Lo de Gibraltar no es nada

Preocupadísimo por su futuro

La cuestión de la minorías alemanas en Europa, que tantos problemas causó en la primera mitad del S. XX, parecía solucionado, pero como siempre pasa en estas historias de memoria, sentimientos y sangre, nunca está bien enterrado del todo. Además, como es bien sabido, los alemanes son un pueblo especialmente terco para algunas cosas.

Los conocidos e irresolubles casos de Tirol del Sur (Italia), Alsacia y Lorena (Francia), Eupen y Malmedy (Bélgica), suabos del Danubio (Hungría) y sajones de Transilvania (Rumanía), y eso por no cruzar la frontera de la Europa política hacia Rusia, palidecen ante el famoso caso de los alemanes de los Sudetes, expulsados tras la II G.M de unos territorios en los que vivían desde hace ocho siglos, merced a los conocidos como “decretos Benes”, un racismo de Estado amparado en la victoria militar.

Nunca han estado callados. Se calcula que actualmente unos 3 millones de alemanes (de los 82 millones de población total) son descendientes de los antiguos moradores de las montañas -más bien región de colinas- que separaban la marca de los Habsburgo de los principados alemanes, pero que no separaba nada en cuestión de idioma o costumbres.

De hecho, son muy influyentes en Baviera, y de tanto en tanto reivindican su memoria y sus derechos, no les digo ya si les provocan. La pasada primavera, el bocazas del Presidente checo (es un tradición política local, como recordarán de Vaclav Klaus), que bastante tiene con lidiar con sus escándalos políticos (entre ellos una borrachera y una hija que se va de fiesta con el pujante mundo del porno checo) dijo en una visita de Estado a Austria:

“Si alguien es ciudadano de un país y colabora con otro Estado que invade su país, que no se queje si lo deportan, porque es algo más moderado que la pena de muerte”, se supone que por delito de traición.

Tras este ejercicio de diplomacia al más alto nivel, donde tontea con la posibilidad de haber ejecutado a 3 millones de personas (además de los 100.000 que se estiman que fueron eliminados a partir de 1945), se supone que Zeman lanzó un rebuzno o un eructo, aunque la agencia de noticias no recoge la eventualidad.

Ya en 2002 Gerhard Schroeder anuló un viaje oficial a la República Checa porque el mismo Zeman, entonces Primer Ministro, afirmó que los alemanes de los Sudetes eran “la quinta columna de Hitler” (curiosamente, la expresión internacional Quinta Columna es de origen español), provocando un conflicto diplomático que tardó nada menos que tres años en ser solucionado. Estamos hablando de países que comparten frontera. 

Una frontera mucho más extensa que la de Gibraltar y España. Cuento toda esa historia de centroeuropa -y sin entrar en detalles- para que relativizen, si no lo han hecho ya, el teatrillo montado este verano a cuenta de los arrecifes artificiales colocados por Gibraltar en la bahía de Algeciras. Por cierto, es el 300º aniversario del Tratado de Utrech. Para que vean la función en toda su extensión.
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Una ciudad de 100.000 habitantes tiene esta curiosa estadística. De MafiAsturias hay más noticias, como siempre: 1´7 millones destinados a un Parque Industrial de empresas artesanas, que suena como a Franco. Ojo a cómo se ha repartido finalmente la financiación.
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Anatxu Z., famosa propagandista de El País en temas de arquitectura y diseño pijo (tooooooodo es divino de la muerte), escribe este publireportaje optimista sobre la gran cantidad de elefantes, palazzi nel deserto o ruinas económicas que jalonan España. El tono general es de vómito por la desfachatez con la que está escrito.
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Ojo a esta noticia de un spin-off de la burbuja académica.  ¿Cúal es la mayor preocupación del padre? “que nos metan en la lista de morosos y que el día de mañana no podamos pedir otro préstamo”. Préstamo sobre préstamo de un préstamo. Esa es la cultura. Ah, y hacer dos máster pero después preocuparse de aprender inglés.
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Los gallegos dicen que su AVE es más barato que los demás.  Claro, incluyen el tramo Olmedo (Valladolid)-frontera con Orense, que atraviesa la Castilla-La Vieja más plana, la de Zamora. Por eso les sale ese coste por kilómetro. Tampoco dicen que su AVE acaba en la nada, y no en Barcelona o Valencia, que son algo.
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Seguramente también habrán llegado a ustedes los cantos de sirena sobre Canadá como tierra prometida. Bueno, aquí hay un artículo donde explican varias cosas truculentas y muy divertidas: la alcaldesa de 92 años, el alcalde que fuma crack y una economía que vive básicamente de exportar materias primas sin apenas transformación en el país.  Continua a leggere

¿Quien asesora al Rey? ¿Por qué lo hace tan mal?

The Rock will stand forever

No acaban los dislates, no. Ayer mismo el Rey de España Juan Carlos I cometió otra de la innumerable serie de torpezas que han caracterizado esta última parte de su reinado representativo, unas torpezas que no pueden ser únicamente atribuidas a su libre albedrío, y que ya apuntan directamente a una operación interesada en su contra.

Una más en una larga lista, donde la más recordada al margen de las de origen militar fue la del pontevedrés Mario Conde. No es posible tanta torpeza en la primera institución del Estado, la que da continuidad histórica a este país -incluso aunque haya cambiado de dinastía, vale- y que ejerce sus funciones con bastante eficacia.

Vean si no la pésima gestión del llamado caso Urdangarín -una más de las múltiples piezas del caso Palma Arena, a su vez una más de los múltiples casos de corrupción en Baleares, la que debía ser la CC.AA más rica de España es de las que más flirtea con la quiebra-, donde por intentar dar más protagonismo al Rey se acabó confundiendo la figura del yerno con la del Monarca. Fue una buena muestra de lo que se venía encima.

El lamentable discurso de Navidad, donde la reacción de cualquier ciudadano medio fue acotar las palabras del Rey con varios insultos, ante la lamentable redacción del mensaje -no vamos a entrar en la dicción, que ya son treinta años-, como si este no hubiese pasado los filtros oportunos, ni siquiera el final del propio Jefe del Estado.

“Junto a la crisis económica, me preocupa también enormemente la desconfianza que parece estar extendiéndose en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos.Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”.

¿Por qué dijo esto el Rey? Porque por primera vez en la historia de la actual democracia la Monarquía que representa suspendía en la encuesta periódica que el Centro de Investigaciones Sociológicas realiza. Vivimos  en la dictadura de los sociólogos, esos que asesoran a políticos como Zapatero para que haga tal o cual guiño a mujeres o gays, o a Rajoy, en manos de Arriola -sociólogo- y que nombra ministro de Educación y Cultura (uno de los más visibles) a un inteligentísimo catedrático ¿de qué? Lo han adivinado: de sociología.

Suspende la Monarquía en la encuesta del CIS, y el Rey empieza a decir esas tonterías, desgranándolas una a una: “cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione (…) Afortunadamente vivimos en un Estado de derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La Justicia es igual para todos”.

¡Y eso lo dice alguien que, según nuestro ordenamiento jurídico, es “irresponsable” ante la Ley! La figura jurídica, ideada para que el Rey nunca pudiese ser encausado, se ha revelado muy útil en el desempeño de sus funciones, aunque la mayor parte de la ciudadanía no lo entienda ni lo quiera entender, pero tampoco hace falta que lo restriegue a la cara con un “la Justicia es igual para todos”.

Primer error, y muy grave. El segundo vino con el famoso viaje de caza a Botswana, que directamente hay que calificar de conspiración contra el Rey. Y si no les gusta el Rey por los motivos que sean, conspiración contra la primera institución del Estado. Y si no les gusta el Estado, hagánselo mirar, que eso de la acracia siempre ha tenido nombre de enfermedad.

Vamos a ver: ¿es que nadie se ha dado cuenta de la fenomenal concatenación de casualidades que confluyeron en el famoso incidente? Como sabrán, el Rey se fue de caza en un viaje privado a Botswana, una actividad que le pirra y a la que ha dedicado grandes recursos de tiempo y empeño a lo largo de su vida. El Rey, acostumbrado a no hacer nada a nivel organizativo -igual que los políticos, por eso hay redes como la Gürtel, de conseguidores/organizadores/facilitadores- fue en la fecha que le indicaron sus espléndidos amigos, que le invitaron a título de gratis total, como se indicó para apaciguar la tormenta.

¿Por qué esa fecha? Casualmente, y digo casualmente con la misma gracia que antes, supimos del viaje privado del Rey porque sufrió un accidente y tuvo que informar a la ciudadanía, visto que antes no había informado al resto de las instituciones del Estado. Casualmente, eso se produjo el mismísimo día de la celebración del aniversario de la proclamación II República, ese periodo histórico extremadamente denso que muchos han mitificado como una especie de Valhalla.

Es un día en que los republicanos, inarticulados como fuerza política por la misma inconsistencia que caracteriza su ideario, adquieren cierta visibilidad en los reductos que tienen (twitter) y cantan sus proclamas de un futuro que llegará mañana sí o sí (igual que el comunismo), aunque algunos de los creyentes en esta fatua esperanza hayan muerto. De viejos.

¡Menudo regalo! ¡365 días que tiene el año y se tiene que conocer la noticia del accidente del Rey precisamente ese! ¡Vaya puntería con el elefante y el calendario! Al parecer, la fecha fue escogida porque coincidía con la Pascua ortodoxa, la religión de la familia de la Reina consorte y griega que tiene España, que se había desplazado a su lugar de origen, pero también coincidía con el famoso -para algunos- 14 de abril.

La noticia se conoció por la mañana -estaba escuchando a Montserrat Domínguez en la SER, y la buena periodista a la que han condenado a un reducto igual que a Gabilondo, se indignó bastante, la reacción que esperaban los urdidores en el conjunto de la ciudadanía-, con un detalle muy, muy significativo para los familiarizados con las tramas arribistas que ha habido recientemente en la Historia de España: no se comunicó hasta que el Rey hubo aterrizado en España en el avión medicalizado que fue a recogerle al África sur.

Parece que todavía hay alguien que vela por el Rey en la Casa Real o su entorno; o quizás fue el propio monarca. No me quiero imaginar la situación de interinidad que se podría producir con la que está cayendo en caso de que el Rey quedase incapacitado, o algo aún peor, en un viaje privado a un país de pandereta para cazar elefantes. No se sabe como se cayó, pero si se sabe que salió de la operación de cadera como si nada. Y pidiendo perdón, como si tuviese que rendir cuentas de su vida privada o de a lo que dedica su ocio. Es el efecto “Sálvame” en la sociedad, o el de los sociólogos urdidores, siempre tan próximos a lo que supuestamente quiere la ciudadanía.

Afortunadamente, esa más que posible situación de interinidad se salvó anunciando el accidente cuando ya estaba en suelo español; sin embargo, la erosión gravísima de la figura del Rey y la importante función que desempeña en la vida política española ha surtido el efecto deseado. Sinceramente, ¿no había nadie en la Casa Real que hubiese evitado que una empresa de safaris pusiese fotos del Rey en Internet? ¿Por qué da la sensación de que hay un topo dentro de la Casa Real que va filtrando noticias y fotos de amantes, desaveniencias y aconseja hacer un vídeo humillante de disculpas? ¿Dónde ha quedado la tradicional discrección? ¿Hay alguien que haga bien su trabajo en esa institución tan sensible?

Ojo, que el contexto es de órdago: con una crisis económica que contaremos a nuestros nietos -y con deudas que todavía pagaremos por entonces, se lo aseguro-, con un Estado autonómico cuestionado aprovechando el caballo del ahorro económico, con un País Vasco que va hacia la independencia ahora que va descubrir los logros de la vía política, y con una ciudadanía aletargada esperando el siguiente golpe, parece que la figura del Rey se puede zarandear mejor que nunca. Hay alguien o algunos que lo están haciendo, y a saber con qué oscuros fines.

Y aquí llegamos a lo de ayer. Desde que el Partido Popular subió al poder está azuzando el tema de Gibraltar, territorio ubicado en la Península Ibérica de plena soberanía británica, porque para eso se entregó en un tratado internacional vigente. Como si volviesemos a los tiempos de Castiella, tan inspiradores para el conjunto del Gobierno.

Al parecer, los gibraltareños están hostigando a los pescadores de Algeciras, que no pueden faenar por sus aguas. Hablan de “400 o 500 familias” en riesgo, cuando dudo que haya tanta gente que trabaje en ese polo de industrialización del franquismo, que al menos tuvo el acierto de poner un puerto de categoría en el Estrecho de Gibraltar, algo que nadie se había planteado antes.

Tras varios rifirrafes que no pasarían de un breve en un periódico, ayer el Rey visitó Algeciras ¡vestido con el uniforme de Capitán Mayor de los ejércitos de España! ¡Y se fotografió mirando a Gibraltar! O esta completamente desquiciado -un poco gagá si que está, como se ve en su reproches a la prensa- o está francamente mal asesorado y sin rumbo.

¿A qué viene ese gesto? No recuerdo que hiciese lo mismo con Perejil -que también hubiese sido de chiste-, ni que lo haya hecho en ninguna actividad fuera de las propias de su Alto Mando del ejército y en funciones representativas. También en el 23-F, claro, porque era un colega que hablaba a los colegas, ya me entienden.

Según la Casa Real, responsable inmediato de este dislate -aunque no último, que se guarda en las penumbras-, oficialmente el Rey estuvo ayer visitando el patrullero oceánico “Rio Segura” -la mayor embarcación de la Guardia Civil, que lucha schumpeterianamente con la Policía por esas competencias- y el Centro de Vigilancia Costera de la zona -llega la temporada de pateras, no les extrañe que la propaganda oficial vuelve a activar el tema-, pero no dice nada de lo de Gibraltar.

Sin embargo, ahí están las fotos. Y la falta de oportunidad y el más mínimo tacto, claro. El patrullero de alta mar -impropio de la Guardia Civil- lleva tiempo operando, y el centro de Vigilancia mucho más. ¿Por qué ahora? Por mucho que quieran disimular (“ya estaba previsto desde enero”, dice el sucesor de Roldán, con méritos semejantes), han azuzado al Rey en este nuevo circo, donde incluso se entrevistó -vestido de jefe de la FF.AA- con los pescadores.  ¡Toma ya!

A saber en qué acaba esto, pero viendo esa foto completamente desquiciante sólo cabe esperar que vaya a peor.

(Añadido posterior) A las tres semanas de escribir esto reparé en otra “curiosa coincidencia” de esta campaña de desprestigio del Rey y la institución que encabeza. El pasado 28 de diciembre, en plenas vacaciones de Navidad y cuando más gente “comenta” cosas de este tipo, se publicó por primera vez el sueldo oficial de Juan Carlos I en calidad de Jefe del Estado. Aquí la discusión no es si cobra mucho o poco, porque el dato se publica para que todos pensemos que es “mucho”. Y para reforzar esta opinión inducida y condicionada, ese mismo día del 28 de diciembre pasado se publicó casualmente otro importante dato sobre sueldos.

Ya ven, lo dicho antes: el año tiene 365 días y en el mismo día salen esos dos datos para que la gente los correlacione, en perjuicio del Rey. ¿Cúal es el otro dato? Nada menos que el del salario mínimo interprofesional, que se congela para 2013.  Después de treinta y muchos años de no saber el sueldo del Rey, lo publican el mismo día que el de la congelación del salario mínimo. Pobre Juan Carlos, le están moviendo la silla -a él y su institución- y todavía no se ha dado cuenta.
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De la redacción de Cinco Días llega este artículo indecente. Afirma que, como apenas hay 20.000 sentencias judiciales al año sobre impagos de arrendamientos urbanos, la cosa no es para tanto…el problema es que en el mismo artículo, y de entrada, la poco perspicaz redactora afirma que la mayor parte de los alquileres no están legalizados….de ahí que no se recurra a la vía judicial, lumbreras.
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“A final de año, cuando hay superavit, se piden facturas para cubrir el presupuesto” Una frase que revela el descontrol con las cuentas públicas que ha habido en este país, al margen de la corrupción. Continua a leggere