De supuesto corrupto a estafado fehaciente

Como es nuevo en el circo político, a Pedro Sánchez le están buscando los asuntos turbios pasados. Quien lo está haciendo con más denuedo es el comunismo 3.0 que tenemos en España, siempre más preocupado de lo que hacen los socialistas que de lo que hace la derecha, con la que siempre estará dispuesta a pactar, o a hacer la pinza, o a entrar en consejos de administración.

Desde que se supo el nombre del nuevo secretario general del PSOE, un teleñeco articulado fruto de complicadas maniobras de marketing político y telegenia, e incubado desde hace años, le han afeado que formase parte de la Asamblea de Caja de Madrid, como dando a entender que ahí se tomaban las decisiones, amparándose en el analfabetismo funcional de la sociedad, que tiende a equiparar “Asamblea” con “Consejo de Administración”, “Junta de Accionistas” o “Directorado”, esto es: un grupo reducido que es el que toma las decisiones.

Nada más lejos de la realidad. La Asamblea de Caja Madrid la formaban hasta 320 individuos, incluyendo 100 que eran cargos políticos como representantes de la Caja ante los Ayuntamientos de la región que le daba nombre. Como Pedro Sánchez era concejal del Ayuntamiento de Madrid, y joven, le tocó ese cargo testimonial, sin remuneración añadida alguna. Los cargos con remuneración, como en todas las estructuras piramidales -y un partido político lo es en sentido euclidiano- son para viejos zorros de los partidos.

Además, cuando algo tiene el nombre de “Asamblea” (o Consejo Social, o Consejo Consultivo, o cualquier otro constructo verbal similar) no suele mandar nada. Según los estatutos de Caja Madrid, los 320 miembros de la Asamblea (“el máximo organo de Gobierno de la entidad”, de la misma manera que el Senado es la tercera institución del Estado, por delante del Congreso) tenían que “aprobar las cuentas anuales, el informe de gestión y la propuesta de aplicación del resultado a los fines propios de la entidad, así como la gestión del Consejo de Administración”. Poner la firma a lo que ya se había decidido en otros foros. Públicos, o del reservado de Zalacaín, o del palco VIP del Bernabeú.

Esa era la implicación de Pedro Sánchez en Caja Madrid. Figurar como representante de su partido, y firmar lo que le dijesen los veteranos: por eso Virgilio Zapatero tenía una tarjeta black.  Más de uno se las prometía felices con la publicación del tabulado y los gastos de esas tarjetas opacas, plenamente convencido de que saldría el muñeco articulado de sonrisa captasuegras que ahora está al frente del PSOE, para así poder hablar de “casta”, “corrupción” y “PPSOE”, auténtico mantra de algunas mentes egregias, obnubiladas por sus fobias.

Como no fue el caso, ayer mismo El Mundo, un periódico que se mueve por el ánimo de informar, y que jamás realiza campañas ad personaem fruto de estrategias elaboradas en sedes de partidos políticos, publicaba un escandalazo, término castizo a la altura de aguachirris, mamandurria o pistola (para definir un tipo de pan que haría vomitar a las cabras, y que se consume en la capital de España). “Blesa ofrecía créditos blandos a los asambleístas de Caja Madrid”.

Firmaba Jaime G. Treceño, un vulgar y triste periodista de la plantilla de redactores del peor periódico de Europa, autor (pongan la voz de Troy Mc Clure) de otros hitos señeros y recientes como “El Consejero no engañó a nadie” (en consecuencia lógica con el titular: la auxiliar ebolizada sí lo hizo, ¡malvada!) y demás carcoma típica de la mierda de sitio donde trabaja, y donde es una mosca.

Fíjense en la noticia de los “créditos blandos”, como las dietas: con partes en negrita resaltando términos como “«línea especial de préstamos» de la entidad. Es decir, créditos ventajosos.” o “Es decir, que los representantes públicos por el mero hecho de ser seleccionados por su partido, ya disfrutaban de unas condiciones más ventajosas que el ciudadano de a pie que había votado a su formación” Aprecie el estimado lector como Treceño, un periodista de raza -bovina o caprina- reitera en dos párrafos seguidos el “es decir”, el auténtico canario en la mina de la persona que no sabe escribir o hablar o explicarse o formular un pensamiento complejo. Es un decir, claro.

La noticia es una mierda, y no sólo por lo de “blando” (más adelante llega a hablar de “con Blesa se produce una cierta laxitud”, toda una obsesión coprófila la de este Treceño), porque lo que viene a explicar con misterio (“Según la misiva a la que tuvo acceso esta redacción”, y cualquiera que haya querido leer los correos de Blesa, publicados por otro medio) no tiene ninguna relevancia. Ninguna.

Las “condiciones ventajosas” ofrecidas por Caja Madrid a los miembros del Consejo no difieren en absoluto de las ofrecidas por esta entidad bancaria, y otras semejantes, a sus empleados o sus conyuges. Son una mierda de ventajas, equiparables a las que ofrecen grandes corporaciones (Apple, Sanitas, Mapfre) a empleados públicos. Paso de desglosarlas, porque parecen de un folleto de esos que ojeas con desgana cuando te toca tragar fila detrás de ancianas y ancianos -por este orden- en un banco.

Sin embargo, y por esa hiperreación propia de la gente elaborada en un departamento de marketing, Pedro Sánchez publicó a última hora de la tarde los detalles de una hipoteca que tenía suscrita con Caja Madrid cuando era miembro de la Asamblea de la extinta Caja, y dentro de una más amplia declaración de bienes publicada días antes. Esto tiene más interés, y ya verán por qué.

Aparte de impuesto revolucionario a su partido (420 euros al mes), la idiotez new-age de una cuenta en Triodos Bank y 85mil euros en un plan de pensiones sin haber cumplido 40 años (esto si que daría para más) destacaba en su momento que Pedro Sánchez declaraba  13.411,20 euros de ingresos por “arriendos”. No es una cifra espectacular, al contrario.

Entre sus propiedades, donde es susceptible esperar que estuviese la arrendanda, figuran dos pisos con garaje: uno comprado en 1992, cuando llegaría de Don Benito (Badajoz) y su familia, una de las potentadas del lugar, le puso un piso en capital con 20 años. A su nombre. Es una práctica muy común entre gente con posibles de provincia, porque ya saben, “alquilar es tirar el dinero”. El año 92, por cierto, fue el pico de la anterior burbuja inmobiliara, pinchada de manera aún más abrupta en 1993-1997.

De ahí se explica que su valor catastral sea solo 5mil euros inferior a la segunda vivienda con garaje, comprada en 2005 y a sólo dos años del pico de la siguiente burbuja inmobiliara: 78mil euros contra 83mil euros. Con 13 años de por medio. También influye la ubicación: en 1992 se compraba en zonas más prime, con mayor valor catastral.

Esta ya la compró en gananciales, no se sabe si con el dinero de papá o no. Lo que si se sabe, y porque a raiz de la “información” publicada por El Mundo ayer ha considerado conveniente hacer una addenda a su declaración de bienes, es que el 15 de septiembre Caja Madrid le concedió una hipoteca de ¡293.700 euros!. ¡A un tío que era el escalafón más bajo de profesor de una universidad privada! Flipante, pero nada raro en aquellos tiempos, donde fontaneros y lavaplatos obtenían créditos similares.

¿Qué casa con un valor de catastro de 83mil euros necesita una hipoteca de 293mil euros? Pues una burbujizada. Mucho. Demasiado. Si los periodistas dignos de tal nombre quieren investigar algo, que sigan por esa línea, no la de las condiciones del préstamo hipotecario. El mismo fue objeto de una novación el 29 de julio de 2008 (dos años y nueve meses después) y ampliado a ¡318mil euros! cuando los precios ya iban en picado. Seguramente Pedro Sánchez se creía el zapateriano “la crisis es pasajera”.

No sé. En la primera hipoteca paga Euribor + 1´75%, una exageración cuando el diferencial bancario estaba por debajo del 1%, y la bonificación por ser miembro de la Asamblea -esa que preocupa a Triceño- era del 30% sobre el total, o sea: menos de 60 euros al mes según los propios cálculos de Pedro Sánchez; en la segunda, las condiciones caen a Euribor + 1´25%, 25 años y cuota de 1400 euros/mes= 300 meses que dan un total de 419mil 220 euros por un puto piso con garaje con valor catastral de 83mil euros.

A mí me da que hay alguien estafado, y no es el ciudadano común por los supuestos “privilegios” a Pedro Sánchez, miembro de la “casta” y del “PPSOE”. Para confirmar esta hipótesis, en la declaración de bienes se incluye que, actualmente, el inmueble hipotecado -del que quedan por pagar  bastantes años, a razón de 1400€/mes- está alquilado por ¡750 euros!.

Esto es: Pedro Sánchez está palmando todos lo meses 650 euros por un inmueble que no vale lo que le costó. Por las cifras que se manejan en Madrid, y dando por supuesto que tiene dos habitaciones, el piso no está situado en ninguna zona prestigiosa, ni mucho menos. Es un estafado más, al revés que un corrupto. Por cierto, 750€ x 12= 9000 euros brutos, lejos de los 13.411, 20 declarados por “arrendamiento”.

Paradójicamente, esto le puede servir para conectar con esa amplia masa de la población en su misma situación, esos de “un piso nunca baja”, que son una amplia cohorte de la población, más o menos coincidente con la audiencia de Sálvame en números totales. El programa a donde llama el telegénico Pedro Sánchez. Sin embargo, da pocas esperanzas de que, si llega a tocar el poder, vaya a hacer algo para evitar que los pisos vuelvan a dispararse. Todos los endeudados hasta las cejas como él sueñan con esa posibilidad: de que sus cuatro paredes de ladrillo valgan algún día lo que les costó. Ya ven de qué situaciones más ridículas se sacan ejemplos de este país irremediable: desde el supuesto escándalo -que no son más que condiciones aplicables a cualquier empleado en cualquier empresa- hasta un estafado más. Suerte que en su declaración de bienes no sale nada de Afimsa. Continua a leggere

What happens in Vegas stays in Vegas

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Este principio, todo un leiv motiv en EE.UU, parece que dentro de poco tendrá acomodo en España, país muy dado a refranes y que, sin lugar a dudas,  hará buen uso de lo que significa la frase.

Como ya les habrá llegado por su medio de propaganda habitual, el gran empresario del juego Sheldom Adelson, que tiene nombre de personaje de Dickens, quiere poner plaza europea a su exitosa franquicia del juego que empezó en Las Vegas con el Venetian.

El empresario, que ya ha tenido dos experiencias extranjeras y exitosas en Macao y Singapur, pretende hacer lo mismo en nuestro país. Sin embargo, los dos diminutos ex-establecimientos coloniales en Asia no son comparables a España, a pesar de que contemos con nuestras pequeñas colonias (Gibraltar, Rota, Andorra, Mallorca) dentro de las fronteras naturales.

De hecho, la propia expansión de Las Vegas a mediados del siglo XX -a principios de siglo era una parada de diligencias con cuatro casamatas- se realiza en un Estado diferente (pero colindante) con California, de donde vendrían todos sus visitantes en los primeros años. Nadie quería un centro de juego en su demarcación, y se instaló ahí para dar posibilidad de desarrollo a un Estado como Nevada, con todas las condiciones climáticas y ambientales para ser siempre pobre. De ahí que ahora mismo las reservas indias también cuenten con sus casinos, y Atlantic City en la costa este.

¿Ven la geografía de los megacasinos? Plazas fuertes (Campione d´Italia, un condado de Treviño italiano en Suiza)  o lugares aislados. Estados diminutos (añadan Mónaco a la lista) o fallidos. Jamás en toda la vida el mundo del juego ha tenido la oportunidad de desarrollar un macroproyecto como el que se baraja para España en las inmediaciones de una gran ciudad, sea esta Barcelona o Madrid, puesto que ambas están en la puja por llevarse este jackpot.

¿Y por qué ha sido así? Pues hay condiciones físicas y de otra índole que condicionan, pero especialmente por la regulación. El juego, como otro tipo de adicciones, siempre ha sido objeto de control por el Estado, que a su vez se nutre de los fortísimos impuestos que recaen, de manera muy justa, en esta actividad: alguien que destina dinero al juego es porque le sobra. También porque es un adicto y no controla sus impulsos, pero esa es otra historia sobre la nunca reparan.

También influye, claro, que con el juego vienen asociadas otro tipo de cosas muy feas, de esas de las que Hollywood hace películas de promoción de Las Vegas (hay de todo, desde Scorsesse hasta Sodenbergh, pasando por una comedia publicidad descarada con Cameron Díaz y Ashton Kutcher o Resacón en Las Vegas), donde prima la Mafia, la organización que impulso la ciudad de Nevada a partir de los cuarenta.

A quien le guste este enfoque de la historia, desde el punto de vista arquitectónico y social, les recomiendo el delicioso libro de Simón Marchán-Fiz Resplandor Pop y simulación postmoderna, una joya dentro del panorama editorial español, y que sigue la línea de Venturi y Adams. No deja de ser absolutamente fascinante lo logrado en apenas un siglo: de cuatro casas a dos millones de habitantes. Y todo por el juego.

Lo que admiro de Las Vegas lo admiro en EE.UU, pero no me gustaría en mi país. What happened in Las Vegas should remain in Las Vegas. Aquí lo que se está jugando es plantar una ciudad del juego al lado de una de las dos mayores ciudades de nuestro país, ese mismo que quería cambiar el modelo productivo. ¿Qué trae un macroconjunto de casinos? Precariedad y continuidad con el mismo modelo, si no peor.

Evidentemente, Sheldon Adelson ha visto la oportunidad de su vida: poder plantar su negocio no en establecimientos cuarteleros del siglo XIX, sino en un país con un nivel de desarrollo muy alto bajo los estándares mundiales. Si, también Singapur lo es, pero ya me entienden: no es comparable una isla-península de pocos millones con lo que es la costa y el lugar de destino de los europeos: la California de Europa.

La oportunidad se presenta pocas veces en la vida: se requiere un Estado en bancarrota, puesto contra las cuerdas y con cierta creencia hacia las soluciones milagreras. Así está España hoy por hoy, y seguramente también Grecia y Portugal, pero no tienen el peso específico de Madrid o Barcelona, con sus áreas metropolitanas de más de cinco millones de personas. Con sus aeropuertos internacionales de gran capacidad. Con todo ya hecho, o susceptible de hacerse para acoger al amigo americano (¡Berlanga, qué grande y visionario fuiste!)

La repelente presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, no ha dudado en decir -aunque después lo ha matizado: es que ella es muy liberal- que “si hay que hacer cualquier modificación legal que esté dentro de mis principios, se hará” para que el señor Adelson se sienta a gusto y deje sus millones aquí. Por cierto, nunca serán tantos millones como los que se va a llevar, o los que les vamos a dar de gratis. Artur Mas, un poco más comedido, también está dispuesto a cosas similares. Afortunadamente, sus competencias se limitan a lo regional, pero el proyecto ya está en manos estatales, igual de ávidas de poder presentar al electorado el enésimo timo, una especie de Juegos Olímpicos del Juego, si me permiten el juego de palabras.

Desde el 26 de junio de 2011 el Gobierno central saliente y el que acaba de entrar conoce lo que exige Sheldom Adelson, lo que se suele exigir a un país colonial cuando se pone una plantación de bananas o de caña de azúcar. No ha parecido importarles, porque todo sigue adelante, inflado con cifras propias de la propaganda comunista: inversión directa en diez años de hasta 18.800 millones de euros (¡pero si sólo va a construir edificios, y ese es el precio de tres T-4 en Barajas!) y creación de ¡164.000 empleos directos y 97.000 indirectos!, cuando si existiese algo de periodismo crítico en este país dirían que esa cifra no la consigue ni la creación de una nueva tecnología alfa (tipo Internet o en su momento la siderurgia), cuanto menos un conjunto de casinos.

¡Qué vergüenza!

Es para indignarse, se lo aseguro. Para conseguir esa cifra inventada, Adelson pide reformar el Estatuto de Trabajadores, la Ley de Extranjería (para traer trabajadores de fuera de Europa, los especializados en casinos se supone), dos años de exención en la cuota patronal a la Seguridad Social (y otros tres al 50%) y hacer un Máster en Gestión y Administración de Empresas del Juego, algo a lo que seguro que se apuntan las numerosas universidades privadas de Madrid o Barcelona, cuando no las públicas.

También pide (el anterior enlace es muy completo) auténticas claudicaciones como cesión de suelo público, “expropiaciones de suelo que ya está en manos privadas” (¿por qué? ¿por equipamiento de interés general?) , exclusividad de negocio durante 10 años (Aguirre, ¿dónde está tu liberalismo?), marco regulatorio especial de ¡30 años!, licencias sin concurso, cambiar la ley de blanqueo de capitales (hasta 2.000 euros todo legal), vacaciones fiscales, bonificación en el impuesto de transmisiones patrimoniales, permitir fumar en sus casinos, etc…si, crear un virreinato al lado de una de las dos mayores urbes de España. Esto no es como Macao o Singapur; es peor, mucho peor.

Claro, a pesar de la “inversión directa de hasta 18.800 millones de euros”, también pide líneas de AVE, metro, autopistas, trenes…¡toma ya con la inversión!. Y eso es lo que hemos sabido: a saber como estarán llevando las negociaciones entre bambalinas. Adelson ya ha dicho que el país será España (¡ojalá la UE nos salve de esto!) y que la decisión la tomará antes de julio.

Madrid parece la mejor posicionada, aunque a Adams le gusta más Barcelona. En Madrid, encantados. Ahí que posaron con los mismos colores alcaldesa y presidenta hablando de la gran oportunidad que “empezará con un casino” y, a medida que vaya creciendo, acabará, como en los cuentos de Grimm “con seis casinos, doce hoteles de 36.000 plazas, tres campos de golf, nueve teatros, un recinto para ¡15.000 personas”….

Ya lo ha dicho Botella, que está en la alcaldía de Madrid por su valía y no por ser la esposa de Aznar, “es esos 200.000 puestos de trabajo los que nos deben invitar a movernos”, refrendada por Aguirre: “es un rayo de luz en estos momentos de oscuridad”. Ella, tan anglosajona para lo que le interesa, ha puesto como ejemplo de interveciones legales semejantes los Docklands de Londres.

El puerto de Londres alcanzó su mayor expansión poco después de la II G.M, y desde entonces decayó con la pérdida del imperio y de la propia situación de Reino Unido en el mundo. Decenas de kms. de muelles y atraques quedaron en desuso, y lo mismo en Glasgow, Liverpool, Newcastle y todas las ciudades portuarias e industriales del país. A principios de los ochenta, la zona conocida como la Isla de los Perros (una mínima parte de las Docklands) se erigió como un experimento donde se permitió edificar en altura (un horror para el gusto británico), surgiendo Canary Warf (250 metros de altura), un metro en superficie, sector terciario y demás, con sonoros fracasos como la Cúpula del Milenio de Rogers. Se instalaron bancos y aseguradoras, no casinos. La zona dista mucho de ser un éxito, pero ha funcionado.

Aguirre, como en tantas otras ocasiones, habla de oídas. Las Docklands no son un ejemplo válido, por lo mismo que Madrid no es Londres. Que hable de lo que hicieron en Glasgow, con los mismos planteamientos y saliendo del mismo lugar, y lo que hay ahora: nada, un par de museos, un centro de congresos y la sede de la BBC para Escocia. En 30 kms. de muelles hay 2 kms. ocupados. La regulación legal especial no siempre sirve.

Encima, en este país que nos ha tocado, se plantea para poner casinos, una industria con mucho i+d asociado, mucho progreso y que define un país y una región. ¡Cómo si no supiesen perfectamente lo que viene asociado con el casino y el juego! Y lo van a hacer, les da igual. Lo que pasa en Madrid se queda en Madrid. Manejan todo como si fuese una finca privada de su propiedad. Quizás lo sea. Van a hacer todo lo posible porque lo sea. Y quedará en Madrid.
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La España de la crisis. Lo mejor son los colores de las letras.
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Una magnífica noticia económica. Y cuando acabe el proceso de rebaja de salarios en la que estamos metidos para mejorar nuestra competitividad, será aún mejor. Es la única salida cuando se ha perdido la batalla de la productividad.
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Una pesadilla económica. ¿Por qué las protegidas evolucionan de tal modo que pueden llegar a ser más caras que las libres? Eso es lo que no responde el artículo, porque la respuesta se basa precisamente en que son protegidas y, por tanto, ajenas al devenir del mercado. Relacionado con esto, en este artículo se refleja mi opinión de una manera en la que raras veces me he sentido tan identificado.
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El Benidorn del norte. Que desde 1979 todos sus PGU hayan sido tumbados por los tribunales da buena cuenta del nivel de corrupción de este encantador municipio. Que Rubalcaba veranee desde entonces por ahí también.
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Un artículo bastante decente (y bien escrito) sobre algunos aspectos inmobiliarios. Y este lo complementa.
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En el fondo, esta noticia humaniza a alguien tan inhumano como Erik Honecker.
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Una de las claves de por qué no hay salida a la crisis. Por cierto, por fin se empieza a hablar un poco claramente de estos asuntos y no a brochazos gruesos. Continua a leggere