Cosas que no se creen (II)

El siguiente aldabonazo en el decálogo de mentiras muy difundidas propuesto por Enric González es muy sencillo:

España entró en la modernidad

“Ni de broma”. Vale, pues no bromearemos, aunque el autor si lo hace, con una juxtaposición bastante paradójica: cita los rascacielos, “infraestructuras de lujo” y el “consumo de tecnología importada” (¿?) que se asientan, al parecer, sobre “un sistema judicial antiguo e ineficaz, una inexplicable incapacidad para invertir colectivamente en investigación y desarrollo y un montaje fiscal tan yeyé que todo lo hace al revés”

Vamos, el balance de una república bananera, de ahí que hable de obras arquitéctonicas/infraestructuras, y después ponga el asunto judicial a un nivel relacionado, la famosa I+D+i y la fiscalidad. Y todo esto dentro de la “modernidad”.

En España se han construido rascacielos, entendiendo estos como parte más visible de todo tipo de edificaciones sin uso y gran boato, como mis queridos palacios de congresos. Es cierto, así como el “efecto Guggenheim” de que por el simple hecho de construirlos ya eramos modernos. En cuanto a las infraestructuras “de lujo”, supongo que se referirá al AVE, aunque no lo cita. El resto de las infraestructuras no me parecen de lujo, sino en su mayor parte necesarias en un país que carecía de muchas de ellas, incluso las más evidentes.

La palabra “lujo” usada despectivamente lleva a pensar en aeropuertos con decoración de marfil, o simplemente aeropuertos sin uso, pero han costado más las ampliaciones de Barajas y el Prat -muy necesarias- que cualquiera de esos iconos en que los medios de comunicación han convertido el aeropuerto de Castellón o el de Castilla-La Mancha.

La rabieta de Enric González es contra la totalidad, contra la “modernidad”. Es indudable, y no creo que nadie razone lo contrario, que España es un país moderno, equiparable a la mayoría de los países de su entorno europeo en esas cosas que tanto escaman al periodista catalán. Se han cometido excesos -especialmente la red de AVE, por su carísimo mantenimiento-, pero creo que el tema infraestructuras será lo más perdurable de todo estos años de derroche, porque al menos quedan hechas, cosa que no se puede hablar de otras fuentes de dispendio.

En cuanto a “tecnología importada”, ¿a qué se refiere? ¿Sabe acaso González lo que cuesta desarrollar una tecnología a partir de cero? Probablemente sí, pero quédense de nuevo contra el ataque contra el extranjero -de donde se importa-, que se une al anterior contra la CEE. Pondré un ejemplo muy clarificador de desarrollar una tecnología “nacional” contra una “importada”.

Cuando Álvarez-Cascos sacó el concurso de la megaexpansión del AVE a finales de los noventa, repartió la  licitación entre una empresa consolidada en la tecnología y otra española como TALGO que no tenía ni puta idea de lo que hablaba. Hubo que hacer todo desde cero, y encima con un pliego de condiciones que estipulaba trenes a ¡350 km/h! cuando ninguno en el mundo circulaba a esa velocidad.

El coste fue altísimo, pero nuestro. Ahora, en teoría, exportamos ese AVE a Arabia Saudí y dicen que, quizás, a Rusia. No creo que ni aunque se pudiese exportar a EE.UU compensase el enorme gasto de dinero público -transferido a una empresa privada- que supuso ese ardor guerrero de “tecnología nacional” frente a la “importada”. Además, si algo lo hacen mejor fuera, ¿por qué intentar fabricarlo aquí? Creo que Enric González conocerá a Adam Smith, aunque quedan dudas después de este arrebato de “Made in Spain”.

Lo del sistema judicial “antiguo y ineficaz” no se cómo cogerlo, la verdad. Es cierto, pero como parece que todo gira en torno a la economía…¿Puede ser que sugiera que con una justicia “moderna y eficaz” estos desmanes no hubiesen sucedido? Será que todo forma parte de una idea de “modernidad” muy de los ochenta, la época de Enric González.

Las palabras mágicas de “investigación y desarrollo” no pueden faltar en estos manifiestos flagelantes sobre nuestro destino nacional. Pobre España que, pariendo con dolor y cada mucho tiempo, genios científicos, los tiene que enviar fuera para que triunfen. Es una “inexplicable incapacidad”, aunque digo yo que viendo que se produce generación tras generación, debería ser posible explicarlo.

Como González ya ha hablado de “tecnología importada”, debería saber que el famoso I+D es en gran parte importado, como corresponde al saber científico. Por qué exportamos tan poco, a pesar de que se han destinado ingentes recursos a este campo -así es, y más considerando el nivel de dónde veníamos- es porque quizás España no sea un país especialmente dotado para la ciencia.

Todo esto se basa en la creencia de que se puede hacer buena investigación y desarrollo en cualquier parte del mundo. Si se asume que el algodón no crece en Suecia, y que las grosellas no se dan en Nigeria, ¿por qué es tan difícil entender que, generación tras generación, no se den las condiciones para el salto en I+D que se propugna para España? Yo creo sinceramente que es por miedo a conocer la respuesta, o afrontar la realidad, con lo que eso supone.

Aquí se apuesta por la inmediatez, y esas apuestas estratégicas no se ven en uno, dos o tres quinquenios. Y qué decir de la clase empresarial, que cuando ven un título de Doctor piensan en un competidor que les viene a quitar el puesto. “Incapacidad para invertir colectivamente” en I+D: dado que el Estado si ha invertido, y muchísimo más de lo que debería, en este campo, el resto de “colectivamente” recae en el sector privado, pero González prefiere no hacer distingos y todo cae en el saco común de la demagogia.

Al parecer, nuestro sistema fiscal funciona así (“al revés”): “fomenta el fraude (estimado en 70.000 millones anuales), da vidilla a una robusta economía sumergida y asfixia a los asalariados y a las empresas medianas”. Más demagogia: parece que el sistema fiscal esté montado para funcionar así. González, muy buen conocedor de la realidad italiana (donde hasta Berlusconi, que por algo era empresario, instó a defraudar siendo Jefe del Gobierno) se debe haber equivocado de país, porque no se como calificaría el sistema del país mediterráneo, si reserva esos epítetos para el nuestro.

El sistema fiscal español es mejorable, especialmente en resabios del proteccionismo franquista y social, como que si tu tienes dos fuentes de ingresos, eres culpable de trabajar demasiado y te crujen a impuestos. Lo que no fomenta es la productividad, dentro de un sistema acomodaticio donde el Estado te provee de todo: sanidad gratuita, educación gratuita…¿para que voy a trabajar más, para que pague más impuestos? Total, no me van a dar servicios suplementarios….

Como esto sería meterse de lleno en asuntos que soliviantan a las masas con corazón social-demócrata, no nos separemos de este sistema fiscal “que funciona al revés”, fomentando el fraude. El que hace fraude es un caradura y las leyes (incluso esas “antiguas e ineficaces”) deberían ser más duras y estrictas; como esto no se cambia de un día para otro, toda este gente que entra en soflamas de “¡nos quitan la Sanidad!” y tal, debería empezar por pedir la factura en todos los sitios, porque ya está bien de echar las culpas a instancias más altas cuando para combatir el fraude, que nos afecta a todos, se puede empezar por pequeñas acciones cotidianas y al alcance de todos. Así a lo mejor no nos “asfixiamos”.

Grado de acuerdo con el artículo: 70%

Continua a leggere