Nadia conoce a nadie

Jayson Blair es un periodista del New York Times que ha pasado a la historia porque se inventaba la noticias. No era el primero, ni fue el último, pero su caso es significativo porque la dirección del periódico más famoso del mundo lo había promocionado por ser negro, en un intento de querer quitarse la imagen de periódico de blancos para blancos. No se sabe si en su vano intento de curarse en imagen también se incluía saltarse los controles internos sobre la credibilidad de noticias, que en el caso del afroamericano Blair contempló viajes inventados, crónicas copiadas de agencias, y confesiones que nunca ocurrieron.

El Mundo es un periódico en las antípodas del New York Times. La mentira es su leiv motiv desde su fundación, muchas veces planificada en forma de campañas que duran meses, con titulares imposibles de comprender si el día anterior no has leído el serial en el que están ocupados. Es un periódico que fomenta, ampara y respalda la mentira, como en el reciente caso de la información falsa sobre Trías, el por entonces alcalde Barcelona, y que era un cortapega de un informe policial de esos sin autorización judicial, lo que en la SER llegaron a llamar “policía política”, hasta darse cuenta que ellos también se nutren de la misma fuente, con Ana Terradillos de altavoz.

Es imposible que un periódico así tenga ningún tipo de control interno, y menos con un periodista estrella como Pedro Simón, especializado en pobreza y en miserias del ser humano, y armado con un estilo entre amarillo y vómito, con toda una amplia gama de colores intermedios entre esas dos tonalidades. Adelante con lo que tengas, Pedro, al fin y al cabo galardonado con el Ortega y Gasset -el premio Lenin del periodismo español, y con la misma credibilidad- y por otros galardones de la APM, siempre atenta al talento de sus afiliados, más imaginado que real.

Con periodicidad intensa, el periodista Simón publica en El Mundo y en organizaciones filiales sus artículos, y el domingo pasado no fue una excepción, anunciado con estos términos dignos de ¡Pronto! o El Caso:

Fernando tiene un cáncer terminal pero ha renunciado a tratarse para intentar alargar la vida de su hija. https://t.co/d2B0ocdbKv

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

Nadia tiene 11 años y el 36% de sus células están envejecidas como las de una mujer de 80 años. Su historia, aquí https://t.co/DKL2DpGqha pic.twitter.com/NOfSeUC89B

— EL MUNDO (@elmundoes) 26 de noviembre de 2016

El artículo contiene una menor perfectamente identificable -el pixelado de caras se deja para los hijos de celebrities- incluso con su domicilio y nombre, y que es usada sin ningún tapujo para obtener dinero. Como la causa es de la consideradas nobles -si un rumano usa a su hija enferma para mendigar en el Metro, le secuestran a la hija y lo meten en la cárcel- y como el escriba era Pedro Simón, a nadie le extrañó, al contrario.

El peligro de las redes sociales para los inventores de historias

El artículo recibió apoyos explícitos de ese tipo de periodistas que viven de lo mismo, incluso del realizador de vídeo Jordi Evolé o de la viperina Ana Pastor. Todos con la niña afectada por un síndrome genético, y demostrando no tener ni idea ni de conceptos básicos de la medicina o el sentido común, y mucho menos del periodismo, un oficio en el que son grotescos personajes, más preocupados de construir su imagen-marca personal -y a fe que lo han logrado- que de honrar la profesión siquiera haciendo bien el trabajo para el que no están capacitados.

Resulta que una lectura ni siquiera atenta de la pieza del periodista Simón ya daba para sospechar. Padre con supuesto cáncer de páncreas desde hace tres años -un cáncer de páncreas no te da ese plazo-, una niña con una enfermedad con solo 36 casos documentados en el mundo, “se llevó a la niña a Afganistán en mitad de la guerra -bajo las bombas y las balas- para convencer al especialista que le faltaba” (con un vuelo chárter, me imagino), uno operación que pone “el cerebro a cero” -debe ser familiar entre el gremio periodista- y más detalles realmente repulsivos, porque buscan conmover con los mismos ejemplos que encontrarais en un panfleto de una secta.

A los pocos días un medio sin relevancia (Hipertextual, y también el risible Malaprensa) indicó que la historia de Pedro Simón, porque es la historia de Pedro Simón y no de la menor afectada, tenía grandes lagunas.  La respuesta del periodista estrella, a punto de ser estrellado, fue tan repugnante que merece destacarse con la debida atención, empezando por el título, un Olor a cadáver premonitorio:

En un país en el que todo el mundo es seleccionador nacional de fútbol, analista político, profesor de autoescuela, pedagogo, enólogo y hasta juez de la Audiencia Nacional; que el periodismo sea una de las profesiones diarias de 46 millones de españoles que trabajan en otra cosa es lo normal. Nadie se atreve a decirle al cirujano cómo seccionar un órgano; todo el mundo se atreve a decirle al periodista por dónde titular.
El quehacer del viejo oficio, las cuatro o cinco normas eternas de la profesión, los códigos sagrados del tinglado; todo, digo, está siendo pasado por la parrilla del revisionismo tuitero. Como si fuera una venganza ancestral y ya hubiese llegado la hora de ponernos en nuestro sitio. Que debe de ser la calle.
Ninguna profesión se ha devaluado tanto en la última década como la periodística.

Habla de “códigos sagrados” de la profesión, cuando vive desde hace años de explotar la miseria. De niños incluso, al margen de este caso concreto. Pero el problema, como para tantos de sus compañeros, es el “revisionismo tuitero”, esto es: que le contradigan. Que le digan que su periódico y él mismo son una vergüenza. Que es un gran artífice de la devaluación de la profesión que señala. Será que no es un “código sagrado” comprobar las tonterías que puede llegar a decir un padre enajenado, pero no tanto como para seguir sableando pasta aprovechando la lastimosa condición de su hija. Código sagrado, el que me sale del nabo. Como siempre en El Mundo.

Esa fue la respuesta que dio, a mitad de semana, Pedro Simón. Sin embargo, hace un par de días El País se sumó al “revisionismo tuitero”. No es ninguna tontería, porque los culpables de este historia ya habían desdeñado con esa respuesta la información de Hipertextual y Malaprensa, que para eso son minoritarios. Que un periódico como El País se sume a una ofensiva contra El Mundo es lo que ha revitalizado el caso, que ahora ya estaría olvidado porque precisamente hoy Simón publica un artículo sobre un adicto al crack. Mierda sobre mierda para tapar mierda, la estrategia de siempre de su medio.

Ha sido algo inesperado, porque en un espíritu gremial mal entendido, los ataques entre ambas cabeceras son escasos, algo que jamás he entendido dado que El Mundo desprestigia a todo el gremio.  Ellos sabrán, y a la vista están los resultados para todos. El movimiento ha descolocado a muchos, incluyendo a ese madrileñita odioso llamado Iñako Díaz-Guerra, un balón de fútbol dotado de brazos y piernas a modo de cuerpo, y que opera en las redes sociales como albacea de Pedro Simón, refractario al mundo contemporáneo:

Lo mezquino es ni citar a medios pequeños q han sacado el 80% de tu info antes q tú o retuitear cuentas parodia riéndose d otros periodistas https://t.co/iIBNa71W9y

— Iñako Díaz-Guerra (@InakoDiazGuerra) 3 de diciembre de 2016

O sea, lo mezquino no es la mentira sobre la mentira de su protegido Pedro Simón, si no que haya “fuego amigo” entre compañeros, intentando desviar el tema a que ya había otros medios -a los que ni siquiera habían citado- que lo habían sacado antes. Este infraser cuenta con un consultorio sentimental en el suplemento de fin de semana de El Mundo, una revista de humor con algo parecido a reportajes. 

No, no: lo mezquino es alguien como Pedro Simón, que iba dando lecciones por ahí de periodistas falsos y falsarios (merece la pena detenerse a leer esto de hace solo un par de meses) todavía salga hoy con excusas de “todo el mundo se equivoca” o “no soy el único que me invento noticias” y reciba el respaldo de los mismos que dieron eco a su reportaje de fantasía, de baby explotation, entre ellos la misma Ana Pastor que pedía en 2013 nada menos que el Pulitzer para el fontanero de la miseria.

@jaimegmora en otro país tendría un Pulitzer. Es buenísimo.

— Ana Pastor (@_anapastor_) 15 de octubre de 2013

En otro país Pedro Simón estaría despedido, y todos sus trabajos anteriores auditados para comprobar las fuentes, declaraciones y hechos. Como se  hizo Jayson Blair. Pero esto es España, el mismo país donde se padece desde 1990 la mierda de periódico que es El Mundo, controlado por un grupo italiano que no publica nada ni remotamente parecido en su país, pero que en España ha encontrado un filón. Ruinoso como negocio, pero el segundo diario generalista más leído.

Tanto, tanto, que con ese reportaje de fantasía y cuevas en Afganistán el padre de la niña enferma ha captado 159.000 euros, y que ahora dice que devolverá “al que lo pida”. El que no, pues lo tendrá bien merecido por panoli. Como el Colegio de Periodistas no va a expulsar a Pedro Simón, al menos que la Fiscalía de Menores se haga cargo de la niña, usada como reclamo por su padre para obtener dinero que no se va a emplear en ninguna terapia mágica, porque su enfermedad es irreversible. Al respecto, es indicativo que ya en 2012 el periodista Simón sirviese de manager informativo para los intereses de esta familia, indicando cuenta corriente y todo.

Por cierto, noten como en la información original el nombre real del padre-empresario no aparece, sino un peliculero “Fernando Drake Blanco”. Será que tenía que mantener oculto su auténtico nombre por algún motivo. Por ejemplo, Hacienda. En los próximos días seguirán nuevas evoluciones del caso -las mismas que hubo con Gowex y Pescanova, por ejemplo-, pero lo que no cambiará nunca es El Mundo ni la escoria que perpetra en ese periódico: del primer al último redactor, presente y pasado.
***
Un francotirador se cargó en Libia a tres cabecillas del Estado Islámico en solo diez días. No sirvió de nada.
***
Bonita prueba de que es más útil saber usar bien el avión que coger el tren.
***
Fantástico articulo sobre la contaminación por lindano (una de las sustancias más cancerígenas que existen) en Sabiñañigo.
***
Así se protege Chicago, la genuina ciudad de los rascacielos, del boom de rascacielos que hay a nivel mundial. 
***
Libros que no son libros, o artefactos que imitan libros.
***
Uno de los símbolos de Oviedo, del que hicieron santo y seña durante la hégira del pimplado Gabino de Lorenzo, a la chatarra.
***
Las nuevas ciudades para acoger el último gran éxodo de la Humanidad: el del campo a la ciudad.
***
Interesantísimo artículo sobre “el primer cargo político del país obligado a dejar su puesto por un caso de corrupción”, en 1986. Dice mucho de la evolución del país y de la ciudad donde se produjo, especialmente si tenemos en cuenta lo que le pasó al que delató el caso. Continua a leggere

Se amplia otra vez el Museo del Prado: todos a callar y a tragar

Traza oculta, nombre de la propuesta ganadora

A alguien con poder e influencia se le ocurrió hace poco tiempo que, dado que el Museo del Prado cumple 200 años en 2019, había que hacer algo transcendente, al margen de la habitual inundación de folletos, exposiciones y nueva iluminación que franquean estos aniversarios, artificialmente inflados por mor de la propaganda. Como el país es el que es, no se ha ocurrido mejor cosa que otra ampliación del Museo.

El concurso se ha convocado en abril -y eso que decían que el Gobierno en funciones no puede hacer estas cosas, eh- y se ha fallado hoy mismo, todo un récord en la Historia de España y en, particular, del Museo. Para no meterse en problemas, se ha sacado pecho de que no habrá ningún tipo de obra subterránea -porque nunca se sabe lo que puede aparecer en una zona donde antes estaba el Palacio del Buen Retiro- y de que toda la operación costará únicamente 30 millones de euros. De partida.

¿Qué bien, no? El Museo del Prado, ¿quien puede estar en contra? Según se lee en la propaganda, se “permitirá ampliar el espacio expositivo”. Claro, es una ampliación. Otra más, tras la eterna de Moneo que se prolongó por espacio de décadas -con embrollo judicial de por medio-, y esperemos que más afortunada, aunque es mucho esperar.

La de Moneo desplazó la entrada a la parte trasera, creando nuevos y necesarios espacios para cafetería, grupos y demás, y la tontería absoluta del “Claustro de los Jerónimos”, uno de los pocos edificios antiguos de Madrid, en pésimo estado de conservación, y donde ahora se exhiben, fuera de escala y a modo de “en algún lugar había que ponerlos” los espléndidos bronces de los Leoni. Para llegar hay que subir unas escalaras automáticas tipo centro comercial, y todavía no conozco a nadie que, al llegar, no haya puesto cara de estupor.

Ah, sí, que también se ganó espacio para los talleres y la “labor investigadora del Museo”. ¿Hacía falta hacerlo ahí, con una obra millonaria y de acabados dudosos, desde el suelo de travertino a spina hasta el rojo pompeyano, pasando por el cobre? Imposible criticarlo, porque es el Prado, es Moneo, y es probablemente el salón más noble de España. Oremos, y a callar.

Y por eso, porque no se ha podido criticar, se llega ahora a esta nueva ampliación, donde el Prado salta al Salón de Reinos, donde durante mucho tiempo estuvo el Museo del Ejército hasta que el idiota de Ruiz-Gallardón lo regaló a Toledo para que Bono pudiese dar algo de contenido a la millonaria reforma del Alcázar, porque la cacareada biblioteca del sitio -”de las más importantes de Europa”, y en Oxford, París o Roma riéndose- no atrae más que estudiantes del poblachón manchego.

Desde entonces, se estaba esperando la dentellada del Prado. La ampliación “natural”, porque los museos crecen y crecen como tumores, aquí y en la Cochinchina. A la fase final han llegado ocho proyectos, y se ha escogido el de Norman Foster con el arquitecto fracasado local Carlos Rubio, no vaya a ser que piensen que es obra de un extranjero, al igual que le pasó a Richard Rogers con la T-4, obligado a concursar con Lamela -un arquitecto que llevaba 30 años sin hacer obra grande, por motivos evidentes para todos- para poder tener opciones de ganar.

El proyecto es una mierda. Lo es por el planteamiento -las prisas, el hecho de ganar 5700 m2 de superficie, pero de los que únicamente 2500 son de espacios expositivos- y por un hecho muy poco destacado en este día de propaganda neoImperial: no se sabe a qué cojones lo van a dedicar. Como lo leen.

Montan un concurso a toda prisa porque el aniversario se echa encima, y lo montan sin saber para qué va a servir. “Espacio expositivo” ¿de qué? No lo saben. Lo único que saben es que, en la habitual jerga enferma del gremio arquitectónico, se “rentabiliza al máximo el uso museístico en el edificio y crea un gran atrio de acceso en la fachada sur, imprimiendo a este espacio un carácter semiabierto y permeable al exterior, pero suficientemente controlado para que sirva de protección a la fachada original del Salón de Reinos, en la que se recuperan sus huecos y balconadas. Sobre dicha fachada emerge la prolongación de un gran espacio expositivo en planta tercera, con mayor altura libre y anchura que el actual, formando la cubierta del atrio, a la vez terraza orientada al campus

Yo les traduzco: “semiabierto y permeable al exterior” significa que quieren quitar el tráfico de la zona, ya de por sí prácticamente residencial y residual, pero es algo para lo que no tienen competencias, que pertenecen al Ayuntamiento. Al respecto, recordar que cuando Nouvel hizo su fracasada ampliación del Reina Sofía – encargo a dedo fingiendo un concurso: querían una copia del KKK de Lucerna, su obra maestra- también le prometieron quitar el tráfico y el túnel de la Ronda de Valencia, cosa que jamás se hizo y así ha quedado el edificio-refinería: como una caja de resonancia del intenso tráfico de la zona.

Los renders de la propuesta ganadora no llevan a engaño. Dentro de la pantomima del gremio, muestran a muchedumbres que llegan al Salón del Reino por una plaza peatonal, y dentro les espera una gran galería llena de….mesas de hostelería. Lo pueden ver aquí. En principio nadie está en contra de peatonalizar una zona, ni de poner cafeterías asociadas a equipamientos culturales -una vez más, como en todo este sector, el ejemplo británico es el mejor-, el problema es que se dan por hecho muchas cosas que no funcionan bajo el principio de “hechos consumados”.

Pero las prisas cuentan. Al magno fallo del jurado invitaron a la alcaldesa de Madrid, una señora de más de setenta años incapaz de decir que no, y que tendrá que aceptar el trágala -magnífica palabra del castellano- de manera sumisa, porque si no la insultarán desde todas las almenas mediáticas, algo que ya recibe habitualmente, pero ahora con el epíteto de “Carmena obstruye la ampliación del Prado”, que en el universo simbólico del español vulgar está a la altura de la Constitución, “nuestra lengua” y la tortilla de patatas, que por algo se apellida “española”.

Otra palabra que necesita traducción es eso de campus, ya puesto en cursiva con toda la intención.  El campus es ese espacio que pretenden peatonalizar-apropiarse, porque entre el edifio histórico del Prado -el de Villanueva, un edificio magnífico y digno de la mejor capital europea- y el Salón del Reino no hay vínculo material. ¿Qué mejor palabra que campus, como si fuese una Universidad y no un Museo? ¿Quien no ha oído hablar del campus del Louvre, el campus de los Museos Vaticanos o el campus de la Tate?

Supongo que quedará un buen edificio, porque es raro un edificio de Foster que no sea notable, y ahí está su otra obra madrileña, una de las cuatro torres de la Ciudad Deportiva, la única que no hace llorar a Vitrubio. Un edificio que aumenta la edificabilidad del Salón de Reinos en la tercera planta -Carmena, trágala también en el expediente urbanístico- tanto en altura como en anchura, apoyándose directamente en lo que queda de los “huecos y balconadas”, “recuperándolas”, como si estuviesen perdidas.

Muy bien. Entra dentro de lo que es la arquitectura de hoy en día. Lo que no se entiende, y nadie va a conseguir explicarme, es como en un país lleno de infraestructuras que no sirven, que todavía no ha salido de una crisis parcialmente provocada por construir sin ningún tipo de estudio de viabilidad y pertinencia, se pueda plantear una ampliación de un Museo sin saber que uso se le va a dar, salvo el más que evidente de convertir el nuevo espacio expositivo en un chiringuito para fiestas, picoteo y más y más tontería, todo a cargo del erario público. Y miren las imágenes del “proyecto ganador” para cercionarse que es así. Pero es el Prado. Todos a callar. Y a tragar.
***
El artículo tiene muchas lecturas y cuestiones para analizar, pero quédense con este dato: el 45% de los titulados españoles trabajan por debajo de su cualificación. Y si sois padres, hermanos, primos, vecinos o allegados de alguien que vaya a empezar en el sistema universitario, no cejeis en esfuerzos de disuadirlos de estudiar cosas como Turismo, Filosofía, Sociología, Relaciones Laborales o Periodismo. Os lo deberían agradecer toda la vida.
***
1 de cada 4 hogares asturianos dependen de una pensión de jubilación.
***
Esta noticia ilustra muy bien cómo la corrupción es una lluvia fina que cala.
***
Gabino de Lorenzo, uno de los políticos más impresentables de esta Segunda Restauración borbónica, tenía cocinas en dependencias públicas. El origen del dinero, totalmente irregular. Su función, aún más.
***
Interesantísimo artículo sobre la guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudí por el mercado petrolero indio.
***
En Toulouse, ciudad muy próspera gracias a la industria aeroespacial, una universidad de prestigio y a ser la capital en un radio de 400 km, están planificando 40.000 viviendas más.  Les da igual el túnel de Canfranc, como es natural. Comparen su situación con la de Zaragoza, por favor. Los del teleférico entre la nada y el vacío.
***
Extremadura lleva reclamando 40 años una autovía entre Badajoz y Cáceres, y lo hace mediante lloros y artículos como este, donde se demuestra que no hay necesidad de algo así.
***
El mayor buque-establo del mundo. Es como un crucero. En todos los sentidos. Continua a leggere

Una historia de la generación mejor formada

Vivimos una época de eclosión de medios de comunicación, un fenómeno inédito desde la Transición, y originado por diferentes causas, las principales de las cuales el negro horizonte laboral, la inversión de fortunas particulares y creer que se tiene un discurso diferenciado, además de las facilidades tecnológicas para llegar al gran público.

Uno de esos nuevos medios es Ctxt, fundado por rebotados de El País y de notable sesgo de izquierdas, al menos una izquierda reconocible en algunos de sus preceptos, por trasnochados que sean. Se publica todos los jueves, y lo hace exclusivamente por Internet, sin veleidades de papel. Consiste en largos análisis y columnas de opinión, y entrevistas de esas kilómetricas, tan de moda últimamente. Es un medio equiparable a otros que existen desde hace mucho tiempo en Europa, y de los que solo cabe preguntarse por qué no los había en nuestro país.

En Ctxt colaboran algunas firmas conocidas, pero especialmente desconocidas. Es el caso de Francesc Miralles (@arrosabanda) y Pep Campabadal (@ppsoe2000), notables twitteros -aunque solo sea por el número total de mensajes emitidos- y vinculados a medios que, a pesar de su gran antigüedad, jamás han tenido relevancia alguna, como La página definitiva, un espacio de internet que es de entretenimiento, y después todo lo demás. El problema del humor como vehículo es que después nunca te van a tomar en serio.

¿Qué cojones quiero contar? Simplemente una historia de la generación mejor formada, esa que se ha alumbrado entre dolorosos partos de la crisis, y que día a día da lecciones de saber comportarse bien. Disculpen la larga introducción y puesta en contexto (nunca mejor dicho), y paso ya al grano de algo que creo que merece la pena ser contado, y quedarse flotando por el hiperespacio a ver si alguien la lee alguna vez: lo crean o no, esa parece ser la finalidad de todos esos nuevos medios. Alguien habrá. Algún día.

El pasado 15 de octubre Ctxt publicó este artículo, firmado a cuatro manos por nuestros protagonistas. Es un artículo sencillo y de corte anglosajón, compuesto de ocho preguntas como ocho flechas dirigidas a Ciudadanos, el partido inflado desde el poder para ofrecer una alternativa que no sea la de Podemos al voto protesta originado por el descubrimiento de la corrupción masiva de nuestro sistema político. El partido que pretende cambiar España con un programa, aún por presentar, compuesto de “esto lo arreglo yo”, soluciones dificilmente extrapolables a nuestro país (“el más antiguo de la Tierra”) y redactado por gente de dudosa procedencia y peores aspiraciones

No es el tema. Ni el partido, ni las preguntas. El tema es que el artículo -los autores están haciendo un libro del tema, hoy en día todo el mundo hace un libro, lo del primer párrafo es extrapolable a la industria editorial- provocó una reacción en el mismo día de C´s y, así funciona la profesión y la generación mejor formada, un plagio en toda regla de eldiario.es.

Este medio está dirigido por Nacho Escolar, que seguramente conocerán por su faceta multimedia (músico, bloguero, tertuliano) y no por ser hijo de periodista, de nombre Arsenio,y también poeta en su tiempo libre, que es todo el disponible. En el anida mucho odio y rencor, consustancial a su ideología, y algunos colaboradores que viven de eso, como el profundamente desagradable Iñigo Saiz de Ugarte (@guerraeterna) o la loca peinagatos de Oviedo que tienen en Economía, una de esas que ve el mundo en blanco, o negro.

Tengo que reconocer que al plagiador @andresgil no lo tenía controlado, pero en mi descargo diré que jamás leo el medio en cuestión, salvo esas exclusivas desopilantes que publican dia sí y día también, y de las que nadie se hace eco. El plagio es evidente, descarado y salvaje, y cualquiera lo puede ver en los enlaces facilitados. No lleva mucho tiempo, poco más que el corta pega realizado con un poco de adorno.

A raíz del desagradable incidente, que dice muchísimo de la persona que lo practica y del medio que lo ampara, los directores de Ctxt y eldiario.es se enzarzaron por twitter en acusaciones y justificaciones, porque por ridículo que les parezca aún tenían el cuajo de justificar el plagio, con la manida excusa de que “han citado”. Funciona como un salvoconducto para, una vez “citado”, sacar el sable y sablear. O el fusil. Y fusilar, en el argot de esa profesión despeñada.

La disputa estuvo aderezada por el auténticamente retard de @guerraeterna, un dogmático de viejo cuño, de esos que solo ven lo que les interesa, y para los que el mundo está constituido en buenos y malos. Fijense en este tweet, donde dice que no ha leído el articulo original, el plagiado, “y el autor tampoco”. Si es así, ¿por qué cita? ¿se cita lo que no se lee? Pillado en su contradición, ha seguido para delante. No en vano, es seguidor del baloncesto, y ningún Terrados le va a quitar de su hobby. Él, tan aficionado a las explicaciones ocultas y las manos negras. Empezando por las suyas.

Yo no entiendo a esta gente. Bueno, si los entiendo. Igual que entiendo al gitano del Rastro, al que pide ayudas sociales teniendo una tele de última generación en casa, y un poco como creo entender este país, lleno de pillería, ladrones e hipocresía. O eso creía.

Para mi pasmo, ni Campabadal ni Miralles han dicho ni mú. Hasta una vaca, cuando ve pasar el tren, emite un sonido. Aunque no comprenda el fenómeno, que no es el caso. Ni mú. Será que, imbuidos de Gramsci (¿o era Ana Obregón?) pensarán que lo bueno es que hablen de uno, pero que hablen. Aunque sea por cita. Es como una consigna que se ha tendido sobre ellos y su entorno: no entramos.

Así se explica que uno de los dirigentes de La página definitiva, donde empezaron y siguen vinculados, aparente desconocer el tema, y responda genéricamente (“lo que está bien está bien, y lo que está mal está mal”, se diría en el pueblo) a la cuestión. ¿A qué se debe esta postura de avestruz, que como todos ustedes saben esconde la cabeza mientras deja el culo completamente expuesto y ofrecido?

Porque ha sido así: te plagian de manera escandalosa, y no comentas nada. Ni siquiera un “me da igual”, sino una postura rajoyana de hacer como que no existe el asunto. Pertenecen a la generación mejor formada, pero parece que eso no es suficiente. Ni leer, ni estar al tanto de lo que pasa, ni seguir las grandes líneas de la realidad. No: el ultraje de un plagio no merece mayor comentario, pero después darán lecciones por ahí de lo que está bien y lo que está mal, de los buenos y de los malos, del marco alemán y de la peseta española, cuando en la hora de tomar partido en una causa que nunca ofrece duda se han quedado callados. Y eran parte directamente implicada. Muy significativo.
***
Muy divertida columna sobre por qué no se debe vender el Nobel de Economía como un Nobel científico.
***
Grandes cagadas urbanísticas de Vitoria.  Es curioso que en una de las ciudades de España que mejor aprueban en este aspecto también tenga varios cadáveres excelsos.
***
Scarfolk Council. Esto va de lo mismo, pero en serio. O no.
***
La Autovía del Olivar. Impresionantes los dos últimos párrafos. Por lo que tienen de propaganda añadida.
***
¿No les parece que todas estas estaciones de tren remodeladas en Gran Bretaña son espantosamente iguales entre sí?
***
Una noticia que resume muy bien varios temas muy españoles: Galicia y su espeficidad, el negocio de la seguridad privada, y el mercado laboral.
***
Otro motivo para amar Escocia.
***
¿Se acuerdan de Palomares? Tuvo una entrada en este modesto espacio. Ahora quieren solucionar lo de hace 50 años, pero lo que llama la noticia es que aparece una nueva unidad de medida, con visos de ser tan aplicable como la conocida “como x campos de fútbol”: la piscina olímpica (última línea del penúltimo párrafo)
***
Maravillosa historia con Bill Viola y Bielorrusia. Continua a leggere

El sociólogo muerto de hambre

Supongo que algo no iba bien con el conocido tertuliano y sociólogo -por este orden- Amando de Miguel cuando sus memorias aparecieron publicadas en la desconocida editorial Infova, en una edición casi artesanal y chapucera. Recuerdo haberlas visto en un VIPS (lo más parecido a un drugstore en España, donde se mezclan libros con compresas), un lugar donde no iban a vender ni un ejemplar. La pregunta es en qué lugar iban a vender ese libro.

Fue en 2010. Ahora se ha sabido que Amando de Miguel pasa por una supuesta grave situación económica, hecho denunciado por él mismo, algo insólito en alguien de su condición y en estas circunstancias. Recuerdo que hace unos años el mismo medio que ahora sirve de espacio de propaganda para De Miguel se inventó una historia parecida con Fernando Morán: habían visto que ojeaba los periódicos sin comprarlos en un kiosko de la localidad donde residía -El Escorial, Madrid- y se habían inventado que estaba en la indigencia. Con la pensión vitalicia de ex-ministro, claro.

En este caso si que hay base real. A pesar de su pensión pública por encima de los 2500 euros -De Miguel fue catedrátido de sociología durante muchos años en la Complutense-, dice que no llega a fin de mes, y que solo puede destinar 25 euros a su alimentación. La raíz de su mal, por ir a la más inmediata, es un casoplón que ideó y le construyó su hijo arquitecto cuando ya pasaba de los 60 años, nada menos que con 12 habitaciones y cuatro plantas, situada en un risco en la sierra de Madrid, y a cota mil metros.

El recinto, que ha costado 2 millones de euros pero que seguro que ahora son mucho menos (¡un saludo a Pedro Sánchez, teleñeco del PSOE!), paga de IBI 2600 euros al año, que no es gran cosa si se tiene en cuenta su pensión. El problema es que su considerable paga pública se va en “la pensión de mi mujer, de la que me separé; la ayuda a mi hijo, en el paro; la señora que limpia mi casa una vez a la semana; el guardia de seguridad; el abono de metro..”

Es un relato patético: un hijo que debe tener cuarenta años o más, y al que todavía le tiene que pasar dinero; una señora de la limpieza cuando se toma duchas frias por ahorrar parece un lujo prescindible; el guardia de seguridad para una casa que tiene unos muros enormes, también; el abono de metro, una concesión sentimentaloide….

A medida que se avanza en el texto, se descubre el objetivo del famoso tertuliano de medios de ultraderecha: vender su biblioteca de 13000 libros, para la que parece que se edificó la casa: pide por ella 225000 euros, una cifra fabulosa que da un precio por ejemplar de 17´3 euros por volumen. Los libros mejor valorados en el mercado de segunda mano son los de literatura, y no parece la especialidad de este “autor de 130 libros”, la inmensa mayoría de ellos complemente prescindibles.

“Ya he tenido algunos interesados, como la Diputación de Zamora” En un pueblo de mala muerte de una de las provincias más pobres de España nació este intelectual en 1937. Quizás esas fechas den la clave de lo bien que se adaptado a su dieta de fruta y duchas frías, porque fue con lo que pasó su primera infancia, adolescencia y juventud. Creo que Zamora tiene muchas otras prioridades antes que comprar la biblioteca de este hombre.

Conocido el caso, especialistas en la miseria moral como Isabel Gemio han llegado a cambiar la escaleta de su programa para ahondar en lo que parece una campaña de propaganda para empaquetar unos libros. Si tan mal está el sociólogo, ¿por qué no vende la casa y se va a una más pequeña y acorde a sus necesidades? Para haber estudiado tanto la sociedad española, demuestra ser un auténtico españolazo de esos pegados al ladrillo por encima incluso de su manutención básica. O de su decencia moral, porque ha acabado mendigando con pensión de 2500 euros, chacha, segurata y coche.

Un reportaje en Libertad Digital, su medio amigo -ese que recibía financiación en sobres del PP, por mucho que Jiménez Losantos lo niegue-, permite ahondar en la supuesta valiosísima biblioteca de De Miguel: son 10 minutos que enseñan una casa lóbrega y con estanterías llenas de folletos. De hecho, hasta tiene una estantería con sus propios libros, muchos de ellos repetidos, como si no hubiese encontrado nadie a quien regalar los ejemplares que dan los editores a los autores. O porque los haya atesorado pensando que se iban a revalorizar.

El supuesto censo español que se “han llevado los americanos” -supongo que serán los mormones, y su intención de hacer el arbol genealógico mundial- y que es tan valioso pues…no se; las primeras edicones de Blasco Ibáñez o el Abel Hernández de Unamuno tampoco es que sean Petrarcas o una edición de La Galatea del s XVII. Ojo, y eso es lo que enseña: imagínense lo que no enseña.

La bibliofília es una patología como otra cualquiera, mucho menos extendida que la discofilia o la numismática. Lo común a todas estas tipologías es que se tiende a valorar por encima de su valor real lo que uno tiene, y que rara vez los vástagos siguen esa aficción: el hijo arquitecto que hizo ese casoplón por encargo, el que recibe la paga de su padre con más de cuarenta años, no debe ser muy aficionado a los libros, pero sí a quedarse con la casa de su progenitor cuando la diñe. Si antes no lo hace el banco.

Circula por internet que la razón de que La Caixa quiera embargar la casa de De Miguel es que había sido puesta como aval en un prestamo hipotecario. Seguramente también del hijo porque, ¿a quien otro habría de avalar alguien tan españolazo como el sociólogo zamorano, el mismo que duerme en una cama de monje y tiene una banderita de España encima de su escritorio?. Dice que ha quedado atrapado en la burbuja, “como tantos otros españoles”, en lo que es una broma macabra viniendo de un sociólogo.

Del Díaz-Plaja de la sociología. Sus libros son acientíficos, y los más famosos se remontan al final del franquismo, donde fue el primero en analizar los cambios en la sociedad española. Desde entonces, libros estrambóticos -incluyendo uno analizando refranes- y mucho despliegue en medios de la ultraderecha. No en vano, siempre estuvo en la órbita del Sindicato del Crimen, apelativo despectivo y muy real que fue dado a la Asociación de Periodistas y Escritores Independientes (AEPI), fundada en 1994.

Tan independientes, que lo primero que hicieron nada más constituirse fue ir a visitar al PP a Génova 13. Sus integrantes, entre otros, eran los consabidos Cela, Pedro Jota, Del Olmo, SuperGarcía, los Herrero, García-Trevijano, Pablo Sebastián, Martin Ferrand, Martín Prieto, Umbral….Ya ven como han acabado muchos de ellos. De Miguel acabó escribiendo una hagiografía a Aznar en 2002. Y ahora está en una indigencia fingida, usada para hacer propaganda de la venta de una biblioteca que nadie quiere.

¡Qué cosas más raras pasan en este país! ¡El sociológo que hace exactamente lo que hace toda la masa a la que estudia! ¡El liberal que decía que en este país los jóvenes no quieren trabajar, pasando una paga a un hijo de más de 40 años! ¡El de la corrupción en las administraciones, intentando colar a precio de oro una biblioteca sobrevalorada a una de las provincias más pobres de España! Parafraseando uno de los títulos más conocidos de De Miguel, 40 años después, todavía muertos de hambre.

Continua a leggere

Sobre las ciudades de llegada

Grindtorp (Täby, Gran Estocolmo), un sitio como los descritos

Se ha publicado en España, con cierto retraso -la edición original es de 2010- el notable libro Arrival City: The Last great migration, un destacado libro obra del canadiense Douglas Saunders, de profesión periodista y, a juzgar por este libro, uno de los buenos de su gremio.

El libro presenta, con una prosa fluida y sin apenas resultar monótono o aburrido, varios casus de lo que  el autor denomina con el neologismo ciudad de llegada, que no es otra que el primer asentamiento en la gran ciudad para los emigrados desde el campo. A pesar de incidir en el repelente abuso anglosajón de presentarnos a familias enteras con su nombre o filiación, el libro contiene un montón de ejemplos y circunstancias fácilmente extrapolables a cualquier ámbito.

No es casualidad que el autor sea canadiense: el gran país -por extensión- norteamericano ha demandado siempre más y más población foránea para ocupar y ocuparse de los vastos recursos de su territorio, empezando por el principal: el terreno. Sin embargo, no es un libro que trate de la experiencia canadiense, apenas reflejada en un casus, y de los menos transcentes. Es un libro con una pretensión global, en gran parte conseguida.

La tesis principal es que el mundo está viviendo la última gran migración del campo a la ciudad, y que esto traerá múltiples consecuencias. Ya se está viendo en China, donde se calcula que hasta 400 millones de personas desempeñan oficios manuales en las grandes aglomeraciones propiciadas por la dictadura comunista, pero que realmente no están establecidos en ellas, y si muy vinculados todavía a su pueblo, donde envían y dependen de sus remesas urbanas. Y lo mismo con la India.

Si estos lugares les parecen exóticos y alejados de su realidad cotidiana, también sale Europa. Uno de los pasajes más notables -de hecho, está muy bien escrito y presentado- nos lleva al confín polaco con Bielorusia, donde las explotaciones agrícolas están siendo abandonas y concentradas para que sean rentables, propiciando un éxodo a la ciudad, en este caso extranjeras: gran parte del supuesto milagro económico polaco, al igual que el español de los 60, consiste en haber enviado a todos estos agricultores a otros países, desde donde envían importantes remesas a las regiones más desfavorecidas del país.

El libro carece de gran aparato de notas -está escrito por un periodista, y no es pretencioso a pesar de un desasosegante comienzo- y de grandes teorías; de hecho, solo afronta el contexto histórico de las migraciones campo-ciudad a partir de la página 150, y tampoco muy bien (la Revolución Francesa la hicieron campesinos, ejem), pero esto no significa que sea vacuo: es muy apreciable la forma en la que va dejando teorías y explicaciones muy plausibles en cada caso presentado, nunca demasiado a la vez, nunca nada intranscendente.

Una parte importante del libro, y el tratamiento diferenciado más extenso, está dedicado a Estambul y los gecendoku -arrabales de inmigrantes en una de las grandes ciudades de llegada del mundo-, hasta el punto que al lector le queda la duda de que no haya sido un proyecto de libro paralelo que no germinó. Es el capítulo más ambicioso, y fracasa en gran parte por la pretensión de mostrar el fenómeno como el germen de todos los cambios en Turquía, el país que muchos países en desarrollo toman como referente.

El libro ofrece una visión del fenómeno en general muy positivo -con grandes elogios a la experiencia española, brevemente representada con el ejemplo de Parla (Madrid)-, con agudas lecciones sobre lo mal que les ha ido a los países que han intentado acabar o regular con las ciudades de llegada que, según lo expuesto por Saunders, si son flexibles y permiten a sus residentes adquirir la condición de ciudadanos y propietarios -todavía ambas cosas van muy asociadas-, contribuyen a la prosperidad del país y de sus individuos.

Es difícil rebatir esta tesis: allí donde el Estado se ha dedicado a combatir el fenómeno inexorable de la emigración del campo a la ciudad -en 2006 el 50% de la humanidad vivía en ciudades, para 2050 será el 80%-, el Estado ha fracasado o se ha quedado atrasado. Como es sabido, emigran los mejores, entendido esto no como algo meritocrático, sino como los más valientes o dispuestos a arriesgar, y toda esa energía, o se deja fluir libremente, o se vuelve levantisca. Ahí están muy bien puestos los ejemplos del gran suburbio teheraní de Emanzadeh´Isa, la horrible ciudad de la miseria chavista de Petare en Caracas o Mulund, en Bombay, donde se confinó a los musulmanes indios del estado colindante.

El libro no abunda en experiencias de como influye el urbanismo en el éxito o el fracaso de estas ciudades de llegada: si que tiene protagonismo en los ejemplos descritos de Les Pyramides en Evry (Gran París, el municipio donde fue alcalde el ahora famoso Manuel Valls), la típica utopía urbanista de los años 60, ideada de espaldas al ciudadano y edificada en honor del motor de explosión. Convertida rápidamente en una cárcel para sus habitantes porque todo es peatonal y no se pueden abrir comercios;  esos comercios con el que los inmigrantes prosperan a base de vender bienes o servicios a sus iguales, y que tan bien podemos comprobar en la realidad española.

Otro ejemplo traído por Saunders, y muy acertadamente, es el de Slotervaart, arrabal del Gran Amsterdam construido en los mismos tiempos y las mismas premisas utópicas que Les Pyramides. Fue ahí donde vivían los que después asesinaron a Theo Van Gogh, y donde las autoridades de la próspera y sin problemas financieros Holanda arrasaron todo el barrio para dar equipamientos y dejar que fuese un ghetto para inmigrantes, con medidas útiles como construir bloques asequibles para clase media holandesa, y que las escuelas dejasen de ser la extensión académica del ambiente rural que los padres emigrantes se habían traído de Borneo, Larache o Surinam.

Lo mejor del libro es que, presentando geografías exóticas o lejanas, no es difícil reconocer trazas comunes a cualquier país o ciudad que haya actuado de polo de atracción de inmigrantes; es un relato de éxito muy seductor y esperanzador, donde señala claramente el problema común -los turcos de Alemania no se han integrado porque jamás les han ofrecido ciudadanía, ni siquiera a los ya nacidos en el país- y también una conclusión muy evidente: la ciudad de llegada, si es dejada fluir libremente, es una ciudad de paso, puesto que se prospera hacia otras metas o lugares, dejando sitio en ella -mientras mejoran sus condiciones, puesto que nada te hace cuidar más las cosas que ser propietario de las mismas- para los nuevos recién llegados.

El tema escogido es fascinante, y es una pena que no se citen casos como los de Jeddah, la ciudad del mundo que más ha crecido, y lo ha hecho trayendo a gente de fuera de la petromonarquía medieval saudita, atraida por las altas subvenciones a la vida; o el paso testimonial por África, con el análisis de un arrabal de Kenia y unas referencias oportunistas y muy poco acertadas sobre Egipto y la conocida como primavera árabe. ¡Con lo bien que hubiese quedado para los fines del libro referencias a Lobito, en Angola, o el cruel ejemplo de Lagos, la megalópolis peor planificada del mundo!.

Como es un gran libro, ha tardado cuatro años en llegar al lector español; como es un tema que no nos importa en un país que durante varios años atraía más inmigrantes que ningún otro de la UE, ha tardado cuatro años en traducirse y publicarse -por cierto, sin ningún error y muy bien volcado al castellano-; como es un gran libro, no lo leerá nadie. Pero eso ya es otra historia.
***
Algún día un historiador hará una buen resumen de este época y reparará en cosas como esta: subvenciones de dinero público (¡hasta 8500 euros!) para montar -y quemar, claro- hogueras de San Juan.¿Donde? En #gallegogrado, pero podría ser en cualquier otro sitio de España.
***
Berlanga y Azcona se quedaron cortos. 
***
El Museo Íbero de Jaen, otro más de esos equipamientos culturales fracasados, porque jamás contaron con un estudio de viabilidad, y sólo como vehículo para cobrar comisiones por la construcción y colocar a familiares como bedeles, para que esten cotilleando en las salas. Ojo al título de la tesis que está preparando el arquitecto. Es todo como de risa.

Continua a leggere

Un ático por Ley D´Hondt

Estuve en Rivas y me acordé de tí

El Partido Comunista de España, que opera bajo la marca electoral de Izquierda Unida, siempre ha llevado a gala no tener -o tener pocos- casos de corrupción en sus filas. Queda para otra cita qué tipo de corrupción es que dos de sus cabecillas más visibles como López Garrido o Rosa Aguilar acabasen en el PSOE.

Una de las razones es que hay corrupción allí donde se toca poder, y de ese el Partido Comunista siempre ha tenido muy poco en el régimen de 1978. Es fácil alardear de integridad cuando únicamente se gobierna o se ha gobernado el archifamoso ayuntamiento de Córdoba, San Fernando de Henares, Rivas-Vaciamadrid o Mieres del Camino. Aquí hay una lista reciente, y ya saben que si no rascan más poder es por la malvada y pérfida Ley D´Hondt, esa bendición que nos permite al resto de ciudadanos tenerlos confinados en sus cotos.

El caso de Rivas es paradigmático. Aunque los comunistas llevan en el poder desde 1991, no hay nada en el municipio que lo diferencie del resto de la espantosa periferia de Madrid a base de ladrillo visto, vías de tren, centros comerciales y líneas de alta tensión. Debe ser que su manera diferente de gobernar no se ha trasladado al urbanismo, o a intentar hacer las cosas un poco mejor, sino plasmar su credo igualitario en hacer un sitio exactamente igual que los demás, con una única excepción: la advocación de los centros públicos, que ora van dedicados a Pilar Bardem, ora van dedicados al Che Guevara.

Situado al lado de la carretera de Valencia, y con fuertes desniveles dentro del término municipal, el terreno es de un yeso quebradizo que no deja crecer más que cardos. A partir de los ochenta creció a golpe de cooperativas de los sindicatos, y después de viviendas unifamiliares, porque era en Rivas donde se iba a desarrolar la utopía del obrero con su chalet independiente o adosado. Con el olor del mayor basurero de Europa al lado.

Deleznable urbanismo en Rivas. Chalets obreros. Con pisci, tío

Eso es Rivas, y se equivoca el que crea que es algo diferente. Es un sitio como otro cualquiera, si acaso todavía más feo de lo normal. El gobierno ininterrumpido de los comunistas no ha traído mejora alguna, ni estética ni ética, porque recientemente se ha sabido que un concejal había legislado a su favor en un caso en el que merece la pena detenerse.

Había unido dos áticos (de protección oficial, una redundancia en Rivas) para formar una única vivienda de más de 200 metros cuadrados, porque la utopía requiere espacio libre.  Se lee como una novela de picaresca española que hasta cinco miembros de su familia requiriesen viviendas de protección oficial. Seguramente vivían en chabolas.

Al contrario. Como el propio concejal aficionado a las obras menores explica con desparpajo, provienen de la cercana Vallecas Villa , siendo su padre empleado de Telefónica y su madre funcionaria de Sanidad. Hipoteca por un chalet y, quien sabe, a lo mejor eran vecinos de los Ortiz Rocasolano, que por esas fechas también vivían en el soviet de Rivas, aunque como explicó su malidicente primo, “no tenían ni para encender la calefacción”. ¡Pobres!

Les conmino a que lean la carta del anterior enlace, porque es de una vergüenza absoluta. Funcionario con 22 años, y dando lecciones. Un buen comunista. La abuela en Torrevieja, el padre prejubilado de Telefónica, la madre que no se puede jubilar “por el PP”. Vamos, que unió los dos áticos por el bien de la Humanidad, y de la suya en particular.

El caso es que Del Cura había caído en desgracia poco antes de acabar el año, cuando el regidor de Rivas lo destituyó. El problema es el uneáticos (por necesidad familiar) era el coordinador del Partido Comunista en Rivas, y ya saben lo que es ese cargo en las organizaciones de impronta soviética: es el que manda, aunque no sea el alcalde. De hecho, en la información ya se dice que tiene a 7 concejales de su lado, frente a solo 4 respaldando al alcalde.

¿Filtró el alcalde en minoría dentro del partido la información del ático a La Razón, el periódico que publicó en exclusiva lo del ático? ¡Pero como pueden ustedes pensar eso! ¡En el Partido Comunista nunca hay purgas ni puñaladas barriobajeras! Eso, como mucho, en la cercana Cañada Real, que pasa por el municipio sin que se haya visto muy beneficiada por las políticas redistributivas y sociales que se presuponen a los comunistas.

Iglesia de Santa Mónica, digna de la IV internacional

El caso es que Del Cura, al día siguiente de la carta en la que admitía haber unido los dos áticos de protección oficial, decía que “ya no estaban unidos”. Se debió pasar la noche con la piqueta, el pobre.  La puerta que comunicaba ambas viviendas “ha desaparecido”, y nadie sabe donde está. Total, ya tiene experiencia en el gremio, a pesar de ser funcionario desde los 22 años.

Verán: siendo alcalde en funciones durante los tórridos meses de verano de 2011, autorizó la obra. Eso es legislar para el bien común y no el particular. Tardó cinco días en darse la licencia de obra, ilegal ante cualquier instancia que no sea el soviet de Rivas -es ilegal tener más de una vivienda de protección oficial-, y lo hizo un agostísimo 4 de agosto. Eso sí, fue cuidadoso: la licencia de obra la pidió “su pareja”, a su vez también agraciada con otro piso de protección oficial. Y pagando el mínimo posible. Por el bien común, una vez más.

A ver en qué acaba la enésima guerra civil de los comunistas. Aquí tienen un buen resumen de lo cognoscible sin entrar en la dialéctica histórica, la acumulación primitiva de capital (o áticos) y otra parafernalia de la secta soviética. Seguramente algún lector crea que estaría bien hablar del ático pagado por Gürtel del presidende de la Comunidad de Madrid, y seguramente sea así en cuanto a cuantía, relevancia e implicaciones, pero ¿qué quieren que les diga? Estoy hasta las narices de estos apóstoles del “no todos los políticos son iguales”, y sí que lo son. Insisto: Rivas no se diferencia en nada de cualquier otro municipio de semejantes características gobernado por el PP o el PSOE.
***
Sin comentarios. Grandonismo y paletismo, todo en uno.  Continua a leggere

Masa y urbanismo

Avda. de Vitoria, Burgos. La general

La noticia de unos improbables disturbios en Burgos me tiene bastante sorprendido estos días, aún siendo un género que me gusta en particular cuando se produce en sitios insospechados. Ya van tres días seguidos de algaradas nocturnas en la capital del bando nacional durante la Guerra Civil, la ciudad de las dos estaciones (la de tren, y el invierno) y triple Patrimonio de la Humanidad (por el camino de Santiago, por la Catedral, y por Atapuerca), algo así como si se congelase el trópico.

Es Burgos una ciudad muy bonita, incluso bajo los estándares internacionales. No les digo ya los nacionales. Con un casco histórico muy delimitado, varios ríos, castillo enrocado e impresionante monasterio de la Huelgas un poco a desmano, combina esa belleza monumental y geográfica -extensible a toda la provincia- con las características propias de ser una ciudad moderna, la segunda más poblada de Castilla La Vieja: campus universitario inútil, industria pesada y contaminante (¡fábrica de neumáticos!) y, nuestra característica más hispana, la de las casas construidas sin previsión alguna.

Sepan ustedes que en Burgos se llegó a alcanzar, durante los Quince Años de Despilfarro, uno de los precios de vivienda más caros de España. Burgos, rodeada de páramo en tres de sus cuatro vertientes. Burgos, que sin embargo tiene un urbanismo bastante decente. Había y hay industria, eso de lo que tanto adolece Castilla, y servía de polo de atracción para palentinos, sorianos y demás hermanos de la estepa castellana mucho más desfavorecidos.

Mirando hacia el norte sube una loma por donde va la carretera a Cantabria: por ahí creció la ciudad durante el primer franquismo no desarrolista, a golpe de cuartel y hospital ubicado horriblemente. Mirando hacia el este, iba la carretera de Vitoria, donde pegado a la ciudad se encontraba el pequeño núcleo de Gamonal, pueblo independiente (también Vivar, donde el Cid, está muy cerca) que tuvo su protagonismo en la Guerra de la Independencia, y que en el franquismo desarrollista cambió por completo su fisionomía.

A lo largo de la antigua general (como se denomina a las carreteras nacionales que atraviesan poblaciones de relieve, dando a entender que hay otro tipo de carreteras secundarias) se desarrolló un modelo urbanístico digno de mención, por ser horrible de principio a fin. Un gran muro continuo de bloques de diez y más alturas, separados por cuatro carriles de circulación, y sin plazas de aparcamiento, porque nunca se creyó que el obrero medio que iba a habitar esos productos de los sesenta y los setenta llegase a tener uno o dos vehículos en propiedad.

Render del bulevar propuesto

Es una densidad de población que espantaría a cualquier urbanista, similar a la del Barrio del Pilar en Madrid, otro delirio de la misma época y con las mismas funestas consecuencias. Sin embargo, tiene densidad, eso que tanto se evita con el urbanismo moderno de cuatro plantas y los edificios separados, para que nunca conozcas al vecino, y que tanto se ha aplicado en España con despilfarro de suelo y recursos. De esa densidad y de esa planificación vienen los problemas.

El alcalde de Burgos (recuerden que también lo fue el ex-ministro aznariano Juan Carlos Aparicio, y que fue candidato Álvaro Delgado, ese Jesus Cacho que no llegó a triunfar con sus libros “ETA nació en un seminario” y demás), un Ayuntamiento bastante endeudado, se le ocurrió la idea de mejorar Gamonal por el otro medio existente una vez que se descarta la dinamita: hacer aparcamientos subterráneos y convertir lo que es una de las calles más feas de España en un bulevar, limitando la circulación a dos carriles e instalando un bulevar central para bicicletas.

Hay bastantes ejemplos cercanos donde, un buen uso del urbanismo, mejora la herencia del pasado: la supresión de la “barrera ferroviaria” en Logroño -lo crean o no, atravesaba toda la ciudad en sentido horizontal- o la sangrante cercanía de Vitoria, tantas veces ejemplo en este sentido. E insisto en que Burgos está muy bien, pero Gamonal no: el que defienda lo contrario no sabe de lo que está hablando. O defendiendo.

Como tantas veces en este país, el tema se ha convertido en un asunto de buenos contra malos. Los primeros, como siempre, los inocentes vecinos que defienden su derecho a seguir viviendo en una calle digna de otras latitudes más tropicales y otra época; los segundos, un pérfido alcalde que es manipulado como una marioneta por los constructores, ese poder real a nivel municipal, autonómica y nacional en este país. Y hay verdad en todas las partes.

La obra, presupuestada en nueve millones de euros, se pretende financiar con la venta de plazas de garaje a residentes a 20.000 euros, el precio estandar para este tipo de producto en cualquier ciudad media. Estos estarían situados bajo el nuevo bulevar, que disfrutarían todos los vecinos independientemente de que tengan coche o no, porque en eso consiste la ciudad. Los vecinos, por su parte, alegan que la obra destruirá “cientos” de plazas de aparcamiento en superficie, gratuitas por otra parte, parte que jamás indican. Estando como estamos en Burgos, espero que enmarquen el problema dentro de las cuitas medievales de impuestos y diezmos.

Hoy por hoy, lo único racional en Gamonal

Son operaciones que se han hecho en muchos otros sitios, que causan las molestias propias de una obra, pero que dejan una ciudad objetivamente mejor, y que mejorar un entorno muy desfavorecido. Si tienen la ocasión de pasar por Gamonal, no se pierdan su antigua iglesia, rodeada por todo los lados de carreteras como una isla de religiosidad cercada por el falso Dios del automóvil, que en Burgos da tantos empleos -es líder mundial en fabricante de componentes de automoción- y quebraderos de cabeza.

Sin embargo, los intereses del Ayuntamiento no son meramente altruistas, aunque tampoco son pérfidos en su totalidad, como acabo de intentar explicar. La obra la ejecutará el conocido constructor local Méndez Pozo, que en 1994 fue a la cárcel por un escándalo de corrupción y que posee, cómo no, el Diario de Burgos.

En este buen blog -debería haber uno similar, o más, por cada ciudad o pueblo español- se olían algo desde hace dos años. Pasa igual en todas partes, pero es que aquí incluso ha pasado por la cárcel. Y está en tratos con Ulibarri, el constructor ponferradino de la Gürtel. Es un buen blog, pero que solo ve los defectos a la obra y habla de “élites” y “vecinos”, en un lenguaje criptomarxista que deja la crónica de la fosa séptica de Diagonal en un dechado de buen periodismo (“problema crónico de aparcamiento derivado de la planificación de la zona”).

Yo creo que el problema existente y las posiciones de cada uno (si las plazas de aparcamiento subterráneo fuesen gratis, seguro que no protestaban) están muy claras tras lo expuesto. Lo que deja perplejo son los tres seguidos de kale borroka en un sitio como Burgos. Continua a leggere

Empresas públicas estatales, un ejemplo de gestión

Tanto con eso de la marca España y dos de las empresas públicas que más la pueden representar acaban de presentar brutales despidos y remodelaciones en su estructura y funciones. Una apenas ha tenido impacto mediático, a pesar de su relevancia, y la otra ha contado con todo el impacto mediático, porque está mucho más radicada en el terruño.

La primera es Acción Cultural Española, la empresa pública encargada de montar las exposiciones sobre la marca España fuera de nuestras fronteras y que, cuando fluía el dinero a crédito y tenía otro nombre, también las montaba dentro de España, con suculentas minutas a cambio de contenidos francamente mejorables.

Parecía que el criterio que imperaba era cuanto más, mejor, y ahí que se celebraron con grandes fastos y gastos todos los centenarios, aniversarios y bicentenarios que tuvieron a bien de coincidir antes de 2009, cuando se corta el dispendio de dinero. Ahora, pasada la borrachera (llegaron a contar con 30 millones de presupuesto, ahora es un 75% menos), la empresa despide al 40% de su plantilla y rebaja el sueldo a los que se quedan.

La presidenta es Maria Teresa Lizaranzu, que además es directora general de Industrias culturales y del Libro y, pásmense, la esposa de Álvaro Nadal, el responsable de la Oficina Económica de la Moncloa, que por su cargo y desempeño en la actual situación, es íntimo de Rajoy. Seguramente la señora Lizaranzu tiene ambos cargos por su valía personal, y no por ser la esposa de quien es, que aquí pueden leer mejor.

La meritocracia de los números uno y dos de las oposiciones a cuerpos generales del Estado: así está formado este Gobierno. Y para el resto, la meritocracia de estar casado, o ser primo, o hermano, porque “tenemos la generación mejor formada de la historia”, pero por si acaso vamos a ir colocando en los puestos a familiares y amigos, como en todas las anteriores generaciones de España.

En fin, vayamos al primer ente público que aplicó un ERE, conocido por todos como Paradores. En la wikipedia se puede ver la génesis de lo que parecía una buena idea en un país con amplio patrimonio histórico y que vive en gran medida del turismo, aunque el que ofrece Paradores no es el que realmente aporta la parte del león, más visible en Platja d´Aro.

Con el tiempo y, especialmente, los Quince Años de Despilfarro, Paradores se fue convirtiendo en un red inmensa y que inauguraba instalaciones en sitios realmente incomprensibles, movido por las presiones locales o pensando que, por arte de magia, el visitante dispuesto a desembolsar 180 euros por una doble querría pasar una noche en pueblos y aldeas de mierda en los sitios más feos y cutres que existen.

Se convirtió en una agencia pública de colocación de los amigos del pueblo agraciado, donde se colocaban en los servicios -el que estudio en la capital, en la dirección del centro; la prima en la cocina; el hermano en la recepción- a las fuerzas locales, porque otra fuente de empleo en la zona no había, o no se quería buscar. Si tienen la molestia de leer la lista de Paradores en el anterior enlace, verán como hay provincias sobrerepresentadas -las de siempre- y donde el paro campa con cifras de África, aunque no siempre lo recojan las estadísticas.

Los planes iniciales, que contemplaban atajar el problema con soltura con cierre de hasta siete establecimientos y cierre durante meses -los de aún más baja ocupación- de otros treinta, se han quedado al final limitado al cierre de un único establecimiento -en Puerto Lumbreras, Murcia- y a seguir esperando a que escampe, que para algo los que trabajan ahí se sienten con derecho a puesto de por vida.

Sin embargo, la empresa pública sigue, al parecer, con su programa de aperturas, como este establecimiento en una de las zonas más remotas de España, y que pasaría a ser el más grande por superficie de toda la red, demostrando una notable capacidad de adaptación al entorno. Aquí, a toda máquina y prietas las filas hasta el abismo.

¿Y quien es la directora de Paradores, la responsable de tan sabias decisiones no llevadas a término? Pues nada menos que la ex-mujer de Rodrigo Rato, a la que dejó hace unos años para irse con otra más joven -concretamente, 30 años más joven y periodista, que la profesión está muy mal: alguna se ha tenido que recalificar en Princesa-, pero que ha mantenido muy buena amistad con gente de poder en el partido de gobierno.

Seguramente la señora Ángeles Alarcó es la de más valía para ocupar la presidencia de Paradores, porque en este país impera la meritocracia. Eso, ante todo. Y si algún día se privatiza todo Paradores, incluyendo los recintos históricos en donde se enclavan los más respetables, seguro que la empresa adjudicataria será de un amigo, o ex, o primo, o hermano.

Este es el ejemplo que sale de un somero análisis de las dos entidades públicas empresariales a nivel estatal que han presentado los dos primeros ERE. La figura jurídica se creo para dar lo mejor de la empresa privada al patrimonio público, y ya ven. Para los amigos. España, año 2013.
***
El mejor y más agradecido rascacielos de las conocidas como “Cuatro Torres de la Ciudad Deportiva”, ejemplo duradero de la locura de los Quince Años de Despilfarro, prácticamente vacío y con unos costes de mantenimiento de 6 millones de euros al año.  Sólo se habla del aeropuerto de Castellón y otros ejemplos en la mente de todos, pero hay muescas en todas partes. Continua a leggere

Pelotazo en Oviedo

Magníficamente integrado en su entorno: color y estructura

En mi afán por divulgar otros ejemplos de pelotazos habidos en España durante los Quince Años de Despilfarro, al margen de los manidos del aeropuerto de Castellón y similares, hoy toca detenerse en Oviedo.

La pequeña ciudad, capital de Asturias, contaba con un campo de fútbol municipal donde jugaba el equipo local, situado en pleno casco urbano. A finales de los noventa se derribó y el equipo se trasladó a un flamante nuevo estadio en el extrarradio, a las faldas del Monte Naranco.

Tan sabia decisión coincidió con el descenso de categoría de la entidad deportiva, que en un año pasó de jugar en Primera División a hacerlo en Tercera, merced a méritos deportivos y económicos: desde luego, era el estadio más flamante de su categoría, con 30.000 asientos para rivalizar con equipos de aldeas. Por ahí sigue, quince años después, en 2ª B. También el estadio, claro.

En el solar del antiguo estadio, que permaneció bajo titularidad municipal,  se desarrolló una operación urbanística consistente en hacer un edificio desmesurado, escasamente pensado y muy de presumir, llamado Palacio de Exposiciones y Congresos Ciudad de Oviedo. Era de iniciativa privada, porque el Ayuntamiento ya tenía un edificio propio con esas mismas finalidades,  inaugurado pocos años antes y bastante adecuado al volumen de la ciudad, qué solo en épocas muy recientes ha conseguido pasar de los 200.000 habitantes.

Sin embargo, estamos hablando de Asturias, una región donde impera el grandonismo, hasta el punto que en el habla local se pone el sufijo -on para ese tipo de cosas. Sumen a esta característica racial de los asturianos los tiempos de despilfarro, la desenfrenada pasión por construir, un alcalde impresentable bajo todos los conceptos, la firma de un arquitecto estrella y tendrán el resultado final.

El Calatravo. Con un nombre tan pomposo que empieza por “Palacio” y acaba varias palabras después, esa otra afición local a rebautizar de manera francamente ingeniosa a las cosas no tardó en encontrar otro nombre para el engendro surgido en el solar del antiguo estadio. No es el nombre más ingenioso, pero al menos transmite parte del horror.

El edificio se compone de una parte central ovoide, rodeado por columnas en 45º que sostienen un edificio en forma de U de tres plantas, que se eleva sobre rasante sin medida alguna con el entorno o el urbanismo existente. Además, es totalmente blanco, como en toda la obra de Santiago Calatrava, autor de este engendro, ya esté el edificio en Valencia, Milwakee -como la galería de arte que hizo ahí- o Barcelona. No, en Zürich no le han dejado, pero ahí tienen criterio.

Ahí van las dimensiones de la obra: auditorio de 2150 personas con cúpula de 45 metros de alto, hall de 2300 m2, 12 salas de reuniones, y eso sólo en el ovoide principal; centro comercial de 65.000 m2 ; y en el edificio de tres plantas hay ¡11.200 m2! de espacio para oficinas, un hotel de 150 habitaciones y 17.400 m2 (habitaciones bien grandes, pues), además de 1800 plazas de aparcamiento para el conjunto.

La obra fue un desastre desde su concepción, su ejecución y su legado. Como en gran parte de las obras de Calatrava, tenía una parte móvil, que nunca se ha podido mover y por la que están en juicios y pleitos entre constructora, arquitecto y promotor; además, el arquitecto había ideado, con total desconocimiento del lugar, una lámina de agua que caía desde gran altura, pero que fue suprimida de la obra final por sus altos costes de mantenimiento, aunque hubiese quedado más justo espetarle un ¡esto no es el Mediterráneo!.

La construcción se inició en 2003 y con una concesión durante 50 años, insisto que bajo iniciativa privada, pero con consentimiento y aquiescencia del Ayuntamiento y la autoridad regional: ahí dieron los permisos de construcción y, peor aún, adquirieron los 11.200 m2 de oficinas para instalar dependencias públicas, como si no hubiese otros edificios disponibles. Fue una subvención encubierta a un complejo que ya nacía mal y renqueante.

El promotor se llama Jovellanos XXI, y es una sociedad inmobiliaria participada por la familia Cosmen, los de la empresa de transporte ALSA, conocida también como El Monopolio y auténtico poder fáctico de la región. Esta misma promotora también intentó hacer de las suyas en otro solar municipal de Oviedo (de hecho, las dos operaciones se conocía como las “de los Palacios”), con su propia y triste historia.

En cualquier otro país se hubiese conservado

Se trata del solar conocido como El Vasco, por ser este el nombre de la antigua estación que se tiró abajo a finales de los ochenta, cuando se sacaron las vías de tren que atravesaban la ciudad. Era una operación de moda en la época: en Madrid se llamó Cinturón Verde (y se enterró la vía que rodeaba la ciudad entre la Estación del Norte, ahora conocida como Príncipe Pío, y Atocha) y allí Cinturón de Hierro.

En Oviedo se hizo lamentablemente mal: la ciudad se quedó sin conexión ferroviaria directa con las cuencas mineras, donde antes se podía llegar en 25 minutos, y el solar quedó vacío hasta la actualidad, con feos asuntos políticos. Jovellanos XXI intentó hacer caja, pero no coló: nada menos que tres rascacielos de 133 metros -para la escala de España lo son, imaginense en Oviedo- diseñados también por Calatrava (“edificio escultura”), inclinados y al lado del muy cuidado casco antiguo de la ciudad.

Afortunadamente, cuando se presentó esa astracanada ya era 2007 y la cosa comenzaba a desinflarse: da miedo pensar si el pelotazo se hubiese propuesto cinco años antes. ¿Miedo? No tanto: basta asomarse al Calatravo finalmente construido y ver una imagen fideligna de lo ideado. Un paisaje apocalíptico, como poco.

Ahora resulta que Jovellanos XXI ha presentado concurso de acreedores (la antigua quiebra, vamos) por 90 millones de euros, con un comunicado que da risa y asco leer, aun cuando viene extractado. El Palacio de Congresos del que alardean que ha traído a “50.000 personas” en año y medio de actividad -como si fuese una cifra para admirar- y  no tiene programación ni actividades programadas en el futuro cercano ni lejano, como es evidente cuando existen ese tipo de instalaciones en todas partes.

Como habrán podido intuir, el horrible edificio desproporcionado acabará en manos municipales, pero no es que los promotores hayan quebrado. Como indican desde Izquierda Unida, Jovellanos XXI vendió el espacio comercial por 121 millones de euros, y las oficinas del Gobierno Regional por 61 millones de euros -esto en sí sólo ya sería un escándalo, además de la subvención encubierta apuntada antes-, por lo que el negocio ya estaba hecho y ahora sólo quedaba deshacerse de lo inservible.

Es más, el Ayuntamiento de Oviedo ni siquiera será parte en el proceso concursal, ya que autorizó en 2010 a Jovellanos XXI a hipotecarse sobre una parcela que era pública, algo que me parece legalmente dudoso. Es la historia de un pelotazo, por la que nadie pasará por la cárcel y mediante la cual una pequeña ciudad de provincias se queda con un armatrostre sin utilidad, con elevados costes de mantenimiento, feo y con problemas de construcción. No es para estar muy orgullosos.
***
(Relacionado con el tema principal) Un resumen de la prensa local sobre el Calatravo. Está lleno de chismes, destacando especialmente que el complejo se pretendió llamar “Francisco Álvarez Cascos”.Y aquí se dice que tiene 125 usuarios al día, resultado de dividir los usuarios de los días que tiene actividad entre los 365 días del año, una fórmula tramposa pero que da una cierta idea de su función: tremendo lo de que fue inaugurado con la bendición del arzobispo. Parece una escena de La Regenta.
***
(10 días después del tema principal del post) Se muere el arquitecto municipal que dio validez con su firma a la operación “de los Palacios”. Casualidades de la vida: la quiebra de “El Palacio” vino un poco antes de su quiebra vital. Parece mentira que le dediquen elogios, aunque todo es posible en Vetusta. 
***
Crear un macrocomplejo de supuestos usos culturales para acabar presentando la Feria del Cocido: la realidad de España y de una de sus provincias más eso: provincia y España.
***
Es que Valencia es muy pequeña y hay muy pocos hoteles, normal que haya coincidencias. En cuanto se supo que sería un juicio con jurado -y las presiones que hubo para su conformación- se intuyó el desastre.
***
La clase política reacciona ante el futuro éxito de plataformas como Actualizable. Continua a leggere

Cosas que no se creen (VII)

Enric González adopta la valiente postura de sacar el tema de la inmigración como problema, a la que dedica esta sucinta frase: “No fastidiemos. Esa idiotez se desmonta por sí misma”.

La inmigración ha sido un problema

Su postura recuerda mucho a la que utilizó Mariano Rajoy es su extremadamente fallida campaña de 2008, la única de la historia de España donde se sacó -de refilón y con el temario bien acotado- este importante tema. Su asesor mexicano de campaña le aconsejó que cualquier interpelación sobre este tema debería ser zanjada así: “soy gallego”.

Entiéndase por esa frase que, por su condición de oriundo de esta región ultraperiférica y esquiva con la modernidad, hasta el punto de seguir enviando a sus ciudadanos a la emigración -la segunda ciudad más poblada de gallegos tras Vigo es Buenos Aires-, ya lo decía todo.

Como si un hijo de la burguesía de provincias tuviese algo que ver esos gallegos analfabetos y con bocio que emigraban a los peores países de América y a centroeuropa, y que lo primero que hizo tras acabar la carrera de Derecho fue sacarse una oposición de Registrador de la Propiedad….vamos, justo lo contrario a lo que es la aventura y el drama de la emigración.

En fin, quédense con la cantinela evidente de que personajes tan diametralmente opuestos como Enric González y Mariano Rajoy zanjen el tema con una frase hecha, corta y que sirve para evitar el tema. Es la postura oficial, tanto, tanto, que los dos grandes partides políticos españoles decidieron que tampoco iba a ser tema de debate en la campaña electoral para el 20 de noviembre de 2011.

Precisamente porque una parte muy importante de la población -la que tiene más contacto vecinal con la inmigración- lo considera un problema, la inmigración no forma parte del debate público político o mediático de este país. Ahí está el ejemplo del imparable ascenso de un impresentable como Anglada -en 20 años, presidente de la Generalitat-, aupado a un importante poder municipal en Cataluña tras haber sabido aprovechar los resortes de un discurso antiimigración en una región compuesta por inmigrantes de otras regiones de España. No hay mayor tirano que el que ha sido esclavo.
 
Curiosamente -no tanto-, el PP local ha pescado votos en el mismo caladero que Anglada, pero en Badalona y con un personaje entre grotesco y simiesco, jamás desautorizado desde Madrid, porque todo lo que sea crecer en Cataluña esta bien, a costa de lo que sea.Y mejor no hablemos de la fuerte implantación municipal de un partido predarwinista como España 2000 en Valencia, esa región modelo de tantas cosas.

La inmigración no ha sido un problema: han venido a ocupar puestos de trabajo que los españoles no estaban dispuestos a ocupar, y de paso se han encontrado con una sociedad que daba sanidad, educación y seguridad personal a unos niveles que jamás soñaron con conocer, por no hablar de vacaciones pagadas, derecho a cobrar un sueldo sin trabajar y todo tipo de regalías que conocemos como “Estado de bienestar”.

Se lo encontraron así, y no fue creado para ellos. Para cualquiera que piense que la emigración ha sido un problema, que tenga en cuenta que en España hay 2 millones de gitanos (no hay cifras exactas) que jamás han cotizado, expertos usuarios del estado de bienestar, y contra los que jamás se carga las tintas. No vinieron de ningún sitio, ya estaban aquí y se les puede reprochar los mismo que Anglada o el discurso más primario contra la inmigración dice habitualmente.

Yo nunca he visto trabajar a un gitano en los trabajos en los que sí veo mano de obra inmigrante: cuidando a personas necesitadas, en el tajo, tras la barra de un bar, en la sanidad pública, en los servicios de limpieza, en tiendas que abren con el sol y cierran cuando la luna está bien alta, en un taller mecánico y las tareas del campo.

Cataluña, la tierra de Enric González, que decide no entrar en el tema de la inmigración, también tiene muchos gitanos, al margen de la rumba. Evidentemente, comparto la postura del periodista de que la inmigración no ha sido un problema, pero estaría bien explicarlo y no quedarse en la respuesta automática que tanto abunda en este tema, porque cuando el poder político y mediático pacta no entrar en un tema, es que el tema existe y es problemático.

Grado de acuerdo con el artículo: 100%
***
La pensión media de jubilación (contributiva) alcanzó los 948,81 euros/mes en agosto. La pensión media de todo el sistema fue de 831,54 euros. Vamos, que puedes haber cotizado toda tu vida y sólo cobrarás de media unos 100 euros más que viudos, inválidos, huérfanos y no contributivos, los otros pensionistas. Este sistema no se tiene en sí. No es ya su esquema piramidal, es que es tremendamente injusto.

***
Según un informe de la Comisión Europea, la deuda pública española superará el 100% del PIB para el año 2020. Y eso en el más conservador de los escenarios, en los más probables se pondrá en un 110%. Estaría bien dedicar una serie de artículos a lo que significa eso: bibliotecas sin libros de novedad, infraestructuras decrépitas, imposibilidad de acometer inversión alguna. Simplemente ir pagando la deuda, que se pidió para mantener programas o inversiones improductivas por sí mismas. Es lo que tiene pagar la deuda al 7% o al 8%.
***
Interesantísimo artículo sobre la burbuja de aeropuertos en China.Está todo centralmente planificado desde el XII Plan Quinquenal (y no es broma). Aquí otras imagenes curiosas sobre el demencial urbanismo de ese país. 
***
Historia parcial e interesada sobre el Centro Niemeyer de Avilés. Empieza mal (califica de década el periodo comprendido entre 1991 y 1997, cuando se gestó y se inauguró el Guggenheim), está escrito con el ojo del culo y quiere ser un tirón de orejas, cuando en realidad es simplemente una caca de vaca. Asturiana, por supuesto.Titular “purgar sus excesos” en una región que ha construido un puerto soviético sin uso, que quiere un AVE sólo de pasajeros, que tiene un Calatrava inútil y horrible -perdón por la redundancia- y en la que todo es “grandonismo” (exceso) es una ironía de muy mal gusto. Continua a leggere