Ramón Espinar, llegó la hora de tu dossier

Tu utopía pagada por todos, tu VPO

Estos días ha vuelto a aparecer el famoso recurso al dossier que tan bien se vio con el caso Puyol o al idiota de Ignacio González: la sensación de que los servicios de inteligencia de este país tienen un archivo con cosas comprometidas de todos y cada uno de los ciudadanos notables de España, al igual que sucedía en la RDA con la Stasi. Mientras vayas por la vereda, no te pasará nada; como te salgas de ella, aparecerá algo -con fotos, documentos, grabaciones- en el peor momento y con el fin de amedrentar, acabar con un proyecto o acabar con la extorsión de Barbara Rey. 

Quizás fue premonitorio que el día antes de los hechos a relatar el siniestro personaje que siempre ha sido Luis María Ansón se descolgase en su irrelevante columna de El Mundo con una alusión a que el CNI “dispone de un arsenal de irregularidades y vergüenzas del líder Podemita”,  que no es otro que Pablo Iglesias. Cada uno dará la veracidad que quiera, pero ahí está la famosa frase de Fernández Díaz sobre “esto la Fiscalía te lo afina”, conocida precisamente por otra de esas filtraciones interesadas que se venden como periodismo. Se crea el informe, real o inventado (¡un saludo a Trías¡), y después ya viene el iter judicial, con tanto de exhibición mediática, ruido y enmarañamiento.

El agraciado por el último informe policial filtrado ha sido Ramón Espinar, líder de Podemos en el Senado y famoso por aparecer bastante en la tele, amén de ser hijo de Ramón Espinar, que en tiempos fue el Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, además de miembro del Consejo de Caja Madrid, con tanto de tarjeta opaca a la fiscalidad. Un personaje conocido y de primera fila del partido que irrumpió con fuerza en las europeas de 2014, y que ha trastocado parte del andamiaje de la II Restauración Borbónica.

El medio elegido para la filtración ha sido la Cadena Ser, el mismo donde la Policía tiene una portavoz permanente que finge ser periodista, y que responde pavlosiana al nombre de Ana Terradillos. Seguro que la conocen, porque siempre entra con ímpetu y loable dedicación, vendiendo como noticias lo que simplemente son notas de prensa elaboradas en la cúpula de Interior. La Cadena Ser, que pasa por ser la mejor emisora española por calidad, no lo es tanto por méritos propios como por deméritos de los demás, en esa miriada de emisoras que se agrupan en ese espectro -y no solo radiofónico- que va desde la derecha soft a la ultraderecha.

La agraciada con la filtración con el dossier elaborado desde la cúpula de El Sistema ha sido en esta ocasión Mariela Rubio, redactora especializada en Defensa, casualidad de las casualidades el ámbito donde se mueve el CNI, y que en los últimos tiempos -será que no hay suficientes escándalos en el Ejército español- también está pluriempleada en cubrir la información de Podemos, tarea que hace con la misma eficiencia que el lameculos italiano Francesco Manetto en El País, el buque insignia de PRISA.

La exclusiva de la periodista Rubio -fan de Zaida Cantera, cómo no- salió a primera hora, y después fue replicada por el resto de medios, sin citar la exclusiva, y sin que en la emisora se inquietasen: saben perfectamente cual es el origen. Un día toca a unos, un día toca a otros. Es su función en la sociedad.

Ramón Espinar, cuando contaba 23 años, compró un piso de una habitación y dos plazas de garaje en una cooperativa en Alcobendas, una población de contrastes en el noroeste de Madrid: en su término municipal está La Moraleja -que lo conocerán del ¡Hola!-, un casco “histórico” de pura cutrez y fealdad española, y varias urbanizaciones de wannabes españoles de los de pádel, reloj Time Force y bisutería de Tous. Un lugar como otro cualquiera, porque la anomía es la característica principal del extrarradio de Madrid.

El piso era una VPO, una de las muchas siglas existentes en la Comunidad de Madrid para referirse a la vivienda protegida, un pingüe negocio para promotores, ayuntamientos, partidos políticos y adjudicatarios, que ven incrementado su patrimonio de manera artificial, simplemente por el hecho de existir y resultar agraciados en un sorteo, para que después venga alguien y hable de meritocracia y demás mierdas: el más puro azar delimita quien pasa a ser propietario de un bien de cientos de miles de euros, con posibilidad de revender o alquilar pasados unos años. Dicen que diez, pero son muchos menos, especialmente en la segunda opción. 

No es el tema, pero la mejor política de vivienda social es la que no existe. La Constitución garantiza el derecho a la vivienda, y en eso se escudan los que urden las tramas de construir cubitos con forma de casa y colores estridentes, para que desde fuera se note bien claro que ahí viven los subvencionados. Secuelas de la política falangista de Arrese, el plan de 1957 (¿nunca te has fijado en la plaquita con el yugo y las flechas que seguramente hay en casa de tus padres o abuelos?) y el Estado de Bienestar entendido como el pisito en Torrevieja del panel final de El precio Justo.

Como de momento existe, y ningún partido lleva en su programa acabar con esta mamandurría llamada VPO, VPPB, VPP o VPT, hay que lidiar con lo que hay, y ahora mismo es que “nuestros jóvenes” no pueden acceder a una vivienda, porque están muy caras. O algo así. Era así en 2010, y sigue siendo así en 2016, con muchos ayuntamientos de sitios de franca regresión económica, demográfica y social gastando ingentes recursos en poner pisito a gente que, simplemente por el hecho de haber nacido ahí, se ve recompensado con una vivienda pagada por todos, y que invariablemente termina alquilando mientras se va a buscar el jornal a la gran ciudad.

No es el caso de Ramón Espinar. Su padre era de posibles, tanto que el imberbe de 23 años se puso a pagar la primeras cuotas de la cooperativa en el 2007, con apenas 21 años y sin trabajar. Pasaba el dinero, según ha explicado en rueda de prensa, su papá -con el que después tarifó-, su mamá y su abuela, y el ponía la mano para nada menos que 52.000 euros, materializados en la escritura de compraventa de 2010. En este aspecto se han cebado mucho, pero no está de más recordar que no tenemos la posiblidad de escoger a nuestra familia, esto es: Espinar no tiene la culpa de haber nacido donde ha nacido, y si su familia se puede permitir adelantar esa cantidad de pasta, pues bien para el. Es una práctica común en España, por otra parte. 

Lo que tiene la culpa Espinar es de ser un zote. De haber comprado una casa en 2010, con 23 años y recién licenciado, una casa de un precio disparatado y que, según práctica común de las promotoras, obligaba a pagar también dos plazas de garaje, tuvieses coche o no. Un timo mondo y lirondo, vendido como “necesidad básica” y todo lo demás. Y de ser un zote por tener este marrón en su pasado y no decirlo poco a poco -por ejemplo, en sus múltiples ponencias sobre los fondos-buitre y la VPO en Madrid- al estilo de “yo también caí en la trampa” o algo así. Se pensaría que jamás le iban a sacar esto. Qué zote.

Lo que hace interesante al caso, y es donde se han centrado las suspicacias de todos los interesados en sacar jugo al caso -que tiene poquísimo recorrido legal, pero que al menos esta vez no es un informe policial inventado de cabo a rabo-, es que Espinar vendió la casa a las pocas semanas de suscribir el contrato de compraventa, que le obligaba a pagar en hipoteca subrogada -del BBVA a ING- más de 90.000 euros. Al revés que otros que se han quedado entrampados de por vida en una casa con cristales naranjas y vistas a una piscina comunal con una palmera de plástico, Espinar se desembarazó del muerto. Y con ganancia.

Resulta que en el tránsito entre la compra de la vivienda y su posterior venta a unos terceros -no identificados, hace falta ser retard para comprar un piso de una habitación en 2010 por ese precio- la Comunidad de Madrid subió el precio del “módulo” -otro de los arcanos del mundo de las VPO, VPPB, VPP y VPT- y el valor nominal de la casa se había incrementado, algo que los ávidos de sacar trapos sucios de Podemos han enfatizado con un “se lucró”, “especuló” o “vaya jeta”, como si Espinar hubiese cambiado la legislación a su favor.

30.000 euros más, simplemente por una modificación que hizo Esperanza Aguirre, siempre cálida con los promotores, en 2010. ¿Existía que la posibilidad de que Espinar renunciase a esa plusvalía artificialmente inducida en un contexto de caída en picado de cualquier tipo de activo inmobiliario? Existía, y no lo hizo. ¿Es ilegal? No, pero es reprobable en un tío que después ha ascendido en la política con un discursito de “no somos como ellos” (freudianamente, no soy como mi padre), con la vivienda no se especula y toda la pana, mi güey. Ese discurso tan cansino, por otra parte, y donde han tocado techo, porque los perdedores de la crisis no han sido tantos como se imaginaban.

Hasta aquí, el caso Espinar. El afectado ha dejado entrever que esta información ya estaba preparada desde hace semanas -yo diría que desde tocó poder como senador por designación de la Comunidad de Madrid-, y que sale ahora en el contexto de las primarias abiertas que tiene la formación postcomunista en Madrid, con un sector de camisas viejas, encabezado por él mismo, contra otro sector de posibilistas, encabezado por, entre otras, la unineuronal Tania Sánchez, vergüenza de cualquier partido donde esté.

Puede ser, y seguramente sea así. En la Cadena Ser están muy ofendidos con la simple mención de que se hayan prestado a una campaña con fines que no sean los puramente informativos, y para muestra baste escuchar al profundamente mongol que presenta el informativo regional en la desconexión entre las 19:20 y las 19:40, el mismo que peloteaba hasta el servilismo a Francisco Granados cuando lo tenía de contertulio, hasta justo el día antes de su detención: de manera chulesca, le espeta al muerto de hambre que tienen representando a Podemos que “si cree que Cebrián sabe quien es Ramón Espinar”, quizás refiriéndose crípticamente a la enfermedad mental degenerativa del apadrinado por Emilio Romero en Pueblo.

En fin, quédense con esto. España es un país donde te sacan un dossier con un asunto escabroso aunque solo tengas 30 años, como es el caso de Ramón Espinar. No hay nada ilegal, pero si éticamente en alguien muy vehemente en sus intervenciones públicas, y representante del sector más duro de Podemos. España es un país donde periodistas se arrogan de exclusivas que no son más que dossieres filtrados en el momento exacto, en el lugar adecuado. La Cadena Ser y el grupo PRISA quieren lo mejor para Madrid, que en su caso es seguir haciendo negocios y que todo siga como esté, porque no había nada que cambiar en la capital y Antonio Carmona era mejor que Manuela Carmena. Que la clase política que venía a salvar este país y a gestionar mejor es incapaz de gestionar siquiera su patrimonio o sus aspiraciones vitales con 23 años, al parecer recluidas en un nicho de 144.000 euros con dos plazas de garaje, por si vienen visitas.

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Si eres un desastre con tu economía personal, no aspires a gestionar lo público

Les Astronautes, 1959

El post de hoy es en cierta medida la continuación de este otro. La medida propagandística de los partidos políticos e instituciones públicas de hacer accesibles los datos económicos de las personas que ocupan puestos de relevancia, aún siendo parcial y seguramente falseada (abundan los ejemplos), siempre ofrece material para sacar bastantes conclusiones.

El fenómeno surgió no hace mucho, y en un principio hubo muchas reticencias por parte de la clase política. Solo el conocimiento de la punta del iceberg que es la corrupción en este país, y el surgimiento del fenómeno Podemos, ha hecho que la tendencia se consolide. Está por ver que dure, o que se use para algo más que el cotilleo insano.

De momento, el partido político que ha hecho del brochazo grueso sobre la corrupción uno de sus caballos de batalla ha tardado bastante en sacar su propio portal de transparencia. No se se sabe si por Errejón (tema tratado anteriormente) o por Monedero (tema no tratado, y que es tan vergonzoso que su propio partido ha metido al Ideólogo Máximo en la nevera. Y espero que sea por una buena temporada), pero hace unos días Podemos, en un gesto magnánimo y de gran celeridad (¿era tan difícil hacerlo antes? ¿no podía estar desde el principio?) nos ha agraciado con su particular outing financiero.

A mí las cuentas del partido me interesan más bien poco: con el caso Monedero ha demostrado que la financiación inicial (o la acumulación primitiva del capital, en su lenguaje), esa que es tan difícil obtener para empezar a rodar, venía de Venezuela. Las dictaduras siempre tienen una suculenta partida para gastos de propaganda en el extranjero. ¡Que no va a tener Venezuela, si el segundo tipo con más dinero en las cuentas opacas del HSBC era la mano derecha de Chavez! ¡Patriotismo económico bolivariano! ¡Aló!

No se diferencia en eso nada del PSOE de Suresnes y los Flick y Flock que les pasó Willy Brandt, y del surgimiento de cualquier partido político de nuevo cuño o que venga del exilio. Fondos de la CIA, del KGB o del Liberty Fund eran moneda corriente no hace muchos años, y esto no es más que la nueva versión caribeña-petrodolarizada.

Uno de los efectos buscados con esta relativa transparencia es ver con qué patrimonio entra el cargo electo en la política, y con que patrimonio sale. En el caso de Podemos, y excepción hecha de los cinco europarlamentarios conseguidos -por cierto, un año después NINGUNO va a seguir en el cargo, lo cual demuestra su afecto al mandato representativo otorgado-, no hay ningún referente por su reciente origen, y por recelar de la nueva política.

Es ahí cuando cobra especial interés mirar el patrimonio de político. Miren el ejemplo de hoy, nada menos que la gallega Carolina Bescansa, número cuatro del partido y dicen que responsable de muchas cosas del funcionamiento interno del mismo, caracterizado por su verticalidad y por su esquema clásico o de casta, como prefieran.  De 44 años, lleva trabajando en la Complutense desde el año 1997, esto es: acabó la carrera y enlazó una beca FPI para no moverse nunca más.

Una beca FPI es asociada a proyecto y, por aquel entonces y por este ahora, entregada a dedo por el responsable del proyecto: hay que hacer el paripé de una oferta pública de la plaza, para que al final sea igualmente entregada a dedo al candidato ya previsto cuando se pide una plaza de becario en el proyecto. Las becas FPU, que solo se entregan a 900 personas cada año, son mucho más selectivas porque se entregan ad personaen y por criterios de excelencia académica. No las confundan nunca, por favor.

En el caso de Bescansa, y según se lee aquí, su auxiliador fue Julian Santamaría, un sociólogo muy próximo al PSOE, un fontanero de La Moncloa de la peor especie, y consejero aúlico de gran parte de la cúpula del Partido que hegemonizó y en gran parte configuró el actual modelo político español. Con sus virtudes y sus defectos. No en vano fue presidente del CIS, González lo nombró embajador en EEUU (¡toma plaza!) durante tres años (1987-1990) y es un experto en encuestas electorales.

La tesis de Bescansa, presentada en fecha tan extraña como 2005 (nueve años después de enrolarse en la Complutense) versa sobre Posiciones ideológicas en la Comunidad de Madrid. Estaría bien poder verla, porque seguro que está muy trabajada y hace honor al título: sólo hace falta ver el partido que han montado y que opera exactamente igual que una secta, con toda la cúpula proveniente de la Facultad de Políticas de la Complutense. Actualmente es profesora titular en esa Universidad.

Bescansa, en su declaración de bienes, declara que cobra 34260´14 euros brutos anuales de su trabajo, una cifra sencillamente increíble. Por lo baja, que es lo común y esta en línea con su escala, pero especialmente porque no refleja ninguno de los complementos retributivos que suelen acompañar la nómina de los profesores universitarios: ni un sexenio de investigación, ni los complementos que dan las comunidades autónomas. Bescansa, en su declaración de bienes, se limita a reflejar el bruto de su nómina.

Como en el caso anteriormente referido de Pedro Sánchez, da más pistas ver el resto de su patrimonio; al igual que el líder del PSOE, declara ingresos por alquiler de una vivienda de 8400 euros al año, esto es: 700 euros exactos al mes, cifra que corresponde a un piso de 2 habitaciones en una zona corriente de Madrid.

La casa la compró en septiembre de 2006 (¡hay que celebrar esa tesis y la plaza fija que venía asociada!) a la edad de 36 años y con un valor catastral de 49.000 euros. Declara tener en una cuenta corriente (no depósitos ni acciones) 455 euros a vista, sin vehículo propio y una participación valorada en 1000 euros en una sociedad limitada dedicada a encuestas.

El problema viene, por si no es bastante problema que no tenga ni un puto duro ahorrado (¡es que los bancos roban! ¡el interés es pecado!), con sus debes:  una hipoteca con el banco gallego (llamado Abanca, antiguo Caixa Galicia), que ahora es casualmente de capital venezolano (¡Aló!), de nada menos que 180.000 euros.

Evidentemente, fue suscrita en el momento de adquisición de la casa. Septiembre de 2006, en pleno pico de la burbuja, que continuaría subiendo hasta mitad del siguiente año. 180.000 euros de los que todavía debe ¡140.800 euros! a finales de 2013, que es la fecha de la última declaración de la renta usada como modelo para la declaración de transparencia.

Hagan cuentas. Esta mujer, supuesta crema de la intelectualidad española (FPI, profesora universitaria, joven por entonces) contrata una hipoteca de la que no sabemos ni la duración ni el tipo de interés por un bien que actualmente no ocupa y que, al ritmo de ese alquiler mensual (140.800 entre 700 entre 12) todavía tardará ¡17 años! en recuperar lo invertido, eso sin contar impuestos sobre la vivienda (pongan 700 euros más al año, y son 17), reparaciones, la comunidad que tradicionalmente en España paga también el propietario y….un negocio ruinoso.

Es de suponer que Bescansa ahora vivirá amontonada en otro sitio, porque no declara ningún otro bien. 450 euros en la cuenta, y una hipoteca de 140.000 euros. Equivale a 5 años de sus rentas de trabajo brutas, lo que no es una cifra escandalosa, pero no es algo envidiable. Acabará de pagar su vivienda -que no es suya, es del banco- con 58 años.

Se que la situación no es diferente de la tanta otra gente, y quizás ahí esté el guiño de Podemos en que ellos son el pueblo y no casta, pero a mí alguien que no sabe gestionar su propia vida o patrimonio no sirve para gestionar lo público, el patrimonio de todos. Seguramente entre sus cálculos está el empezar a cobrar pasta gansa ahora que en unos meses tendrá un cargo público de esos espléndidamente remunerados, lo cual tampoco da mucha seguridad de su capacidad de gestión del bien común. 450 euros de ahorro. Y pretende que nos lo creamos.

Peor aún es el caso del muñeco hinchado que ha puesto el PP como candidato en Andalucía. Con los raciales apellidos de Moreno Bonilla, y sus sempiternos polos y jerseys estilo Los Morancos (o estilo andaluz, qué narices), este simulacro dotado de vida lleva en política desde 1995, cuando en la marea autonómica del PP en aquel año entró como concejal en Málaga. No dispone de estudios superiores y si de varios títulos de Anís del Mono que expiden las Universidades privadas, creadas precisamente para eso. No tiene otra profesión que político, al fin y al cabo se afilió al PP con 19 tiernos años, allá por 1989.

Desde ese 1995, hace 20 años, no se ha bajado de la poltrona. Ha sido Secretario de Estado, presidente de NN.GG, diputado de paracaidas por ¡Cantabria!, Senador, y ha percibido rentas por parte del PP en función de su impagable trabajo, rentas que han llegado a 49.000 euros al año, para complementar su escaso salario publico. Su última declaración de bienes se puede ver aquí.

104.000 euros de sueldo, palma 2650 euros por inversiones mal realizadas (en el año 2013 y todavía pensando que los fondos de inversion se iban a recuperar) y dos viviendas, una pagada y con garaje en Malaga,  y otra en Madrid sin garaje comprada en mayo de 2005 al 50% y para la que le concedieron ¡un crédito de 338.000 euros! ¡Y a su mujer otro igual! ¡Una vivienda de 676.000 euros!

Moreno Bonilla ha empleado sus ingresos a pagar esa deuda, y de manera tan religiosa que ya en 2013 sólo le quedaban 29.000 euros por devolver. No esta nada mal, ¿eh? En ocho años y medio devolver 307.000 euros, sin contar intereses sobre el principal, que es lo primero que se paga en una  hipoteca. Supone devolver al banco (307000 entre 102 meses) 3000 euros al mes, esto es: más de la mitad de sus ingresos netos mensuales. Los declarados, claro.

Tanto se ha tenido que ajustar Moreno Bonilla que, según se lee en su declaración de bienes, el pobre se ha visto obligado a suscribir, con la misma entidad bancaria, un préstamo personal de 49.000 euros, a fecha de noviembre de 2012. Necesitaria liquidez, porque en la cuenta bancaria declara 12000 euros. Su mujer es Gerente en el Distrito de Barajas, cargo al que habrá llegado por su valía y no porque el señorito fue a Madrid a seguir con su carrera política y había que buscar un apaño a la consorte. 

En fin, es otro ejemplo más de la poca fiabilidad que pueden dar en la gestión del patrimonio público quien es incapaz de gestionar el suyo propio y privado. Pedir un “prestamo personal”, que suelen tener un TAE del 8% o superior, cuando eres Secretario de Estado y te pimplas más de 100.000 euros al año es demencial. Eso sí, al final de su escapada tendrá pagado su chaletito, pagado a un precio superior al de su valor actual y futuro en el  mercado. “Yo pagué mi casa durante la crisis”, dicen. Se les oye.

Todo su dinero, todo su patrimonio, invertido en ladrillo. Esta es la clase política española, miren hacia el espectro ideológico que miren.
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Uno de los personajes más lamentables de la historia reciente de España se permite decir, ante su tipo de audiencia, “nos hemos comido el futuro”. Mario Conde, que se comió 600.000 millones de pesetas de 1994 en Banesto, abonados después con dinero público. Atentos a la foto, otra más de la galería de chaladuras de este chamán gallego.
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Algunas iniciativas quedan muy bien en el papel y son muy buenrollistas, pero la realidad es muy terca.
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Un descubrimiento realmente sorprendente, parece sacado del guión de un cómic Marvel o DC.
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Fascinante descubrimiento de los planes y alternativas que hubo en 1970, cuando se creo Amtrack.
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Ojo con esta noticia: más de la mitad de los adultos americanos han cambiado de creencia religiosa al menos una vez en su vida
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Asturias, paraíso natural
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Ya que me voy del convento, me cago dentro.
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La tradicional forma de aceptar la libre competencia en nuestro país.
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Esto explica parte del sobrecoste brutal de la obra pública en nuestro país.
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“Nada más lejos de la realidad”, afirma campante el diario de derechas ABC, y lo que se lee entre líneas es que se ha hecho un timo de la estampita. La forma de hacer negocios en Madrid de toda la vida: eso sí, no dice en ningún momento cuando dinero va a sacar la concesionaria por la explotación de la publicidad, dinero que perderá ese Ayuntamiento tan inteligente.
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¿Cataluña quiere un Tribunal Superior de Justicia para tratar estos temas? Lo dudo mucho.
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Un personaje digno de Berlanga.
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Fenomenal artículo sobre Guastavino Continua a leggere

Podemos: a otro con ese cáliz

El logo del partido a efectos de estas elecciones

La abstención ha vuelto a ganar la convocatoria quinquenal para elegir nuestros representantes en el Parlamento Europeo: el 55% del electorado se ha quedado en casa. Además, el partido ganador de los comicios sólo ha obtenido uno de cada cuatro de los votos válidos, una cifra paupérrima para unos que gobiernan a nivel nacional y en gran parte de las autonomías con mayoría absoluta.

Ese es el principal resumen de las elecciones europeas. Todo lo demás son lecturas ventajistas de cada cual, incluyendo la primera y muy difundida de “se ha roto el bipartidismo”. Aunque la suma conjunta de los votos del PP y PSOE haya caído del 50% por primera vez en el actual regimen constitucional, sólo con esta cifra se podría gobernar holgadamente y con acuerdos puntuales extrapolando los datos a unas generales, donde no hay distrito único y sí premios a la mayoría camuflados bajo la Ley D´Hondt.

Repito: mucha gente se ha quedado en casa. El 55% del electorado, nada menos. El escaso atractivo de las europeas para la masa, cierta desafección política y quizás algo de castigo son las razones: tengan en cuenta que en el distrito de Salamanca de Madrid, tradicional bastión del PP y con gente que se levanta para votar a las 09:00 de la mañana, la participación ha caído un 5%.

De hecho, el partido ganador de las elecciones pierde más de dos millones de votos, que no han ido a parar a Vox ni a UPD: simplemente se han quedado en letargo hasta las elecciones que realmente cuentan. Y, por favor, que nadie crea que ese voto ha ido a otro tipo de formaciones (aún) más exóticas. Es un voto que volverá a surgir, y esto es un aviso para esos que claman por el fin del bipartidismo, igual que en 2008 decían que había acabado el capitalismo.

El fenómeno de la jornada electoral es Podemos, el partido configurado en torno al culto a la persona de Pablo Iglesias, un tertuliano televisivo y representante genuino de los indignados, o la etiqueta que quieran poner a la amalgama surgida de la última de las primaveras árabes de 2011. Con absoluto silencio mediático de todos los medios de propaganda oficiales, han conseguido en apenas unos meses concentrar 1´25 millones de votos, que se traducen en 5 parlamentarios en Estrasburgo.

El 8% del electorado: traduzcan esta cifra, o la forma prácticamente inmediata de conseguirlo, a cualquier ámbito de su entorno cotidiano. Rentabilidad bancaria, mejora deportiva o, ¿por qué irse tan lejos?, una cifra de share televisivo. Partiendo de la nada. O no, porque el caldo de cultivo estaba ya bien hecho desde hace tres años.

Podemos se ha quedado por debajo del Partido Comunista a nivel nacional, pero ha ganado con solvencia en tradicionales feudos de los de la hoz y el martillo como Asturias, Rivas o el centro de Madrid. Esto significa que, allí donde el elector ha sufrido en sus propias carnes la hégira de los de la revolución por llegar, ha optado por Podemos más que allí donde no han tenido nunca responsabilidades políticas. Ojo al detalle.

El que ha querido vota a la ultraizquierda ha dispuesto de la tradicional oferta de esta ideología del siglo XX. Sin embargo, parece que Podemos ha conseguido captar ese voto remanente o costra que se resiste elección a elección, el que se sólo se moviliza, a la manera de los ejércitos de las sombras del final de El Señor de los Anillos, en las grandes batallas o en las elecciones realmente importantes, como las de 1982 o 2004.

¿A tí que te importa? Seguro que antes que vosotros, amargados

Hay mucho de eso detrás de Podemos. Empezando por el líder, un matón de barrio de actitud chulesca, y siguiendo por el quinto eurodiputado elegido, alguien que está ahí por sus capacidades y no por ir en silla de ruedas, y pasando por otra que jamás se quita la camiseta verde de enseñanza pública. Falta uno con la bata de médico siempre puesta, pero todo se andará.

Podemos ha concentrado el voto protesta urbanita y precarizado, sin más. Con un programa político que produce vergüenza por la falta de ideas y por defender únicamente valores materiales -exactamente igual que el quincemismo, una revuelta dentro de la riqueza-, Podemos se va a Europa a….nada, porque 5 diputados entre los setecientos y pico del Parlamento Europeo representan lo que representan.

A eso quiero llegar: Podemos representa a un segmento de la sociedad que siempre ha existido, y ha conseguido movilizarlo por una mezcla de oportunismo, demagogia, propaganda del siglo XXI y algunas de las peores prácticas de los partidos tradicionales, de los que no es más que una excrecencia. No una escisión: una excrecencia.

Ni revolución, ni nada parecido. Es simplemente un invitado incómodo, porque aporta a la masa electoral un masa esquiva de votantes (esos que se quedaban en casa “como castigo”) y que, en contextos de baja participación y distrito único como las elecciones europeas, se ve sobrerepresentada. España no es Lavapiés, ni todos vemos la tele los sábados por la noche para ver al mismo tipo que en la Facultad aleccionaba y adoctrinaba. Y con los mismos modos.

Es muy probable que Podemos haya alcanzado su techo electoral en esta convocatoria. Es lo que suele pasar con estos partidos tumultuarios y de aluvión de diferentes causas, compuesto además con gente con el sentido arácnido agudizado, y que ve peligros y enemigos por todas partes. Habrá, entonces, cumplido su función en el sistema.

Como lo hizo el quincemismo. Al margen de cualquier otra consideración, aquella algarada callejera de jóvenes bien alimentados sirvió para que toda una generación  se haya quedado vacunada contra los males del asamblearismo, la mano alzada y las comunas. Son cosas que, basta conocerlas o haberlas vivido por dentro, para abrazar el individualismo y la libertad personal: hay miles de ejemplos a lo largo del siglo XX, y de las mentes más egregias.

Por tanto, la función de Podemos en el sistema es haber incorporado una masa de votantes esquivos al mismo, ampliando el total de votantes. Paradójicamente, han fortalecido el sistema.  Y, si quieren reformar el sistema desde dentro, a la manera postulada por Gramsci, solo podrán convertirse en sistema: diputados, escaños, regalías y prebendas varias. La revolución es otra cosa, y queda muy grande a esta panda de costrosos y desengañados con el capitalismo simplemente porque a ellos no les va bien, o quieren vender eso.
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¿Es mejor alquilar o comprar una vivienda? Pues depende, pero en casi todas las comparaciones sale a cuenta alquilar. Una tabla interactiva como esta debería ser obligatoria en todas las oficinas bancarias para el siguiente ciclo alcista de la vivienda, pero no creo que el Banco de España tenga esta idea.
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Buena chapuza: en Francia han fabricado los nuevos trenes regionales mal, y ahora la solución pasa por reformar 1.300 andenes. La tontería costará 50 millones de euros. En el túnel de Pajares ya van enterrados 3.000 millones de euros y jamás podrán circular los trenes para los que fueron ideados: ni en número, ni en velocidad.Sin embargo, el error francés ha obtenido titulares en todo el mundo. Continua a leggere

Cosas que no se creen (y X)


Aunque Enric González lo presenta con un

Los mercados son irracionales

la frase (o cosa que no se cree) circula ampliamente con otras formas como “los mercados son ingobernables” o, sencillamente, con un lacónico “los mercados” asimilable a un casino, azar o lotería.
Es una gran mentira: los mercados son racionales en tanto que quien opera en ellos lo es, y se mueve por intereses y fines muy claros: obtener el máximo beneficio. Parece que alguien no lo ha entendido, y de ahí viene la confusión de pensar que son irracionales, cuando es todo lo contrario.
Decir que son irracionales es la excusa vaga del político que no quiere asumir su déficit, igual que envía al mismo tiempo a ministros a Londres a la sede de The Economist o Financial Times para intentar que la racionalidad del mercado no se cebe en el país. Los mercados son irracionales: y un cuerno. Lo serán en algún aspecto puntual, pero no en toda su actividad.
“Los mercados, especialmente cuando no existe regulación, tienden al fraude, a la especulación, al abuso y al enriquecimiento indecente de quienes ocupan en ellos posiciones dominantes”. No se que es enriquecerse indecentemente, si se hace dentro de la legalidad, aunque es relativamente cierta la afirmación. “Pero rara vez se comportan de forma irracional durante períodos prolongados”, lo que parece que acerca a Enric González a posturas racionales, por seguir con la terminología de su juego.
“Lo que contemplamos ahora no son unas horas de pánico bursátil más o menos carente de fundamento, sino una resistencia generalizada a prestar dinero a Estados, instituciones públicas y empresas cuya capacidad de devolver los créditos resulta más que discutible”. Vamos, auténtica racionalidad: se presta dinero para que se devuelva, y se aplica un interés en función de la probabilidad o no de esa contingencia negativa. Aquí no hay nada de irracional.
Sin embargo, jamás encontrarán esa realidad en el discurso político. Es mejor decir que hay una conspiración en torno al país, el mismo que presenta una magnitudes macroeconómicas de auténtico espanto, llámase el país Grecia, Portugal, Irlanda o España. Los mercados suple ahora la misma función que antes lo hacía el contubernio judeo-masónico, o el comunismo, con el que comparte características de trivialización. 
Menos mal que existen los mercados, y las agencias de calificación privadas al margen de los estados. Con sus fallos, resultan mucho mejores que imaginar como sería el espanto resultante de una agencia pública que supliese sus mismas funciones, como se ha pedido a nivel europeo. Seguro que jamás pondría la calificación de bono basura a ninguno de los estados miembros. 
“Porque, hay que insistir, cuando no se crece se va a la insolvencia” ¡Gran verdad! Y lo es porque hay gastos fijos no productivos -especialmente el pago de pensiones a gente que ya no trabaja-…de ahí el riesgo de impago que los mercados trasladan a nuestra necesidad de financiación. Por cierto, llevamos cinco años de crisis y el ministro del ramo, antes conocido como Ministro de Economía, ya dice que no se van a poder afrontar pagos en un futuro cercano de seguir esta espiral económica. 
En fin, que se nota que Enric González ya llega al final y no se ha currado mucho -aún menos- la argumentación, terminando con esta frase de bachiller: “Cada vez que alguien hable de “mercados irracionales”, piense usted en lo bien que se lo montan los capitostes de las finanzas y ríase”. Seguro que se imagina al inversor como un burgués con la panza llena, monúculo, reloj de bolsillo, tirantes y traje a rayas con bombín.
Tanto decir que los mercados son racionales, y termina en la figura del capitalista -porque tiene capital para invertir: en España nuestro capital está invertido en ladrillo que no se puede invertir- grotesca y caricaturizada. Yo no me rio con eso, y mucho menos con la situación económica de este país, que no es debida a fuerzas oscuras e irracionales, sino a su propio dispendio. 
Grado de acuerdo con el artículo: 80%

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Esperanza Aguirre dice que se va, aludiendo vagamente a su supuesto cáncer, que bien podría ser un carcinoma. Después del lamentable debate sobre el Estado de la Región de hace unos días, donde volvió a mostrarse como una persona desquiciada (utilizando el epíteto “comunista” como insulto) parece que ya se han dado cuenta en su entorno de su locura profunda.
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Un ejemplo de libre comercio surgido a raíz de un sistema mafioso y clientelar: el de los libros de texto. Que lo dejen florecer. No lo harán, no.
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Para todos los interesados sobre el poder y sus símbolos, una pequeña historia del palacio presidencial de Haití, convertido en símbolo del terremoto de hace un tiempo. Al final lo derriban, y lo hacen con la ONG de Sean Penn: bonito epitafio.
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Elogio de la emigración. Sacando pecho por formar con recursos propios a profesionales que se van a tener que ganar la vida fuera. Y así, en todas las facultades de ingeniería que hay en las provincias de España. Este sistema no tiene sentido.
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(Ligeramente relacionado con lo anterior) “Por el coste de viajar a Madrid en coche [desde Asturias] es posible comprar cuatro vuelos”.  Y eso que es transporte por carretera, imagínense con el AVE en los sitios donde llega.
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Bueno, bueno, bueno, qué columna. La escribe el ascendente economista de referencia del Grupo PRISA, al que siempre llaman para declaraciones en El País o en la SER. Aprovecha para hacer publicidad de su casa en alquiler -en Reino Unido despiden a gente por ese tipo de licencias- y bueno, la digresión que sigue -donde reconoce un error de futurólogo, esa actividad a la que se dedican todos los economistas- es digna de patio de colegio. Continua a leggere

Cosas que no se creen (VI)

Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades


Al parecer, esta frase se está poniendo de moda, incluso para Enric González, que la desautoriza al meterla dentro de sus Cosas que no se creen. Ni el mismo se cree que no se la crea, considerando lo viajado e instruido que está.

Y si, fíjénse como aborda el problema: a partir de la deuda privada familiar. Debe considerar que el Estado -fuertemente endeudado- no ha proveído servicios durante este tiempo “vivido”, o que las empresas privadas -aún más fuertemente endeudado- tampoco ha proveído servicio alguno a los ciudadanos durante este tiempo.

“Las familias españolas deben unos 80.000 millones de euros y la suma se reduce cada mes. Si dividimos los 80.000 millones por diez millones de familias, o por cinco millones, sale un endeudamiento medio muy discreto” Pobre hombre, o pobres sus lectores incautos: como lo supongo enterado de la hipoteca media de 150.000 euros, no se que endeudamiento privado le sale muy discreto. O medio.

Consciente de la debilidad de su argumento -ha sacado las hipotecas de ese endeudamiento privado, lo ha computado en los bancos- saca a colación el tema: “El gran problema son las hipotecas, pero no han sido los ciudadanos los que han creado la burbuja inmobiliaria ni los precios astronómicos de los pisos”. ¡Toma ya! Es la famosa teoría que achaca toda la culpa a la banca y a los políticos: al parecer, los ciudadanos fueron encañoñados en las oficinas bancarias y obligados a firmar hipotecas a 30 años por un bien que no valía lo que costaba.

Yo creo que los ciudadanos crearon la burbuja inmobiliaria, porque eran la demanda. Si quieren otro día hablamos de la oferta, pero repito que está nunca encañoñó a nadie a firmar. Fue la demanda: de casa en propiedad, de segunda residencia, de no ser menos que el vecino, que con 23 años ya tenía casa, aunque le quedasen 30 para pagarla con su sueldo mileurista. Fue el ciudadano, y mientras no se comprenda esto poco va a cambiar.

Para el periodista González, el ciudadano no creo la burbuja “ni los precios astronómicos de los pisos”. ¿Ah no? ¿Entonces quien fue? ¿Alguien que no era ciudadano? ¿Los mercados quizás? ¿Quien fija el precio de los bienes en una economía de libre mercado? La oferta y la demanda, ¿verdad? Si los precios de los pisos fueron creciendo exponencialmente era porque había compradores, y esos eran en gran medida ciudadanos ávidos de ver su inversión revalorizarse artificialmente, porque no adquirían la vivienda por necesidad.

Cualquiera lo puede comprobar: en España no hay chabolas en los alrededores de las grandes ciudades. No existía una demanda de vivienda asentada sobre causas objetivas de carestía de la misma. Lo que había era una demanda desproporcionada, como corresponde a una inversión especulativa en la que el ciudadano era el primer postor e interesado.

Como esto tampoco escapa a Enric González, y como la culpa no puede recaer nunca en el ciudadano, dice “tampoco son culpables los ciudadanos de que el mercado de vivienda en alquiler sea raquítico”, pero no dice quien: seguramente los políticos. Son esos mismos ciudadanos que hacen una presión social agobiante si no tienes vivienda en propiedad, y los mismos que invierten los ahorros de una vida en cuatro paredes de ladrillo que después no ponen en alquiler porque piensan que es un bien que siempre se aprecia: una movilización de recursos fenomenal hacia un bien dificilmente convertible en dinero, y menos si lo tienes cerrado.

Sin embargo, la culpa es de la administración, que no ha regulado el mercado de alquiler. Disculpen, ¿pero que hay que regular? Un particular pone en alquiler un bien que es suyo, y el que considera que es justo su precio, lo alquila. Si existe una regulación anquilosada y cuyas culpas recaen en el Estado es la que protege al particular sobre el propietario, y que hace que muchas veces tenga más derechos el arrendatario que el arrendador. Nada de regulación sería lo adecuado, pero ya ha salido muchas veces a lo largo de esta serie lo del proteccionismo franquista que sobrevive en nuestra legislación.

González prosigue con populismo barato, atacando a las empresas: “Las empresas españolas deben aproximadamente el doble que las familias, y el grueso de esa deuda corresponde a los grupos de mayor tamaño: Telefónica, superconstructoras, etcétera”. No son constructoras normales, son “super”: deben a los bancos, a los que a su vez debe el ciudadano, salvo por el millón de casas sin vender. El resto se vendieron, y muy bien. Es deuda privada familiar, por mucho que se empeñe.

Sin embargo, ahí está la refutación de la gran verdad que es Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades: yo creo que cuando una casa de los años 50 en un barrio obrero de gran ciudad ha podido venderse a 220.000 euros, es que hemos vivido por encima de sus posibilidades. Felicidades al que vendió en su momento, pero toda esta riqueza artificial no se basaba sobre un aumento de la productividad o riqueza de un país, sino sobre una auténtica burbuja de la que todos eran conscientes, especialmente viendo los salarios.

El que se ha quedado atrapado estará pagando durante gran parte de su vida un bien depreciable y depreciado, pero en el que al menos puede vivir, al menos mientras las constantes subidas del IBI, las utilities -vía IVA o vía adecuación al coste del servicio, también subvencionado- o la degeneración de su barrio le deje. Estará viviendo en sus auténticas posibilidades, mientras echa la culpa a los políticos, en ese discurso populista donde es más pecamiso tener a disposición un coche oficial que un crédito de 150.000 euros para un bien que no vale ni la mitad de eso.

Termina así: “Los trabajadores hemos vivido según se podía vivir por las rentas y el crédito disponibles”. ¡Jo!  Según las rentas propias y las insufladas por el Estado a través de una educación y sanidad gratuitas, porque la renta transferida de origen público es de órdago, incluyendo la deducción por compra de vivienda -de la que Enric González no dice nada, y que fomentó el boom especulativo de vivienda- que no era más que una subvención encubierta al promotor, que trasladaba su importe al precio final de la vivienda.

“Y el crédito disponibles” Crédito que, lamento repetir, era endosado a los ciudadanos pistola en mano en las oficinas bancarias. Se han dado casos de trabajadores de banco que han salido a la calle a amenazar a los viandantes con que entrasen en la oficina a suscribir un crédito -hipotecario o de consumo privado, esos del TAE al 14%-, tal era la disponibilidad del mismo. Lo daban sin ton ni son, pero alguien iba a pedirlo. Falta eso en el análisis de Enric González, y falta en sus diez puntos. Aquí la culpa es siempre de los demás, nunca del ciudadano, que al parecer ha vivido dentro de sus posiblidades.

Grado de acuerdo con el artículo: 0%. Aquí todo Dios ha vivido por encima de sus posibilidades.
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Está claro que el mejor remedio contra la enfermedad es el copago. Apenas ha pasado un mes desde la introducción del mal llamado copago de la sanidad, y resulta que cae un 20% la receta de medicamentos. Imagino que el pensionista que pasaba por la consulta a ver que le daban y a charlar un rato ya no lo hace. Ahora estaría bien que en vez de cobrar un ridículo 10% del precio de las medicinas a los jubilados, se ponga al 50%, y ya verán como súbitamente sanan muchos más. Continua a leggere

What happens in Vegas stays in Vegas

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Este principio, todo un leiv motiv en EE.UU, parece que dentro de poco tendrá acomodo en España, país muy dado a refranes y que, sin lugar a dudas,  hará buen uso de lo que significa la frase.

Como ya les habrá llegado por su medio de propaganda habitual, el gran empresario del juego Sheldom Adelson, que tiene nombre de personaje de Dickens, quiere poner plaza europea a su exitosa franquicia del juego que empezó en Las Vegas con el Venetian.

El empresario, que ya ha tenido dos experiencias extranjeras y exitosas en Macao y Singapur, pretende hacer lo mismo en nuestro país. Sin embargo, los dos diminutos ex-establecimientos coloniales en Asia no son comparables a España, a pesar de que contemos con nuestras pequeñas colonias (Gibraltar, Rota, Andorra, Mallorca) dentro de las fronteras naturales.

De hecho, la propia expansión de Las Vegas a mediados del siglo XX -a principios de siglo era una parada de diligencias con cuatro casamatas- se realiza en un Estado diferente (pero colindante) con California, de donde vendrían todos sus visitantes en los primeros años. Nadie quería un centro de juego en su demarcación, y se instaló ahí para dar posibilidad de desarrollo a un Estado como Nevada, con todas las condiciones climáticas y ambientales para ser siempre pobre. De ahí que ahora mismo las reservas indias también cuenten con sus casinos, y Atlantic City en la costa este.

¿Ven la geografía de los megacasinos? Plazas fuertes (Campione d´Italia, un condado de Treviño italiano en Suiza)  o lugares aislados. Estados diminutos (añadan Mónaco a la lista) o fallidos. Jamás en toda la vida el mundo del juego ha tenido la oportunidad de desarrollar un macroproyecto como el que se baraja para España en las inmediaciones de una gran ciudad, sea esta Barcelona o Madrid, puesto que ambas están en la puja por llevarse este jackpot.

¿Y por qué ha sido así? Pues hay condiciones físicas y de otra índole que condicionan, pero especialmente por la regulación. El juego, como otro tipo de adicciones, siempre ha sido objeto de control por el Estado, que a su vez se nutre de los fortísimos impuestos que recaen, de manera muy justa, en esta actividad: alguien que destina dinero al juego es porque le sobra. También porque es un adicto y no controla sus impulsos, pero esa es otra historia sobre la nunca reparan.

También influye, claro, que con el juego vienen asociadas otro tipo de cosas muy feas, de esas de las que Hollywood hace películas de promoción de Las Vegas (hay de todo, desde Scorsesse hasta Sodenbergh, pasando por una comedia publicidad descarada con Cameron Díaz y Ashton Kutcher o Resacón en Las Vegas), donde prima la Mafia, la organización que impulso la ciudad de Nevada a partir de los cuarenta.

A quien le guste este enfoque de la historia, desde el punto de vista arquitectónico y social, les recomiendo el delicioso libro de Simón Marchán-Fiz Resplandor Pop y simulación postmoderna, una joya dentro del panorama editorial español, y que sigue la línea de Venturi y Adams. No deja de ser absolutamente fascinante lo logrado en apenas un siglo: de cuatro casas a dos millones de habitantes. Y todo por el juego.

Lo que admiro de Las Vegas lo admiro en EE.UU, pero no me gustaría en mi país. What happened in Las Vegas should remain in Las Vegas. Aquí lo que se está jugando es plantar una ciudad del juego al lado de una de las dos mayores ciudades de nuestro país, ese mismo que quería cambiar el modelo productivo. ¿Qué trae un macroconjunto de casinos? Precariedad y continuidad con el mismo modelo, si no peor.

Evidentemente, Sheldon Adelson ha visto la oportunidad de su vida: poder plantar su negocio no en establecimientos cuarteleros del siglo XIX, sino en un país con un nivel de desarrollo muy alto bajo los estándares mundiales. Si, también Singapur lo es, pero ya me entienden: no es comparable una isla-península de pocos millones con lo que es la costa y el lugar de destino de los europeos: la California de Europa.

La oportunidad se presenta pocas veces en la vida: se requiere un Estado en bancarrota, puesto contra las cuerdas y con cierta creencia hacia las soluciones milagreras. Así está España hoy por hoy, y seguramente también Grecia y Portugal, pero no tienen el peso específico de Madrid o Barcelona, con sus áreas metropolitanas de más de cinco millones de personas. Con sus aeropuertos internacionales de gran capacidad. Con todo ya hecho, o susceptible de hacerse para acoger al amigo americano (¡Berlanga, qué grande y visionario fuiste!)

La repelente presidenta regional de Madrid, Esperanza Aguirre, no ha dudado en decir -aunque después lo ha matizado: es que ella es muy liberal- que “si hay que hacer cualquier modificación legal que esté dentro de mis principios, se hará” para que el señor Adelson se sienta a gusto y deje sus millones aquí. Por cierto, nunca serán tantos millones como los que se va a llevar, o los que les vamos a dar de gratis. Artur Mas, un poco más comedido, también está dispuesto a cosas similares. Afortunadamente, sus competencias se limitan a lo regional, pero el proyecto ya está en manos estatales, igual de ávidas de poder presentar al electorado el enésimo timo, una especie de Juegos Olímpicos del Juego, si me permiten el juego de palabras.

Desde el 26 de junio de 2011 el Gobierno central saliente y el que acaba de entrar conoce lo que exige Sheldom Adelson, lo que se suele exigir a un país colonial cuando se pone una plantación de bananas o de caña de azúcar. No ha parecido importarles, porque todo sigue adelante, inflado con cifras propias de la propaganda comunista: inversión directa en diez años de hasta 18.800 millones de euros (¡pero si sólo va a construir edificios, y ese es el precio de tres T-4 en Barajas!) y creación de ¡164.000 empleos directos y 97.000 indirectos!, cuando si existiese algo de periodismo crítico en este país dirían que esa cifra no la consigue ni la creación de una nueva tecnología alfa (tipo Internet o en su momento la siderurgia), cuanto menos un conjunto de casinos.

¡Qué vergüenza!

Es para indignarse, se lo aseguro. Para conseguir esa cifra inventada, Adelson pide reformar el Estatuto de Trabajadores, la Ley de Extranjería (para traer trabajadores de fuera de Europa, los especializados en casinos se supone), dos años de exención en la cuota patronal a la Seguridad Social (y otros tres al 50%) y hacer un Máster en Gestión y Administración de Empresas del Juego, algo a lo que seguro que se apuntan las numerosas universidades privadas de Madrid o Barcelona, cuando no las públicas.

También pide (el anterior enlace es muy completo) auténticas claudicaciones como cesión de suelo público, “expropiaciones de suelo que ya está en manos privadas” (¿por qué? ¿por equipamiento de interés general?) , exclusividad de negocio durante 10 años (Aguirre, ¿dónde está tu liberalismo?), marco regulatorio especial de ¡30 años!, licencias sin concurso, cambiar la ley de blanqueo de capitales (hasta 2.000 euros todo legal), vacaciones fiscales, bonificación en el impuesto de transmisiones patrimoniales, permitir fumar en sus casinos, etc…si, crear un virreinato al lado de una de las dos mayores urbes de España. Esto no es como Macao o Singapur; es peor, mucho peor.

Claro, a pesar de la “inversión directa de hasta 18.800 millones de euros”, también pide líneas de AVE, metro, autopistas, trenes…¡toma ya con la inversión!. Y eso es lo que hemos sabido: a saber como estarán llevando las negociaciones entre bambalinas. Adelson ya ha dicho que el país será España (¡ojalá la UE nos salve de esto!) y que la decisión la tomará antes de julio.

Madrid parece la mejor posicionada, aunque a Adams le gusta más Barcelona. En Madrid, encantados. Ahí que posaron con los mismos colores alcaldesa y presidenta hablando de la gran oportunidad que “empezará con un casino” y, a medida que vaya creciendo, acabará, como en los cuentos de Grimm “con seis casinos, doce hoteles de 36.000 plazas, tres campos de golf, nueve teatros, un recinto para ¡15.000 personas”….

Ya lo ha dicho Botella, que está en la alcaldía de Madrid por su valía y no por ser la esposa de Aznar, “es esos 200.000 puestos de trabajo los que nos deben invitar a movernos”, refrendada por Aguirre: “es un rayo de luz en estos momentos de oscuridad”. Ella, tan anglosajona para lo que le interesa, ha puesto como ejemplo de interveciones legales semejantes los Docklands de Londres.

El puerto de Londres alcanzó su mayor expansión poco después de la II G.M, y desde entonces decayó con la pérdida del imperio y de la propia situación de Reino Unido en el mundo. Decenas de kms. de muelles y atraques quedaron en desuso, y lo mismo en Glasgow, Liverpool, Newcastle y todas las ciudades portuarias e industriales del país. A principios de los ochenta, la zona conocida como la Isla de los Perros (una mínima parte de las Docklands) se erigió como un experimento donde se permitió edificar en altura (un horror para el gusto británico), surgiendo Canary Warf (250 metros de altura), un metro en superficie, sector terciario y demás, con sonoros fracasos como la Cúpula del Milenio de Rogers. Se instalaron bancos y aseguradoras, no casinos. La zona dista mucho de ser un éxito, pero ha funcionado.

Aguirre, como en tantas otras ocasiones, habla de oídas. Las Docklands no son un ejemplo válido, por lo mismo que Madrid no es Londres. Que hable de lo que hicieron en Glasgow, con los mismos planteamientos y saliendo del mismo lugar, y lo que hay ahora: nada, un par de museos, un centro de congresos y la sede de la BBC para Escocia. En 30 kms. de muelles hay 2 kms. ocupados. La regulación legal especial no siempre sirve.

Encima, en este país que nos ha tocado, se plantea para poner casinos, una industria con mucho i+d asociado, mucho progreso y que define un país y una región. ¡Cómo si no supiesen perfectamente lo que viene asociado con el casino y el juego! Y lo van a hacer, les da igual. Lo que pasa en Madrid se queda en Madrid. Manejan todo como si fuese una finca privada de su propiedad. Quizás lo sea. Van a hacer todo lo posible porque lo sea. Y quedará en Madrid.
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La España de la crisis. Lo mejor son los colores de las letras.
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Una magnífica noticia económica. Y cuando acabe el proceso de rebaja de salarios en la que estamos metidos para mejorar nuestra competitividad, será aún mejor. Es la única salida cuando se ha perdido la batalla de la productividad.
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Una pesadilla económica. ¿Por qué las protegidas evolucionan de tal modo que pueden llegar a ser más caras que las libres? Eso es lo que no responde el artículo, porque la respuesta se basa precisamente en que son protegidas y, por tanto, ajenas al devenir del mercado. Relacionado con esto, en este artículo se refleja mi opinión de una manera en la que raras veces me he sentido tan identificado.
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El Benidorn del norte. Que desde 1979 todos sus PGU hayan sido tumbados por los tribunales da buena cuenta del nivel de corrupción de este encantador municipio. Que Rubalcaba veranee desde entonces por ahí también.
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Un artículo bastante decente (y bien escrito) sobre algunos aspectos inmobiliarios. Y este lo complementa.
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En el fondo, esta noticia humaniza a alguien tan inhumano como Erik Honecker.
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Una de las claves de por qué no hay salida a la crisis. Por cierto, por fin se empieza a hablar un poco claramente de estos asuntos y no a brochazos gruesos. Continua a leggere