Extrañas derrotas en el Mar Negro

Como suele pasar en este país, y en otros de “nuestro entorno”, cada vez que surge una crisis geopolítica, nuestros medios de propaganda se llenan de expertos surgidos de debajo de las piedras, páginas de periódicos con siluetas de barcos y aviones asociadas a cantidades que muestran el “balance militar” y páginas enteras de lugares comunes, tópicos, incultura y absoluto desconocimiento de un mínimo de conocimiento militar.

Estamos hablando de Ucrania, pero vale para Siria, Libia, Taiwan, Sudán del Sur y lo que les venga en gana. Seguro que si han llegado a este recóndito espacio de la ciberesfera ya habrán leído varias veces tonterías sin mucha relevancia actual sobre los tártaros, el siglo XVIII y la noche de los tiempos, cuando lo que importa es el aquí y el ahora.

Yo no voy a entrar en esos temas bizantinos (pequeño guiño a Justiniano), aunque me fascina la obcecación en presentar a Ucrania como una especie de imperio Austro-Húngaro o Yugoslavia (por eso la cárcel de nacionalidades), cuando es lo más normal conociendo su extensión -el país más grande de Europa tras Rusia, más que Francia- y, especialmente, su ubicación. Lo siento por los ucranianos, pero están en un sitio muy malo, quizás el segundo peor sitio después de Polonia.

A cualquiera familiarizado con los caóticos y heterogéneos temas que se tratan en este rincón no le debería sorprender el enfoque que voy a aportar a la actual crisis ucraniana. Lo que sigue es un relato aproximado de hechos ciertos y comprobables -pierdan su tiempo en los enlaces- y alguna elucubración que intentaré fundamentar.

El viernes 7 de febrero se inauguraron los JJ.OO de invierno en Sochi (Rusia), un evento ideado y planificado por Vladimir Putin y su corte para mayor gloria de su país y de ellos mismos: exactamente como hacen todos los países que albergan los fastos olímpicos, pero aquí acrecentado con un gasto muy elevado, una discutible ubicación y un dato muy concreto. A diferencia de otros jerarcas mundiales, que suelen asistir a la ceremonia de inauguración, clausura y alguna otra competición donde tengan medalla segura, el antiguo espía de la KGB estuvo en el recindo olímpico la mayoría de los días.

Coincidiendo con esta glorificación personal, la prensa occidental desató una furibunda campaña de propaganda antirusa, con los periódicos más conservadores a la cabeza. Que si las instalaciones eran cutres, que si Rusia es una dictadura, que si los chechenos…todo, todo, todo reproches aplicables (y aún mucho peor) al nauseabundo régimen comunista chino, el mismo que celebró los JJ.OO en 2008 ante aplausos occidentales y, una vez apagada la llama, lanzó una represión digna de su perversa ideología contra los uigures, los musulmanes no-Han que viven en el extremo noroccidental del país.

En esta acción ha destacado especialmente el WSJ, que ha dedicado portadas casi diarias a ridiculizar a Putin, incluyendo una del día final donde caricaturiza al presidente ruso con un nivel digno de Beria. Como ya saben que en este mundo sólo hay ocho-diez medios que ofrecen noticias propias (y el resto replican) la operación de propaganda ya estaba hecha. El supuesto capital de popularidad al rebufo de los JJ.OO -que han sido bastante exitosos en muchos aspectos- totalmente dilapidado. Y desde el primer momento.

¿Y qué hago hablando de los JJ.OO? Bueno, aquí empieza lo interesante. Desde 1936 el tránsito de los Dardanelos y el Bósforo, los dos caprichos geográficos que dan acceso al mismo mar que baña Ucrania y Sochi, está regulado por un tratado internacional, uno de los tantos que hubo que componer en la larga y fracasada postguerra de la Gran Guerra Mundial.

En el mismo, conocido como Convención de Montreaux, se estipula que cualquier buque de guerra en tránsito desde o hacia el Mar Negro tiene que informar a las autoridades turcas de su paso. En su tiempo fue un apaño de Reino Unido y Francia hacia su antiguo enemigo en la Gran Guerra, y para alejarlo de la tentación de volverse a alinear con Alemania.

El apaño continuó, con gran éxito, en la Guerra Fria, especialmente por sus claúsulas de limitación de tonelaje y del calibre de las armas. Los soviéticos tenían el Mar Negro como un Mare suyum -y en verdad lo es- y los estadounidenses apenas podían enviar buques menores de la VI Flota. Y ahí sigue vigente, con alguna enmienda. Es muy útil en esta historia porque los buques de guerra de países no ribereños del Mar Negro tienen que informar de su entrada y, atención, de su fecha previsa de salida.

Con el extraño y exótico motivo de los JJ.OO y el consiguiente comodín de “ayudar en el combate contra el terrorismo”, los EE.UU tenían en el Mar Negro desde el 3 de febrero los buques USS Ramage (un Arleigh-Burke con AEGIS) y el USS Mount Whitney, el buque insignia de la VI Flota, que supuestamente sólo tiene armas defensivas. Entre los dos suman una tripulación de 600 hombres, dos tercios de los cuales en el segundo buque, supuestos marines (carne de cañon) formados en guerra electrónica (la especialización más compleja de un militar). Ya. 

La decisión la tomó el Pentagóno el 20 de enero pasado, cuando lo de los JJ.OO se sabía desde hace siete años. Pueden aducir que fue a raíz de los atentados en Volvogrado, pero ese tipo de atentados no requieren la presencia de dos buques de combate. Son cañonazos para moscas. Y ni tan siquiera cañones. El USS Mount Whitney. Ya.

Hace un par de años, en una ocasión que viene al pelo, lo definí como “un buque de combate poderosísimo, pero no tiene ningún cañón”. Es un buque de guerra electrónica, capaz de guiar todo el grupo de combate de la VI Flota y de interceptar, filtrar y sabotear todas las comunicaciones de un país. Al mismo tiempo. En el mundo militar, cuando algo es tecnológicamente posible, den por sentado que ya existe. Y todos tenemos en mente a la NSA en cuanto pasamos nuestras ideas desde el cerebro a cualquier medio electrónico.

Ya quedó atrás la política de las cañoñeras y los acorazados. Algo como el USS Mount Whitney  (o el futuro USS Zumwalt) se bastan de sobra para conseguir los efectos deseados. ¿Qué hacía el buque insignia de la VI Flota, que no es precisamente un buque-escuela de los que se envían como parte de los agasajos entre potencias marinas, en el Mar Negro justo cuando se ha producido lo de Ucrania? Ustedes pueden creer que combatiendo el terrorismo en Sochi. Yo no me lo creo.

USS Mount Whitney

Lo de Ucrania: lo que era una protesta callejera heterogénea y muy delimitada fue creciendo durante la disputa de los JJ.OO, azuzada por unas imágenes de propaganda que incluso los propios periodistas no dudaban en elogiar. Las fotos del Maidan parecían sacadas por los mejores periodistas, no ya del fotoperiodismo, sino de las pasarelas de moda. En fin, como en Libia: carteles perfectamente diseñados colgando de ventanas, un vídeo de un tía que parece modelo hablando de los héroes (aquí no son terroristas ni alboratadores) y el aroma familiar de la propaganda orquestada e in crescendo.

Este se produjo en la vigilia de la clausura de Sochi, con el muy panoli de Putin ocupado en otras cosas. Francotiradores sin identificar, pero identificados unánimente por nuestros medios de comunicación como gubernamentales, dispararon contra la multitud concentrada en la principal plaza de Kiev. El presidente ucraniano, razonablemente elegido en elecciones libres, plurales y con observadores occidentales, tras intentar alcanzar un acuerdo con la UE para reconducir la situación -y donde la UE cambió de palabra a las 24 horas, dejándolo vendido- perdió el poder en una noche de fin de semana. En una noche.

Yanukovich haría lo normal en estos casos en los que los medios de propaganda occidental empiezan a decir -como con Gadafi, que supuestamente estaba volando camino de Venezuela- que hay un vacío de poder: llamaría a los capitanes de las regiones militares y a los gobernadores civiles -por este orden- para afirmar su autoridad. Estos, a su vez, intentarían comunicarse entre ellos. Y si no podía ser, buscarían la información en los medios de propaganda generalistas, los mismos que propagaron machonamente que el presidente ya no estaba en Kiev. No debió funcionar nada esa noche, porque en 24 horas Yanukovich había perdido un poder que nadie, salvo una minoría muy concentrada y localizada, había puesto en cuestión.

Mientras tanto todo esto pasaba, el USS Mount Whitney navegaba en el Mar Negro.

De hecho, ha salido de ahí el 27 de febrero, tras estar tres días en Estambul. La caída de Yanukovich fue en la noche entre el 22 y el 23 de febrero. Se fue un dia antes de acabar los JJ.OO. Lo más gracioso es que su  buque escolta está en reparaciones. De hecho, desde las primeras informaciones sobre el USS Rampage este ha cambiado al  USS Taylor. Que ha tenido un accidente. Que han  relevado al comandante. El accidente, eso sí, bien cerquita de un puerto amigo. Por favor, lean el anterior enlace. O este, donde explican con la palabra adecuada (“charada”) el cambio de nombre de los barcos

El USS Mount Whitney ya no está en la zona. Misión cumplida. Por si acaso, cumpliendo la fecha de salida por los estrechos turcos, prevista para el final de los fastos olímpicos. Un accidente muy oportuno el de su escolta, que desvía atenciones. Una derrota -por itinerario del barco- hábilmente modificada. ¡Menos mal que los terroristas no atacaron Sochi el último día, cuando la flotilla americana ya estaba en otra misión! ¡Con la bonita contribución que han hecho, durante dos semanas estacionados a 20 millas de la costa rusa y en aguas internacionales!

El mismo día de la caída de Yanukovich sacaron y pasearon a la corrupta Timoshenko para que el consumidor habitual de propaganda pudiese digerir bien la lógica de bueno/malo (con el detalle de la silla de ruedas, ojo) y, no habiendo pasado 24 horas, ya se habían tomado todas las residencias de lujo gitano-asiático de la oligarquía política caída, caída porque entró en pánico por razones desconocidas teniendo todo con ellos. Toma de residencias que surte un gran efecto en la opinión pública: eran malos y robaban.

Al igual que en 2004 con la revolución naranja, cuando a la organización con base en Langley (Virginia) le dio por sembrar se supuestas revoluciones de colores y espontáneas la geografía del mundo que no tiene bajo su control (aquel año fue Birmania y una república centroasiática ex-soviética, además de Ucrania), operación saldada con desigual éxito, todo huele a operación orquestada.

Ni revolución popular, ni ansias de Europa de una Ucrania entendida como un todo. Lo decía muy bien Hobsbawn: con la caída de la URSS, se dió la situación inédita de un imperio que caía manteniendo todo su arsenal. Desde entonces, la política de EE.UU ha sido aislar a Rusia, como demuestra el escudo antimisiles, que sólo los lectores de La Razón y Tony Blair pueden creer que sea para evitar los petardos de Irán o Corea del Norte.

Ucrania es una pieza muy ambiciosa en el Gran Juego, quizás demasiado. La operación ha sido genial (en serio, piénsenlo bien) y prácticamente incruenta. Habrá que ver como reacciona Putin, de momento conformándose con Crimea, otro abalorio en la colección de ex-joyas imperiales como Kalingrado, Abjazia, Transniester, al igual que las Malvinas, Gibraltar o Hong Kong lo eran o lo son del Imperio Británico. Y ya verá como en las próximas elecciones libres de Ucrania gana los prooccidentales, a pesar del peso demográfico de los prorusos. La democracia es la forma de refrendar lo que se consigue con las armas. Electrónicas, en este caso.
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¿Quien se acordará de esta noticia cuando nos caiga encima la siguiente campaña de propaganda antiRyanair?  Extremadura, la región donde uno de cada tres trabajadores lo es del sector público.
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Artículo-denuncia en El País. Fíjense en el jeto del redactor y lo insulso de lo denunciado. Lo que hay que plantearse es por qué se propuso ese plan ferroviario, con el consentimiento de Pepiño Blanco. En pleno 2010. Lo propuesto no se construirá en este generación ni en la siguiente. Y casi mejor así.
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Más de trenes. El AVE andaluz (porque se empeñó la Junta) entre Sevilla y Antequera está paralizado. Ahora lo quieren convertir en circuito de pruebas. 
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Escocia tiene posesiones territoriales a 300 millas de su costa. ¿Y Cataluña que? Quiero una reivindicación de Alghero ¡ya!
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La India quiere poner un impuesto a la comida-basura...La India, donde todavía hoy hay episodios de hambruna….
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Siguen saliendo los proyectos-fantasma para dar uso al puerto soviético de El Musel. Y no paran en sus pretensiones de castillos en el aire. Incluso un desguace de barcos. De hecho, hasta han dado vida-zombie a la ZALIA.
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Burgos, Polo de Promoción Industrial.  Ni citan los XXV años de paz, que desmemoria….
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Un thinktank alemán estima que su país necesita 120.000 millones de euros en infraestructuras en los próximos 10 años…Que pidan fondos de cohexión… Continua a leggere

Se va el caimán

El mejor animalillo político de Peridis

Desconfíen de los análisis que vayan a leer por ahí sobre la reciente muerte de Fraga, cuyos mayores hitos políticos verán también reflejados en una cuidadosa mezcla entre anécdotas chuscas y años señeros. Esta misma mañana he escuchado que su mayor mérito se encuentra en la Transición, un mérito atribuible casi por automatismo a cualquier jerarca del franquismo, y cuya razón última se encuentra en el propio concepto que nos han machacado de la Transición.

Lo de Fraga y este país es de verlo y no creerlo. Quizás la mayor prueba es que un personaje tan conocido y tan importante en la configuración de la actual democracia española no tiene ni una mísera biografía que no pase por ser una hagiografía (las hay con fotos y todo) laudatoria sobre la figura, que en algunos momentos de su vida llegó a cultivar el culto a la personalidad -el fraguismo- sin ningún tapujo.

Lo que sigue es un pequeño resumen de la vida de Fraga, así como lo veo yo, sin perder de vista que alguien que sobrevive tanto tiempo y en tantos regimenes distintos es porque tiene una habilidad política innata, la misma que caracteriza su acción: el resistir, el inmovilismo, lo gris. La pregunta vital a la que hay que responder en una persona que ha tenido esas cotas de responsabilidad en esos momentos es muy sencilla: ¿habría sido diferente España sin Fraga? Sí, y mucho mejor.

Hijo del que sería alcalde de Villalba (Lugo interior: riánse de la España secular) durante la Dictadura de Primo de Rivera, Fraga nació poco antes de esta, en la lejana fecha de 1922. Con el turnismo, vamos. Probablemente no fuese consciente de esto, pero es algo que modela su manera de concebir la política y con la que edificó su mayor legado, que le transciende en gran medida.

Fue número uno de sus múltiples promociones a cargos públicos, estableciendo una norma que ha continuado el partido que formó, integrado en sus partes más altas por gente con los mismos méritos, en una especie de meritocracia burocrática que haría estremecer a Schumpeter o a Orwell. Lo primero, el Estado, y ahí dedicó gran parte de su obra en su pasó por el mundo académico.

En su rápido ascenso dentro de la estructura del franquismo, el joven e hiperactivo Fraga pasó por sitios tan dispares como el Instituto de Cultura Hispánica (un intento neoimperial hacia Iberoamérica, muy del gusto de Falange y del primer franquismo, pero cuyo hálito llega hasta el Cervantes actual) y el Instituto de Estudios Políticos, actual CEPC, que era el think tank de la época. De ahí salían importantes mamotetros destinados a justificar la dictadura, lo órganico, el partido único y el Sindicato Vertical, al mismo tiempo que se acogía a Carl Schmitt para que orientase un poco con su clarividencia a lo que iba surgiendo.

Con 40 años y en 1962 pasa a ser Ministro de Información y Turismo hasta 1969. A él corresponde la idea de los teleclubs, que era poner una tele en cada pueblo para que pudiesen tragar la propaganda del régimen , consistente en niños prodigios, charadas y nada de información relevante. Hoy leerán lo de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, que continúo la censura militar vigente desde 1939 dándole una pátina de libertad: básicamente consiste en que el primer artículo garantiza la libertad de información y el segundo la deroga, aunque permitió abrir resquicios por los que se colaron los no adictos al régimen. En Turismo convirtió a España en la costa de Europa, creó la red de Paradores Nacionales -aunque ya había un intento anterior- y se vendía a sí mismo como joven y reformador, incluyendo el mitificado y casposo baño en Palomares. Hacía propaganda y turismo, especialmente de el mismo.

En 1969 cayó en desgracia tras haber intentado poner una zancadilla a los opusdeistas con el Caso MATESA, que por sí sólo explica todavía hoy tantas cosas de este país, y se fue de Embajador a Londres. Hay unas fotos tremendas donde se deja retratar con bombín y tuxedo, de tan simpático y aperturista que era. La propaganda llegará a un momento en que nos venderán que estuvo “exiliado” en Londres, ya lo verán, de tan demócrata que era.

No duró mucho ahí, pero la imagen de Fraga viviendo el swinging London de los sesenta, o paseando por Carnaby Street inquieta a cualquiera. ¿Se imaginan un encuentro entre Fraga y Twiggy? Tremendo, aunque hay equivalentes con Joselito y Marisol. Volvió a España rápidamente, porque el hecho biológico estaba rondando y había que tener posiciones en plaza. En los años entre 1970 y 1975 está el Fraga más poliédrico, alternando la empresa privada (llegó a tener acciones de la empresa que acabaría fundando El País, que en su origen se concibió como órgano de alabanza hacia su persona, pero cuando se desvinculó acabó siendo una cosa muy diferente), sus múltiples iniciativas políticas y el enconado esfuerzo de asomar la cabeza donde fuese y como fuese: si repasan las revistas de corazón de la época es muy habitual verlo.

Muerto su paisano Franco y hechos los respectivos honores, Fraga es nombrado Vicepresidente y Ministro de Gobernación (de los grises) por Arias Navarro, el chacalito de Málaga. Imaginénse: se ha muerto el dictador y hay un Ministro al que le gusta la autoridad, la notoriedad y los flashes dispuesto a promocionarse entre su electorado natural. Resultado: varios muertos en represiones de huelgas y manifestaciones, aunque no todo el mérito es de Fraga, que no estaba dando a la porra o al gatillo. La Policía era la que era, y no hay duda de que se ordenó mano dura, pero tampoco disparos a la barriga al modo Casas Viejas.

La pérdida de confianza del Rey en Arias Navarro y el nombramiento de Suárez sacan a Fraga del Gobierno, por lo que ya se puede dedicar plenamente a lo suyo: promocionarse. Funda Alianza Popular (su énesima marca política de la época) tras el verano del 1976, y concurre a las elecciones de junio de 1977 con nada menos que otros siete exministros del franquismo. Con esa tropa, inútil hablar de propósitos o ideologías. Eso sí, era un demócrata e  hizo mucho en la Transición, como si duda dirán en El Parte de hoy.

La apuesta de Fraga fue un fracaso rotundo, y así sería siempre: menos del 10% de los votos y 16 diputados, y con el mismo sistema electoral de ahora. Estaba claro que los españoles se equivocaban al no apostar por un político honesto, íntegro, nada cabezón y nada arrogante. En 1979 Fraga les dió una nueva oportunidad y los españolitos, que ya se sabe que no se pueden gobernar por sí solos, el 6% de los votos y 10 diputados a su nuevo invento político, a pesar de que se vendía como el autor único de la neonata Constitución.

En el famoso 23-F el apuesto gallego era de los que no sabían nada: vamos, el líder de la derecha no sabía nada de un intento golpista militar y decimonónico que pretendía poner un Gobierno de paja liderado por un paisano. Aún así, fue de los que se tiró cuerpo a tierra con el primer tiroteo (al techo), al revés que Suárez, Carrillo y Gutiérrez Mellado, los únicos que estuvieron a la altura de las circunstancias.

Con los socialistas en el poder lanzaba furibundos ataques desde la tribuna de oradores del Congreso, incluyendo unos muy divertidos apoyando la guerra sucia contra ETA, que seguramente ya hayan sido borrados de las actas. En 1986, con una soberana derrota a pesar de la reconversión industrial, a Fraga le hicieron ver (bueno, ya se lo habían hecho ver en esas elecciones, presentando aquel efímero partido de derecha rancia que fue el encabezado por Roca) que no valía como cabeza de lista de un partido de derechas por su tremendo pasado, pero el se resistía a creerlo.

Así fue: primero promocionó a Herrero de Minón, a Tocino, después a Hernández Mancha, a Gallardón y por último a Aznar, un poco a regañadientes. De este época data su mayor legado político, ese que le transciende y le supera: la unidad de la derecha en España, único país de Europa donde sucede algo así. Fraga siempre lo había intentando, y de hecho su acción política durante la Transición se basa en eso, lástima que la UCD le minase el caladero de votos, por muy centrista que quisiera pasar.

Con su ansia de figurar, encabeza la candidatura de Alianza Popular a las primeras elecciones al Parlamento Europeo que se efectuan en España, las de 1987: tampoco ganó, claro, pero apareció en todos los carteles electorales. De esa época también es muy meritorio los dos escaños de Ruiz-Mateos. En 1989, para ganar por fin en algo y dejando a Aznar al frente de AP, se presenta a las elecciones a la Xunta de Galicia, hablando en gallego y adoptando un discurso regionalista (ese es el término querido, y no autonómico) con mucha gaita, folklore pobre y axuda do Apostol.

Gana, cómo no. En su tierra Fraga es un mito, como la vaca y el coche. Ahí se queda 15 años con sucesivas mayorías absolutas, mientras la región seguía siendo de las más pobres de Europa (por debajo del 75% de la renta media europea) y todos los medios comprados y ensalzando su figura. Todavía en 2004, y ya completamente gagá (el término lo utilizó su paisano Rajoy para definirlo) se publicaba un publireportaje en la Voz donde se volvía a insistir en ese mito que rodea a las personas autoritarias o que venden imagen de que mandan: que nunca duerme, que aprovecha los viajes en coche para una siestecita como mucho.

Hablar del horror construido en Compostela bajo la palabra “cultura”, la revitalización del Camino de Santiago, el recinto ferial de Silleda o el Prestige daría para mucho, pero es ya un Fraga crepuscular, al que invitan a Madrid para ponerlo como un jarrón chino en los Congresos Nacionales del Partido Único de la derecha que el ideó -y que le salió bien, por una vez en la vida-, una especie de Di Stefano al que hay que aguantar sus salidas de tono. Con su ánimo de aferrarse al poder, fue propuesto senador por su CC.AA y ahí estuvo hasta hace nada, porque las recientes elecciones del 20-N fueron las primeras en las que se quedó sin ningún cargo.

Gris, inmovilista, escasamente creativo (ideó el sistema político español esperando un turnismo, y también lo logró), con un pasado increíble (¿se imaginan a un Ministro de una dictadura dando lecciones en una democracia en otro país que no fuese España?), el mejor epitafío y realidad no puede ser otro que este: tras 50 años en el poder, nadie se ha atrevido a escribir una biografía digna de tal nombre sobre mí.
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Pasa esto mismo en el País Vasco y sería una de las primeras noticias a nivel nacional. Como pasa, y pasa frecuentemente, en otra región folklórica, no pasa nada.
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Según el Ministro de Economía De Guindos, muy bien retratado en la entrevista, la burbuja inmobiliaria comenzó en España en 2004. Antes no, que para eso gobernaban los suyos y el formaba parte del equipo. Hace falta ser caradura. Continua a leggere