"La desvergüenza y el despilfarro están llegando a unos límites que no resultan aceptables aun con anchas tragaderas"

Atención al “pero” en portada

El diario.es, uno de tantos de los irregulares medios por internet que han surgido tras la implosión de Público, se apunta hoy una buena exclusiva tras publicar #loscorreosdeBlesa, una serie de e-mails del antiguo director de Caja Madrid donde se ve la extraordinaria desfachatez con la que ha operado la clase política y empresarial de este país.

Nada nuevo, por otra parte. Favores para que ampliasen el crédito a una sobrina, autofelicitaciones por el éxito de la colocación de preferentes….nada nuevo ni especialmente destacable o sorprendente en alguien de su posición, aunque hubiese obtenido esa en 1996 por este mérito: haber sido compañero de oposiciones y promoción de Jose María Aznar a técnico de Hacienda, allá por los albores de los ochenta. A Villalonga, compañero de pupitre en El Pilar durante los setenta, lo colocó de presidente de Telefónica por las mismas fechas.

No es el tema que me interesa. Entre los correos -filtrados por un extraño “Partido X”, y que son muy escasos- para mí destaca sobremanera uno remitido por Rafael Spottorno, por entonces director de la poderosa Fundación Caja Madrid, a Blesa, y donde en un lenguaje difilmente esperable en un subordinado, le reprocha al amigo de Aznar su dispendio económico en la Fundación 2 de mayo.

Esta fundación se creó en 2007 para preparar los fastos del segundo bicentenario de la Guerra de Independencia. Desde su propio origen olía a alcanfor y mierda, pero sus actitivades lograron expandir el hedor hasta límites difícilmente imaginables, porque en 2008 todavía -a pesar de estar metidos de lleno en la crisis, se creía que iba a ser “pasajera”, y no sólo lo creía Zapatero- se gastaba a espuertas dinero público.

Su actividad, por decirlo francamente, se centra en la defensa de un españolismo rancio y centralista (las palabras huecas -por estar juntas- “nación y libertad” lucen en su nombre), como puede observar cualquier que entre en su página web y que, una vez dentro, vea los objetivos o su espantoso consejo asesor, donde están desde un pobre loco carlista (Bullón de Mendoza) hasta Virgilio Zapatero, el exministro socialista que fue rector de la Universidad de Alcalá, pero con amplio predominio de esa derecha liberal tan nuestra, y que es simplemente derecha: Fusi, Dardé, Arias Salgado (el de Carrefour y Adolfo Suárez), Edurne Uriarte y Victoria Prego, que cada vez roza más la demencia.

Todos, todos

La fundación esta presidida desde sus orígenes por el jesuita Fernando García de Cortázar, supuesto historiador especializado desde hace décadas en la divulgación -a raíz de un libro que se vendió como churros en los noventa, y que empieza diciendo que los españoles somos diferentes entre nosotros porque hay barreras naturales en nuestro país- y que la más pura definición de meapilas apesebrado por el poder (de derechas), al mismo nivel que Carmen Iglesias y otra gente de su catadura.

Pero no nos desviemos del objeto de este post de urgencia, y que no es otro que el correo hecho público por diario.es. Fechado el 3 de junio de 2009, Spottorno no se anda con medias tintas y espeta la frase que escojo de titular en la primera línea. Debe ser un hombre bastante íntegro, porque poco después subió a nada menos que jefe de la Casa Real. Lo que no se interpretar es que ese desempeño haya coincidido con la increíble campaña de despregio y de conspiración contra el Rey.

La Fundación Caja Madrid era un poderoso órgano en el mundo cultural: patrocinaba ciclos de conciertos, edición de libros invendibles, la Revista de Libros, la popular Casa Encendida de Madrid, todo un caudal de dinero -decenas de millones de euros- gastado a espuertas y propio de los años del despilfarro. Como a todo el mundo le caía algo, todos callados. “Es obra social”, decían.

Caja Madrid se empeñó en ser patrocinador único de la Fundación 2 de mayo, para lo que metió la salvajada de ¡diez millones de euros!, que se gastaron en iniciativas diversas y pintorescas, todas caracterizadas por la mamandurria que tanto detesta Esperanza Aguirre, muñidora del acuerdo y, poco después, enfrentada con Blesa hasta el punto del odio personal, en una historia todavía por contar.

Su primera iniciativa fue publicar y repartir gratuitamente ¡medio millón de ejemplares! (por favor, detengánse un poco y piensen en la cifra) de un libro con relatos del 2 de mayo. Relatos de literatos, ficción narrativa por tanto. Mucha historia aquí. Por supuesto, nadie se escandalizó. Algo caería de la lluvia de millones en aras de promocionar “los acontecimientos relacionados ideológicamente con la afirmación de la nación española”.

Leyendo la memoria de actividades de la Fundación, 250.000 ejemplares se distribuyeron en colegios e institutos de la Comunidad de Madrid; 100.000 por medio del ABC; 50.000 en la caseta de la Comunidad en la Feria del Libro; y los otros 100.000 entre pintorescas instituciones, desde el Ayuntamiento de Camargo (Cantabria) hasta colegios mayores. Había tantos y tantos que el libro se ha convertido en un clásico de las librerías de saldo, donde directamente no quieren ejemplares. Publicó Espasa, perteneciente a Planeta de Jose Manuel Lara, editor también de La Razón. Lo se porque vi la boda de su hija ahí, para que después hablen de la boda del indio de Mittal en Barcelona.

El negocio viene con el acuerdo con Unidad Editorial, la empresa editora de El Mundo y otras cabeceras, como la revista para iletrados y subnormales La Aventura de la Historia, que ha conseguido hacer de la historia un tema de gossip. La especialidad de la casa, que ahora está vendido la noticia del secuestro de un colaborador habitual con ese mismo esquema. Según ese acuerdo, esa revista de pseudohistoria distribuiría 5.000 ejemplares de un especial sobre la Guerra de la Independencia (¿quien era el amante de Manuela Malasaña? ¿Tenía Daoiz priapismo? ¿Goya era sordo o se lo hacía?) a fondo perdido, pero con cargo a Caja Madrid.

¿Cuanto se ha pagado por esto?

Una subvención encubierta a otra de las locuras de Pedro José Ramírez, el reportero independiente pero bien engrasado por la derecha. “Estamos poco a poco transfiriendo, por intermedio de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, recursos de la Fundación Caja Madrid a determinados grupos de medios de comunicación, muy destacadamente a Unidad Editorial”, dice Spottorno. Es más, cuantifica el total transferido en “1.325.790 euros”, incluyendo una suculenta partida a El Mundo. No está nada mal.

En la Memoria (página 9) se detalla mejor: “Durante el ejercicio 2008, la Fundación ha distribuido mensualmente 20 ejemplares de la revista “La Aventura de la Historia” en cada uno de los 833 centros de enseñaza secundaria, mediante suscripciones gratuitas al profesorado especializado en esta materia de ESO, Bachillerato y Formación Profesional de la Comunidad de Madrid. 20 x 833 = 16660 ejemplares. Así aumenta la distribución de la revista, ya lo creo. Como los ejemplares tirados en el recinto ferial de Madrid.

En la Memoria de 2009 (página 12) la rediticia actividad continua, aunque no se especifican cifras, que si las conocemos es gracias al correo de Spottorno, patrono de la Fundación 2 de mayo en función de su cargo. Y lo que habrá visto como patrono, claro. Por la carta parece que se niega a seguir con eso y, efectivamente, en 2010 ya no se ven más transferencias ocultas a Unidad Editorial, aunque seguramente ese era el propósito: “dejar sitio a otra subvención a Unidad Editorial…y a las que puedan venir detrás”.

No sé, pero al calor de los fastos del 2 de mayo también se montó  la mierda de exposición que comisarió Perez-Reverte (un tío que se ha construido una imagen de antisistema de “decir las cosas claras”, pero que vive del poder y sus réditos) en 2008, donde había soldaditos de plomo, una “recreación de los fusilamientos del 3 de mayo” que haría las delicias de un parque de atracciones chino y demás mongoladas propias de su persona. Seguro que negará haber recibido un duro más allá de su trabajo profesional como historiador que es, al igual que Luis Herrero no recibía dinero del PP por opinar (aún) más favorablemente sobre este partido y sus intereses.

Que conste que me parece bien que haya dinero público a actividades como recordar, conmemorar y divulgar todo el proceso revolucionario que empieza el 2 de mayor de 1808 y llega hasta 1814, pero queda muy claro que ese no era el interés, sino simplemente montar una mamandurría sesgada, torticera y muy provechosa para unos pocos.

Y que se prepare Spottorno. Mañana mismo el diario El Mundo iniciará una campaña contra su persona, y casualmente todos los columnistas y dibujantes harán chanza y mofa de aquel día que pidió langostinos en un bar, “una cosa muy grave”, donde afilarán sus plumas Carmen Rigalt, Del Pozo, el enloquecido Enric González y Sostres, porque nunca reciben presiones de su jefe y escriben libremente sobre los asuntos que quieren.

Vaya mierda de país y de élites intelectuales y políticas que tenemos. Ni siquiera en horas gloriosas como la evocación de 1808 se evita quedarse salpicado de la porquería que inunda toda la vida pública.  Continua a leggere

No es Bartolín, pero casi

E-mail recibido y respuesta de Cervera

No supera al caso Bartolín, pero desde luego merece entrar en la antología del disparate político. Tiene todos los elementos necesarios: un pueblo, un lerdo, corrupción, humillación, tramas oscuras, luz pública -tampoco mucha-, correos y bueno, la escopeta nacional, porque Berlanga fue muy grande en retratar nuestra sociedad.

Ayer se supo que la Policía había detenido, y posteriormente puesto en libertad, al diputado nacional por el PP Santiago Cervera, bastante conocido por revolotear en medios de comunicación -entre ellos la SER-, por pertenecer a la Mesa del Congreso y por parecer, hasta ayer, un político diferente y un dirigente de futuro. Hasta ayer, ya les digo, porque ha presentado su dimisión, en lo que seguramente será el abandono de su carrera política.

Es un gesto que le honra: pierde su condición de aforado para el juicio que tendrá que afrontar por extorsión, nada menos que al presidente de la caja de su pueblo, Navarra, ese extraño lugar donde se mezcla el agrarismo medieaval, la alta tecnología, Batasuna y el Opus. Los navarros son muy suyos, y ojalá lo sigan siendo. Ahí va una buena muestra.

El 5 de diciembre, el presidente de la caja navarra recibía un correo extorsionador no de la ETA, que es malvada y pérfida, sino de un anónimo en el que conminaba al señor Asiain -nombre de banquero donde los haya- a depositar 25.000 euros a cambio de no revelar información confidencial sobre la institución que dirige. Tampoco tan confidencial: al parecer, en su calidad de abogado, habría facturado grandes cantidades a la caja navarra, lo que ya de por sí es lamentable pero muy frecuente.

El e-mail, que no hemos podido ver, también instaba a Asiain a depositar la citada cantidad en un rendija de la muralla de Pamplona, concretamente a la altura del parque de la Media Luna, justo detrás de un conocido club deportivo. A lo mejor ustedes mismos han meado en esa misma rendija durante los sanfermines y, si no lo han hecho, seguro que alguien si. No puedo imaginarme un sitio más fétido en todo Pamplona, salvo el comité de ética de la Facultad de Medicina.

Asiain, que según la información facilitada estaba de vacaciones en Las Canarias -esos puentes, esas cajas que hay que rescatar, esos rigores del invierno navarro-, denunció el correo directamente en el puesto de la Guardia Civil del pueblucho guanche más cercano. Me imagino la cara de los olivas allí destinados: un presidente de una caja denuncia una extorsión en Navarra, en las antípodas del territorio nacional. Imagínense la escena, por favor. Y con Pepe Isbert.

La cita era el día 7, y las fuerzas del orden, que últimamente andan más ociosas por esas zonas del norte irredento, había establecido un dispositivo de control, imagino que muy discreto. Es una pena que las informaciones disponibles no indiquen la hora, pero en Pamplona es fácil imaginar que por ahí no habría ni un alma, y para eso da igual que sean las siete de la mañana que las siete de la tarde. Alguien acudió al punto de encuentro, y fue detenido dos días después. Un diputado nacional.

¿En que estaba pensando el diputado nacional del PP Santiago Cervera cuando acudía a ese lugar, sin un alma por la calle? Según su versión, más completa que la de Asiain, ha sido víctima de una trampa y que “le pudo la curiosidad”. Alguien le citó, también trámite e-mail, en ese mismo punto y lugar para dejarle documentos “de relevancia judicial” que afectaban a la caja de ahorros navarra.

No sabemos si Cervera es aficionado a las películas de espías. Si lo es, se entiende que picase; si lo es, no se entiende que no viese que era una trampa. Lo que si sabemos es que Cervera formó parte entre 1996 y 2003 del consejo de Caja Navarra, y que desde entonces ha sido un fustigador de las dudosas prácticas -comunes a todas las instituciones de crédito en España- de este extraño engendro llamado caja, gobernada por políticos como el mismo.

Tras recibir el correo, digno del género (“por mi parte no volveré a mantener comunicación alguna con usted”), Cervera contestó muy displicente -y pueden ver ambos en la imagen adjunta- explicando que no le molaba el juego en lo que tenía de cutre, pero que si tenía algo que darle, que adelante. Y que no iba a estar en Pamplona esos días. Sin embargo, acudió a la cita, y de la manera más macarra posible.

Tras pasar por el lugar señalado, se alejó porque vio una cámara (ya les digo que el dispositivo policial era muy discreto), para a continuación volver pertrechado con un gorro y una bufanda, seguramente por el frío de Pamplona y no para no resultar identificado en una posible grabación: este es un detalle significativo, porque indica que sabía que podía ser víctima de una trampa, pero aún así pergueñó.

Llegados a este punto, es difícil creer que un diputado nacional pida 25.000 euros de extorsión. Así no se hacen las cosas, y si más con el tres percent y otros medios de coacción sutil. Yo creo la versión de Cervera y la trampa, aunque el hecho de que haya caído ya es motivo suficiente para acabar con su carrera política. Y renunciando a su condición de aforado, lo que dice mucho a su favor.

Asimismo, estoy convencido que dentro de su caída un factor muy importante, incluso para el que ha tendido la trampa, ha sido la vanidad de Cervera, en la que también influye que participase en medios de comunicación. ¿Cómo resistirse a acceder a información comprometedora y después hacerse el interesante por ahí? ¿Cómo? Pues muy fácil: diciendo que no. Cervera lo hizo en un primer momento, pero después le pudo la curiosidad, incluso superior a las cautelas que tomó al ponerse gorro y bufanda.

Asiaín ha dicho que seguirá adelante con la denuncia y que no llegará a ningún acuerdo, ya sugerido por el abogado de Cervera. Me parece bien y será lo mejor. De manera muy interesante, en la dirección del PP se ha dejado caer al político en peso libre. No es un cambio de postura en el partido de Zaplana, Camps y demás, parece que se hayan desprendido de un fardo incómodo.

La encargada ha sido Cospedal, con la que al parecer mantenía una relación distante. No es un pata negra: viene de UPN, el partido extraño que, ora va con el PP en coalición, ora se enfrenta y se separan. En la última trifulca dejó el partido del carlismo light -donde llegó a ser candidato a la Alcaldía de Pamplona- y se pasó con armas y bagajes al PP, llegando a presentarse en la lista por Madrid en un puesto nada anónimo.

Relativamente joven para la progresiva gerontocratización de la política española, era una estrella en ascenso, como todos los que se foguean en medios de comunicación, algo a lo que no debe ser ajeno que esté casado con Mónica Ridruejo, ex directora general de RTVE. Alguien le ha cortado las alas, seguramente de manera definitiva, probablemente por todos estos asuntos.

Lo que lleva a pensar en un fenómeno que está ahí, a la vista de todos, y en el que nadie parece reparar. En el PP se suele pagar caro no venir de una trayectoria de militancia íntegra en el partido, como bien sabe Esperanza Aguirre; pero peor aún es destacar con personalismos y protagonistas: el que tendió la trampa a Cervera debía saber bien esta características del lerdo.

Los protagonistas del famoso congreso de Valencia del PP en 2008, el que se saldó con refrendó de Rajoy al que todos habían intentado poner la zancadilla tras la derrota electoral, han ido cayendo uno a uno: los que se presentaban con el aval de la juventud -apenas cuarenta cumplidos- como Costa y Camps cayeron bajo Gürtel, tras haber caído en la trampa de dejarse encadilar con una posible candidatura alternativa a la del gallego. Y mejor no les hablo de Esperanza Aguirre, que por algo se aferra como un náufrago a la dirección del PP madrileño.

Por utilizar una metáfora futbolera, que no me gustan mucho, en el PP no hay banquillo: es mucho mejor recurrir a los Posada y Pastor, que si se definen es por la palabra “gris” en toda su polisemia, que a alguien como Cervera. Con la excepción de Soraya SdS, en el PP, si eres joven, te cortan la cabeza, aunque en este caso la vanidad y la “curiosidad” de Cervera la ha servido en bandeja, cual Bartolín.
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(Actualización de hoy mismo, por la noche) Leyendo el estupendo blog de Fernando Garea en El País, me entero que Cervera intentaba, desde la mesa del Congreso, poner en marcha una cuenta de twitter de la institución, y hacer transparentes los viajes de sus señorías. Casualmente, y digo casualmente porque de los 365 días que tiene el año todo esto ha tenido que suceder ayer, justo cuando ya había sido detenido y puesto en libertad, conocemos estas dos noticias íntimamente relacionadas.

Primera: el Congreso ya tiene twitter. Y el primer twitter ha sido una felicitación navideña confesional. El vulgo se ha quedado con el rollo anecdótico, cuando aquí lo relevante es cúando y de qué manera. Ayer mismo.

Segunda: el Congreso ya publica los viajes de sus señorías. Eso sí, nunca su cuantía. Al extranjero, siempre en preferente. En tren, en club. Ayer mismo.

Esto lo pongo por si alguien tenía alguna duda que Cervera era un tío incómodo en su partido, y que le han hecho la cama -aprovechándose de su vanidad- de una manera tremenda. A mí me cae simpático, aunque solo sea por sus tweets, que lamentablemente he conocido demasiado tarde.

Una vez más, en la política española, se cumple eso de la foto y el que se mueve.
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El 70% del presupuesto de inversión de un Ayuntamiento, nada menos que 33 millones de euros, para pagar deuda de una empresa municipal que tiene 3.000 plazas de aparcamiento sin vender. Es en Oviedo, pero seguro que pasa en otros sitios. Continua a leggere

Cosas que no se creen (y X)


Aunque Enric González lo presenta con un

Los mercados son irracionales

la frase (o cosa que no se cree) circula ampliamente con otras formas como “los mercados son ingobernables” o, sencillamente, con un lacónico “los mercados” asimilable a un casino, azar o lotería.
Es una gran mentira: los mercados son racionales en tanto que quien opera en ellos lo es, y se mueve por intereses y fines muy claros: obtener el máximo beneficio. Parece que alguien no lo ha entendido, y de ahí viene la confusión de pensar que son irracionales, cuando es todo lo contrario.
Decir que son irracionales es la excusa vaga del político que no quiere asumir su déficit, igual que envía al mismo tiempo a ministros a Londres a la sede de The Economist o Financial Times para intentar que la racionalidad del mercado no se cebe en el país. Los mercados son irracionales: y un cuerno. Lo serán en algún aspecto puntual, pero no en toda su actividad.
“Los mercados, especialmente cuando no existe regulación, tienden al fraude, a la especulación, al abuso y al enriquecimiento indecente de quienes ocupan en ellos posiciones dominantes”. No se que es enriquecerse indecentemente, si se hace dentro de la legalidad, aunque es relativamente cierta la afirmación. “Pero rara vez se comportan de forma irracional durante períodos prolongados”, lo que parece que acerca a Enric González a posturas racionales, por seguir con la terminología de su juego.
“Lo que contemplamos ahora no son unas horas de pánico bursátil más o menos carente de fundamento, sino una resistencia generalizada a prestar dinero a Estados, instituciones públicas y empresas cuya capacidad de devolver los créditos resulta más que discutible”. Vamos, auténtica racionalidad: se presta dinero para que se devuelva, y se aplica un interés en función de la probabilidad o no de esa contingencia negativa. Aquí no hay nada de irracional.
Sin embargo, jamás encontrarán esa realidad en el discurso político. Es mejor decir que hay una conspiración en torno al país, el mismo que presenta una magnitudes macroeconómicas de auténtico espanto, llámase el país Grecia, Portugal, Irlanda o España. Los mercados suple ahora la misma función que antes lo hacía el contubernio judeo-masónico, o el comunismo, con el que comparte características de trivialización. 
Menos mal que existen los mercados, y las agencias de calificación privadas al margen de los estados. Con sus fallos, resultan mucho mejores que imaginar como sería el espanto resultante de una agencia pública que supliese sus mismas funciones, como se ha pedido a nivel europeo. Seguro que jamás pondría la calificación de bono basura a ninguno de los estados miembros. 
“Porque, hay que insistir, cuando no se crece se va a la insolvencia” ¡Gran verdad! Y lo es porque hay gastos fijos no productivos -especialmente el pago de pensiones a gente que ya no trabaja-…de ahí el riesgo de impago que los mercados trasladan a nuestra necesidad de financiación. Por cierto, llevamos cinco años de crisis y el ministro del ramo, antes conocido como Ministro de Economía, ya dice que no se van a poder afrontar pagos en un futuro cercano de seguir esta espiral económica. 
En fin, que se nota que Enric González ya llega al final y no se ha currado mucho -aún menos- la argumentación, terminando con esta frase de bachiller: “Cada vez que alguien hable de “mercados irracionales”, piense usted en lo bien que se lo montan los capitostes de las finanzas y ríase”. Seguro que se imagina al inversor como un burgués con la panza llena, monúculo, reloj de bolsillo, tirantes y traje a rayas con bombín.
Tanto decir que los mercados son racionales, y termina en la figura del capitalista -porque tiene capital para invertir: en España nuestro capital está invertido en ladrillo que no se puede invertir- grotesca y caricaturizada. Yo no me rio con eso, y mucho menos con la situación económica de este país, que no es debida a fuerzas oscuras e irracionales, sino a su propio dispendio. 
Grado de acuerdo con el artículo: 80%

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Esperanza Aguirre dice que se va, aludiendo vagamente a su supuesto cáncer, que bien podría ser un carcinoma. Después del lamentable debate sobre el Estado de la Región de hace unos días, donde volvió a mostrarse como una persona desquiciada (utilizando el epíteto “comunista” como insulto) parece que ya se han dado cuenta en su entorno de su locura profunda.
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Un ejemplo de libre comercio surgido a raíz de un sistema mafioso y clientelar: el de los libros de texto. Que lo dejen florecer. No lo harán, no.
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Para todos los interesados sobre el poder y sus símbolos, una pequeña historia del palacio presidencial de Haití, convertido en símbolo del terremoto de hace un tiempo. Al final lo derriban, y lo hacen con la ONG de Sean Penn: bonito epitafio.
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Elogio de la emigración. Sacando pecho por formar con recursos propios a profesionales que se van a tener que ganar la vida fuera. Y así, en todas las facultades de ingeniería que hay en las provincias de España. Este sistema no tiene sentido.
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(Ligeramente relacionado con lo anterior) “Por el coste de viajar a Madrid en coche [desde Asturias] es posible comprar cuatro vuelos”.  Y eso que es transporte por carretera, imagínense con el AVE en los sitios donde llega.
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Bueno, bueno, bueno, qué columna. La escribe el ascendente economista de referencia del Grupo PRISA, al que siempre llaman para declaraciones en El País o en la SER. Aprovecha para hacer publicidad de su casa en alquiler -en Reino Unido despiden a gente por ese tipo de licencias- y bueno, la digresión que sigue -donde reconoce un error de futurólogo, esa actividad a la que se dedican todos los economistas- es digna de patio de colegio. Continua a leggere

El tabú de las enfermedades mentales en los políticos

Tan campechana como siempre

Si ya es bastante tabú hablar de las enfermedades mentales en la población normal, aún lo es más en los políticos, como si estos no pudiesen estar aquejados de las mismas dolencias que el pueblo de donde salen. En cambio, otras enfermedades como el cáncer -cuando es leve- están siendo bien aprovechadas por la clase política para sacar pecho y rédito electoral o legitimista.

Que quede bien claro que este no es un post de antipolítica ni antipolíticos, como no lo lo ha sido nunca este irregular blog de reflexiones rápidas y a vuelapluma. Mejor con políticos que sin ellos, ahora que arrecia tanto la antipolítica populista, contra los sindicatos o los cargos electos, pasando por partídos políticos y, en general, todo el sistema: el caldo de cultivo necesario para cosas que producen pavor y que siempre aprovechan estas circunstancias para medrar.

Hay políticos que enferman en el ejercicio de sus cargos, y a veces es por problemas mentales. Recientemente se ha publicado en España un libro sobre cómo la enfermedad influyó en muchos políticos a la hora de tomar grandes decisiones, porque al fin y al cabo somos-vivimos en la cárcel de un cuerpo finito y que no se puede mudar, aunque muchas veces el pensamiento lo transcienda. No estaba mal, pero era muy mejorable.

En España sería impensable un libro así, a pesar de que a Franco le salieron varios sobre el género, incluyendo uno extremadamente divertido de su dentista, los fotos que el Marqués de Villaverde -su yerno- sacó en el lecho de muerte o uno no muy antiguo sobre su agonía o, por utilizar el lenguaje de la época, “hecho biológico”.

Un libro que abordase de una manera objetiva un hecho que nadie relaciona, como la caída en el lecho del olvido más profundo e íntimo a grandes protagonistas de la Transición, desde el conocido caso de Adolfo Suárez hasta Solè-Tura, al parecer con causas químicas basada en el amplio abuso de la familia de anfetaminas para aguantar noches enteras en vela.

Llamar a un político “loco” es una descalificación que, por habitual y generalista, ha perdido todo su significado, pero detengámanos un momento y pensemos en sus implicaciones: estar loco no es hacer como Idi Amin o como Charles Mason, estar loco contempla una serie de actitudes que yo vengo observando desde hace tiempo en Esperanza Aguirre Gil de Biedma, presidente de la Comunidad de Madrid gracias a los mercenarios de Tamayo y Sáez.

Como no es motivo de repasar sus últimos exabruptos, cada vez más frecuentes -desde calentar la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Athletic, hasta calificar el asalto a su vivienda en Madrid por dos cuatreros como “terrorismo”-, vayamos directamente a lo ultimísimo, que no será lo último, porque esta señora es incombustible, y del poder no la van a apear ni con camisa de fuerza.

No soy neurólogo, pero creo que Esperanza Aguirre está loca: mal de la chaveta, ida de olla o desquiciada. A lo mejor me manda investigar por poner esto, igual que quiere perseguir a unos universitarios que la abuchearon -sin cuerpo presente- hace unos días en la inauguración del curso académico universitario en la Facultad de Medicina de la UAM. A saber. Con una loca nunca se sabe: hasta un blogger puede ser una amenaza. O un terrorista.

Loca en un sentido como esa vecina que habla sola, esa compañera de trabajo que habla a las paredes o la que ve enemigos en todas partes; loca como sólo una mujer puede estarlo, y ahí están las estadísticas que indican que las enfermedades mentales afectan en mucha mayor proporción a las mujeres que a los hombres, por mucho que un loco se siga representando como Bonaparte. Más bien debería ser como Maria Antonieta.

El último exabrupto de Esperanza Aguirre se ha conocido hoy. A finales de agosto ardió una zona de Madrid muy próxima a El Escorial, donde su familia tiene espléndidas posesiones y donde esta pizpireta política pasó muchos fines de semana de su juventud y vida adulta. Aguirre acudió a la zona de los incendios un día después de que los periodistas le preguntasen por qué no había ido a ver la zona.

Lo hizo sin avisar, pero se encontró con los informadores ahí. Visiblemente contrariada, hizo su papelón: hablar a las cámaras con esa mezcla de chulería asquerosa típica de Madrid, desparpajo de mercado -sección casquería- y arrogancia de alta sociedad española, si es que existe por títulos y no por bienes. Con tanto informador, y esta señora francamente ida de sí, alguien pudo grabar esto:

“Yo no vista nada tan feo (…) Es que habría que matarlos (…). ¿Tú sabes por qué habría que poner la pena de muerte? Me caen mal por los arquitectos porque sus crímenes perduran más allá de su propia vida. Se ha muerto y ahí nos ha dejado esto”. La presidente de la CC.AA de Madrid se dirigía al el alcalde de Valmequeda y lo hacía refiriéndose a su lugar de trabajo: el Ayuntamiento de la localidad.

Lo que podría ser un juicio estético, discutible o no, acaba a renglón seguido en una barrabasada de alguien desquiciado, de barra de bar de carretera, de opinión de sainete y bocadillo de entresijos en la pradera, de alguien muy fuera de sí y muy impresentable. Pena de muerte. Crimen. Matar. Y lo dice un cargo político. Ya saben que en cualquier otro sitio hubiese sido abucheada al conocerse estas declaraciones, y hubiese dimitido. Esperanza Aguirre, que dice admirar y conocer tan bien el juego político inglés, sigue plantada en su asiento.

¿Es tan horrible el edificio? No, y creo decirlo objetivamente. Aquí tienen el antiguo edificio, que refleja bien la pobreza de la zona hasta hace 30 años, y también el nuevo. Se ve que Esperanza Aguirre (joven y cuerda) conoció el antiguo, y el choque del nuevo -construido en 1999, ha llovido- le ha pillado mal, porque mal de lo suyo sí que está. Es un edificio que ha obtenido numerosos galardones y obra de una pareja de arquitectos sobrios y muy buenos, sin alaracas.

Ángela García de Paredes y Joaquín García Pedrosa son también los arquitectos del Teatro Vallé-Inclán en Lavapiés (un barrio de Madrid), que junto a la impresionante biblioteca de la UNED de Linazasoro, ha evitado que este barrio céntrico pero enrevesado se convirtiese en un ghetto: multicultural, eso sí. Nada mejor para evitar la deriva de una barrio así que poner equipamientos que fuercen un trasiego de gente que jamás pasaría por ahí de no estar esas instalaciones, perfectamente integradas en el entorno.

Son también los autores de la cubierta de la Villa romana de Olmeda (Palencia), un bellísimo edificio muy discreto, como toda su obra, justamente elogiado por alguien con tan poco olfato estético como Antonio Muñoz Molina, y que les recomiendo vivamente que visiten: por el contenido y por el continente, el mejor elogio que se puede dar a un espacio museístico, y más en este país de proliferación de este tipo de recientos, muchas veces sin justificación alguna

Y, sin ánimo de ser exhaustivo, de un edificio infantil en Gandía (Valencia), pomposamente llamado “Universidad” que, copiando sin muchos miramientos a los japoneses Sanaa y sus enseñanzas arquitectónicas, hacen una adaptación mediterránea de extremado mérito y valor. También contención formal y discreción, una constante de su obra.

Aguirre no tiene porque saber esto, pero si debería haber sido más prudente, una obviedad. Y más cuando ha sido la persona que ha permitido auténticas aberraciones arquitectónicas en la Comunidad de Madrid, empezando por su ley de urbanismo, esa que impide edificar por encima de cuatro alturas, con la tarifa medioambiental y en términos de sostenibilidad que eso supone: eso si que es aberración.

Seguramente a Aguirre le gusta el estilo arquitectónico neoescurialiense, el que mamó de joven. O seguramente es enemiga de todo lo contemporáneo, algo mucho más probable. Que no le gustan los arquitectos lo dejo bien claro en su agria polémica con Navarro Baldeweg -donde no le faltaba razón- por los teatros de Canal, o como despachó con cajas destempladas a FOA por su edificio para la Ciudad de la Justicia no nata, todo en Madrid.

Sin embargo, va más allá, mucho más allá, del juicio estético: “habría que matarlos” porque su legado les sobrevive. Que no de ideas, porque los horrores del urbanismo extensivo y de urban sprawl son mucho peores y tiene raiz política, no arquitectónica. En todo caso, tras este exhabrupto, para mí Esperanza Aguirre -y mira que todo puede ser un recado a Pio Cabanillas, arquitecto y antiguo líder del PP en Madrid- está loca de remate. Sólo así se explican unas declaraciones del género.
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En el párrafo final de la noticia se demuestra que Esperanza Aguirre tiene odio a la arquitectura modernaContinua a leggere

What happens in Vegas stays in Vegas

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Este principio, todo un leiv motiv en EE.UU, parece que dentro de poco tendrá acomodo en España, país muy dado a refranes y que, sin lugar a dudas,  hará buen uso de lo que significa la frase.

Como ya les habrá llegado por su medio de propaganda habitual, el gran empresario del juego Sheldom Adelson, que tiene nombre de personaje de Dickens, quiere poner plaza europea a su exitosa franquicia del juego que empezó en Las Vegas con el Venetian.

El empresario, que ya ha tenido dos experiencias extranjeras y exitosas en Macao y Singapur, pretende hacer lo mismo en nuestro país. Sin embargo, los dos diminutos ex-establecimientos coloniales en Asia no son comparables a España, a pesar de que contemos con nuestras pequeñas colonias (Gibraltar, Rota, Andorra, Mallorca) dentro de las fronteras naturales.

De hecho, la propia expansión de Las Vegas a mediados del siglo XX -a principios de siglo era una parada de diligencias con cuatro casamatas- se realiza en un Estado diferente (pero colindante) con California, de donde vendrían todos sus visitantes en los primeros años. Nadie quería un centro de juego en su demarcación, y se instaló ahí para dar posibilidad de desarrollo a un Estado como Nevada, con todas las condiciones climáticas y ambientales para ser siempre pobre. De ahí que ahora mismo las reservas indias también cuenten con sus casinos, y Atlantic City en la costa este.

¿Ven la geografía de los megacasinos? Plazas fuertes (Campione d´Italia, un condado de Treviño italiano en Suiza)  o lugares aislados. Estados diminutos (añadan Mónaco a la lista) o fallidos. Jamás en toda la vida el mundo del juego ha tenido la oportunidad de desarrollar un macroproyecto como el que se baraja para España en las inmediaciones de una gran ciudad, sea esta Barcelona o Madrid, puesto que ambas están en la puja por llevarse este jackpot.

¿Y por qué ha sido así? Pues hay condiciones físicas y de otra índole que condicionan, pero especialmente por la regulación. El juego, como otro tipo de adicciones, siempre ha sido objeto de control por el Estado, que a su vez se nutre de los fortísimos impuestos que recaen, de manera muy justa, en esta actividad: alguien que destina dinero al juego es porque le sobra. También porque es un adicto y no controla sus impulsos, pero esa es otra historia sobre la nunca reparan.

También influye, claro, que con el juego vienen asociadas otro tipo de cosas muy feas, de esas de las que Hollywood hace películas de promoción de Las Vegas (hay de todo, desde Scorsesse hasta Sodenbergh, pasando por una comedia publicidad descarada con Cameron Díaz y Ashton Kutcher o Resacón en Las Vegas), donde prima la Mafia, la organización que impulso la ciudad de Nevada a partir de los cuarenta.

A quien le guste este enfoque de la historia, desde el punto de vista arquitectónico y social, les recomiendo el delicioso libro de Simón Marchán-Fiz Resplandor Pop y simulación postmoderna, una joya dentro del panorama editorial español, y que sigue la línea de Venturi y Adams. No deja de ser absolutamente fascinante lo logrado en apenas un siglo: de cuatro casas a dos millones de habitantes. Y todo por el juego.

Lo que admiro de Las Vegas lo admiro en EE.UU, pero no me gustaría en mi país. What happened in Las Vegas should remain in Las Vegas. Aquí lo que se está jugando es plantar una ciudad del juego al lado de una de las dos mayores ciudades de nuestro país, ese mismo que quería cambiar el modelo productivo. ¿Qué trae un macroconjunto de casinos? Precariedad y continuidad con el mismo modelo, si no peor.

Evidentemente, Sheldon Adelson ha visto la oportunidad de su vida: poder plantar su negocio no en establecimientos cuarteleros del siglo XIX, sino en un país con un nivel de desarrollo muy alto bajo los estándares mundiales. Si, también Singapur lo es, pero ya me entienden: no es comparable una isla-península de pocos millones con lo que es la costa y el lugar de destino de los europeos: la California de Europa.

La oportunidad se presenta pocas veces en la vida: se requiere un Estado en bancarrota, puesto contra las cuerdas y con cierta creencia hacia las soluciones milagreras. Así está España hoy por hoy, y seguramente también Grecia y Portugal, pero no tienen el peso específico de Madrid o Barcelona, con sus áreas metropolitanas de más de cinco millones de personas. Con sus aeropuertos internacionales de gran capacidad. Con todo ya hecho, o susceptible de hacerse para acoger al amigo americano (¡Berlanga, qué grande y visionario fuiste!)

La repelente presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, no ha dudado en decir -aunque después lo ha matizado: es que ella es muy liberal- que “si hay que hacer cualquier modificación legal que esté dentro de mis principios, se hará” para que el señor Adelson se sienta a gusto y deje sus millones aquí. Por cierto, nunca serán tantos millones como los que se va a llevar, o los que les vamos a dar de gratis. Artur Mas, un poco más comedido, también está dispuesto a cosas similares. Afortunadamente, sus competencias se limitan a lo regional, pero el proyecto ya está en manos estatales, igual de ávidas de poder presentar al electorado el enésimo timo, una especie de Juegos Olímpicos del Juego, si me permiten el juego de palabras.

Desde el 26 de junio de 2011 el Gobierno central saliente y el que acaba de entrar conoce lo que exige Sheldom Adelson, lo que se suele exigir a un país colonial cuando se pone una plantación de bananas o de caña de azúcar. No ha parecido importarles, porque todo sigue adelante, inflado con cifras propias de la propaganda comunista: inversión directa en diez años de hasta 18.800 millones de euros (¡pero si sólo va a construir edificios, y ese es el precio de tres T-4 en Barajas!) y creación de ¡164.000 empleos directos y 97.000 indirectos!, cuando si existiese algo de periodismo crítico en este país dirían que esa cifra no la consigue ni la creación de una nueva tecnología alfa (tipo Internet o en su momento la siderurgia), cuanto menos un conjunto de casinos.

¡Qué vergüenza!

Es para indignarse, se lo aseguro. Para conseguir esa cifra inventada, Adelson pide reformar el Estatuto de Trabajadores, la Ley de Extranjería (para traer trabajadores de fuera de Europa, los especializados en casinos se supone), dos años de exención en la cuota patronal a la Seguridad Social (y otros tres al 50%) y hacer un Máster en Gestión y Administración de Empresas del Juego, algo a lo que seguro que se apuntan las numerosas universidades privadas de Madrid o Barcelona, cuando no las públicas.

También pide (el anterior enlace es muy completo) auténticas claudicaciones como cesión de suelo público, “expropiaciones de suelo que ya está en manos privadas” (¿por qué? ¿por equipamiento de interés general?) , exclusividad de negocio durante 10 años (Aguirre, ¿dónde está tu liberalismo?), marco regulatorio especial de ¡30 años!, licencias sin concurso, cambiar la ley de blanqueo de capitales (hasta 2.000 euros todo legal), vacaciones fiscales, bonificación en el impuesto de transmisiones patrimoniales, permitir fumar en sus casinos, etc…si, crear un virreinato al lado de una de las dos mayores urbes de España. Esto no es como Macao o Singapur; es peor, mucho peor.

Claro, a pesar de la “inversión directa de hasta 18.800 millones de euros”, también pide líneas de AVE, metro, autopistas, trenes…¡toma ya con la inversión!. Y eso es lo que hemos sabido: a saber como estarán llevando las negociaciones entre bambalinas. Adelson ya ha dicho que el país será España (¡ojalá la UE nos salve de esto!) y que la decisión la tomará antes de julio.

Madrid parece la mejor posicionada, aunque a Adams le gusta más Barcelona. En Madrid, encantados. Ahí que posaron con los mismos colores alcaldesa y presidenta hablando de la gran oportunidad que “empezará con un casino” y, a medida que vaya creciendo, acabará, como en los cuentos de Grimm “con seis casinos, doce hoteles de 36.000 plazas, tres campos de golf, nueve teatros, un recinto para ¡15.000 personas”….

Ya lo ha dicho Botella, que está en la alcaldía de Madrid por su valía y no por ser la esposa de Aznar, “es esos 200.000 puestos de trabajo los que nos deben invitar a movernos”, refrendada por Aguirre: “es un rayo de luz en estos momentos de oscuridad”. Ella, tan anglosajona para lo que le interesa, ha puesto como ejemplo de interveciones legales semejantes los Docklands de Londres.

El puerto de Londres alcanzó su mayor expansión poco después de la II G.M, y desde entonces decayó con la pérdida del imperio y de la propia situación de Reino Unido en el mundo. Decenas de kms. de muelles y atraques quedaron en desuso, y lo mismo en Glasgow, Liverpool, Newcastle y todas las ciudades portuarias e industriales del país. A principios de los ochenta, la zona conocida como la Isla de los Perros (una mínima parte de las Docklands) se erigió como un experimento donde se permitió edificar en altura (un horror para el gusto británico), surgiendo Canary Warf (250 metros de altura), un metro en superficie, sector terciario y demás, con sonoros fracasos como la Cúpula del Milenio de Rogers. Se instalaron bancos y aseguradoras, no casinos. La zona dista mucho de ser un éxito, pero ha funcionado.

Aguirre, como en tantas otras ocasiones, habla de oídas. Las Docklands no son un ejemplo válido, por lo mismo que Madrid no es Londres. Que hable de lo que hicieron en Glasgow, con los mismos planteamientos y saliendo del mismo lugar, y lo que hay ahora: nada, un par de museos, un centro de congresos y la sede de la BBC para Escocia. En 30 kms. de muelles hay 2 kms. ocupados. La regulación legal especial no siempre sirve.

Encima, en este país que nos ha tocado, se plantea para poner casinos, una industria con mucho i+d asociado, mucho progreso y que define un país y una región. ¡Cómo si no supiesen perfectamente lo que viene asociado con el casino y el juego! Y lo van a hacer, les da igual. Lo que pasa en Madrid se queda en Madrid. Manejan todo como si fuese una finca privada de su propiedad. Quizás lo sea. Van a hacer todo lo posible porque lo sea. Y quedará en Madrid.
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La España de la crisis. Lo mejor son los colores de las letras.
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Una magnífica noticia económica. Y cuando acabe el proceso de rebaja de salarios en la que estamos metidos para mejorar nuestra competitividad, será aún mejor. Es la única salida cuando se ha perdido la batalla de la productividad.
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Una pesadilla económica. ¿Por qué las protegidas evolucionan de tal modo que pueden llegar a ser más caras que las libres? Eso es lo que no responde el artículo, porque la respuesta se basa precisamente en que son protegidas y, por tanto, ajenas al devenir del mercado. Relacionado con esto, en este artículo se refleja mi opinión de una manera en la que raras veces me he sentido tan identificado.
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El Benidorn del norte. Que desde 1979 todos sus PGU hayan sido tumbados por los tribunales da buena cuenta del nivel de corrupción de este encantador municipio. Que Rubalcaba veranee desde entonces por ahí también.
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Un artículo bastante decente (y bien escrito) sobre algunos aspectos inmobiliarios. Y este lo complementa.
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En el fondo, esta noticia humaniza a alguien tan inhumano como Erik Honecker.
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Una de las claves de por qué no hay salida a la crisis. Por cierto, por fin se empieza a hablar un poco claramente de estos asuntos y no a brochazos gruesos. Continua a leggere

Madrid se londoniza

Típica high street británica, todavía con Woolworths abierto

Con su habitual arrogancia de siempre, Esperanza Aguirre ha anunciado lo que venía planeando desde hace tiempo: la libre apertura comercial los 365 días y las 24 horas de todos los negocios establecidos en la región que domina, Madrid.

Ha sido una escalada paso a paso. Primero se declararon centros comerciales como “de interés turístico” (caso de la pista de nieve artificial situada en Arroyomolinos, Móstoles, a 30 kms. de la Puerta del Sol, o el centro comercial situado en la antigua estación de Príncipe Pío), después se amplió esa medida al entorno de la Calle Preciados, Sol y Gran Vía, no hace ni un año se extendió la libertad de abrir en domingo a otros distritos y, por último, se empezó a barruntar en octubre la total libertad de apertura (incluyendo la nocturna, hasta el momento semi-tabú) “para locales de más de 300 metros cuadrados”.

Esta bien explicar esta evolución porque la arrogante y chabacana Esperanza Aguirre fundamenta la medida que quiere aprobar en que “nosotros estamos con la Libertad”. Tal cual. Yo también, pero tengo mis serias dudas de que la reptilesca presidenta de la Comunidad de Madrid lo esté: como todos los autobautizados liberales que hay en España, son liberales porque la etiqueta les parece prestigiosa, pero a la hora del libre comercio asoma la pata del lobo. O de la lagarta.

Esperanza Aguirre está a favor del libre comercio. Muy bien. Esta medida está en la base de la prosperidad y el progreso. El problema es que los adalides de esta medida tan sana suelen poner trabas a su libre desenvolvimiento. Ahí está el reciente ejemplo de los comerciantes chinos (toda una institución en Madrid) manifestándose porque no les dejasen vender cervezas ni otras bebidas alcohólicas a partir de determinadas horas.

Un ciudadano incauto pensará que eso está muy bien, porque por ahí se cuela el botellón, la inseguridad ciudadana y Corea del Norte, y probablemente no le falte razón. El problema es que mientras a los comerciantes chinos se les prohíbe vender alcohol a partir de las 22:00, cualquier consumidor puede comprar esos productos de esa hora en adelante en gasolineras (al principio no era así, pero Gallardón lo cambió) y en el VIPS (lo más parecido a un drugstore que hay en España, no en vano el 30% de su capital es de Goldman Sachs), por no hablar de los establecimientos de come&corre que han proliferado por la capital en los últimos dos años, que venden pizzas y, si quieres, también cerveza.

Espe también quiere la libertad para la visión

Pero los chinos no pueden vender alcohol. ¿Ese es el libre comercio que propugna Aguirre? Sí, y que nadie se lleve a engaño. Libre comercio, pero no para todos, lo que de facto -y dada la arbitrariedad del poder político que administra los horarios y las normas- se convierte en un abuso aún más flagrante que cuando no había esa supuesta “Libertad” (¡cómo se les llena la boca!), porque es directamente una discriminación.

La propuesta de octubre, decíamos, de dejar libertad de apertura a comercios de “más de 300 metros cuadrados” era una propuesta antichinos, dado que los establecimientos de este colectivo (que paga sus impuestos y está más controlado que el tendero “de toda la vida”, ese que jamás te dará un recibo o un albarán con número de serie) son de un tamaño muy inferior. Es más: era una medida para favorecer la implantación de grandes cadenas (como Opencor, de El Corte Inglés), las únicas que pueden resistir el tirón  y la barrera al libre mercado que supone la traba administrativa de una superficie mínima.

De hecho, los comercios de más de 750 metros cuadrados ya disponían de libertad horaria de lunes a sábado, pero locales de ese tipo son aún más infrecuentes. Con este nuevo giro de tuerca Esperanza Aguirre nos vende más libertad, pero es dudoso que se llegue a palpar. En la operación de propaganda con la que se lanza esta medida no falta el mantra que se repite una y otra vez en estos tiempos: “se crearán 20.500 puestos de trabajo”.

Puede ser. Lo que no calcula es los puestos de trabajo que se perderán en el pequeño comercio, que no va a poder aguantar el tirón de las grandes cadenas. Y no sólo el situado en el centro, porque muchos de la periferia se resentirán, dado que los días festivos y de fin de semana en Madrid existe la cansina costumbre -también por falta de otra alternativa- de acudir en masa al centro, dado que es lo único presentable de una ciudad que se vende como próspera y que compite de tú a tú con otras grandes metrópolis, y que todo el mundo sabe que no es así.

De hecho, en el panegírico a sí misma de Esperanza Aguirre no ha faltado esa argumentación: que Madrid quiere competir con Londres o con Tokio (donde también hay libertad de apertura comercial) como destino de compras. De hacerse realidad esto, y desde luego la medida de la libre apertura a mansalva lo va a propiciar, Madrid perderá sus señas de identidad.

En francés existe un término muy divertido para definir a esas ciudades donde las principales vías comerciales están llenas de franquicias, que como es sabido estandarizan el consumo y te puedes comprar el mismo jersey en el H&M de Roma que en el de Berlín. Los franceses, muy amantes de lo suyo y de la petit boutique, califican el fenómeno de “londonización”.

Así es: la capital británica tiene todas sus high streets (las calles comerciales con espacios destinados a este uso, el resto están desiertas) copadas por las mismas grandes cadenas, en una monotonía y atonía desesperante. Da igual en qué parte de Londres estes, que ahí estará tu HMV, el Boots, Subway o la cadena de librerías esa que siempre tenía la oferta de 3×2 en paperbacks, que acaba de quitar porque se hunde. Y lo mismo en Manchester, Bristol, Leeds, Glasgow o donde quieran.

Linwood, periferia de Glasgow

El fenómeno es tal que existen hasta clasificaciones sobre las ciudades más londonizadas y las que menos, algo que se suele vender ¡cómo atractivo turístico!, porque tienen sus pequeñas tiendas o, sencillamente, porque vas a encontrar algo diferente a las manidas high street y sus franquicias repetitivas. En Escocia, por  meter un ámbito geográfico concreto se puede encontrar Dumfries (la ciudad más londonizada) y al mismo tiempo Edimburgo, la gran ciudad que conserva más comercio local…y más actividad y encanto, pero lo que más abunda son sitios como Linwood, con el comercio de todo tipo arrasado y nombrada este año la ciudad más fea.

Nada de esto ha servido como ejemplo. Esperanza Aguirre se fija en Londres y Tokio, nada menos. En Tokio son limitados los distritos abiertos 24 horas: Shibuya y alguno más. En Madrid va a ser toda la Comunidad. En Reino Unido abren las 24 horas algunos comercios de indios -los equivalentes a los chinos- y el Wall-Mart, la mayor empresa del mundo de distribución y que opera en Europa con otro nombre.

La libre apertura comercial aplicada como café para todos (algo que al final no será así, ni mucho menos: ya verán como hay trabas al libre comercio) agravará los problemas que pretende solucionar, cuando podría ser una política muy útil de ser aplicada en determinados distritos desfavorecidos, que así conseguirían atraer  actividad comercial y movimiento. Sin embargo, Madrid ha preferido Guateque para todos.

Madrid tardará muy poco tiempo en londonizarse. De hecho, ya huele permanentemente a comida de comer&correr, y calles como Fuencarral ya son todo un muestrario de franquicias repetidas y donde sólo sobrevive el comercio tradicional en manera de tres bares y una empresa de placas grabadas en metal. Las grandes ciudades cada vez se parecen más entre ellas, y aquellas que sepan escapar a esta ola de supuestas ventajas para el consumidor conseguirán atraer un mejor turismo, radicar mejor su población y ser, en definitiva, ellas mismas. No será el caso de Madrid, ciudad históricamente maltratada por su clase dirigente.

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Una retroexcavadora en un yacimiento neolítico. Tras el susto inicial, todo se comprende viendo la responsabilidad de Vitorino Alonso, al que todavía se califica como empresario minero cuando, si es empresario, es de cazar la subvención pública. 

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