio de la Libertad.

Hay múltiples ejemplos más: los conocidos de El Jueves -donde la Fiscalía del Estado acabó llevando al tribunal a unos humoristas- o Egunkaria -donde directamente ese órgano estatal cerró un medio, aunque años después el artículo 20 CE dijese que eso era una barbaridad: lo venía diciendo desde 1978-, pasando por Un Rey golpe a golpe, una historia truculenta -y muy bien escrita- que tuvo que salir con el seudónimo de Patricia Sverlo, bajo la serie amenaza de acabar en la cárcel que tenía su principal autor, el periodista filoetarra Pepe Rei. Sin embargo, no es el tema de este post.

Ni siquiera lo es el tema del libro, una trayectoria cultural de España entre 1962 y 1996 a lomos del jesuita Jesus Aguirre (el cura), que pasó de la sotana a casarse con la Duquesa de Alba, y cuya parabola vital sirve a Morán para tratar otros muchos aspectos de las relaciones culturales de la época. Una continuación de su obra maestra El Maestro en el erial (1998), donde Ortega y Gasset hacía esa función de personaje-puente y personaje-nodo para hablar de un tiempo y un lugar.

Aquí el tema es Gregorio Morán, un brillante polemólogo, aupado en tiempos recientes por la generación mejor formada a la altura de faro intelectual por la sencilla razón de que no hay otro con la trayectoria que ellos buscan: alguien que durante estos casi 40 años de Segunda Restauración haya criticado de manera sistemática, convincente y sin tapujos los conchaveos y mamandurrias de El Poder, ampliamente entendido.

Resulta paradójico que, después de décadas dedicándose a esos temas, sólo en tiempos recientes la generación mejor formada -y algunos de sus miembros pasan de los 40 años, o los frisan de manera vergonzosa para sus aspiraciones vitales- haya reparado en Morán, un hombre fiel a sí mismo. Estarían ocupados en otras cosas, como aprender de memoria como deletrear el apellido de un director de cine iraní, o con drogas recreativas. En esas llegó la crisis, la constatación de que la generación que hizo la Transición no iba a dejar sus carguitos y puestos a los que venían por detrás -nunca ha sido así, y es de ilusos pensar lo contrario-. Así empezaron a acuñar constructos verbales estúpidos, como CT, y buscar algún referente.

Porque era imposible que nadie hubiese visto lo que se cocinaba dentro del Reino de España, especialmente en sus fontanerías. Estaba lo visible, y estaba lo invisible, en gran parte porque nadie hablaba de eso. Vale, estaba Morán, pero precisamente su singuralidad -y reparen en el significado original del término- lo convertía en la excepción que confirma la regla. Después, ya con la crisis, alguno como Muñoz Molina se ha subido al carro, señalando con el dedo medio encogido que nadie lo hiciese durante los tiempos de bonanza (¡brillante actitud!), cosa que le ha valido una fuerte reprimenda por parte de Marías. De esas tipo “¡mira quien habla!”, transmutadas en breve en “¡y tu más!”.

Da tapujo citar a estos buenrrollistas profesionales, más el primero que el segundo, en relación inversa a su talento. Morán es todo lo contrario. Como excomunista, mantiene ese visión amargada de la sociedad del que ha sufrido todas las derrotas posibles, y con la tiñe todos sus escritos. El éxito de su mordaz biografía de Adolfo Suárez en 1979, con el abulense en el cénit de su popularidad, le permitió comprarse un piso en Barcelona. Desde entonces, un par de puñados de libros y su puñetazo en el ojo de todos los sábados en La Vanguardia.

Yo los tengo todos, y leídos, desde los famosos (Los españoles que dejaron de serlo, sobre el tema vasco) hasta los que no son de política, incluyendo uno de mis libros de viajes favoritos, Nunca llegaré a Santiago, una obra en la mejor tradición de Ciro Bayo o Ramón Carnicer, la del viajero peninsular que no tiene porque adorar o enaltecer los lugares por los que pasa, al contrario. Me gusta como escribe, y me gusta los temas de los que escribe y, especialmente, cuando los escribe.

Así no es de extrañar que la primera crítica a la beatificada Transición desde posiciones no periféricas fuese la suya, nada menos que en 1991 (El precio de la Transición) y con El Sistema ya bien asentado, pero sin autoreplicarse hasta la parodia, como pasa ahora mismo. Fue publicado por la misma editorial que ahora le censura, igual que el de Suárez: la más grande de España. Sin embargo, es un libro que jamás ha sido reeditado y que hoy por hoy es inencontrable, ni siquiera por Amazon. Quizás con eso descubran a los que ahora esperan, sábado tras sábado, su nueva columna, y afirman haber leído todo del autor. Quizás lo tengan en e-book. Nunca se sabe con la generación mejor formada

Ya he explicado lo que me gusta del autor, y por qué. Ahora queda explicar por qué no me va a gustar El cura y los mandarines, que sin embargo leeré cuando salga. Yo no he sido de los afortunados que tienen el manuscrito, que circula entre reducidos círculos como un samizdat, en afortunada expresión de Rodríguez Rivero.  No he sido como Victor de la Concha, director de la RAE y con título nobiliario entregado por el Rey, que al parecer si lo ha leído y está en el origen de la censura empresarial aplicada a Morán.

Cuando se empezó a saber del caso, sospeché algo así. Morán es un autor al que le encanta el cotilleo, de una manera morbosa y obsesiva. Además, le encanta el cotilleo de pueblo. Siendo como es de Oviedo -aunque reside en Barcelona desde mitad de los ochenta- eso es ya casi una patología. Muchas de sus columnas semanales están entreveradas de ese cotilleo insano, que rara vez aporta nada, pero que hace las delicias de los nuevos seguidores de aluvión que le han surgido en los últimos tiempos.

Le ha llevado diez años escribir el libro, y de vez en cuando iba dando pinceladas en sus artículos. Yo me temía que iba a dar rienda suelta y exagerada a esa característica suya, más que nada porque trataba un periodo y unos protagonistas que había conocido y tratado de primera mano, y así se ha confirmado.La no casual coincidencia de que el supuestamente vejado De la Concha también sea asturiano ha hecho de catalizador, y confirmado las sospechas.

Que si era seminarista, que si era falangista, que si era un pelota, que si se casó con una novicia, que si venía de un pueblo de hambre -todos lo eran en la época-, que si estuvo en el seminario de Valdediós para escapar de ese hambre…todo, todo, charlatanería de pueblos, esa que siempre ha sabido tocar muy bien Morán. No en vano su gran éxito Adolfo Suárez. Historia de una ambición se fraguó con ese material, en las conversaciones que mantuvo entre 1978 y 1979 en la mansión de Torcuato Fernández-Miranda en Somió (Gijón).

El antiguo protector del entonces Presidente del Gobierno, al que promocionó como un valido y con finezza italiana, se despachó agusto sobre el chaval que le había salido díscolo y con ideas propias. Resulta inquietante pensar en el ambiente de esas charlas, llenas de modismos asturianos, tabaco, rencor y malidicencias. Por supuesto, Fernández-Miranda no quiso salir citado. En eso consiste el cotilleo, que con el avance de la tecnología ha llegado a niveles propios de la delación anónima de tiempos pretéritos.

Es una pena que Morán abandonase el proyecto de libro que tenía, y muy avanzado en su redacción final, sobre Leopoldo Alas, Clarín. Hubiese sido mucho más interesante que lo que parece, a todas luces, un ejercicio de desgañitamiento -típico de excomunista-, sobre su generación y sus múltiples derrotas, incluída la vital. Sin embargo, y como este país es así, El cura y los mandarines será mejor que el 99% de los libros que se publican como ensayo, igual que gran parte del valor de Morán viene por manejar en exclusividad temas y lenguajes que otros autores desentienden. Por las razones que explicará en el libro aún por leer y por publicar.

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Podemos: a otro con ese cáliz

El logo del partido a efectos de estas elecciones

La abstención ha vuelto a ganar la convocatoria quinquenal para elegir nuestros representantes en el Parlamento Europeo: el 55% del electorado se ha quedado en casa. Además, el partido ganador de los comicios sólo ha obtenido uno de cada cuatro de los votos válidos, una cifra paupérrima para unos que gobiernan a nivel nacional y en gran parte de las autonomías con mayoría absoluta.

Ese es el principal resumen de las elecciones europeas. Todo lo demás son lecturas ventajistas de cada cual, incluyendo la primera y muy difundida de “se ha roto el bipartidismo”. Aunque la suma conjunta de los votos del PP y PSOE haya caído del 50% por primera vez en el actual regimen constitucional, sólo con esta cifra se podría gobernar holgadamente y con acuerdos puntuales extrapolando los datos a unas generales, donde no hay distrito único y sí premios a la mayoría camuflados bajo la Ley D´Hondt.

Repito: mucha gente se ha quedado en casa. El 55% del electorado, nada menos. El escaso atractivo de las europeas para la masa, cierta desafección política y quizás algo de castigo son las razones: tengan en cuenta que en el distrito de Salamanca de Madrid, tradicional bastión del PP y con gente que se levanta para votar a las 09:00 de la mañana, la participación ha caído un 5%.

De hecho, el partido ganador de las elecciones pierde más de dos millones de votos, que no han ido a parar a Vox ni a UPD: simplemente se han quedado en letargo hasta las elecciones que realmente cuentan. Y, por favor, que nadie crea que ese voto ha ido a otro tipo de formaciones (aún) más exóticas. Es un voto que volverá a surgir, y esto es un aviso para esos que claman por el fin del bipartidismo, igual que en 2008 decían que había acabado el capitalismo.

El fenómeno de la jornada electoral es Podemos, el partido configurado en torno al culto a la persona de Pablo Iglesias, un tertuliano televisivo y representante genuino de los indignados, o la etiqueta que quieran poner a la amalgama surgida de la última de las primaveras árabes de 2011. Con absoluto silencio mediático de todos los medios de propaganda oficiales, han conseguido en apenas unos meses concentrar 1´25 millones de votos, que se traducen en 5 parlamentarios en Estrasburgo.

El 8% del electorado: traduzcan esta cifra, o la forma prácticamente inmediata de conseguirlo, a cualquier ámbito de su entorno cotidiano. Rentabilidad bancaria, mejora deportiva o, ¿por qué irse tan lejos?, una cifra de share televisivo. Partiendo de la nada. O no, porque el caldo de cultivo estaba ya bien hecho desde hace tres años.

Podemos se ha quedado por debajo del Partido Comunista a nivel nacional, pero ha ganado con solvencia en tradicionales feudos de los de la hoz y el martillo como Asturias, Rivas o el centro de Madrid. Esto significa que, allí donde el elector ha sufrido en sus propias carnes la hégira de los de la revolución por llegar, ha optado por Podemos más que allí donde no han tenido nunca responsabilidades políticas. Ojo al detalle.

El que ha querido vota a la ultraizquierda ha dispuesto de la tradicional oferta de esta ideología del siglo XX. Sin embargo, parece que Podemos ha conseguido captar ese voto remanente o costra que se resiste elección a elección, el que se sólo se moviliza, a la manera de los ejércitos de las sombras del final de El Señor de los Anillos, en las grandes batallas o en las elecciones realmente importantes, como las de 1982 o 2004.

¿A tí que te importa? Seguro que antes que vosotros, amargados

Hay mucho de eso detrás de Podemos. Empezando por el líder, un matón de barrio de actitud chulesca, y siguiendo por el quinto eurodiputado elegido, alguien que está ahí por sus capacidades y no por ir en silla de ruedas, y pasando por otra que jamás se quita la camiseta verde de enseñanza pública. Falta uno con la bata de médico siempre puesta, pero todo se andará.

Podemos ha concentrado el voto protesta urbanita y precarizado, sin más. Con un programa político que produce vergüenza por la falta de ideas y por defender únicamente valores materiales -exactamente igual que el quincemismo, una revuelta dentro de la riqueza-, Podemos se va a Europa a….nada, porque 5 diputados entre los setecientos y pico del Parlamento Europeo representan lo que representan.

A eso quiero llegar: Podemos representa a un segmento de la sociedad que siempre ha existido, y ha conseguido movilizarlo por una mezcla de oportunismo, demagogia, propaganda del siglo XXI y algunas de las peores prácticas de los partidos tradicionales, de los que no es más que una excrecencia. No una escisión: una excrecencia.

Ni revolución, ni nada parecido. Es simplemente un invitado incómodo, porque aporta a la masa electoral un masa esquiva de votantes (esos que se quedaban en casa “como castigo”) y que, en contextos de baja participación y distrito único como las elecciones europeas, se ve sobrerepresentada. España no es Lavapiés, ni todos vemos la tele los sábados por la noche para ver al mismo tipo que en la Facultad aleccionaba y adoctrinaba. Y con los mismos modos.

Es muy probable que Podemos haya alcanzado su techo electoral en esta convocatoria. Es lo que suele pasar con estos partidos tumultuarios y de aluvión de diferentes causas, compuesto además con gente con el sentido arácnido agudizado, y que ve peligros y enemigos por todas partes. Habrá, entonces, cumplido su función en el sistema.

Como lo hizo el quincemismo. Al margen de cualquier otra consideración, aquella algarada callejera de jóvenes bien alimentados sirvió para que toda una generación  se haya quedado vacunada contra los males del asamblearismo, la mano alzada y las comunas. Son cosas que, basta conocerlas o haberlas vivido por dentro, para abrazar el individualismo y la libertad personal: hay miles de ejemplos a lo largo del siglo XX, y de las mentes más egregias.

Por tanto, la función de Podemos en el sistema es haber incorporado una masa de votantes esquivos al mismo, ampliando el total de votantes. Paradójicamente, han fortalecido el sistema.  Y, si quieren reformar el sistema desde dentro, a la manera postulada por Gramsci, solo podrán convertirse en sistema: diputados, escaños, regalías y prebendas varias. La revolución es otra cosa, y queda muy grande a esta panda de costrosos y desengañados con el capitalismo simplemente porque a ellos no les va bien, o quieren vender eso.
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¿Es mejor alquilar o comprar una vivienda? Pues depende, pero en casi todas las comparaciones sale a cuenta alquilar. Una tabla interactiva como esta debería ser obligatoria en todas las oficinas bancarias para el siguiente ciclo alcista de la vivienda, pero no creo que el Banco de España tenga esta idea.
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Buena chapuza: en Francia han fabricado los nuevos trenes regionales mal, y ahora la solución pasa por reformar 1.300 andenes. La tontería costará 50 millones de euros. En el túnel de Pajares ya van enterrados 3.000 millones de euros y jamás podrán circular los trenes para los que fueron ideados: ni en número, ni en velocidad.Sin embargo, el error francés ha obtenido titulares en todo el mundo. Continua a leggere

"La desvergüenza y el despilfarro están llegando a unos límites que no resultan aceptables aun con anchas tragaderas"

Atención al “pero” en portada

El diario.es, uno de tantos de los irregulares medios por internet que han surgido tras la implosión de Público, se apunta hoy una buena exclusiva tras publicar #loscorreosdeBlesa, una serie de e-mails del antiguo director de Caja Madrid donde se ve la extraordinaria desfachatez con la que ha operado la clase política y empresarial de este país.

Nada nuevo, por otra parte. Favores para que ampliasen el crédito a una sobrina, autofelicitaciones por el éxito de la colocación de preferentes….nada nuevo ni especialmente destacable o sorprendente en alguien de su posición, aunque hubiese obtenido esa en 1996 por este mérito: haber sido compañero de oposiciones y promoción de Jose María Aznar a técnico de Hacienda, allá por los albores de los ochenta. A Villalonga, compañero de pupitre en El Pilar durante los setenta, lo colocó de presidente de Telefónica por las mismas fechas.

No es el tema que me interesa. Entre los correos -filtrados por un extraño “Partido X”, y que son muy escasos- para mí destaca sobremanera uno remitido por Rafael Spottorno, por entonces director de la poderosa Fundación Caja Madrid, a Blesa, y donde en un lenguaje difilmente esperable en un subordinado, le reprocha al amigo de Aznar su dispendio económico en la Fundación 2 de mayo.

Esta fundación se creó en 2007 para preparar los fastos del segundo bicentenario de la Guerra de Independencia. Desde su propio origen olía a alcanfor y mierda, pero sus actitivades lograron expandir el hedor hasta límites difícilmente imaginables, porque en 2008 todavía -a pesar de estar metidos de lleno en la crisis, se creía que iba a ser “pasajera”, y no sólo lo creía Zapatero- se gastaba a espuertas dinero público.

Su actividad, por decirlo francamente, se centra en la defensa de un españolismo rancio y centralista (las palabras huecas -por estar juntas- “nación y libertad” lucen en su nombre), como puede observar cualquier que entre en su página web y que, una vez dentro, vea los objetivos o su espantoso consejo asesor, donde están desde un pobre loco carlista (Bullón de Mendoza) hasta Virgilio Zapatero, el exministro socialista que fue rector de la Universidad de Alcalá, pero con amplio predominio de esa derecha liberal tan nuestra, y que es simplemente derecha: Fusi, Dardé, Arias Salgado (el de Carrefour y Adolfo Suárez), Edurne Uriarte y Victoria Prego, que cada vez roza más la demencia.

Todos, todos

La fundación esta presidida desde sus orígenes por el jesuita Fernando García de Cortázar, supuesto historiador especializado desde hace décadas en la divulgación -a raíz de un libro que se vendió como churros en los noventa, y que empieza diciendo que los españoles somos diferentes entre nosotros porque hay barreras naturales en nuestro país- y que la más pura definición de meapilas apesebrado por el poder (de derechas), al mismo nivel que Carmen Iglesias y otra gente de su catadura.

Pero no nos desviemos del objeto de este post de urgencia, y que no es otro que el correo hecho público por diario.es. Fechado el 3 de junio de 2009, Spottorno no se anda con medias tintas y espeta la frase que escojo de titular en la primera línea. Debe ser un hombre bastante íntegro, porque poco después subió a nada menos que jefe de la Casa Real. Lo que no se interpretar es que ese desempeño haya coincidido con la increíble campaña de despregio y de conspiración contra el Rey.

La Fundación Caja Madrid era un poderoso órgano en el mundo cultural: patrocinaba ciclos de conciertos, edición de libros invendibles, la Revista de Libros, la popular Casa Encendida de Madrid, todo un caudal de dinero -decenas de millones de euros- gastado a espuertas y propio de los años del despilfarro. Como a todo el mundo le caía algo, todos callados. “Es obra social”, decían.

Caja Madrid se empeñó en ser patrocinador único de la Fundación 2 de mayo, para lo que metió la salvajada de ¡diez millones de euros!, que se gastaron en iniciativas diversas y pintorescas, todas caracterizadas por la mamandurria que tanto detesta Esperanza Aguirre, muñidora del acuerdo y, poco después, enfrentada con Blesa hasta el punto del odio personal, en una historia todavía por contar.

Su primera iniciativa fue publicar y repartir gratuitamente ¡medio millón de ejemplares! (por favor, detengánse un poco y piensen en la cifra) de un libro con relatos del 2 de mayo. Relatos de literatos, ficción narrativa por tanto. Mucha historia aquí. Por supuesto, nadie se escandalizó. Algo caería de la lluvia de millones en aras de promocionar “los acontecimientos relacionados ideológicamente con la afirmación de la nación española”.

Leyendo la memoria de actividades de la Fundación, 250.000 ejemplares se distribuyeron en colegios e institutos de la Comunidad de Madrid; 100.000 por medio del ABC; 50.000 en la caseta de la Comunidad en la Feria del Libro; y los otros 100.000 entre pintorescas instituciones, desde el Ayuntamiento de Camargo (Cantabria) hasta colegios mayores. Había tantos y tantos que el libro se ha convertido en un clásico de las librerías de saldo, donde directamente no quieren ejemplares. Publicó Espasa, perteneciente a Planeta de Jose Manuel Lara, editor también de La Razón. Lo se porque vi la boda de su hija ahí, para que después hablen de la boda del indio de Mittal en Barcelona.

El negocio viene con el acuerdo con Unidad Editorial, la empresa editora de El Mundo y otras cabeceras, como la revista para iletrados y subnormales La Aventura de la Historia, que ha conseguido hacer de la historia un tema de gossip. La especialidad de la casa, que ahora está vendido la noticia del secuestro de un colaborador habitual con ese mismo esquema. Según ese acuerdo, esa revista de pseudohistoria distribuiría 5.000 ejemplares de un especial sobre la Guerra de la Independencia (¿quien era el amante de Manuela Malasaña? ¿Tenía Daoiz priapismo? ¿Goya era sordo o se lo hacía?) a fondo perdido, pero con cargo a Caja Madrid.

¿Cuanto se ha pagado por esto?

Una subvención encubierta a otra de las locuras de Pedro José Ramírez, el reportero independiente pero bien engrasado por la derecha. “Estamos poco a poco transfiriendo, por intermedio de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, recursos de la Fundación Caja Madrid a determinados grupos de medios de comunicación, muy destacadamente a Unidad Editorial”, dice Spottorno. Es más, cuantifica el total transferido en “1.325.790 euros”, incluyendo una suculenta partida a El Mundo. No está nada mal.

En la Memoria (página 9) se detalla mejor: “Durante el ejercicio 2008, la Fundación ha distribuido mensualmente 20 ejemplares de la revista “La Aventura de la Historia” en cada uno de los 833 centros de enseñaza secundaria, mediante suscripciones gratuitas al profesorado especializado en esta materia de ESO, Bachillerato y Formación Profesional de la Comunidad de Madrid. 20 x 833 = 16660 ejemplares. Así aumenta la distribución de la revista, ya lo creo. Como los ejemplares tirados en el recinto ferial de Madrid.

En la Memoria de 2009 (página 12) la rediticia actividad continua, aunque no se especifican cifras, que si las conocemos es gracias al correo de Spottorno, patrono de la Fundación 2 de mayo en función de su cargo. Y lo que habrá visto como patrono, claro. Por la carta parece que se niega a seguir con eso y, efectivamente, en 2010 ya no se ven más transferencias ocultas a Unidad Editorial, aunque seguramente ese era el propósito: “dejar sitio a otra subvención a Unidad Editorial…y a las que puedan venir detrás”.

No sé, pero al calor de los fastos del 2 de mayo también se montó  la mierda de exposición que comisarió Perez-Reverte (un tío que se ha construido una imagen de antisistema de “decir las cosas claras”, pero que vive del poder y sus réditos) en 2008, donde había soldaditos de plomo, una “recreación de los fusilamientos del 3 de mayo” que haría las delicias de un parque de atracciones chino y demás mongoladas propias de su persona. Seguro que negará haber recibido un duro más allá de su trabajo profesional como historiador que es, al igual que Luis Herrero no recibía dinero del PP por opinar (aún) más favorablemente sobre este partido y sus intereses.

Que conste que me parece bien que haya dinero público a actividades como recordar, conmemorar y divulgar todo el proceso revolucionario que empieza el 2 de mayor de 1808 y llega hasta 1814, pero queda muy claro que ese no era el interés, sino simplemente montar una mamandurría sesgada, torticera y muy provechosa para unos pocos.

Y que se prepare Spottorno. Mañana mismo el diario El Mundo iniciará una campaña contra su persona, y casualmente todos los columnistas y dibujantes harán chanza y mofa de aquel día que pidió langostinos en un bar, “una cosa muy grave”, donde afilarán sus plumas Carmen Rigalt, Del Pozo, el enloquecido Enric González y Sostres, porque nunca reciben presiones de su jefe y escriben libremente sobre los asuntos que quieren.

Vaya mierda de país y de élites intelectuales y políticas que tenemos. Ni siquiera en horas gloriosas como la evocación de 1808 se evita quedarse salpicado de la porquería que inunda toda la vida pública.  Continua a leggere

La hora como está

Entre África y Europa, una vez más

Este fin de semana se produjo el habitual cambio de hora, esa cita bianual que se produce en las sociedades desarrolladas desde la crisis del petróleo y que, junto a las calculadoras solares, es uno de los pocos vestigios que quedan de las medidas excepcionales impuestas en aquella ocasión. A pesar de lo que pueda indicar el título y la coincidencia de fechas, no es el tema que nos ocupa.

Cambio de hora, el auténtico cambio de hora, fue el que se produjo en 1942, cuando España adoptó la hora central europea como parte de los acuerdos menores con Hitler. Hasta entonces, nuestro país tenía una hora menos que Mitteleuropa, en función a su posición mucho más occidental. De ahi viene, al parecer, nuestra querencia por el vagueo, la siesta, el comer tarde y tantas y tantas cosas, como abunda este artículo de hoy mismo en el Washington Post (descacharrante foto, por cierto).

Como el reloj no está acompasado al sol, vamos siempre retrasados, en la más amplia acepción del término. Últimamente el asunto está rondando la agenda política porque el Parlamento va a debatir la conveniencia o no de este horario y, quien sabe, a lo peor volver a la hora que tuvimos entre 1884 y 1942, la GMT y no la GMT+1 de la que disfrutamos actualmente.

Yo miro el mapa y sí, veo que España está en una posición excéntrica respecto al corazón de Europa, pero veo el mapa político -que es el que cuenta- y veo que nuestro país está en Europa, y con la misma hora de los paises a los que aspira a seguir y parecerse. España tiene la hora de París, Berlín, Bruselas, Viena, Roma y Praga. No tiene la hora de Londres, no, pero tampoco conducimos por la izquierda.

Estaría bien que por complacer a una panda de tarados con nada mejor que hacer, ahora volviesemos a estar una hora retrasados respecto a Europa Central, pero con la misma hora que Rabat y Lisboa. Tiene cojones la cosa, y que se debata en aras de la racionalización de los horarios de trabajo o la compatibilidad familiar.

A ver si vamos delimitando áreas: aunque en España se retrase una hora el reloj, la gente seguiría llegando tarde a casa, y no precisamente por el afterwork. La gloriosa productividad española no se mejora retrasando una hora el reloj, igual que no se mejoraba devaluando la peseta, o no se ahorra dejando de invertir en educación. Basta ya de estas soluciones mágicas y que sólo sirven para maquillar los verdaderos problemas de un país, que no están en que hora se come o se coyunta con la pareja, siempre después del primetime.

En los noventa, Portugal sincronizó su reloj con el de las grandes capitales europeas, pero la aventura sólo duro cuatro años, ante el desastre causado. Huelga decir que Portugal es el país más occidental de Europa -geográficamente hablando- y que su disposición geográfica -una tira bastante uniforme y compacta de norte a sur de la Península Ibérica- favorece que no haya grandes diferencias de sol entre Elvas y Lisboa, o entre Braga y Oporto, tanto por poner ciudades sobre el mismo paralelo.

Toda esta operación suena a campaña de propaganda barata sobre un problema inexistente para que estemos cotilleando y no hablando de los auténticos problemas de este país. Hace unos años el partido nacionalista gallego también abogó por tener una hora menos que el resto del país, a la manera de sus primos portugueses, pero la razón no era de horarios, era simplemente la de cualquier nacionalista: ser diferente a los demás.

El conocido como huso horario gallego es propio de un chiste grueso sobre nuestro país. El huso horario gallego ya existe, como las meigas, pero no es una hora menos en el reloj: es esa región atrasada, con gran parte de su zona con usos -sin hache- políticos y sociales del siglo XIX, incluyendo el caciquismo, la esclavitud disfrazada (los caseiros) y la abulia de un horizonte vital no más allá de la aldea.

Parece que es lo que se quiere para este país: atrasar el reloj una hora respecto a Europa, que sigue siendo nuestro horizonte al que aspirar. El debate va sobre esto.  Continua a leggere

Cuitas familiares

Algo hemos mejorado en este país con los libros incómodos. A pesar del brutal silencio informativo de los grandes medios, es bastante fácil encontrar -y con abundantes ejemplares: la tirada ha sido millonaria- el libro Adiós, Princesa el ajuste de cuentas que un primo de Letizia Ortiz se tomado con grandes dosis de despecho hacia su pariente.

Los grandes medios, y también las principales cadenas de libros y las revistas de corazón (menos Diez Minutos). Es un libro clandestino, pero no tanto, como no podría ser menos con algo publicado en 2013, entendido como siglo XXI, y en el contexto de una sociedad abierta. Publicado por la editorial Foca de Ramón Akal, especializada en el género de denuncia (por poner algo), el libro se lee fácilmente en un par de sentadas, y tiene poquitos elementos de valor.

No es uno de ellos la conocida noticia del aborto de la madre lde la que reinará como Leonor I. El libro comienza con ese capítulo, que es de una mezquindad absoluta y de una bajeza muy villana por parte de David Rocasolano, que se quedó con los documentos de la interrupción voluntaria del embarazo que le ordenó destruir su prima cuando consolidó su relación a mayores.

Para no quedar como un vulgar ladrón, Rocasolano recurre a una tradición de la literatura española: la del manuscrito encontrado, como un Cide Hamete cualquiera. Según su versión, el destruyó todos los documentos, pero en 2008 un misterioso personaje le mostró que también los tenían otros, y que cuando acudió a Ramón Akal por lo del libro, el también los tenía. Así aparecen publicados en el libro.

Todo suena a impostura legal para cubrirse las espaldas. Es de lo más patetico del relato, y que se ramifica cuando Rocasolano comenta que en una cena con el Rey el padre de Letizia le preguntó por el libro de Jesus Cacho (el biógrafo a sueldo de Mario Conde, ahora convertido en periodista al margen del sistema, o eso quiere hacer creer), publicado por Ramón Akal en Foca allá por 2001:

-¿Y que le pareció El negocio de la libertad, majestad? El de Jesús Cacho es un tema delicado…

La situación es absurda, y más cuando Rocasolano añade, dentro de su malidicente relato “Yo lo había leído en la fecha de su publicación, y me sorprendió por su valentía y por su rigor investigador”, en un pasaje que parece redactado directamente por Ramón Akal. Y seguramente sea así: el libro está muy masticadito, muy bien presentado en cuanto a redacción, como para pensar que es únicamente autoría de Rocasolano.

Abogado de profesión, se pasa todo el libro riéndose de lo burros y tontos que son en la Familia Real -por ejemplo, que no tienen libros, pero como una gran parte de los españoles-, como dando a entender que el los tiene. Ya, y que leyó esa puta mierda de libro que es El negocio de la libertad “cuando salió”. Por supuesto, eso es compatible con su declaración de “soy muy futbolero” y la modestia propia de afirmar que “casi llego a jugar en el Real Madrid”. Como Julio Iglesias.

Rocasolano, firmando en la Feria del Libro de Madrid

¿Por qué este libro? Simplemente porque fue borboneado. De este chico salió una información muy fea en 2009 por un caso de turbios asuntos inmobiliarios, y se quedó con el culo al aire. Nadie de la Casa Real, ni siquiera su influyente prima, movió un dedo por el. Borboneado. Se ha tomado cumplida venganza, porque el libro va más allá del aborto de su prima

“Felipe, coño, teniendo ahí a todo el Centro Nacional de Inteligencia y me escoges a mí”. Bueno, precisamente por eso. El primo de Letizia cumplía la función que cumplía, y en el libro queda muy claro, igual que su bajeza. Es una sucesión de historias familiares sin mayor interés, pero que seguro que están teniendo su público entre toda esa ralea de gente que, viniendo de una aldea de cuatro perros en Orense, gusta mucho de estar cotilleando siempre sobre la Familia Real, como un desahogo de sus frustaciones personales. Es otra función que cumple la Monarquía en la sociedad.

No merece la pena detenerse en esos detalles, aunque algunos son muy graciosos (“Vicálvaro -donde el piso de soltera de Letizia-, cuya fuente fundamental de ingresos es la mayor fábrica del mundo de tierra para gatos”) y seguramente escogidos por Ramón Akal entre muchos otros por dos características destacadas: su villanía, y dejar como tontos de bote a todos los miembros de la Familia Real, menos al Príncipe Felipe, que se queda en tonto a secas.

El único interés del libro corresponde a las capitulaciones reales que tuvo que firmar Letizia Ortiz antes del matrimonio, donde el Rocasolano abogado y no cotilla le advirtió que eran ilegales, puesto que implicaban renunciar a la custodia de los hijos o hijas que saliesen de ese matrimonio, algo que en todo caso siempre tiene que fijar un juez y que no se puede estipular en un contrato público ni privado, de esos que tanto gustan en la Casa Real, como el del préstamo de Juan Carlos a su hija Cristina. Ese que no tenía tipo de interés y que era una donación encubierta.

No deja de ser curioso que los Príncipes de Asturias hayan dejado su descendencia en dos hijas, no vaya ser que a la tercera saliese un niño con intenciones sálicas. A saber que firmó la pobre tía tonta que aparece reflejada en el libro. Cuando salió, la pasada primavera, la Casa Real ya advirtió que no haría ninguna declaración sobre lo publicado. Tampoco ha habido ninguna querella, por lo que el libro tiene auténtica carta de validez, si es que no la tenía ya por la proximidad entre primos, que iba más allá de lo sanguíneo. El problema es que el libro no sirve para nada. En este sentido, viene a dar la razón a la Familia Real y su aversión a la letra impresa.
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Mas sobre el Premio Nobel de Economía Schiller y su espectacular clarividencia sobre algunas cosas. Continua a leggere

Otra más contra Ryanair

Con el gran alborozo y revuelo mediático que suele rodear a todas las noticias negativas para la compañía, sus medios de propaganda habituales recogían ayer una sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 6 de Madrid -jamás hacen referencia a esos juzgados- contra unas supuestas clausulas abusivas que Ryanair impone a sus clientes. 

En el país de las claúsulas-suelo en hipotecas, las acciones preferentes (dócil nombre dado a productos de inversión financiera de difícil calibración allende la palabra inicial de “arriesgados”) y demás triquiñuelas ejercidas por empresas y dadas por buenas durante años, ha salido adelante la demanda contra Ryanair por algunas de sus prácticas comerciales, que distan mucho de ser siquiera parecidas a las citadas anteriormente.

Como es un tema que ya viene de antiguo, y no es otro que el acoso y la mala imagen que los medios se empeñan en dar de la compañía aérea de coste efectivo Ryanair, vayamos directamente al grano y analizar las ocho claúsulas abusivas que al juez de lo mercantil le han parecido abusivas. Cláusulas que, por otra parte, la compañía deja muy explicadas a la hora de contratar sus servicios, aunque esto no es óbice para que puedan ser consideradas abusivas.

¡Ah! Un elemento importante de análisis: las cláusulas fueron denunciadas por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que con esto de la crisis está viviendo una Edad de Oro de afiliados, igual que otras organizaciones similares y de impronta realmente siciliana, como todas esas relacionadas con bancos y demás. Ahí van las ocho claúsulas:

1º Las reclamaciones ya no tendrán que hacerse en Irlanda, domicilio fiscal de Ryanair. Curioso que el juzgado se pronuncie en este sentido, puesto que ya intentó algo parecido la ministra analfabeta y zamorano-orensana Ana Pastor a raíz de la ultima trifulca con Ryanair. Se acabó concluyendo que Irlanda es Europa y la reclamación en Irlanda es tan válida como aquí. Un aviso a los usuarios de ING: el banco es holandés. Bueno, de hecho ni es un banco -legalmente es una aseguradora- y en caso de conflicto, rige el derecho holandés. No parece que haya ningún juzgado de lo mercantil investigando esto.

2º Los menores de 14 años podrán viajar con el Libro de Familia. La aerolínea irlandesa obligaba a tener un DNI o pasaporte. El libro de familia es un documento en papel donde se pueden escribir todos los hijos que quieras en caso de algún viaje. Después, bastará con ir al Registro Civil, aducir que se ha perdido, y te harán otro nuevo. Sacar el DNI como primera expedición cuesta 10´40€, pero parece que para algunas familias es un gasto demasiado oneroso. Por eso mismo usan Ryanair para sus desplazamientos de ocio.

3º Ryanair cobra 40€ por imprimir la tarjeta de embarque en el aeropuerto, y eso al parecer también es abusivo. Se avisa que tienes que ir con ella impresa, para facilitar el embarque y todos los trámites, pero todavía hay gente que se presenta en los mostradores y dice “P´Malaga”, como ha visto que se hace en la películas. Habrán olvidado lo que costaban los antiguos billetes de papel de calco (rojo en el caso de Iberia), que en algunos casos excedían esa cantidad. También había que sacarlos por agencias de viaje (“autorizadas”), que también aplicaban su sobreprecio. El hazlo-tu-mismo, que se traduce en ahorro para todos, no casa ni con la OCU, ni con el Juzgado de lo Mercantil, ni con la mentalidad española. A mí, que me sirvan, que para eso soy hidalgo. Y celtíbero.

4º Ryanair no podrá limitar los pagos en el aeropuerto (los que hacen los que no se han leído las instrucciones) únicamente a tarjeta. Esto es, deberá aceptar efectivo. Eso supondrá un mayor gasto -cajas, cambio, recogida de divisas- que, sin duda, repercutirá en el precio final del billete de todos los usuarios. En el s. XXI se obliga a ofrecer la posibilidad de  pagar en efectivo servicios añadidos a un billete que se ha comprado con tarjeta. Es sencillamente demencial. De juzgado de guardia. O de lo mercantil.

5º La aerolínea no podrá hacer “cambios unilaterales” en sus horarios. ¿Eh? Puede cambiar el horario, pero según la legislación internacional de vuelo -el Convenio de Varsovia que nadie lee- siempre tiene que informar al usuario, al que se ofrece la posibilidad de recuperar su dinero. Ya lo hace, pero como no es una compañia de esas que llevan nombres de países en su nombre, no puede ofrecer alternativas de vuelo. Quiero entender que de ahí viene la reclamación, a no ser que lo de “cambios unilaterales” implique que hay que consultar a los pasajeros a que hora les viene bien despegar o aterrizar, o si les dará tiempo a llegar a la peluquería.

6º “Denegación de transporte. Se declara nula la condición que permite libremente a la empresa rechazar el transporte del pasajero o su equipaje si se lo ha comunicado previamente”, dice el comunicado de la OCU. El derecho de admisión de todos los establecimientos públicos, que aquí se informa previamente, conculcado. O eso creo entender, por la redacción es tortuosa y lastimosa.

7º Si en el aeropuerto de destino el pasajero no recoge la maleta a tiempo, esta tiene que ir a un almacén que no es gratuito: el aeropuerto cobra a Ryanair. Seguramente el pasajero esta escribiendo whatsup, meando o informando del “todo bien, mama” para recoger la maleta tarde, incluso una hora después del aterrizaje. Bien, al juez también la parece que eso es abusivo por parte de la compañía y no del pasajero.

8º Ahora el usuario de Ryanair podrá llevar en su equipaje facturado cosas como cigarrillos (como muchos vuelos que salen de Canarias), móviles (que pueden ir encendidos) o pasaportes (que en el caso de ciudadano extracomunitarios les puede dar muchos problemas en caso de extravío de su maleta), y otros objetos frágiles (gafas, ordenadores). Ahora, gracias a Dios, ya se podrá llevar todo eso en la maleta facturada.

La sentencia es recurrible -por tanto no es de aplicación inmediata, pero gracias a los medios de propaganda hoy mismo ya habrá alguno que se habrá presentando en el aeropuerto exigiendo “sus derechos”- y no tiene ni pies ni cabeza, salvo el brindis al sol habitual de estos casos. ¿Ustedes creen que los usuarios ingleses de Ryanair se quejan de estas cosas? No, se leen las instrucciones. Aquí no: a llorar y patalear y no leer, porque de ser así verían que la tasa de emisión de la tarjeta de embarque en el aeropuerto es de 70€.

En serio: lo peor de Ryanair son sus usuarios. Con mucha diferencia.
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Felipe González se monta una Fundación para glosa de su egregia figura. Lo más sorprendente es que figura él mismo a la cabeza, en un gesto inusual en este tipo de instituciones. Bah, lo importante es que cace ratones. Continua a leggere

Cosas que no se creen (V)

“Cualquiera que haya vivido en España y en otros países sabe que, en comparación con bastantes de nuestros vecinos, los españoles trabajan y trabajan razonablemente bien”.

Así empieza Enric González su quinto aldabonazado, tirando de recursos -ha sido corresponsal de El País en muchas de las capitales de el mundo, adquiriendo un envidiable conocimiento de la realidad social de los países, todo lo contrario al corresponsal-bonsai que no sale de su piso- y apelando a un fantasmagórico lector.

Fantasmagórico porque no son tantos los españoles que hayan vivido fuera de España, y los que lo han hecho no leen Jotdown, porque son emigrantes o hijos de emigrantes económicos de los sesenta y setenta. Los otros, los que leen Jotdown, han vivido fuera de España (Erasmus), pero no creo que hayan trabajado. Si en España falta una cultura de trabajo, ni les digo cuando se sale fuera siendo español.

Sin embargo, para González es suficiente para apelar a nuestro conocimiento: no estamos tan mal en comparación con nuestros vecinos. Dado que España sólo limita con tres países de entidad (dejemos a Gibraltar y Andorra para otro día), es de suponer que se refiere a Francia y otros países europeos, y no a Portugal o Marruecos, donde se trabaja si se puede. Como aquí.

Si esa es la comparación, yo creo que en España se trabaja menos que en Europa. Y no me hace falta apelar a alguno de mis escasos lectores.

Trabajamos poco

Las estadísticas dicen que los 12+2 días libres que tienen los españoles son equiparables a los de otros países europeos; incluso dicen que trabajamos algunas horas más. Sin embargo, esos datos casan muy mal con nuestra bajísima tasa de productividad, que más bien parece indicar que, aunque pasamos el mismo tiempo en nuestro puesto de trabajo -incluso más, insisto- que nuestros colegas europeos, ese tiempo no se traduce en una actividad que genere riqueza para el conjunto de la sociedad.

Así lo indica esta información -con interesante tabla añexa- de 2010 y datos de 2007, justo antes del inicio de la Crisis. Desde entonces, las cosas han empeorado muchísimo más: ante la imposibilidad de incrementar la productividad, se ha optado por la otra vía posible en un escenario como el actual, que no es otra que ajustar salarios.

La tabla parece dar la razón a González, con eso de que trabajamos mucho, pero como casi siempre la pregunta no es ¿cuanto? sino ¿como?. Mucho y mal parece la respuesta, a tenor de los datos. Por supuesto, al periodista catalán se le ocurre la respuesta para este desatino muy español: es porque no tenemos buenos jefes. O sindicatos. O patronal.

Dado que los españoles trabajan “razonablemente bien”, la respuesta al paripé de trabajar muchas horas pero no productivas es “Otra cosa es la organización del trabajo”, pero sin concretar de quien es la responsabilidad: si de la legislación laboral franquista y sobreprotectora, o de los citados anteriormente. Alguien tiene la culpa, pero no el trabajador, que trabaja “razonablemente bien”.

Eso es populismo o demagogia, o las dos cosas. Echar siempre balones fuera, un discurso que se viene repitiendo desde que comenzó la crisis: la culpa de nuestro males la tienen los “especuladores”, los políticos ladrones o, como dice Enric González durante varios pasajes de su artículo, los “extranjeros”, pero no en forma de marroquies o ecuatorianos, sino los pérfidos europeos, que trabajando menos y mejor, vienen aquí reclamando el dinero que nos han prestado mientras nosotros trabajabamos más y peor.

Yo no creo que en España se trabaje “razonablemente bien”. Trabaja el que puede, pero no es participe de que en su empresa o trabajo vaya bien o mal, porque no hay ningún incentivo, algo a lo que se mete a continuación: “También es otra cosa lo poco que se incentiva el trabajo: a la sombra de un tentativo Estado del Bienestar se ha formado una espesa maleza disuasoria de subsidios e impuestos, y la llamada “cultura del pelotazo” (recuerden aquello que dijo Carlos Solchaga, ministro socialista, sobre lo fácil que era hacerse rico en España) ha hecho pensar que trabajar es de tontos.”

Ahí ya estoy más de acuerdo: en España falta una cultura del trabajo y del esfuerzo, igual que falta una cultura en general -tema ya tratado con anterioridad-, pero eso es culpa de los trabajadores, los primeros que desincentivan al compañero, y no los jefes o poderes ocultos que Enric González no precisa, como por otra parte no hace nunca.

Está muy bien, en aras de aglutinar masas, eso de achacar todos los males a los demás, y dejando la figura del trabajador como “razonablemente bien” en la función que nos ocupa, la de trabajar, pero la realidad no es así. En España los puestos más intensivos de trabajo los han ocupado inmigrantes porque los españoles no los querían, a pesar de que algunos estaban fabulosamente retribuidos.

La cultura del pelotazo no es de Solchaga (“ministro socialista”, ojo al recado populista que deja como si la cosa no fuese con el) ni de los ochenta, está radicada en el ser español, es la cultura de jugar a la lotería para dar con el pleno y tirarse la vida a la bartola, sin dar ni palo. Los rentistas (¿qué porcentaje del boom inmobiliario fue por gente que compraba varias casas a crédito para vivir del alquiler?), esa otra figura española tan productiva y galdosiana.

Pero ahí está la cantinela populista, la enésima de Enric González en su desahogo: es mentira que en España trabajemos poco. Yo creo que se trabaja poco y mal, y no es por culpa de agentes externos, es por culpa de los propios trabajadores.

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