Si eres un desastre con tu economía personal, no aspires a gestionar lo público

Les Astronautes, 1959

El post de hoy es en cierta medida la continuación de este otro. La medida propagandística de los partidos políticos e instituciones públicas de hacer accesibles los datos económicos de las personas que ocupan puestos de relevancia, aún siendo parcial y seguramente falseada (abundan los ejemplos), siempre ofrece material para sacar bastantes conclusiones.

El fenómeno surgió no hace mucho, y en un principio hubo muchas reticencias por parte de la clase política. Solo el conocimiento de la punta del iceberg que es la corrupción en este país, y el surgimiento del fenómeno Podemos, ha hecho que la tendencia se consolide. Está por ver que dure, o que se use para algo más que el cotilleo insano.

De momento, el partido político que ha hecho del brochazo grueso sobre la corrupción uno de sus caballos de batalla ha tardado bastante en sacar su propio portal de transparencia. No se se sabe si por Errejón (tema tratado anteriormente) o por Monedero (tema no tratado, y que es tan vergonzoso que su propio partido ha metido al Ideólogo Máximo en la nevera. Y espero que sea por una buena temporada), pero hace unos días Podemos, en un gesto magnánimo y de gran celeridad (¿era tan difícil hacerlo antes? ¿no podía estar desde el principio?) nos ha agraciado con su particular outing financiero.

A mí las cuentas del partido me interesan más bien poco: con el caso Monedero ha demostrado que la financiación inicial (o la acumulación primitiva del capital, en su lenguaje), esa que es tan difícil obtener para empezar a rodar, venía de Venezuela. Las dictaduras siempre tienen una suculenta partida para gastos de propaganda en el extranjero. ¡Que no va a tener Venezuela, si el segundo tipo con más dinero en las cuentas opacas del HSBC era la mano derecha de Chavez! ¡Patriotismo económico bolivariano! ¡Aló!

No se diferencia en eso nada del PSOE de Suresnes y los Flick y Flock que les pasó Willy Brandt, y del surgimiento de cualquier partido político de nuevo cuño o que venga del exilio. Fondos de la CIA, del KGB o del Liberty Fund eran moneda corriente no hace muchos años, y esto no es más que la nueva versión caribeña-petrodolarizada.

Uno de los efectos buscados con esta relativa transparencia es ver con qué patrimonio entra el cargo electo en la política, y con que patrimonio sale. En el caso de Podemos, y excepción hecha de los cinco europarlamentarios conseguidos -por cierto, un año después NINGUNO va a seguir en el cargo, lo cual demuestra su afecto al mandato representativo otorgado-, no hay ningún referente por su reciente origen, y por recelar de la nueva política.

Es ahí cuando cobra especial interés mirar el patrimonio de político. Miren el ejemplo de hoy, nada menos que la gallega Carolina Bescansa, número cuatro del partido y dicen que responsable de muchas cosas del funcionamiento interno del mismo, caracterizado por su verticalidad y por su esquema clásico o de casta, como prefieran.  De 44 años, lleva trabajando en la Complutense desde el año 1997, esto es: acabó la carrera y enlazó una beca FPI para no moverse nunca más.

Una beca FPI es asociada a proyecto y, por aquel entonces y por este ahora, entregada a dedo por el responsable del proyecto: hay que hacer el paripé de una oferta pública de la plaza, para que al final sea igualmente entregada a dedo al candidato ya previsto cuando se pide una plaza de becario en el proyecto. Las becas FPU, que solo se entregan a 900 personas cada año, son mucho más selectivas porque se entregan ad personaen y por criterios de excelencia académica. No las confundan nunca, por favor.

En el caso de Bescansa, y según se lee aquí, su auxiliador fue Julian Santamaría, un sociólogo muy próximo al PSOE, un fontanero de La Moncloa de la peor especie, y consejero aúlico de gran parte de la cúpula del Partido que hegemonizó y en gran parte configuró el actual modelo político español. Con sus virtudes y sus defectos. No en vano fue presidente del CIS, González lo nombró embajador en EEUU (¡toma plaza!) durante tres años (1987-1990) y es un experto en encuestas electorales.

La tesis de Bescansa, presentada en fecha tan extraña como 2005 (nueve años después de enrolarse en la Complutense) versa sobre Posiciones ideológicas en la Comunidad de Madrid. Estaría bien poder verla, porque seguro que está muy trabajada y hace honor al título: sólo hace falta ver el partido que han montado y que opera exactamente igual que una secta, con toda la cúpula proveniente de la Facultad de Políticas de la Complutense. Actualmente es profesora titular en esa Universidad.

Bescansa, en su declaración de bienes, declara que cobra 34260´14 euros brutos anuales de su trabajo, una cifra sencillamente increíble. Por lo baja, que es lo común y esta en línea con su escala, pero especialmente porque no refleja ninguno de los complementos retributivos que suelen acompañar la nómina de los profesores universitarios: ni un sexenio de investigación, ni los complementos que dan las comunidades autónomas. Bescansa, en su declaración de bienes, se limita a reflejar el bruto de su nómina.

Como en el caso anteriormente referido de Pedro Sánchez, da más pistas ver el resto de su patrimonio; al igual que el líder del PSOE, declara ingresos por alquiler de una vivienda de 8400 euros al año, esto es: 700 euros exactos al mes, cifra que corresponde a un piso de 2 habitaciones en una zona corriente de Madrid.

La casa la compró en septiembre de 2006 (¡hay que celebrar esa tesis y la plaza fija que venía asociada!) a la edad de 36 años y con un valor catastral de 49.000 euros. Declara tener en una cuenta corriente (no depósitos ni acciones) 455 euros a vista, sin vehículo propio y una participación valorada en 1000 euros en una sociedad limitada dedicada a encuestas.

El problema viene, por si no es bastante problema que no tenga ni un puto duro ahorrado (¡es que los bancos roban! ¡el interés es pecado!), con sus debes:  una hipoteca con el banco gallego (llamado Abanca, antiguo Caixa Galicia), que ahora es casualmente de capital venezolano (¡Aló!), de nada menos que 180.000 euros.

Evidentemente, fue suscrita en el momento de adquisición de la casa. Septiembre de 2006, en pleno pico de la burbuja, que continuaría subiendo hasta mitad del siguiente año. 180.000 euros de los que todavía debe ¡140.800 euros! a finales de 2013, que es la fecha de la última declaración de la renta usada como modelo para la declaración de transparencia.

Hagan cuentas. Esta mujer, supuesta crema de la intelectualidad española (FPI, profesora universitaria, joven por entonces) contrata una hipoteca de la que no sabemos ni la duración ni el tipo de interés por un bien que actualmente no ocupa y que, al ritmo de ese alquiler mensual (140.800 entre 700 entre 12) todavía tardará ¡17 años! en recuperar lo invertido, eso sin contar impuestos sobre la vivienda (pongan 700 euros más al año, y son 17), reparaciones, la comunidad que tradicionalmente en España paga también el propietario y….un negocio ruinoso.

Es de suponer que Bescansa ahora vivirá amontonada en otro sitio, porque no declara ningún otro bien. 450 euros en la cuenta, y una hipoteca de 140.000 euros. Equivale a 5 años de sus rentas de trabajo brutas, lo que no es una cifra escandalosa, pero no es algo envidiable. Acabará de pagar su vivienda -que no es suya, es del banco- con 58 años.

Se que la situación no es diferente de la tanta otra gente, y quizás ahí esté el guiño de Podemos en que ellos son el pueblo y no casta, pero a mí alguien que no sabe gestionar su propia vida o patrimonio no sirve para gestionar lo público, el patrimonio de todos. Seguramente entre sus cálculos está el empezar a cobrar pasta gansa ahora que en unos meses tendrá un cargo público de esos espléndidamente remunerados, lo cual tampoco da mucha seguridad de su capacidad de gestión del bien común. 450 euros de ahorro. Y pretende que nos lo creamos.

Peor aún es el caso del muñeco hinchado que ha puesto el PP como candidato en Andalucía. Con los raciales apellidos de Moreno Bonilla, y sus sempiternos polos y jerseys estilo Los Morancos (o estilo andaluz, qué narices), este simulacro dotado de vida lleva en política desde 1995, cuando en la marea autonómica del PP en aquel año entró como concejal en Málaga. No dispone de estudios superiores y si de varios títulos de Anís del Mono que expiden las Universidades privadas, creadas precisamente para eso. No tiene otra profesión que político, al fin y al cabo se afilió al PP con 19 tiernos años, allá por 1989.

Desde ese 1995, hace 20 años, no se ha bajado de la poltrona. Ha sido Secretario de Estado, presidente de NN.GG, diputado de paracaidas por ¡Cantabria!, Senador, y ha percibido rentas por parte del PP en función de su impagable trabajo, rentas que han llegado a 49.000 euros al año, para complementar su escaso salario publico. Su última declaración de bienes se puede ver aquí.

104.000 euros de sueldo, palma 2650 euros por inversiones mal realizadas (en el año 2013 y todavía pensando que los fondos de inversion se iban a recuperar) y dos viviendas, una pagada y con garaje en Malaga,  y otra en Madrid sin garaje comprada en mayo de 2005 al 50% y para la que le concedieron ¡un crédito de 338.000 euros! ¡Y a su mujer otro igual! ¡Una vivienda de 676.000 euros!

Moreno Bonilla ha empleado sus ingresos a pagar esa deuda, y de manera tan religiosa que ya en 2013 sólo le quedaban 29.000 euros por devolver. No esta nada mal, ¿eh? En ocho años y medio devolver 307.000 euros, sin contar intereses sobre el principal, que es lo primero que se paga en una  hipoteca. Supone devolver al banco (307000 entre 102 meses) 3000 euros al mes, esto es: más de la mitad de sus ingresos netos mensuales. Los declarados, claro.

Tanto se ha tenido que ajustar Moreno Bonilla que, según se lee en su declaración de bienes, el pobre se ha visto obligado a suscribir, con la misma entidad bancaria, un préstamo personal de 49.000 euros, a fecha de noviembre de 2012. Necesitaria liquidez, porque en la cuenta bancaria declara 12000 euros. Su mujer es Gerente en el Distrito de Barajas, cargo al que habrá llegado por su valía y no porque el señorito fue a Madrid a seguir con su carrera política y había que buscar un apaño a la consorte. 

En fin, es otro ejemplo más de la poca fiabilidad que pueden dar en la gestión del patrimonio público quien es incapaz de gestionar el suyo propio y privado. Pedir un “prestamo personal”, que suelen tener un TAE del 8% o superior, cuando eres Secretario de Estado y te pimplas más de 100.000 euros al año es demencial. Eso sí, al final de su escapada tendrá pagado su chaletito, pagado a un precio superior al de su valor actual y futuro en el  mercado. “Yo pagué mi casa durante la crisis”, dicen. Se les oye.

Todo su dinero, todo su patrimonio, invertido en ladrillo. Esta es la clase política española, miren hacia el espectro ideológico que miren.
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Uno de los personajes más lamentables de la historia reciente de España se permite decir, ante su tipo de audiencia, “nos hemos comido el futuro”. Mario Conde, que se comió 600.000 millones de pesetas de 1994 en Banesto, abonados después con dinero público. Atentos a la foto, otra más de la galería de chaladuras de este chamán gallego.
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Algunas iniciativas quedan muy bien en el papel y son muy buenrollistas, pero la realidad es muy terca.
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Un descubrimiento realmente sorprendente, parece sacado del guión de un cómic Marvel o DC.
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Fascinante descubrimiento de los planes y alternativas que hubo en 1970, cuando se creo Amtrack.
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Ojo con esta noticia: más de la mitad de los adultos americanos han cambiado de creencia religiosa al menos una vez en su vida
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Asturias, paraíso natural
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Ya que me voy del convento, me cago dentro.
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La tradicional forma de aceptar la libre competencia en nuestro país.
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Esto explica parte del sobrecoste brutal de la obra pública en nuestro país.
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“Nada más lejos de la realidad”, afirma campante el diario de derechas ABC, y lo que se lee entre líneas es que se ha hecho un timo de la estampita. La forma de hacer negocios en Madrid de toda la vida: eso sí, no dice en ningún momento cuando dinero va a sacar la concesionaria por la explotación de la publicidad, dinero que perderá ese Ayuntamiento tan inteligente.
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¿Cataluña quiere un Tribunal Superior de Justicia para tratar estos temas? Lo dudo mucho.
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Un personaje digno de Berlanga.
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Fenomenal artículo sobre Guastavino Continua a leggere

Cosas que no se creen (y X)


Aunque Enric González lo presenta con un

Los mercados son irracionales

la frase (o cosa que no se cree) circula ampliamente con otras formas como “los mercados son ingobernables” o, sencillamente, con un lacónico “los mercados” asimilable a un casino, azar o lotería.
Es una gran mentira: los mercados son racionales en tanto que quien opera en ellos lo es, y se mueve por intereses y fines muy claros: obtener el máximo beneficio. Parece que alguien no lo ha entendido, y de ahí viene la confusión de pensar que son irracionales, cuando es todo lo contrario.
Decir que son irracionales es la excusa vaga del político que no quiere asumir su déficit, igual que envía al mismo tiempo a ministros a Londres a la sede de The Economist o Financial Times para intentar que la racionalidad del mercado no se cebe en el país. Los mercados son irracionales: y un cuerno. Lo serán en algún aspecto puntual, pero no en toda su actividad.
“Los mercados, especialmente cuando no existe regulación, tienden al fraude, a la especulación, al abuso y al enriquecimiento indecente de quienes ocupan en ellos posiciones dominantes”. No se que es enriquecerse indecentemente, si se hace dentro de la legalidad, aunque es relativamente cierta la afirmación. “Pero rara vez se comportan de forma irracional durante períodos prolongados”, lo que parece que acerca a Enric González a posturas racionales, por seguir con la terminología de su juego.
“Lo que contemplamos ahora no son unas horas de pánico bursátil más o menos carente de fundamento, sino una resistencia generalizada a prestar dinero a Estados, instituciones públicas y empresas cuya capacidad de devolver los créditos resulta más que discutible”. Vamos, auténtica racionalidad: se presta dinero para que se devuelva, y se aplica un interés en función de la probabilidad o no de esa contingencia negativa. Aquí no hay nada de irracional.
Sin embargo, jamás encontrarán esa realidad en el discurso político. Es mejor decir que hay una conspiración en torno al país, el mismo que presenta una magnitudes macroeconómicas de auténtico espanto, llámase el país Grecia, Portugal, Irlanda o España. Los mercados suple ahora la misma función que antes lo hacía el contubernio judeo-masónico, o el comunismo, con el que comparte características de trivialización. 
Menos mal que existen los mercados, y las agencias de calificación privadas al margen de los estados. Con sus fallos, resultan mucho mejores que imaginar como sería el espanto resultante de una agencia pública que supliese sus mismas funciones, como se ha pedido a nivel europeo. Seguro que jamás pondría la calificación de bono basura a ninguno de los estados miembros. 
“Porque, hay que insistir, cuando no se crece se va a la insolvencia” ¡Gran verdad! Y lo es porque hay gastos fijos no productivos -especialmente el pago de pensiones a gente que ya no trabaja-…de ahí el riesgo de impago que los mercados trasladan a nuestra necesidad de financiación. Por cierto, llevamos cinco años de crisis y el ministro del ramo, antes conocido como Ministro de Economía, ya dice que no se van a poder afrontar pagos en un futuro cercano de seguir esta espiral económica. 
En fin, que se nota que Enric González ya llega al final y no se ha currado mucho -aún menos- la argumentación, terminando con esta frase de bachiller: “Cada vez que alguien hable de “mercados irracionales”, piense usted en lo bien que se lo montan los capitostes de las finanzas y ríase”. Seguro que se imagina al inversor como un burgués con la panza llena, monúculo, reloj de bolsillo, tirantes y traje a rayas con bombín.
Tanto decir que los mercados son racionales, y termina en la figura del capitalista -porque tiene capital para invertir: en España nuestro capital está invertido en ladrillo que no se puede invertir- grotesca y caricaturizada. Yo no me rio con eso, y mucho menos con la situación económica de este país, que no es debida a fuerzas oscuras e irracionales, sino a su propio dispendio. 
Grado de acuerdo con el artículo: 80%

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Esperanza Aguirre dice que se va, aludiendo vagamente a su supuesto cáncer, que bien podría ser un carcinoma. Después del lamentable debate sobre el Estado de la Región de hace unos días, donde volvió a mostrarse como una persona desquiciada (utilizando el epíteto “comunista” como insulto) parece que ya se han dado cuenta en su entorno de su locura profunda.
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Un ejemplo de libre comercio surgido a raíz de un sistema mafioso y clientelar: el de los libros de texto. Que lo dejen florecer. No lo harán, no.
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Para todos los interesados sobre el poder y sus símbolos, una pequeña historia del palacio presidencial de Haití, convertido en símbolo del terremoto de hace un tiempo. Al final lo derriban, y lo hacen con la ONG de Sean Penn: bonito epitafio.
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Elogio de la emigración. Sacando pecho por formar con recursos propios a profesionales que se van a tener que ganar la vida fuera. Y así, en todas las facultades de ingeniería que hay en las provincias de España. Este sistema no tiene sentido.
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(Ligeramente relacionado con lo anterior) “Por el coste de viajar a Madrid en coche [desde Asturias] es posible comprar cuatro vuelos”.  Y eso que es transporte por carretera, imagínense con el AVE en los sitios donde llega.
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Bueno, bueno, bueno, qué columna. La escribe el ascendente economista de referencia del Grupo PRISA, al que siempre llaman para declaraciones en El País o en la SER. Aprovecha para hacer publicidad de su casa en alquiler -en Reino Unido despiden a gente por ese tipo de licencias- y bueno, la digresión que sigue -donde reconoce un error de futurólogo, esa actividad a la que se dedican todos los economistas- es digna de patio de colegio. Continua a leggere

Madrid se londoniza

Típica high street británica, todavía con Woolworths abierto

Con su habitual arrogancia de siempre, Esperanza Aguirre ha anunciado lo que venía planeando desde hace tiempo: la libre apertura comercial los 365 días y las 24 horas de todos los negocios establecidos en la región que domina, Madrid.

Ha sido una escalada paso a paso. Primero se declararon centros comerciales como “de interés turístico” (caso de la pista de nieve artificial situada en Arroyomolinos, Móstoles, a 30 kms. de la Puerta del Sol, o el centro comercial situado en la antigua estación de Príncipe Pío), después se amplió esa medida al entorno de la Calle Preciados, Sol y Gran Vía, no hace ni un año se extendió la libertad de abrir en domingo a otros distritos y, por último, se empezó a barruntar en octubre la total libertad de apertura (incluyendo la nocturna, hasta el momento semi-tabú) “para locales de más de 300 metros cuadrados”.

Esta bien explicar esta evolución porque la arrogante y chabacana Esperanza Aguirre fundamenta la medida que quiere aprobar en que “nosotros estamos con la Libertad”. Tal cual. Yo también, pero tengo mis serias dudas de que la reptilesca presidenta de la Comunidad de Madrid lo esté: como todos los autobautizados liberales que hay en España, son liberales porque la etiqueta les parece prestigiosa, pero a la hora del libre comercio asoma la pata del lobo. O de la lagarta.

Esperanza Aguirre está a favor del libre comercio. Muy bien. Esta medida está en la base de la prosperidad y el progreso. El problema es que los adalides de esta medida tan sana suelen poner trabas a su libre desenvolvimiento. Ahí está el reciente ejemplo de los comerciantes chinos (toda una institución en Madrid) manifestándose porque no les dejasen vender cervezas ni otras bebidas alcohólicas a partir de determinadas horas.

Un ciudadano incauto pensará que eso está muy bien, porque por ahí se cuela el botellón, la inseguridad ciudadana y Corea del Norte, y probablemente no le falte razón. El problema es que mientras a los comerciantes chinos se les prohíbe vender alcohol a partir de las 22:00, cualquier consumidor puede comprar esos productos de esa hora en adelante en gasolineras (al principio no era así, pero Gallardón lo cambió) y en el VIPS (lo más parecido a un drugstore que hay en España, no en vano el 30% de su capital es de Goldman Sachs), por no hablar de los establecimientos de come&corre que han proliferado por la capital en los últimos dos años, que venden pizzas y, si quieres, también cerveza.

Espe también quiere la libertad para la visión

Pero los chinos no pueden vender alcohol. ¿Ese es el libre comercio que propugna Aguirre? Sí, y que nadie se lleve a engaño. Libre comercio, pero no para todos, lo que de facto -y dada la arbitrariedad del poder político que administra los horarios y las normas- se convierte en un abuso aún más flagrante que cuando no había esa supuesta “Libertad” (¡cómo se les llena la boca!), porque es directamente una discriminación.

La propuesta de octubre, decíamos, de dejar libertad de apertura a comercios de “más de 300 metros cuadrados” era una propuesta antichinos, dado que los establecimientos de este colectivo (que paga sus impuestos y está más controlado que el tendero “de toda la vida”, ese que jamás te dará un recibo o un albarán con número de serie) son de un tamaño muy inferior. Es más: era una medida para favorecer la implantación de grandes cadenas (como Opencor, de El Corte Inglés), las únicas que pueden resistir el tirón  y la barrera al libre mercado que supone la traba administrativa de una superficie mínima.

De hecho, los comercios de más de 750 metros cuadrados ya disponían de libertad horaria de lunes a sábado, pero locales de ese tipo son aún más infrecuentes. Con este nuevo giro de tuerca Esperanza Aguirre nos vende más libertad, pero es dudoso que se llegue a palpar. En la operación de propaganda con la que se lanza esta medida no falta el mantra que se repite una y otra vez en estos tiempos: “se crearán 20.500 puestos de trabajo”.

Puede ser. Lo que no calcula es los puestos de trabajo que se perderán en el pequeño comercio, que no va a poder aguantar el tirón de las grandes cadenas. Y no sólo el situado en el centro, porque muchos de la periferia se resentirán, dado que los días festivos y de fin de semana en Madrid existe la cansina costumbre -también por falta de otra alternativa- de acudir en masa al centro, dado que es lo único presentable de una ciudad que se vende como próspera y que compite de tú a tú con otras grandes metrópolis, y que todo el mundo sabe que no es así.

De hecho, en el panegírico a sí misma de Esperanza Aguirre no ha faltado esa argumentación: que Madrid quiere competir con Londres o con Tokio (donde también hay libertad de apertura comercial) como destino de compras. De hacerse realidad esto, y desde luego la medida de la libre apertura a mansalva lo va a propiciar, Madrid perderá sus señas de identidad.

En francés existe un término muy divertido para definir a esas ciudades donde las principales vías comerciales están llenas de franquicias, que como es sabido estandarizan el consumo y te puedes comprar el mismo jersey en el H&M de Roma que en el de Berlín. Los franceses, muy amantes de lo suyo y de la petit boutique, califican el fenómeno de “londonización”.

Así es: la capital británica tiene todas sus high streets (las calles comerciales con espacios destinados a este uso, el resto están desiertas) copadas por las mismas grandes cadenas, en una monotonía y atonía desesperante. Da igual en qué parte de Londres estes, que ahí estará tu HMV, el Boots, Subway o la cadena de librerías esa que siempre tenía la oferta de 3×2 en paperbacks, que acaba de quitar porque se hunde. Y lo mismo en Manchester, Bristol, Leeds, Glasgow o donde quieran.

Linwood, periferia de Glasgow

El fenómeno es tal que existen hasta clasificaciones sobre las ciudades más londonizadas y las que menos, algo que se suele vender ¡cómo atractivo turístico!, porque tienen sus pequeñas tiendas o, sencillamente, porque vas a encontrar algo diferente a las manidas high street y sus franquicias repetitivas. En Escocia, por  meter un ámbito geográfico concreto se puede encontrar Dumfries (la ciudad más londonizada) y al mismo tiempo Edimburgo, la gran ciudad que conserva más comercio local…y más actividad y encanto, pero lo que más abunda son sitios como Linwood, con el comercio de todo tipo arrasado y nombrada este año la ciudad más fea.

Nada de esto ha servido como ejemplo. Esperanza Aguirre se fija en Londres y Tokio, nada menos. En Tokio son limitados los distritos abiertos 24 horas: Shibuya y alguno más. En Madrid va a ser toda la Comunidad. En Reino Unido abren las 24 horas algunos comercios de indios -los equivalentes a los chinos- y el Wall-Mart, la mayor empresa del mundo de distribución y que opera en Europa con otro nombre.

La libre apertura comercial aplicada como café para todos (algo que al final no será así, ni mucho menos: ya verán como hay trabas al libre comercio) agravará los problemas que pretende solucionar, cuando podría ser una política muy útil de ser aplicada en determinados distritos desfavorecidos, que así conseguirían atraer  actividad comercial y movimiento. Sin embargo, Madrid ha preferido Guateque para todos.

Madrid tardará muy poco tiempo en londonizarse. De hecho, ya huele permanentemente a comida de comer&correr, y calles como Fuencarral ya son todo un muestrario de franquicias repetidas y donde sólo sobrevive el comercio tradicional en manera de tres bares y una empresa de placas grabadas en metal. Las grandes ciudades cada vez se parecen más entre ellas, y aquellas que sepan escapar a esta ola de supuestas ventajas para el consumidor conseguirán atraer un mejor turismo, radicar mejor su población y ser, en definitiva, ellas mismas. No será el caso de Madrid, ciudad históricamente maltratada por su clase dirigente.

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Una retroexcavadora en un yacimiento neolítico. Tras el susto inicial, todo se comprende viendo la responsabilidad de Vitorino Alonso, al que todavía se califica como empresario minero cuando, si es empresario, es de cazar la subvención pública. 

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