Si eres un desastre con tu economía personal, no aspires a gestionar lo público

Les Astronautes, 1959

El post de hoy es en cierta medida la continuación de este otro. La medida propagandística de los partidos políticos e instituciones públicas de hacer accesibles los datos económicos de las personas que ocupan puestos de relevancia, aún siendo parcial y seguramente falseada (abundan los ejemplos), siempre ofrece material para sacar bastantes conclusiones.

El fenómeno surgió no hace mucho, y en un principio hubo muchas reticencias por parte de la clase política. Solo el conocimiento de la punta del iceberg que es la corrupción en este país, y el surgimiento del fenómeno Podemos, ha hecho que la tendencia se consolide. Está por ver que dure, o que se use para algo más que el cotilleo insano.

De momento, el partido político que ha hecho del brochazo grueso sobre la corrupción uno de sus caballos de batalla ha tardado bastante en sacar su propio portal de transparencia. No se se sabe si por Errejón (tema tratado anteriormente) o por Monedero (tema no tratado, y que es tan vergonzoso que su propio partido ha metido al Ideólogo Máximo en la nevera. Y espero que sea por una buena temporada), pero hace unos días Podemos, en un gesto magnánimo y de gran celeridad (¿era tan difícil hacerlo antes? ¿no podía estar desde el principio?) nos ha agraciado con su particular outing financiero.

A mí las cuentas del partido me interesan más bien poco: con el caso Monedero ha demostrado que la financiación inicial (o la acumulación primitiva del capital, en su lenguaje), esa que es tan difícil obtener para empezar a rodar, venía de Venezuela. Las dictaduras siempre tienen una suculenta partida para gastos de propaganda en el extranjero. ¡Que no va a tener Venezuela, si el segundo tipo con más dinero en las cuentas opacas del HSBC era la mano derecha de Chavez! ¡Patriotismo económico bolivariano! ¡Aló!

No se diferencia en eso nada del PSOE de Suresnes y los Flick y Flock que les pasó Willy Brandt, y del surgimiento de cualquier partido político de nuevo cuño o que venga del exilio. Fondos de la CIA, del KGB o del Liberty Fund eran moneda corriente no hace muchos años, y esto no es más que la nueva versión caribeña-petrodolarizada.

Uno de los efectos buscados con esta relativa transparencia es ver con qué patrimonio entra el cargo electo en la política, y con que patrimonio sale. En el caso de Podemos, y excepción hecha de los cinco europarlamentarios conseguidos -por cierto, un año después NINGUNO va a seguir en el cargo, lo cual demuestra su afecto al mandato representativo otorgado-, no hay ningún referente por su reciente origen, y por recelar de la nueva política.

Es ahí cuando cobra especial interés mirar el patrimonio de político. Miren el ejemplo de hoy, nada menos que la gallega Carolina Bescansa, número cuatro del partido y dicen que responsable de muchas cosas del funcionamiento interno del mismo, caracterizado por su verticalidad y por su esquema clásico o de casta, como prefieran.  De 44 años, lleva trabajando en la Complutense desde el año 1997, esto es: acabó la carrera y enlazó una beca FPI para no moverse nunca más.

Una beca FPI es asociada a proyecto y, por aquel entonces y por este ahora, entregada a dedo por el responsable del proyecto: hay que hacer el paripé de una oferta pública de la plaza, para que al final sea igualmente entregada a dedo al candidato ya previsto cuando se pide una plaza de becario en el proyecto. Las becas FPU, que solo se entregan a 900 personas cada año, son mucho más selectivas porque se entregan ad personaen y por criterios de excelencia académica. No las confundan nunca, por favor.

En el caso de Bescansa, y según se lee aquí, su auxiliador fue Julian Santamaría, un sociólogo muy próximo al PSOE, un fontanero de La Moncloa de la peor especie, y consejero aúlico de gran parte de la cúpula del Partido que hegemonizó y en gran parte configuró el actual modelo político español. Con sus virtudes y sus defectos. No en vano fue presidente del CIS, González lo nombró embajador en EEUU (¡toma plaza!) durante tres años (1987-1990) y es un experto en encuestas electorales.

La tesis de Bescansa, presentada en fecha tan extraña como 2005 (nueve años después de enrolarse en la Complutense) versa sobre Posiciones ideológicas en la Comunidad de Madrid. Estaría bien poder verla, porque seguro que está muy trabajada y hace honor al título: sólo hace falta ver el partido que han montado y que opera exactamente igual que una secta, con toda la cúpula proveniente de la Facultad de Políticas de la Complutense. Actualmente es profesora titular en esa Universidad.

Bescansa, en su declaración de bienes, declara que cobra 34260´14 euros brutos anuales de su trabajo, una cifra sencillamente increíble. Por lo baja, que es lo común y esta en línea con su escala, pero especialmente porque no refleja ninguno de los complementos retributivos que suelen acompañar la nómina de los profesores universitarios: ni un sexenio de investigación, ni los complementos que dan las comunidades autónomas. Bescansa, en su declaración de bienes, se limita a reflejar el bruto de su nómina.

Como en el caso anteriormente referido de Pedro Sánchez, da más pistas ver el resto de su patrimonio; al igual que el líder del PSOE, declara ingresos por alquiler de una vivienda de 8400 euros al año, esto es: 700 euros exactos al mes, cifra que corresponde a un piso de 2 habitaciones en una zona corriente de Madrid.

La casa la compró en septiembre de 2006 (¡hay que celebrar esa tesis y la plaza fija que venía asociada!) a la edad de 36 años y con un valor catastral de 49.000 euros. Declara tener en una cuenta corriente (no depósitos ni acciones) 455 euros a vista, sin vehículo propio y una participación valorada en 1000 euros en una sociedad limitada dedicada a encuestas.

El problema viene, por si no es bastante problema que no tenga ni un puto duro ahorrado (¡es que los bancos roban! ¡el interés es pecado!), con sus debes:  una hipoteca con el banco gallego (llamado Abanca, antiguo Caixa Galicia), que ahora es casualmente de capital venezolano (¡Aló!), de nada menos que 180.000 euros.

Evidentemente, fue suscrita en el momento de adquisición de la casa. Septiembre de 2006, en pleno pico de la burbuja, que continuaría subiendo hasta mitad del siguiente año. 180.000 euros de los que todavía debe ¡140.800 euros! a finales de 2013, que es la fecha de la última declaración de la renta usada como modelo para la declaración de transparencia.

Hagan cuentas. Esta mujer, supuesta crema de la intelectualidad española (FPI, profesora universitaria, joven por entonces) contrata una hipoteca de la que no sabemos ni la duración ni el tipo de interés por un bien que actualmente no ocupa y que, al ritmo de ese alquiler mensual (140.800 entre 700 entre 12) todavía tardará ¡17 años! en recuperar lo invertido, eso sin contar impuestos sobre la vivienda (pongan 700 euros más al año, y son 17), reparaciones, la comunidad que tradicionalmente en España paga también el propietario y….un negocio ruinoso.

Es de suponer que Bescansa ahora vivirá amontonada en otro sitio, porque no declara ningún otro bien. 450 euros en la cuenta, y una hipoteca de 140.000 euros. Equivale a 5 años de sus rentas de trabajo brutas, lo que no es una cifra escandalosa, pero no es algo envidiable. Acabará de pagar su vivienda -que no es suya, es del banco- con 58 años.

Se que la situación no es diferente de la tanta otra gente, y quizás ahí esté el guiño de Podemos en que ellos son el pueblo y no casta, pero a mí alguien que no sabe gestionar su propia vida o patrimonio no sirve para gestionar lo público, el patrimonio de todos. Seguramente entre sus cálculos está el empezar a cobrar pasta gansa ahora que en unos meses tendrá un cargo público de esos espléndidamente remunerados, lo cual tampoco da mucha seguridad de su capacidad de gestión del bien común. 450 euros de ahorro. Y pretende que nos lo creamos.

Peor aún es el caso del muñeco hinchado que ha puesto el PP como candidato en Andalucía. Con los raciales apellidos de Moreno Bonilla, y sus sempiternos polos y jerseys estilo Los Morancos (o estilo andaluz, qué narices), este simulacro dotado de vida lleva en política desde 1995, cuando en la marea autonómica del PP en aquel año entró como concejal en Málaga. No dispone de estudios superiores y si de varios títulos de Anís del Mono que expiden las Universidades privadas, creadas precisamente para eso. No tiene otra profesión que político, al fin y al cabo se afilió al PP con 19 tiernos años, allá por 1989.

Desde ese 1995, hace 20 años, no se ha bajado de la poltrona. Ha sido Secretario de Estado, presidente de NN.GG, diputado de paracaidas por ¡Cantabria!, Senador, y ha percibido rentas por parte del PP en función de su impagable trabajo, rentas que han llegado a 49.000 euros al año, para complementar su escaso salario publico. Su última declaración de bienes se puede ver aquí.

104.000 euros de sueldo, palma 2650 euros por inversiones mal realizadas (en el año 2013 y todavía pensando que los fondos de inversion se iban a recuperar) y dos viviendas, una pagada y con garaje en Malaga,  y otra en Madrid sin garaje comprada en mayo de 2005 al 50% y para la que le concedieron ¡un crédito de 338.000 euros! ¡Y a su mujer otro igual! ¡Una vivienda de 676.000 euros!

Moreno Bonilla ha empleado sus ingresos a pagar esa deuda, y de manera tan religiosa que ya en 2013 sólo le quedaban 29.000 euros por devolver. No esta nada mal, ¿eh? En ocho años y medio devolver 307.000 euros, sin contar intereses sobre el principal, que es lo primero que se paga en una  hipoteca. Supone devolver al banco (307000 entre 102 meses) 3000 euros al mes, esto es: más de la mitad de sus ingresos netos mensuales. Los declarados, claro.

Tanto se ha tenido que ajustar Moreno Bonilla que, según se lee en su declaración de bienes, el pobre se ha visto obligado a suscribir, con la misma entidad bancaria, un préstamo personal de 49.000 euros, a fecha de noviembre de 2012. Necesitaria liquidez, porque en la cuenta bancaria declara 12000 euros. Su mujer es Gerente en el Distrito de Barajas, cargo al que habrá llegado por su valía y no porque el señorito fue a Madrid a seguir con su carrera política y había que buscar un apaño a la consorte. 

En fin, es otro ejemplo más de la poca fiabilidad que pueden dar en la gestión del patrimonio público quien es incapaz de gestionar el suyo propio y privado. Pedir un “prestamo personal”, que suelen tener un TAE del 8% o superior, cuando eres Secretario de Estado y te pimplas más de 100.000 euros al año es demencial. Eso sí, al final de su escapada tendrá pagado su chaletito, pagado a un precio superior al de su valor actual y futuro en el  mercado. “Yo pagué mi casa durante la crisis”, dicen. Se les oye.

Todo su dinero, todo su patrimonio, invertido en ladrillo. Esta es la clase política española, miren hacia el espectro ideológico que miren.
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Uno de los personajes más lamentables de la historia reciente de España se permite decir, ante su tipo de audiencia, “nos hemos comido el futuro”. Mario Conde, que se comió 600.000 millones de pesetas de 1994 en Banesto, abonados después con dinero público. Atentos a la foto, otra más de la galería de chaladuras de este chamán gallego.
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Algunas iniciativas quedan muy bien en el papel y son muy buenrollistas, pero la realidad es muy terca.
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Un descubrimiento realmente sorprendente, parece sacado del guión de un cómic Marvel o DC.
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Fascinante descubrimiento de los planes y alternativas que hubo en 1970, cuando se creo Amtrack.
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Ojo con esta noticia: más de la mitad de los adultos americanos han cambiado de creencia religiosa al menos una vez en su vida
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Asturias, paraíso natural
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Ya que me voy del convento, me cago dentro.
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La tradicional forma de aceptar la libre competencia en nuestro país.
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Esto explica parte del sobrecoste brutal de la obra pública en nuestro país.
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“Nada más lejos de la realidad”, afirma campante el diario de derechas ABC, y lo que se lee entre líneas es que se ha hecho un timo de la estampita. La forma de hacer negocios en Madrid de toda la vida: eso sí, no dice en ningún momento cuando dinero va a sacar la concesionaria por la explotación de la publicidad, dinero que perderá ese Ayuntamiento tan inteligente.
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¿Cataluña quiere un Tribunal Superior de Justicia para tratar estos temas? Lo dudo mucho.
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Un personaje digno de Berlanga.
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Fenomenal artículo sobre Guastavino Continua a leggere

De supuesto corrupto a estafado fehaciente

Como es nuevo en el circo político, a Pedro Sánchez le están buscando los asuntos turbios pasados. Quien lo está haciendo con más denuedo es el comunismo 3.0 que tenemos en España, siempre más preocupado de lo que hacen los socialistas que de lo que hace la derecha, con la que siempre estará dispuesta a pactar, o a hacer la pinza, o a entrar en consejos de administración.

Desde que se supo el nombre del nuevo secretario general del PSOE, un teleñeco articulado fruto de complicadas maniobras de marketing político y telegenia, e incubado desde hace años, le han afeado que formase parte de la Asamblea de Caja de Madrid, como dando a entender que ahí se tomaban las decisiones, amparándose en el analfabetismo funcional de la sociedad, que tiende a equiparar “Asamblea” con “Consejo de Administración”, “Junta de Accionistas” o “Directorado”, esto es: un grupo reducido que es el que toma las decisiones.

Nada más lejos de la realidad. La Asamblea de Caja Madrid la formaban hasta 320 individuos, incluyendo 100 que eran cargos políticos como representantes de la Caja ante los Ayuntamientos de la región que le daba nombre. Como Pedro Sánchez era concejal del Ayuntamiento de Madrid, y joven, le tocó ese cargo testimonial, sin remuneración añadida alguna. Los cargos con remuneración, como en todas las estructuras piramidales -y un partido político lo es en sentido euclidiano- son para viejos zorros de los partidos.

Además, cuando algo tiene el nombre de “Asamblea” (o Consejo Social, o Consejo Consultivo, o cualquier otro constructo verbal similar) no suele mandar nada. Según los estatutos de Caja Madrid, los 320 miembros de la Asamblea (“el máximo organo de Gobierno de la entidad”, de la misma manera que el Senado es la tercera institución del Estado, por delante del Congreso) tenían que “aprobar las cuentas anuales, el informe de gestión y la propuesta de aplicación del resultado a los fines propios de la entidad, así como la gestión del Consejo de Administración”. Poner la firma a lo que ya se había decidido en otros foros. Públicos, o del reservado de Zalacaín, o del palco VIP del Bernabeú.

Esa era la implicación de Pedro Sánchez en Caja Madrid. Figurar como representante de su partido, y firmar lo que le dijesen los veteranos: por eso Virgilio Zapatero tenía una tarjeta black.  Más de uno se las prometía felices con la publicación del tabulado y los gastos de esas tarjetas opacas, plenamente convencido de que saldría el muñeco articulado de sonrisa captasuegras que ahora está al frente del PSOE, para así poder hablar de “casta”, “corrupción” y “PPSOE”, auténtico mantra de algunas mentes egregias, obnubiladas por sus fobias.

Como no fue el caso, ayer mismo El Mundo, un periódico que se mueve por el ánimo de informar, y que jamás realiza campañas ad personaem fruto de estrategias elaboradas en sedes de partidos políticos, publicaba un escandalazo, término castizo a la altura de aguachirris, mamandurria o pistola (para definir un tipo de pan que haría vomitar a las cabras, y que se consume en la capital de España). “Blesa ofrecía créditos blandos a los asambleístas de Caja Madrid”.

Firmaba Jaime G. Treceño, un vulgar y triste periodista de la plantilla de redactores del peor periódico de Europa, autor (pongan la voz de Troy Mc Clure) de otros hitos señeros y recientes como “El Consejero no engañó a nadie” (en consecuencia lógica con el titular: la auxiliar ebolizada sí lo hizo, ¡malvada!) y demás carcoma típica de la mierda de sitio donde trabaja, y donde es una mosca.

Fíjense en la noticia de los “créditos blandos”, como las dietas: con partes en negrita resaltando términos como “«línea especial de préstamos» de la entidad. Es decir, créditos ventajosos.” o “Es decir, que los representantes públicos por el mero hecho de ser seleccionados por su partido, ya disfrutaban de unas condiciones más ventajosas que el ciudadano de a pie que había votado a su formación” Aprecie el estimado lector como Treceño, un periodista de raza -bovina o caprina- reitera en dos párrafos seguidos el “es decir”, el auténtico canario en la mina de la persona que no sabe escribir o hablar o explicarse o formular un pensamiento complejo. Es un decir, claro.

La noticia es una mierda, y no sólo por lo de “blando” (más adelante llega a hablar de “con Blesa se produce una cierta laxitud”, toda una obsesión coprófila la de este Treceño), porque lo que viene a explicar con misterio (“Según la misiva a la que tuvo acceso esta redacción”, y cualquiera que haya querido leer los correos de Blesa, publicados por otro medio) no tiene ninguna relevancia. Ninguna.

Las “condiciones ventajosas” ofrecidas por Caja Madrid a los miembros del Consejo no difieren en absoluto de las ofrecidas por esta entidad bancaria, y otras semejantes, a sus empleados o sus conyuges. Son una mierda de ventajas, equiparables a las que ofrecen grandes corporaciones (Apple, Sanitas, Mapfre) a empleados públicos. Paso de desglosarlas, porque parecen de un folleto de esos que ojeas con desgana cuando te toca tragar fila detrás de ancianas y ancianos -por este orden- en un banco.

Sin embargo, y por esa hiperreación propia de la gente elaborada en un departamento de marketing, Pedro Sánchez publicó a última hora de la tarde los detalles de una hipoteca que tenía suscrita con Caja Madrid cuando era miembro de la Asamblea de la extinta Caja, y dentro de una más amplia declaración de bienes publicada días antes. Esto tiene más interés, y ya verán por qué.

Aparte de impuesto revolucionario a su partido (420 euros al mes), la idiotez new-age de una cuenta en Triodos Bank y 85mil euros en un plan de pensiones sin haber cumplido 40 años (esto si que daría para más) destacaba en su momento que Pedro Sánchez declaraba  13.411,20 euros de ingresos por “arriendos”. No es una cifra espectacular, al contrario.

Entre sus propiedades, donde es susceptible esperar que estuviese la arrendanda, figuran dos pisos con garaje: uno comprado en 1992, cuando llegaría de Don Benito (Badajoz) y su familia, una de las potentadas del lugar, le puso un piso en capital con 20 años. A su nombre. Es una práctica muy común entre gente con posibles de provincia, porque ya saben, “alquilar es tirar el dinero”. El año 92, por cierto, fue el pico de la anterior burbuja inmobiliara, pinchada de manera aún más abrupta en 1993-1997.

De ahí se explica que su valor catastral sea solo 5mil euros inferior a la segunda vivienda con garaje, comprada en 2005 y a sólo dos años del pico de la siguiente burbuja inmobiliara: 78mil euros contra 83mil euros. Con 13 años de por medio. También influye la ubicación: en 1992 se compraba en zonas más prime, con mayor valor catastral.

Esta ya la compró en gananciales, no se sabe si con el dinero de papá o no. Lo que si se sabe, y porque a raiz de la “información” publicada por El Mundo ayer ha considerado conveniente hacer una addenda a su declaración de bienes, es que el 15 de septiembre Caja Madrid le concedió una hipoteca de ¡293.700 euros!. ¡A un tío que era el escalafón más bajo de profesor de una universidad privada! Flipante, pero nada raro en aquellos tiempos, donde fontaneros y lavaplatos obtenían créditos similares.

¿Qué casa con un valor de catastro de 83mil euros necesita una hipoteca de 293mil euros? Pues una burbujizada. Mucho. Demasiado. Si los periodistas dignos de tal nombre quieren investigar algo, que sigan por esa línea, no la de las condiciones del préstamo hipotecario. El mismo fue objeto de una novación el 29 de julio de 2008 (dos años y nueve meses después) y ampliado a ¡318mil euros! cuando los precios ya iban en picado. Seguramente Pedro Sánchez se creía el zapateriano “la crisis es pasajera”.

No sé. En la primera hipoteca paga Euribor + 1´75%, una exageración cuando el diferencial bancario estaba por debajo del 1%, y la bonificación por ser miembro de la Asamblea -esa que preocupa a Triceño- era del 30% sobre el total, o sea: menos de 60 euros al mes según los propios cálculos de Pedro Sánchez; en la segunda, las condiciones caen a Euribor + 1´25%, 25 años y cuota de 1400 euros/mes= 300 meses que dan un total de 419mil 220 euros por un puto piso con garaje con valor catastral de 83mil euros.

A mí me da que hay alguien estafado, y no es el ciudadano común por los supuestos “privilegios” a Pedro Sánchez, miembro de la “casta” y del “PPSOE”. Para confirmar esta hipótesis, en la declaración de bienes se incluye que, actualmente, el inmueble hipotecado -del que quedan por pagar  bastantes años, a razón de 1400€/mes- está alquilado por ¡750 euros!.

Esto es: Pedro Sánchez está palmando todos lo meses 650 euros por un inmueble que no vale lo que le costó. Por las cifras que se manejan en Madrid, y dando por supuesto que tiene dos habitaciones, el piso no está situado en ninguna zona prestigiosa, ni mucho menos. Es un estafado más, al revés que un corrupto. Por cierto, 750€ x 12= 9000 euros brutos, lejos de los 13.411, 20 declarados por “arrendamiento”.

Paradójicamente, esto le puede servir para conectar con esa amplia masa de la población en su misma situación, esos de “un piso nunca baja”, que son una amplia cohorte de la población, más o menos coincidente con la audiencia de Sálvame en números totales. El programa a donde llama el telegénico Pedro Sánchez. Sin embargo, da pocas esperanzas de que, si llega a tocar el poder, vaya a hacer algo para evitar que los pisos vuelvan a dispararse. Todos los endeudados hasta las cejas como él sueñan con esa posibilidad: de que sus cuatro paredes de ladrillo valgan algún día lo que les costó. Ya ven de qué situaciones más ridículas se sacan ejemplos de este país irremediable: desde el supuesto escándalo -que no son más que condiciones aplicables a cualquier empleado en cualquier empresa- hasta un estafado más. Suerte que en su declaración de bienes no sale nada de Afimsa. Continua a leggere

Podemos: a otro con ese cáliz

El logo del partido a efectos de estas elecciones

La abstención ha vuelto a ganar la convocatoria quinquenal para elegir nuestros representantes en el Parlamento Europeo: el 55% del electorado se ha quedado en casa. Además, el partido ganador de los comicios sólo ha obtenido uno de cada cuatro de los votos válidos, una cifra paupérrima para unos que gobiernan a nivel nacional y en gran parte de las autonomías con mayoría absoluta.

Ese es el principal resumen de las elecciones europeas. Todo lo demás son lecturas ventajistas de cada cual, incluyendo la primera y muy difundida de “se ha roto el bipartidismo”. Aunque la suma conjunta de los votos del PP y PSOE haya caído del 50% por primera vez en el actual regimen constitucional, sólo con esta cifra se podría gobernar holgadamente y con acuerdos puntuales extrapolando los datos a unas generales, donde no hay distrito único y sí premios a la mayoría camuflados bajo la Ley D´Hondt.

Repito: mucha gente se ha quedado en casa. El 55% del electorado, nada menos. El escaso atractivo de las europeas para la masa, cierta desafección política y quizás algo de castigo son las razones: tengan en cuenta que en el distrito de Salamanca de Madrid, tradicional bastión del PP y con gente que se levanta para votar a las 09:00 de la mañana, la participación ha caído un 5%.

De hecho, el partido ganador de las elecciones pierde más de dos millones de votos, que no han ido a parar a Vox ni a UPD: simplemente se han quedado en letargo hasta las elecciones que realmente cuentan. Y, por favor, que nadie crea que ese voto ha ido a otro tipo de formaciones (aún) más exóticas. Es un voto que volverá a surgir, y esto es un aviso para esos que claman por el fin del bipartidismo, igual que en 2008 decían que había acabado el capitalismo.

El fenómeno de la jornada electoral es Podemos, el partido configurado en torno al culto a la persona de Pablo Iglesias, un tertuliano televisivo y representante genuino de los indignados, o la etiqueta que quieran poner a la amalgama surgida de la última de las primaveras árabes de 2011. Con absoluto silencio mediático de todos los medios de propaganda oficiales, han conseguido en apenas unos meses concentrar 1´25 millones de votos, que se traducen en 5 parlamentarios en Estrasburgo.

El 8% del electorado: traduzcan esta cifra, o la forma prácticamente inmediata de conseguirlo, a cualquier ámbito de su entorno cotidiano. Rentabilidad bancaria, mejora deportiva o, ¿por qué irse tan lejos?, una cifra de share televisivo. Partiendo de la nada. O no, porque el caldo de cultivo estaba ya bien hecho desde hace tres años.

Podemos se ha quedado por debajo del Partido Comunista a nivel nacional, pero ha ganado con solvencia en tradicionales feudos de los de la hoz y el martillo como Asturias, Rivas o el centro de Madrid. Esto significa que, allí donde el elector ha sufrido en sus propias carnes la hégira de los de la revolución por llegar, ha optado por Podemos más que allí donde no han tenido nunca responsabilidades políticas. Ojo al detalle.

El que ha querido vota a la ultraizquierda ha dispuesto de la tradicional oferta de esta ideología del siglo XX. Sin embargo, parece que Podemos ha conseguido captar ese voto remanente o costra que se resiste elección a elección, el que se sólo se moviliza, a la manera de los ejércitos de las sombras del final de El Señor de los Anillos, en las grandes batallas o en las elecciones realmente importantes, como las de 1982 o 2004.

¿A tí que te importa? Seguro que antes que vosotros, amargados

Hay mucho de eso detrás de Podemos. Empezando por el líder, un matón de barrio de actitud chulesca, y siguiendo por el quinto eurodiputado elegido, alguien que está ahí por sus capacidades y no por ir en silla de ruedas, y pasando por otra que jamás se quita la camiseta verde de enseñanza pública. Falta uno con la bata de médico siempre puesta, pero todo se andará.

Podemos ha concentrado el voto protesta urbanita y precarizado, sin más. Con un programa político que produce vergüenza por la falta de ideas y por defender únicamente valores materiales -exactamente igual que el quincemismo, una revuelta dentro de la riqueza-, Podemos se va a Europa a….nada, porque 5 diputados entre los setecientos y pico del Parlamento Europeo representan lo que representan.

A eso quiero llegar: Podemos representa a un segmento de la sociedad que siempre ha existido, y ha conseguido movilizarlo por una mezcla de oportunismo, demagogia, propaganda del siglo XXI y algunas de las peores prácticas de los partidos tradicionales, de los que no es más que una excrecencia. No una escisión: una excrecencia.

Ni revolución, ni nada parecido. Es simplemente un invitado incómodo, porque aporta a la masa electoral un masa esquiva de votantes (esos que se quedaban en casa “como castigo”) y que, en contextos de baja participación y distrito único como las elecciones europeas, se ve sobrerepresentada. España no es Lavapiés, ni todos vemos la tele los sábados por la noche para ver al mismo tipo que en la Facultad aleccionaba y adoctrinaba. Y con los mismos modos.

Es muy probable que Podemos haya alcanzado su techo electoral en esta convocatoria. Es lo que suele pasar con estos partidos tumultuarios y de aluvión de diferentes causas, compuesto además con gente con el sentido arácnido agudizado, y que ve peligros y enemigos por todas partes. Habrá, entonces, cumplido su función en el sistema.

Como lo hizo el quincemismo. Al margen de cualquier otra consideración, aquella algarada callejera de jóvenes bien alimentados sirvió para que toda una generación  se haya quedado vacunada contra los males del asamblearismo, la mano alzada y las comunas. Son cosas que, basta conocerlas o haberlas vivido por dentro, para abrazar el individualismo y la libertad personal: hay miles de ejemplos a lo largo del siglo XX, y de las mentes más egregias.

Por tanto, la función de Podemos en el sistema es haber incorporado una masa de votantes esquivos al mismo, ampliando el total de votantes. Paradójicamente, han fortalecido el sistema.  Y, si quieren reformar el sistema desde dentro, a la manera postulada por Gramsci, solo podrán convertirse en sistema: diputados, escaños, regalías y prebendas varias. La revolución es otra cosa, y queda muy grande a esta panda de costrosos y desengañados con el capitalismo simplemente porque a ellos no les va bien, o quieren vender eso.
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¿Es mejor alquilar o comprar una vivienda? Pues depende, pero en casi todas las comparaciones sale a cuenta alquilar. Una tabla interactiva como esta debería ser obligatoria en todas las oficinas bancarias para el siguiente ciclo alcista de la vivienda, pero no creo que el Banco de España tenga esta idea.
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Buena chapuza: en Francia han fabricado los nuevos trenes regionales mal, y ahora la solución pasa por reformar 1.300 andenes. La tontería costará 50 millones de euros. En el túnel de Pajares ya van enterrados 3.000 millones de euros y jamás podrán circular los trenes para los que fueron ideados: ni en número, ni en velocidad.Sin embargo, el error francés ha obtenido titulares en todo el mundo. Continua a leggere

afectados por las hipoteca piden ayuda

Video de afectados  por la hipoteca, piden ayuda a votantes del PP.
Este blog se une a ellos, porque ellos somos nosotros, todos. Creo que ha pasado el tiempo de distinguir entre ellos y nosotros, entre los afectados por los robos y los menos afectados, unos están pasando peores momentos que yo, pero no por eso voy a cerrar mis ojos.

Dos razones de apoyo a los afectados:

Una. Porque es una injusticia y no puedo dar la espalda.
Dos. Porque mañana me puede tocar a mi o a mis hijos, a mi familia.

Acusados hasta de terroristas, por el verdadero terrorismo que ha invadido España, el terrorismo financiero defendido por un Estado que va camino al fascismo, que solo se acuerda de los ciudadanos cuando necesita de votos. Da igual derecha, que izquierda, todos son los mismos lobos con distintos collares.

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Morirás en Barakaldo

Lugar exacto de la ejecución hipotecaria

Barakaldo es margen izquierda de Bilbao, donde antes había industria pesada y donde ahora hay pisos residenciales, otro ejemplo más del devenir de España, incluso en sus zonas menos españolas. Ayer una mujer de 53 años, que iba a ser desahuciada por no pagar su hipoteca, se suicidió tirándose del balcón de la casa que habitaba sin ser suya, justo a la altura de uno de los vestigios industriales de los antiguos altos hornos de la zona.

El suceso venía poco después de otros hechos similares a lo largo de la geografía española, especialmente destacado el de un kioskero de Granada que se había suicidado pocos días antes y en el momento de ser desahuciado por no poder afrontar una hipoteca de 240.000 euros; si, han leído bien: un pobre granaíno de la popular coplilla que, siendo kioskero, había contraído una deuda con el banco de esa cuantía.

Como este Gobierno -y también el anterior- gobierna a base de hechos luctuosos, como se ha podido comprobar tras los sucesos que llevaron a la muerte a cuatro jóvenes en una macro-party de Madrid en fechas recientes y la subsiguiente clausura y prohibición municipal de utilizar recintos públicos para estos eventos -que son los únicos en los que se puede emplear la hiperabundancia de estos edificios-, ayer el presidente de Gobierno ya anunció que intentará modificar la ley para que no se produzcan estos suicidios por desahucio.

Y eso que es registrador de la propiedad.

Todo esto es un despropósito. Dicen que hay ya 400.000 desahucios en España, y pocos me parecen por el volumen de crédito contraído para comprar ladrillo -muchas veces como segunda residencia o inversión- en los Quince Años de Despilfarro en España. Si hay 400.000 desahucios en España, hay al menos el doble de personas que sigue metiendo dinero en esa inversión llamada ladrillo, a pesar de que jamás va a ver retorno alguno de esa masiva movilización de capital hacia un bien inmueble, en muchos casos el ahorro de toda una vida: gente que paga por algo que ya no es que no valga el precio que alguna vez tuvo, es que directamente vale mucho menos.

Sin embargo, el que compró debe pagar. Para eso está la Ley Hipotecaria, con su especial consideración por el tipo de bien contratado, los plazos y la cuantía. Si no puedes pagar, se ejecuta la hipoteca, y no vale la dación en pago. No vale. Lo sabía el que compró la casa, lo sabía el banco y lo sabe el presidente del Gobierno registrador de la propiedad.

Tomemos como ejemplo el trágico suceso de Barakaldo. Según han publicado los medios, la suicida tenía 53 años y llevaba nada menos que 30 trabajando en la empresa de transportes local, actualmente en el puesto de responsable de recursos humanos. La ecuación de nuestro mercado laboral consistente en antigüedad en el puesto + relevancia del puesto arroja eso que están todos ustedes pensando: un sueldazo bajo cualquier perspectiva.

No se trata del caso de un kioskero granaíno ni de una familia de inválidos (en estos casos  es especialista el periódico 20 minutos, parece que los desahucios afectan especialmente a gente lisiada y con grados de incapacidad superiores al 66%), sino de una persona que mantenía su trabajo -y qué trabajo-, su familia y -aquí está la clave- su estatus social.

Militante y ex-edil socialista en Eibar, nadie en el barrio dice saber que estaba a punto de ser desahuciada. Difícil de creer habida cuenta que la casa llevaba en el mercado inmobiliario desde hacía un año, y más difícil de creer sabiendo lo cotillas que son los vascos -por pocos y por estar apretujados- hacia el vecino. Me da a mí que ha sido un nuevo caso de esa variante local, acendrada por décadas de conflicto político-social, de mirar hacia otro lado. ¿Que no sabían? Y un cuerno. Hasta la foto de la casa salía en Internet.

Al parecer, la familia consistente en hombre, marido e hijo de 21 años entró en la casa en 2006, y en el momento del deceso todavía debía 214.000 eurazos de hipoteca. Haciendo cuentas, la mujer suicida entró a pagar la casa con nada menos que 46 años, en pleno pico del boom inmobiliario, y seguramente para pagar una cifra altísima, por encima de los 250.000 sólo de hipoteca. Nadie informa de si tenían otra casa en propiedad -por el perfil de familia todo indica que sí-, o por qué se embarcó en el pago de otra nueva casa y de esa cuantía a esa edad.

En 2006 le quedaban 20 años de vida laboral y 250.000 euros de deuda. No parece una buena operación. Será que en 2006 alguien la encañonó a la altura de una sucursal bancaria y la obligó a suscribir una hipoteca por un bien construido al lado de un residuoo fabril, a razón de 12.000 euros al año. Ni siquiera esta me parece una cifra muy alta: si hubiese optado por el alquiler, serían algo menos de 1.000 euros al mes. Pero no, quiso ser propietaria bajo las condiciones de la Ley Hipotecaria.

Las noticias, centradas en los sensiblero y la gazmoñería más ramplona, no dicen cuando dejó de pagar la hipoteca, ni por qué dejó de hacerlo teniendo empleo, y muy bien remunerado. Tampoco por qué no optó por el alquiler. Sólo ponen fotos de sus vacaciones, seguramente en sitios más exóticos que Benidorm o Plentzia. Vacaciones pagadas a crédito, supongo.

Mientras el registrador de la propiedad de Pontevedra prepara la ley populista ad-hoc, quiero poner mi impresión del caso y su tratamiento mediático. Una persona que se suicida porque la van a desahuciar, teniendo hijos y familia sin ningún otro problema aparente, tiene un problema que va más allá de la índole económica.

La suicida de Barakaldo perpetra su acto porque es clase media que no asume su ida a menos: yo todavía no he visto ninguna noticia de ecuatoriano o rumano suicidado por la hipoteca, y bien que la sufren y en condiciones más penosas que una señora vasca con 30 años de empleo en empresa pública e incluso pasado como edil público en un municipio de más de 50.000 habitantes, no precisamente un pueblo. Ahí hay un problema mental, o de no saber afrontar la realidad.

La reacción de los medios va en el mismo camino. La suicida de Barakaldo encaja en el perfil de clase media con el que todo el mundo consumidor de medios se puede identificar, aunque dudo mucho que conozcan a una edil municipal: mediana edad, hijo ya criado, con deudas increíbles de contraer, y por cuatro paredes con ladrillo. Ahí está el drama y el éxito de esta historia. La empatía, digamos, aunque notarán que a mí no me ha afectado.

Estoy completamente seguro, y seguro que no discrepan mucho conmigo, que si el suicida hubiese sido un pobre emigrante, o siquiera un habitante de Albacete a nivel de pueblo, la noticia no hubiese tenido tanto impacto. La clase media española se suicida por no poder afrontar el pago de una hipoteca; ya, pero hay que ver qué tipo de clase media, qué tipo de hipoteca ha contraído y, especialmente, por qué no lo conocía el vecindario ni los allegados: por la vergüenza social.

El mismo mecanismo que empujó a tanta gente -y no banqueros encañonando a clientes por la calle- a adquirir propiedades que no se podían permitir, y que era el “no ser menos” que los demás, es el mismo que hace que nadie cuente sus penas con la vivienda; los inmigrantes, como no tienen problemas para contar sus penas económicas, no tienen porque pasar esa vergüenza social. Ahí está el drama personal de la ex-edil del PSOE suicida, al margen de los números de sus finanzas personales, que tampoco parecen tan diferentes de tantos otros ciudadanos que no han optado por la vía fácil del suicidio.

De hecho, creo que estoy escuchando el cuchicheo de sus vecinos durante el año en que el propietario de la casa la puso de nuevo a la venta y el trágico desenlace de esta historia. Esperen: lo estoy escuchando de verdad. Ninguno sabía nada. Seguro, seguro: la espiral del silencio, que en el contexto vasco adquiere siempre esos matices localistas y folcklóricos. 

Morirás en Barakaldo, especialmente cuando vienes de Eibar, tiene título de canción del rock radical vasco de los ochenta, que tanto vivió del desmantelamiento industrial y su mitología asociada. Sin embargo, ahora ya no hay bardos que canten esta triste historia, ni medios de comunicación ni clase política a altura de poder contar con sentido y en su contexto la historia de la ex-edil suicida con 53 años y 214.000 euros de deuda hipotecaria.
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Coincidiendo con el Congreso del Partido Comunista Chino, El País -que está que da pena- publica esta noticia muy del gusto occidental: que viene el lobo. Si leen bien el panfleto, verán que está lleno de errores (un acorazado llega a poner), exageraciones y fantasías. Viene sin firmar, lo que demuestra un poco de vergüenza, o no se si será por la huelga.  Continua a leggere

Cosas que no se creen (VI)

Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades


Al parecer, esta frase se está poniendo de moda, incluso para Enric González, que la desautoriza al meterla dentro de sus Cosas que no se creen. Ni el mismo se cree que no se la crea, considerando lo viajado e instruido que está.

Y si, fíjénse como aborda el problema: a partir de la deuda privada familiar. Debe considerar que el Estado -fuertemente endeudado- no ha proveído servicios durante este tiempo “vivido”, o que las empresas privadas -aún más fuertemente endeudado- tampoco ha proveído servicio alguno a los ciudadanos durante este tiempo.

“Las familias españolas deben unos 80.000 millones de euros y la suma se reduce cada mes. Si dividimos los 80.000 millones por diez millones de familias, o por cinco millones, sale un endeudamiento medio muy discreto” Pobre hombre, o pobres sus lectores incautos: como lo supongo enterado de la hipoteca media de 150.000 euros, no se que endeudamiento privado le sale muy discreto. O medio.

Consciente de la debilidad de su argumento -ha sacado las hipotecas de ese endeudamiento privado, lo ha computado en los bancos- saca a colación el tema: “El gran problema son las hipotecas, pero no han sido los ciudadanos los que han creado la burbuja inmobiliaria ni los precios astronómicos de los pisos”. ¡Toma ya! Es la famosa teoría que achaca toda la culpa a la banca y a los políticos: al parecer, los ciudadanos fueron encañoñados en las oficinas bancarias y obligados a firmar hipotecas a 30 años por un bien que no valía lo que costaba.

Yo creo que los ciudadanos crearon la burbuja inmobiliaria, porque eran la demanda. Si quieren otro día hablamos de la oferta, pero repito que está nunca encañoñó a nadie a firmar. Fue la demanda: de casa en propiedad, de segunda residencia, de no ser menos que el vecino, que con 23 años ya tenía casa, aunque le quedasen 30 para pagarla con su sueldo mileurista. Fue el ciudadano, y mientras no se comprenda esto poco va a cambiar.

Para el periodista González, el ciudadano no creo la burbuja “ni los precios astronómicos de los pisos”. ¿Ah no? ¿Entonces quien fue? ¿Alguien que no era ciudadano? ¿Los mercados quizás? ¿Quien fija el precio de los bienes en una economía de libre mercado? La oferta y la demanda, ¿verdad? Si los precios de los pisos fueron creciendo exponencialmente era porque había compradores, y esos eran en gran medida ciudadanos ávidos de ver su inversión revalorizarse artificialmente, porque no adquirían la vivienda por necesidad.

Cualquiera lo puede comprobar: en España no hay chabolas en los alrededores de las grandes ciudades. No existía una demanda de vivienda asentada sobre causas objetivas de carestía de la misma. Lo que había era una demanda desproporcionada, como corresponde a una inversión especulativa en la que el ciudadano era el primer postor e interesado.

Como esto tampoco escapa a Enric González, y como la culpa no puede recaer nunca en el ciudadano, dice “tampoco son culpables los ciudadanos de que el mercado de vivienda en alquiler sea raquítico”, pero no dice quien: seguramente los políticos. Son esos mismos ciudadanos que hacen una presión social agobiante si no tienes vivienda en propiedad, y los mismos que invierten los ahorros de una vida en cuatro paredes de ladrillo que después no ponen en alquiler porque piensan que es un bien que siempre se aprecia: una movilización de recursos fenomenal hacia un bien dificilmente convertible en dinero, y menos si lo tienes cerrado.

Sin embargo, la culpa es de la administración, que no ha regulado el mercado de alquiler. Disculpen, ¿pero que hay que regular? Un particular pone en alquiler un bien que es suyo, y el que considera que es justo su precio, lo alquila. Si existe una regulación anquilosada y cuyas culpas recaen en el Estado es la que protege al particular sobre el propietario, y que hace que muchas veces tenga más derechos el arrendatario que el arrendador. Nada de regulación sería lo adecuado, pero ya ha salido muchas veces a lo largo de esta serie lo del proteccionismo franquista que sobrevive en nuestra legislación.

González prosigue con populismo barato, atacando a las empresas: “Las empresas españolas deben aproximadamente el doble que las familias, y el grueso de esa deuda corresponde a los grupos de mayor tamaño: Telefónica, superconstructoras, etcétera”. No son constructoras normales, son “super”: deben a los bancos, a los que a su vez debe el ciudadano, salvo por el millón de casas sin vender. El resto se vendieron, y muy bien. Es deuda privada familiar, por mucho que se empeñe.

Sin embargo, ahí está la refutación de la gran verdad que es Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades: yo creo que cuando una casa de los años 50 en un barrio obrero de gran ciudad ha podido venderse a 220.000 euros, es que hemos vivido por encima de sus posibilidades. Felicidades al que vendió en su momento, pero toda esta riqueza artificial no se basaba sobre un aumento de la productividad o riqueza de un país, sino sobre una auténtica burbuja de la que todos eran conscientes, especialmente viendo los salarios.

El que se ha quedado atrapado estará pagando durante gran parte de su vida un bien depreciable y depreciado, pero en el que al menos puede vivir, al menos mientras las constantes subidas del IBI, las utilities -vía IVA o vía adecuación al coste del servicio, también subvencionado- o la degeneración de su barrio le deje. Estará viviendo en sus auténticas posibilidades, mientras echa la culpa a los políticos, en ese discurso populista donde es más pecamiso tener a disposición un coche oficial que un crédito de 150.000 euros para un bien que no vale ni la mitad de eso.

Termina así: “Los trabajadores hemos vivido según se podía vivir por las rentas y el crédito disponibles”. ¡Jo!  Según las rentas propias y las insufladas por el Estado a través de una educación y sanidad gratuitas, porque la renta transferida de origen público es de órdago, incluyendo la deducción por compra de vivienda -de la que Enric González no dice nada, y que fomentó el boom especulativo de vivienda- que no era más que una subvención encubierta al promotor, que trasladaba su importe al precio final de la vivienda.

“Y el crédito disponibles” Crédito que, lamento repetir, era endosado a los ciudadanos pistola en mano en las oficinas bancarias. Se han dado casos de trabajadores de banco que han salido a la calle a amenazar a los viandantes con que entrasen en la oficina a suscribir un crédito -hipotecario o de consumo privado, esos del TAE al 14%-, tal era la disponibilidad del mismo. Lo daban sin ton ni son, pero alguien iba a pedirlo. Falta eso en el análisis de Enric González, y falta en sus diez puntos. Aquí la culpa es siempre de los demás, nunca del ciudadano, que al parecer ha vivido dentro de sus posiblidades.

Grado de acuerdo con el artículo: 0%. Aquí todo Dios ha vivido por encima de sus posibilidades.
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Está claro que el mejor remedio contra la enfermedad es el copago. Apenas ha pasado un mes desde la introducción del mal llamado copago de la sanidad, y resulta que cae un 20% la receta de medicamentos. Imagino que el pensionista que pasaba por la consulta a ver que le daban y a charlar un rato ya no lo hace. Ahora estaría bien que en vez de cobrar un ridículo 10% del precio de las medicinas a los jubilados, se ponga al 50%, y ya verán como súbitamente sanan muchos más. Continua a leggere